Entre las causas del fracaso del esperanto, el artículo «¿Por qué fracasó el esperanto?» enumera cinco. Una de ellas es la persecución de la Alemania nazi y de la Unión Soviética de Stalin. Las fuentes permiten añadir un efecto que se ve menos. Las persecuciones de los años treinta no golpearon por igual todas las maneras de vivir el esperanto. En la Unión Soviética y en Alemania cayeron primero, y con más fuerza, las redes en las que la lengua servía para otra cosa: la correspondencia internacional de los esperantistas soviéticos y el esperantismo obrero. En España, la guerra y la represión cortaron el esperantismo obrero, y con él una gran parte del movimiento. Después de 1945, y en España después de 1947, lo que se reconstruyó fue sobre todo la organización dedicada a difundir la lengua, con un discurso de paz y de hermandad.

«Nuestro objetivo»: la portada del número 3 del Boletín de la Federación Española de Esperanto, hecho en Valencia en marzo de 1949. El objetivo declarado es «difundir el idioma de Zamenhof por todos los medios posibles».
Los hechos de este artículo proceden de las fuentes que se citan en cada párrafo. La relación entre ellos, que la persecución eligió un tipo de esperantismo y no otro, es una lectura nuestra, y lo indicamos allí donde la hacemos.
Dos maneras de tener una lengua
Desde 1905, el esperantismo tiene una definición oficial. La Declaración de Boulogne, aprobada en el primer congreso universal, dice que el esperantismo es «penado disvastigi en la tuta mondo la uzadon de lingvo neŭtrale homa», el esfuerzo por difundir por todo el mundo el uso de una lengua neutral. Todo lo que cada esperantista añada va aparte: «Ĉiu alia ideo aŭ espero, kiun tiu aŭ alia Esperantisto ligas kun la Esperantismo, estos lia afero pure privata, por kiu la Esperantismo ne respondas» —cualquier otra idea o esperanza que un esperantista vincule con el esperantismo será un asunto puramente privado suyo, del cual el esperantismo no responde—. Y el punto 5 define al esperantista como quien sabe y usa la lengua «tute egale por kiaj celoj li ĝin uzas», sea para lo que sea.
Esa neutralidad no la inventaron las persecuciones: viene de 1905. Tampoco es de posguerra el esperantismo católico. Según la historia de la unión católica internacional escrita por N. Hoen, el primer número de Espero Katolika salió en octubre de 1903, y la propia IKUE da como fecha de fundación el 1 de abril de 1910, con la precisión de que hubo una unión provisional ya en 1909.
Dentro de ese marco crecieron organizaciones que no tenían la difusión de la lengua como fin, sino como medio. La más grande fue SAT, la Sennacieca Asocio Tutmonda (Asociación Mundial Anacional), que unos trabajadores fundaron en 1921 reunidos aparte durante el congreso universal de Praga, según lo cuenta Eugène Lanti, su principal impulsor, en La Laborista Esperantismo (1928). Una frase de Lanti de 1921 lo resume; la conocemos por la cita que hace de ella el historiador Ulrich Lins, reproducida por Hèctor Alòs i Font en Kataluna Esperantisto (n.º 360, 2012, p. 4): «el esperanto no es el objetivo de nuestra actividad, sino solo un medio para conseguir nuestro objetivo».
En 1928 SAT lo puso por escrito en un convenio con las asociaciones obreras de cada país, las LEA. El Convenio de Göteborg se reparte el trabajo:
Ĉar la taskoj inter ambaŭ organizoj estas malsamaj, necesas, por eviti konfliktojn, ke SAT principe plenumu la taskon de peresperanta laboro, kaj la landaj asocioj principe tiun de poresperanta laboro.
Como las tareas de las dos organizaciones son diferentes, es necesario, para evitar conflictos, que SAT haga en principio el trabajo por medio del esperanto, y las asociaciones nacionales, el trabajo a favor del esperanto.
