Zamora, 1936: los esperantistas que no volvieron

En Zamora, el esperanto de los años treinta lo movía un maestro, Amado Hernández Pascual, que daba clases en la ciudad y, en verano, a los jornaleros de su pueblo. Tras el golpe militar de julio de 1936 fue asesinado, como los tres jóvenes que el historiador Carlos Coca Durán cuenta con él entre los organizadores y alumnos de la lengua en la ciudad. Bajo el franquismo, en Zamora ya no hubo grupo: es el lugar al que la recuperación de la posguerra no llegó.

«Tercera lista de diplomas expedidos por el Instituto», Hispana Esperanto-Gazeto n.º 50, julio de 1935, p. 9. Entre los diplomas elementales, el 238: «D. Amado Hernández (Zamora)».
«Tercera lista de diplomas expedidos por el Instituto», Hispana Esperanto-Gazeto n.º 50, julio de 1935, p. 9. Entre los diplomas elementales, el 238: «D. Amado Hernández (Zamora)».

El maestro de Argujillo

Amado Hernández Pascual. Fotografía proporcionada por Álvaro Queipo Colomina y publicada por Carlos Coca Durán (2019), fig. 1.
Amado Hernández Pascual. Fotografía proporcionada por Álvaro Queipo Colomina y publicada por Carlos Coca Durán (2019), fig. 1.

Amado Hernández Pascual nació el 18 de mayo de 1906 en Argujillo, un pueblo de la provincia de Zamora. Era maestro y, según Coca, el principal difusor del esperanto en la ciudad: anunciaba clases en la prensa desde 1928, dio una conferencia sobre la lengua el 28 de octubre de 1932 y, desde diciembre de aquel año, impartía un curso en la Escuela Normal tres tardes por semana. El Instituto Español de Esperanto le expidió el diploma elemental, con el número 238, en 1935 (Hispana Esperanto-Gazeto n.º 50, p. 9). Militaba en la izquierda: en 1932 presidía el Radio Comunista de Zamora.

En verano, en el pueblo, daba clases de alfabetización gratuitas, y enseñaba esperanto a quien quería. Muchos alumnos eran jornaleros que no habían ido a la escuela, y acudían de noche, a su casa, después de trabajar. En una pared de la casa, en la calle Empedrada, pintó una estrella verde de cinco puntas, el símbolo del esperanto, y un rótulo: «Plaza del Esperanto». Los falangistas lo borraron poco después de su muerte (Coca Durán, 2019, p. 271, a partir de entrevistas con vecinos y familiares).

Cómo los mataron

A finales de julio de 1936 Amado Hernández fue detenido en su casa y llevado a la cárcel de Toro. La noche del 12 de agosto lo sacaron de la cárcel con otros cuatro presos, milicianos falangistas, para un supuesto traslado a la prisión de Zamora; la justificación oficial de su muerte fue «intento de fuga». Dónde quedó el cuerpo no se sabe, y hay dos versiones de cómo lo mataron: la del historiador Cándido Ruiz, según la cual fue tiroteado y capturado esa misma noche, y la de la familia, que cuenta que huyó herido, que lo entregaron a la Guardia Civil y que lo mataron días después cerca de Peleagonzalo (Coca Durán, 2019, p. 270). En 1937 sus padres todavía declaraban que el hijo había desaparecido de la cárcel de Toro «y no saben si lo han matado» (p. 271).

Antonio Pertejo Seseña (Zamora, 1912), dirigente comunista y, según Coca, alumno de esperanto en la ciudad, fue juzgado el 3 de agosto en el primer consejo de guerra sumarísimo de la provincia, acusado de haber redactado un boletín que llamaba a resistir el golpe. Lo fusilaron el 7 de agosto, a las cuatro de la madrugada, en el cuartel Viriato, junto con el socialista Manuel Antón (Eduardo Martín González, Foro por la Memoria de Zamora, 2015).

Engracia del Río de la Vega (Aspariegos, 1908), estudiante de Magisterio, vicepresidenta de la Universidad Popular de Zamora —que, entre otras cosas, organizaba conferencias sobre el esperanto—, fue detenida en su pueblo y encarcelada el 26 de julio. El 26 de septiembre el gobernador civil nombrado por los sublevados ordenó entregarla, junto con otra presa, Graciliana Calvo Toledo, para un supuesto traslado a la prisión de Bermillo de Sayago, «el eufemismo habitual en Zamora para la ejecución extrajudicial de presos gubernativos». Las mataron y el 27 de septiembre las enterraron en una fosa común del cementerio de Zamora. Según Martín González, era la primera vez que las víctimas de una de estas sacas eran dos mujeres. Martín González recoge, a partir de un testimonio oral, que entre la detención y el ingreso en prisión sufrió abusos sexuales (Nuestra Historia 18, 2024, p. 230-232).

Esperanto Luis Martín, chófer y miembro del Radio Comunista, fue asesinado el 2 de agosto (Martín González, 2024, p. 231). Era uno de los siete hermanos de la familia conocida como los Flechas: cinco murieron aquel agosto. Dónde y cómo lo mataron, las fuentes no lo dicen.

Lo que dicen las fuentes, y lo que no

Que eran esperantistas, las fuentes lo dicen con distintos grados de seguridad. De Amado Hernández hay documentos de la época: el diploma de 1935, los anuncios de clases, la prensa. De Pertejo y de Engracia del Río, Coca escribe que estudiaban esperanto, a partir de una entrevista realizada en 2004 a Margarita Pertejo, hermana de Antonio. Y de Esperanto Luis dice solo que «alguna relación pudo tener con el idioma»: el nombre no basta para hacer de él un esperantista.

Tampoco los mataron por el esperanto. Eran de izquierdas, algunos dirigentes, en una provincia donde la represión del verano y el otoño de 1936 fue inmediata; el esperanto los unía entre sí, pero ninguna fuente dice que fuera el motivo. Coca lo resume así: «Los cuatro jóvenes organizadores (Amado Hernández, Engracia del Río, Antonio Pertejo y Esperanto Luis) fueron asesinados por los voluntarios y autoridades golpistas. Y las asociaciones promotoras del esperanto en la ciudad serían prohibidas» (Coca Durán, 2024, p. 301). Y después: «Las únicas noticias que hubo del esperanto en Zamora, durante la etapa franquista, fueron las breves crónicas sobre los congresos de la Federación Española y anécdotas que salieron en la prensa local» (p. 302).

Cómo volvió el movimiento al resto de España a partir de 1947, y dónde no volvió, lo contamos en Cómo volvió el esperanto después de la guerra; por qué la rama que sobrevivió fue la católica, en ¿Por qué había tantos católicos en el esperantismo español de posguerra?

Fuentes. Carlos Coca Durán, «La labor educativa de Amado Hernández Pascual: Universidad Popular, esperanto y difusión cultural en Zamora y Argujillo durante los años 30», Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo 34 (2019), p. 251-276, que para la muerte de Amado Hernández cita a Cándido Ruiz (Studia Zamorensia 3, 1996) y a John Palmer (2010); y «El esperanto en Zamora. La lengua auxiliar de la utopía», íd. 39 (2024), p. 287-308. Eduardo Martín González, «Engracia del Río de la Vega (1908-1936)», Nuestra Historia 18 (2024), p. 225-234, y «Antonio Pertejo Seseña (Zamora, 1912-1936)», Foro por la Memoria de Zamora (2015). Hispana Esperanto-Gazeto n.º 50, julio de 1935, p. 9.