Los estatutos actuales de SAT mantienen la misma idea: la asociación «celas: a) utiligi praktike la internacian lingvon ESPERANTO por la klasaj celoj de la Laboristaro tutmonda», aspira a usar en la práctica el esperanto para los objetivos de clase de los trabajadores de todo el mundo. El sociólogo Roberto Garvía, en Esperanto and Its Rivals (2015, p. 123-124), añade un matiz: SAT «was not conceived for revolutionary action, but for instruction and debate», no se concibió para la acción revolucionaria, sino para la formación y el debate.
No era una red pequeña. Según la Historio de Esperanto de Aleksandr Korĵenkov (2005, cap. 9), SAT tenía 5.216 socios en 1927 y 6.524 en 1929, su máximo; ese año UEA, la asociación neutral, tenía 9.113.
La Unión Soviética: un movimiento que vivía de cartas
La historia de la persecución del esperanto la ha escrito sobre todo Ulrich Lins, en esperanto, La danĝera lingvo (1988), traducida después a varias lenguas. El segundo volumen de la edición inglesa, Dangerous Language — Esperanto and the Decline of Stalinism (Palgrave Macmillan, 2017), dedica un capítulo entero a la correspondencia. El resumen del capítulo, que publica la editorial, dice:
For Soviet Esperantists international correspondence was virtually the only means of putting the language to practical use. We can accordingly say that correspondence in fact constituted the very reason for the existence of the Soviet Esperanto movement.
Para los esperantistas soviéticos, la correspondencia internacional era prácticamente el único medio de hacer un uso práctico de la lengua. Podemos decir, por tanto, que la correspondencia constituía de hecho la razón misma de la existencia del movimiento esperantista soviético.
— Lins, vol. 2, cap. 4, «International Correspondence», resumen del capítulo
Era, además, una correspondencia muy abundante. Una tesis de la Universidad de Stanford sobre el esperantismo soviético, la de Ethan G. Wilcox (2015), que aloja la web de SAT, cuenta que entre octubre de 1924 y febrero de 1925 el comité bielorruso de la unión soviética de esperantistas envió 1.250 cartas al extranjero y recibió 875 (p. 22).
El capítulo siguiente de Lins explica por qué ese uso pasó a ser peligroso:
Letters from abroad contained too much curiosity about the actual political and social situation within the Soviet Union […]. Given that the risks associated with correspondence were regarded by the authorities as overwhelmingly negative, it had to be shut down. Thus the Esperanto movement, which lived by correspondence, lost its right to exist.
Las cartas del extranjero mostraban demasiada curiosidad por la situación política y social real dentro de la Unión Soviética […]. Como las autoridades consideraban que los riesgos de la correspondencia eran abrumadoramente negativos, había que cortarla. Así, el movimiento esperantista, que vivía de la correspondencia, perdió su derecho a existir.
— Lins, vol. 2, cap. 5, «Silence Descends», resumen del capítulo
Wilcox lo dice desde el otro lado: cuando en 1936 se empezó a buscar espías extranjeros, «because they had so many foreign contacts, the Esperantists were some of the first to be targeted», como tenían tantos contactos en el extranjero, los esperantistas fueron de los primeros en caer (p. 65). En la Lubianka, escribe Lins, la acusación era: «You are an active member of an international espionage organization», es usted miembro activo de una organización internacional de espionaje (vol. 2, cap. 2, resumen del capítulo).
El caso más conocido es el de Ernest Drezen, que había dirigido la unión soviética de esperantistas hasta agosto de 1936 (Wilcox, p. 65). Según la base de datos de víctimas de la represión política Открытый список (Lista Abierta), que toma los datos de las listas de fusilados de Moscú, lo detuvieron el 17 de abril de 1937, lo acusaron de participar en una organización contrarrevolucionaria antisoviética y lo fusilaron el 27 de octubre. Lo rehabilitaron en 1957. La unión nunca fue disuelta oficialmente (Wilcox, p. 68), y hasta 1987-1988, escribe Lins, no hubo «even official confirmation that Esperanto had been suppressed», ni siquiera una confirmación oficial de que el esperanto había sido suprimido (vol. 2, cap. 1, resumen del capítulo).
Alemania: primero los obreros, después los neutrales
En Alemania el orden se ve en las fechas. Las organizaciones de los esperantistas obreros se suprimieron entre marzo y diciembre de 1933: «sie wurden verboten, ihr Besitz wurde beschlagnahmt oder sie lösten sich selbst auf. Viele der Arbeiter-Esperantisten wurden verhaftet» —las prohibieron, les confiscaron los bienes o se disolvieron ellas mismas, y muchos esperantistas obreros fueron detenidos—. Lo resume, a partir de Lins, el portal de información esperantista EsperantoLand (2005).
La asociación neutral, el Deutscher Esperanto-Bund, duró tres años más. El 17 de mayo de 1935, el ministro de Educación Bernhard Rust ordenó que no se fomentara la enseñanza del esperanto: «Die Pflege künstlich geschaffener Welthilfssprachen wie der Esperantosprache hat im nationalsozialistischen Staate keinen Raum. Ihr Gebrauch führt dazu, wesentliche Werte völkischer Eigenart zu schwächen» —el cultivo de lenguas auxiliares artificiales como el esperanto no tiene lugar en el Estado nacionalsocialista; su uso debilita valores esenciales del carácter del pueblo— (Deutsche Wissenschaft, Erziehung und Volksbildung, 1935, p. 228). El 20 de junio de 1936, un decreto de Heinrich Himmler le ordenó disolverse antes del 15 de julio si quería evitar la disolución forzosa (EsperantoLand, según Lins). La actual asociación alemana, la GEA, lo resume así: «1933 wurde der DEB gleichgeschaltet und 1936 lösten ihn die Nazis auf», en 1933 lo sometieron al régimen y en 1936 los nazis lo disolvieron.
Garvía data la disolución en 1939 («In 1939, the German Esperanto association was dismantled», p. 59), citando la edición alemana de Lins. La fecha de 1936 es la de la asociación alemana y la de la ficha del fondo del Deutscher Esperanto-Bund en el Bundesarchiv. Garvía coincide, en cambio, en el orden: «the dismantling of the labor Esperanto movement and, shortly after, of the neutral Esperantist movement», primero el esperantismo obrero y poco después el neutral (p. 163).
Para la ideología del régimen, el esperanto era una cosa judía. La única mención de la lengua en Mein Kampf es esta (edición de 1943, p. 337): «Solange der Jude nicht der Herr der anderen Völker geworden ist, muß er wohl oder übel deren Sprachen sprechen, sobald diese jedoch seine Knechte wären, hätten sie alle eine Universalsprache (z.B. Esperanto!) zu lernen, so daß auch durch dieses Mittel das Judentum sie leichter beherrschen könnte!» —mientras el judío no sea amo de los demás pueblos, tendrá que hablar sus lenguas; pero si fueran sus siervos, todos tendrían que aprender una lengua universal (¡por ejemplo, el esperanto!), para que también por ese medio el judaísmo pudiera dominarlos más fácilmente—. La frase que circula a menudo, según la cual para Hitler el esperanto era una creación «de judíos, comunistas y masones», no aparece en el libro.
La caída de las redes obreras no fue solo alemana. Alòs i Font escribe que las organizaciones obreras escindidas de SAT perdieron la mayor parte de los socios «por la prohibición de las organizaciones obreras en Alemania (1933) y Austria (1934), en particular las esperantistas, que contaban con algunos miles de miembros» (p. 5). La propia SAT, según Korĵenkov, al perder las tres asociaciones obreras más fuertes, la soviética, la alemana y la austriaca, se quedó en 1933 con menos de dos mil socios; en mayo de 1935 tenía 1.244. Aquí no hay que simplificar: esa caída mezcla la represión con las escisiones internas de SAT, que habían empezado antes, cuando los comunistas fundaron en 1932 su propia internacional de esperantistas proletarios.
España: el hilo que se cortó en 1939
En España, el esperantismo obrero de los años treinta era mayoritariamente anarquista. Lo escriben José Antonio del Barrio y Ulrich Lins en la comunicación La utilización del Esperanto durante la Guerra Civil Española (2006), publicada por SATeH, la asociación que hoy representa a SAT en España: «la corriente principal del esperantismo obrero la constituían los grupos anarquistas, que hicieron del esperanto una de sus señas de identidad. También existieron grupos socialistas, comunistas y de otras tendencias» (p. 4). En la guerra, esas redes sirvieron para informar al extranjero. En Valencia, el Grup Laborista Esperantista editó Popola Fronto, del que salieron 45 números según Korĵenkov, con Luis Hernández Lahuerta como redactor jefe. La historia de ese esperantismo en la ciudad, que en 1934 acogió el congreso internacional de SAT, la cuenta El esperanto y el movimiento obrero.
La represión alcanzó a esperantistas de los dos lados. La mayoría, sin embargo, eran del lado republicano: «la mayoría de los esperantistas españoles eran simpatizantes de las ideas republicanas», escriben del Barrio y Lins, y «una minoría procedía del campo católico» (p. 4).
- Sidonio Pintado, pedagogo y miembro de UEA, fue fusilado en la montaña de l’Oliva de Tarragona la noche del 30 de mayo de 1939, tras un proceso sumarísimo (Revista Cambrils).
- Cayetano Redondo Aceña, alcalde socialista de Madrid durante el asedio, que había participado en Viena en un curso socialista internacional donde solo se hablaba esperanto, «estis mortpafita tuj post la fino de la milito», fue fusilado poco después de acabar la guerra (Boletín de la HEF, n.º 359, 2003, p. 25-26).
- En Zamora, el historiador Carlos Coca Durán escribe que «los cuatro jóvenes organizadores (Amado Hernández, Engracia del Río, Antonio Pertejo y Esperanto Luis) fueron asesinados por los voluntarios y autoridades golpistas» («El esperanto en Zamora», 2024, p. 301).
- Joan Font i Giralt, sacerdote gerundense que había presidido IKUE de 1927 a 1935, fue detenido el 15 de agosto de 1936 por un comité y asesinado en la carretera de Banyoles a Olot, según su ficha en la web de IKUE.
De lo que vino después, del Barrio y Lins hacen este balance: «los grupos esperantistas fueron cerrados en la mayoría de las ciudades donde triunfó la rebelión» (p. 14), y, entre la cárcel, el miedo, el exilio y la miseria, «durante una década la actividad relacionada con el esperanto se redujera exclusivamente al ámbito privado» (p. 16). En Cheste, el veterinario Vicente Tarín lo dejó escrito en sus memorias con una frase: «Se suprimió el esperanto y quitaron la lápida que rotulaba la calle al Dr. Zamenhoff» (Vivencias, p. 91).
Qué se reconstruyó
Cuando el gobierno autorizó la Federación Española de Esperanto, en diciembre de 1947, lo que volvió no fue lo mismo. Del Barrio y Lins lo dicen en una frase: la nueva asociación «comenzó a hacer propaganda del idioma y a organizar actividades culturales» (p. 16). La primera página del número 3 de su Boletín, hecho en Valencia en marzo de 1949, lo declara en un texto titulado «Nuestro objetivo» (PDF):
[…] se deduce claramente toda la lógica que nos asiste al esforzarnos en difundir el idioma de ZAMENHOF por todos los medios posibles. […] De nuestra inocuidad social pueden haber dado una sólida garantía S. S. el Papa Pío X y Alfonso XIII, docenas de Obispos y centenares de hombres de Estado de tendencia nada revolucionaria. La única revolución a que aspiramos es muy pacífica: llegar a que todos los hombres tengan, por medio de un idioma común, mayor tolerancia, mayor acercamiento, y, paulatinamente, puedan considerarse como hermanos, por encima de razas, religiones, idiomas y fronteras.
El objetivo declarado es difundir la lengua, y lo que se añade es un ideal de hermandad presentado como socialmente inocuo. El redactor del Boletín era, desde 1949, el mismo Hernández Lahuerta de Popola Fronto (Boletín n.º 248, 1981, cronología), que había sido condenado a muerte y había salido de la cárcel (del Barrio y Lins, p. 16): la Federación tuvo gente de los dos bandos. Cómo se reconstruyó el movimiento ciudad por ciudad lo contamos en Cómo volvió el esperanto después de la guerra, y por qué había tantos católicos en las juntas, en ¿Por qué había tantos católicos en el esperantismo español de posguerra?. En Zaragoza, la junta de 1947 del grupo Frateco se eligió, según el testimonio de Antonio Marco Botella, porque todos sus miembros eran «de marcada tendencia católica, lo que ofrecía una garantía de que no iban a ser vetados por la autoridad» (Un siglo de Esperanto en Aragón).
Al otro lado del telón de acero pasaba algo parecido, con otro vocabulario. En Bulgaria, según el artículo de Ana Velitchkova en la revista Social Science History (2022), el movimiento «nearly stopped functioning during the Stalinist crackdown in the country, between 1950 and 1954, only to continue flourishing after Stalin’s death extolling state socialism’s achievements», estuvo a punto de dejar de funcionar entre 1950 y 1954 y floreció después de la muerte de Stalin ensalzando los logros del socialismo. Cuando el partido recomendó su disolución, los esperantistas usaron «the strategy of delaying and avoiding the question to keep the organization officially active», la estrategia de alargar y esquivar la cuestión para mantener oficialmente activa la organización. Velitchkova añade que una cultura militante puede adaptarse a la ideología de un régimen «without necessarily being co-opted», sin que eso signifique necesariamente que el régimen la absorba.
El registro de los valores
Ese registro es el que el movimiento ha llevado a las instituciones, y con éxito. El 10 de diciembre de 1954, en Montevideo, la Conferencia General de la UNESCO tomó nota «of the results attained by Esperanto in the field of international intellectual relations and the rapprochement of the peoples of the world», de los resultados alcanzados por el esperanto en las relaciones intelectuales internacionales y en el acercamiento entre los pueblos, y reconoció que correspondían «with the aims and ideals of Unesco» (resolución IV.1.4.422-4224, copia del documento). En 1985, en Sofía, felicitó al movimiento por el centenario y reconoció «the great potential of Esperanto for international understanding and communication among peoples of different nationalities» (resolución 23 C/11.11).
Los estatutos actuales de UEA ponen en primer lugar «disvastigi la uzadon de la Internacia Lingvo Esperanto», difundir el uso de la lengua, y después resolver el problema lingüístico en las relaciones internacionales, facilitar las relaciones entre las personas «malgraŭ diferencoj de nacieco, raso, sekso, religio, politiko aŭ lingvo» y fomentar la solidaridad y el respeto por otros pueblos (art. 3). Los derechos humanos aparecen en el artículo sobre la neutralidad: «la respekto de la homaj rajtoj […] estas por la laboro de UEA esencaj kondiĉoj» (art. 5). La paz, en cambio, no figura entre los objetivos de los estatutos. El Manifiesto de Praga de 1996 lo formula en clave de derechos: «Ni estas movado por demokratia komunikado» y «Ni estas movado por lingvaj rajtoj», somos un movimiento por la comunicación democrática y por los derechos lingüísticos.
Nuestra lectura
Hasta aquí, las fuentes. Ahora viene nuestra interpretación.
Si se ponen juntos los hechos de este artículo, el patrón es este: los regímenes del siglo XX persiguieron el esperanto por motivos distintos, e incluso opuestos, pero en todos los casos las redes en las que la lengua servía para otra cosa (escribir a un desconocido de otro país, organizarse como clase, contar una guerra) eran las más visibles y las más fáciles de señalar como peligrosas. Cuando se pudo volver, la manera más segura de volver fue una organización que difundía la lengua y defendía unos valores que nadie podía vetar.
Ni la junta católica de Zaragoza ni la asociación búlgara hicieron nada ilegítimo: hicieron lo necesario para que hubiera esperanto. Pero lo que dejaban pasar los dos regímenes era una organización que difundía la lengua y unos valores compatibles con los del poder, no una red que la usara para hablar de lo que el poder quería callar. Y el registro de los valores no es retórica vacía: son posiciones argumentadas, y han dado al movimiento el reconocimiento internacional que tiene. Pero son razones para el esperanto, no actividades que se hagan con el esperanto.
De ahí podría salir una hipótesis, que completa lo que hemos contado sobre por qué el esperanto habla tanto de sí mismo: que una parte del tono del movimiento de posguerra, más centrado en explicar por qué el esperanto es bueno que en hacer cosas en esperanto, no es solo una elección ideológica, sino también lo que dejó la represión. Esa hipótesis es nuestra, no la formula ninguna de las fuentes citadas. La que más se le acerca es la tesis de Wilcox, que dice del esperantismo soviético que después de 1937-1938 la lengua se había convertido en lo que los esperantistas siempre habían temido: «a hobby and an intellectual pastime», una afición y un pasatiempo intelectual (p. 68).
El propio movimiento discutió ese desplazamiento desde dentro. En 1954, en un congreso en Zaragoza, el doctor Rafael Herrero, entonces responsable de la Federación, no dejó que un congresista replicara en lengua nacional una ponencia hecha en esperanto, porque eso daría la razón a los escépticos que decían que «la esperantistoj fervore propagandas Esperanton, sed ili suspektige preferas uzi nacian lingvon en siaj konversacioj kaj kunvenoj», que los esperantistas propagan el esperanto con fervor pero, sospechosamente, prefieren la lengua nacional para hablar entre ellos. Lo recuerda un artículo firmado «Velus» que reprodujo el Boletín n.º 290 (1989). Y en 1980 el Manifiesto de Rauma, de los jóvenes esperantistas, defendía que «inter ni, ni ĝuas kaj aplikas Esperanton laŭ tio kio ĝi efektive estas, sendepende de la pracelaj sloganoj», entre nosotros disfrutamos del esperanto y lo aplicamos por lo que es, independientemente de los eslóganes de los objetivos originales. El interlingüista Federico Gobbo ve en ello el conflicto trasladado «from the external world […] to the inner world of Esperantists themselves», del mundo exterior al mundo interior de los propios esperantistas (The language ideology of Esperanto, 2021, p. 260).
Lo que este artículo no dice
- Que la represión sea la única causa. Las escisiones de SAT empezaron antes de 1933, y las otras causas que enumera «¿Por qué fracasó el esperanto?» siguen siendo válidas.
- Que el esperanto neutral no se usara. El propio Lins escribe que, para los esperantistas en general, escribir cartas ha sido siempre «a favorite means for the practical application of the language» (resumen del cap. 4).
- Que el esperantismo obrero desapareciera. SAT existe hoy, y en España tiene una asociación que la representa, SATeH; su historia reciente la contamos en HALE y SATeH.
Las fuentes sobre el esperantismo obrero son en buena parte de parte interesada: la comunicación de del Barrio y Lins la edita SATeH, Lanti escribe como fundador de SAT, y la tesis de Wilcox se puede leer en la web de SAT. Las fuentes sobre el esperantismo católico también: la vida de Font i Giralt la publica IKUE. Lo decimos para que el lector lo tenga en cuenta, no porque descalifique a ninguna de ellas.
Véase también
- ¿Por qué fracasó el esperanto?
- El esperanto y el movimiento obrero
- Cómo volvió el esperanto después de la guerra: la reconstrucción, ciudad por ciudad
- ¿Por qué había tantos católicos en el esperantismo español de posguerra?
- Zamora, 1936: los esperantistas que no volvieron
- HALE y SATeH: cómo se partió el esperantismo obrero español
- «Se suprimió el esperanto y quitaron la lápida»: lo que vio el veterinario de Cheste
- ¿Esperantismo sin esperantofonía?
- Por qué la gente se va del esperantismo
- Cuando una lengua promete cambiar el mundo: el mesianismo secular del esperanto
- Se puede hacer ciencia en esperanto. ¿Por qué habría que hacerla?
- La lengua para hablar de todo, especializada en hablar de sí misma
- Cómo se fabrica un efecto red: el hebreo, el indonesio y el suajili
Fuentes
- Declaración de Boulogne (1905): texto en Wikisource.
- N. Hoen, Historio de IKUE 1903-1983, cap. 1 y cap. 3; ficha de Joan Font i Giralt, IKUE.
- Eugène Lanti, La Laborista Esperantismo (1928), cap. IV.
- SAT: Convenio de Göteborg (1928) y estatutos.
- Hèctor Alòs i Font, «Esperanto i redreçament lingüístic nacional abans de la II Guerra Mundial», Kataluna Esperantisto 360, diciembre de 2012, p. 4-5 (PDF).
- Aleksandr Korĵenkov, Historio de Esperanto (2005), cap. 9.
- Roberto Garvía, Esperanto and Its Rivals: The Struggle for an International Language, University of Pennsylvania Press, 2015, p. 59, 122-124 y 163 (ficha de la editorial; Project MUSE).
- Ulrich Lins, Dangerous Language — Esperanto and the Decline of Stalinism, Palgrave Macmillan, 2017 (ficha), resúmenes de los capítulos 1, 2, 4 y 5.
- Ethan Gotlieb Wilcox, Revolutionary Linguistics: The Ideology of the Soviet Esperanto Movement, 1917-1938, Universidad de Stanford, 2015, p. 22, 65 y 68 (PDF).
- Открытый список, ficha de Ernest Drezen.
- «Esperanto-Verbot vor 70 Jahren», EsperantoLand, 13 de mayo de 2005.
- Decreto de Bernhard Rust del 17 de mayo de 1935, Deutsche Wissenschaft, Erziehung und Volksbildung, 1935, p. 228 (facsímil).
- Deutscher Esperanto-Bund: historia de la GEA y ficha del fondo BArch B 531.
- Adolf Hitler, Mein Kampf, 855.ª edición, 1943, p. 337 (Internet Archive).
- José Antonio del Barrio y Ulrich Lins, La utilización del Esperanto durante la Guerra Civil Española, 2006, p. 4, 14 y 16 (PDF).
- «Sidonio Pintado Arroyo. Història d’un mestre de primera ensenyança», Revista Cambrils.
- «Cayetano Redondo Aceña, “nia” urbestro», Boletín de la HEF, n.º 359, 2003, p. 25-26 (PDF).
- Cronología de la Federación, Boletín de la HEF, n.º 248, 1981 (PDF).
- Carlos Coca Durán, «El esperanto en Zamora. La lengua auxiliar de la utopía», Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo 39, 2024, p. 301 (Bitoteko).
- Vicente Tarín Tarín, Vivencias, Ayuntamiento de Cheste, 2026, p. 91 (PDF).
- «Nuestro objetivo», Boletín de la Federación Española de Esperanto, n.º 3, marzo de 1949, p. 1 (PDF).
- Antonio Marco Botella, Un siglo de Esperanto en Aragón (2000), capítulo 1937-1953.
- Ana Velitchkova, «Nationalized Cosmopolitanism with Communist Characteristics: The Esperanto Movement’s Survival Strategy in Post–World War II Bulgaria», Social Science History 46(3), 2022, p. 617-642 (DOI).
- UNESCO, resolución IV.1.4.422-4224, Montevideo, 1954 (copia), y resolución 23 C/11.11, Sofía, 1985 (copia).
- UEA: estatutos y Manifiesto de Praga (1996).
- Artículo firmado «Velus», reproducido del KAE-Informilo, Boletín de la HEF, n.º 290, 1989 (PDF).
- Manifiesto de Rauma, 1980 (texto).
- Federico Gobbo, «The language ideology of Esperanto», en M. Tamburelli y M. Tosco (ed.), Contested Languages, John Benjamins, 2021, p. 247-268 (PDF).
Leer en:
