La lengua para hablar de todo, especializada en hablar de sí misma

El esperanto se hizo para hablar de cualquier cosa, y una parte muy grande de lo que se produce en él habla del esperanto. Dos de cada cinco libros del catálogo de la Asociación Universal de Esperanto tratan de la propia lengua, de su aprendizaje o de su movimiento, y en tres canales de YouTube en esperanto los vídeos sobre el esperanto tienen entre casi el doble y más del triple de visualizaciones que los vídeos sobre otros temas. La explicación más sencilla no está en el carácter de los esperantistas, sino en la economía de los contenidos: para cualquier tema de interés general, una lengua grande ofrece más público que una pequeña. En esperanto sobrevive lo que tiene un público que coincide con la comunidad —manuales, historia del movimiento, noticias de las asociaciones— y lo que vale precisamente porque está en esperanto: la literatura, los encuentros, los viajes. La ciencia, que tiene un público natural fuera, no arraiga. Y la proporción de libros sobre el esperanto no crece: tocó techo en los años 2000 y ahora es la más baja de medio siglo.

Visualizaciones medianas por vídeo en tres canales de YouTube en esperanto: las conferencias de TEJO sobre el esperanto, 1.250, y sobre otros temas, 380; la etapa en esperanto de Evildea, 1.800 y 967; Esperanto Variety Show, 901 y 452. Recuento propio del 3 de octubre de 2026.
Visualizaciones medianas por vídeo en tres canales de YouTube en esperanto: las conferencias de TEJO sobre el esperanto, 1.250, y sobre otros temas, 380; la etapa en esperanto de Evildea, 1.800 y 967; Esperanto Variety Show, 901 y 452. Recuento propio del 3 de octubre de 2026.

Los datos: libros y vídeos

La Asociación Universal de Esperanto (UEA), la principal organización internacional del movimiento, guarda en el catálogo de su librería la ficha de todo lo que ha vendido. El 3 de octubre de 2026 había 7.227 libros, y clasificados uno a uno —el recuento y los criterios están en un fichero de datos abierto— el 38,7 % tratan del esperanto: manuales y diccionarios, historia del movimiento, congresos y asociaciones, estudios sobre la lengua. El 41,8 % son literatura. Todo lo demás —política, historia general, religión, ciencia, viajes, cocina, arte— cabe en un 20 %, y la ciencia y la técnica no llegan al 4 %. Lo hemos explicado con detalle en De qué tratan los libros en esperanto.

YouTube permite una prueba diferente: no qué se produce, sino qué se ve. Hemos contado las visualizaciones de todos los vídeos de tres canales en esperanto, separando por el título los que tratan del esperanto de los demás:

Canal Vídeos Sobre el esperanto (mediana) Otros temas (mediana)
TEJO, conferencias en línea 2020-2023 8 y 38 1.250 380
Evildea, etapa en esperanto 2015-2020 160 y 370 1.800 967
Esperanto Variety Show, 2016-2020 80 y 93 901 452

Es una medida nuestra, hecha el 3 de octubre de 2026, y tiene limitaciones que explicamos más abajo. La comparación más limpia es la primera. TEJO (Tutmonda Esperantista Junulara Organizo) es la organización mundial de jóvenes esperantistas, vinculada a la UEA, y a partir de la pandemia organizó conferencias en línea —en su congreso juvenil virtual de 2020 y 2021 y en dos series nuevas, Retoso e IRIS— que subió a su canal. Mismo canal, mismo formato, mismos años: las ocho que tratan del esperanto —cuántos hablantes tiene, si es una lengua minoritaria, la historia del movimiento, una conversación entre hablantes nativos— tienen una mediana de 1.250 visualizaciones; las treinta y ocho sobre otros temas —mecánica cuántica, especies invasoras, energía solar, autismo, la vida en Venus— tienen 380. La más vista de las segundas no pasa de 1.800.

Por qué: el tamaño del público decide qué se hace

El economista Joel Waldfogel dio nombre al mecanismo estudiando las emisoras de radio de 246 mercados de Estados Unidos. En los mercados con rendimientos crecientes, dice, «the number of differentiated products -and resulting consumer satisfaction -grow in market size»: el número de productos diferentes, y la satisfacción de los consumidores, crece con el tamaño del mercado. Lo llamó preference externalities, externalidades de preferencia: lo que tú puedes consumir depende de cuánta gente hay que quiere lo mismo que tú. Y saca una consecuencia que se aplica tal cual a una lengua pequeña: «small groups receive less variety from the market», los grupos pequeños reciben menos variedad del mercado.

Las lenguas tienen, además, un efecto red: el valor de saber una crece con el número de personas con quienes te permite hablar. Es lo mismo que hace que nadie se vaya de WhatsApp aunque prefiera otra aplicación, como explicábamos en WhatsApp y Telegram. Jeffrey Church e Ian King lo formalizaron para las lenguas en 1993, en un modelo en el que «the benefit of language acquisition is increasing in the number of individuals who speak the language»: el beneficio de aprender una lengua crece con el número de personas que la hablan.

Juntos, los dos mecanismos forman un círculo: quien puede elegir lengua elige la que le da más público, donde hay más contenidos hay más motivos para aprender la lengua, y donde hay más hablantes hay más público. Para cualquier tema de interés general —física, cocina, política, videojuegos—, el esperanto compite con lenguas que tienen cientos de millones de lectores, y pierde. Solo hay dos tipos de contenido donde esa comparación no le es desfavorable: aquel cuyo público es, por definición, la comunidad esperantista, y aquel en el que el hecho de que esté en esperanto es parte de lo que se espera de él.

El mismo mecanismo con el catalán

Si la explicación es buena, no debería ser exclusiva del esperanto, y no lo es. Un estudio del Centre de Recerca en Sociolingüística i Comunicació de la Universitat de Barcelona para la Generalitat de Catalunya comparó, con datos de febrero de 2020, a los youtubers catalanes que hacen los vídeos en catalán con los que los hacen en castellano. Las visualizaciones totales de los segundos «multiplican por 400» las de los primeros, y la media de suscriptores, por 160: 5 millones contra «poco más de 31.000» (Massaguer, Flors-Mas y Vila, Català, youtubers i instagramers, p. 22). El informe atribuye la elección en primer lugar a la demografía: «la potencia demográfica del castellano conlleva que el mercado español y, especialmente, el latinoamericano se vuelvan prioritarios», y «la audiencia imaginada suele ser el público hispanohablante» (p. 40). Roc Massaguer, Outconsumer, uno de los youtubers catalanes que hacen los vídeos en castellano, lo resumía en Catalunya Ràdio: «realmente es una cuestión casi matemática» (p. 26). Y en 2023 un youtuber con dos mil suscriptores, Albert Bermejo, anunciaba que abría un canal en castellano porque, según la noticia de Racó Català, en castellano hay «un público más grande y más monetizable» y en catalán «hay mucha menos gente».

El informe también advierte que la demografía no lo explica todo: «la lógica económica y remunerativa no lo explica todo, especialmente en las etapas iniciales», y cuentan también los prejuicios y la imagen que tiene cada lengua (p. 41). Pero el catalán tiene un sistema educativo, una televisión y una administración que lo usan, y el esperanto no tiene nada de eso. La deducción es nuestra, pero cuesta ver por qué el mercado debería pesar menos en su caso.

Qué sobrevive en esperanto

La primera clase de contenido que sobrevive es la que tiene por público la propia comunidad. Un manual de esperanto solo interesa a quien quiere aprenderlo; la historia de un congreso, a quien fue; una noticia de la UEA, a sus socios. Para esos temas ninguna lengua grande ofrece más público. Es el 38,7 % de los libros, y es también el tipo de vídeo que más se ve en los tres canales que hemos contado.

La segunda es la que vale porque está en esperanto: una novela escrita en esperanto, un encuentro internacional de esperantistas. Los lingüistas Sabine Fiedler y Cyril Robert Brosch, en un libro de 2022 sobre el uso actual de la lengua, describen la actividad viajera y de encuentros como «a specific trait of the community», un rasgo específico de la comunidad (p. 48), y resumen así dónde se usa la lengua:

The use of Esperanto as a language for special purposes is mainly restricted to its application within Esperanto circles. […] For the most part, however, Esperanto is associated with the private sphere of its users, their leisure activities and related domains.

El uso del esperanto como lengua de especialidad se limita sobre todo a su aplicación dentro de los círculos esperantistas. […] En general, sin embargo, el esperanto se asocia a la esfera privada de sus usuarios, a su ocio y a los ámbitos relacionados.

(Fiedler y Brosch, Esperanto – Lingua Franca and Language Community, p. 51.) La publicidad, el derecho y la administración, añaden, están poco desarrollados por «the lack of a significant market», la falta de un mercado significativo. Incluso las traducciones literarias, dicen, no siguen al mercado: «Market strategies seem to be less important here than some Esperanto speakers’ wishes to make the members of the speech community familiar with the culture of their home country», las estrategias de mercado pesan aquí menos que el deseo de dar a conocer a la comunidad la cultura de su país (p. 49).

La ciencia es el caso contrario, y por eso es tan escasa. Tiene un público natural fuera del esperanto, y ese público lee en inglés. En el catálogo de la UEA no pasa del 3,5 %, y lo hemos tratado aparte en Se puede hacer ciencia en esperanto. ¿Por qué habría que hacerla? Las conferencias de IRIS de TEJO son el mismo fenómeno visto desde el otro lado: ciencia hecha en esperanto, para esperantistas, que ve poca gente.

La autorreferencialidad no crece

Los datos del catálogo no dicen que el movimiento se esté cerrando en sí mismo. Por década de edición, la parte de libros que tratan del esperanto fue del 36,2 % en los años setenta, del 37,0 % en los ochenta, del 39,8 % en los noventa y del 47,8 % en los años 2000, el máximo. En la década de 2010 bajó al 35,7 %, y en los años 2020 es del 23,9 %, mientras que la literatura sube al 60,6 %. La década no ha terminado y el catálogo incorpora libros con retraso, pero hoy se publican, en proporción, menos libros sobre el esperanto que en ningún momento del medio siglo contado.

Lectura nuestra: una parte de los libros sobre el esperanto son manuales, y los manuales en papel compiten ahora con cursos en línea gratuitos, como el de Duolingo, que según Fiedler y Brosch habían empezado unos 2,8 millones de personas a principios de 2020 (p. 47). La literatura, en cambio, es el contenido en el que la lengua es parte del valor, y es la que crece. No hemos comprobado que sea esa la causa.

Lo que ya decía la teoría de la lengua común

El premio Nobel de Economía Reinhard Selten y Jonathan Pool construyeron en 1991 un modelo en el que cada uno decide qué lenguas extranjeras aprende según lo que le cuesta y lo que le aporta, e incluyeron lenguas auxiliares, sin hablantes nativos. No nombran el esperanto, pero el resultado lo describe: en el ejemplo que calculan, nadie aprende la lengua auxiliar, y eso, dicen, coincide con una tendencia conocida: «few learn auxiliary languages, despite their relatively low learning costs», pocos aprenden lenguas auxiliares, a pesar de que cuestan relativamente poco de aprender (p. 72).

El filósofo Philippe Van Parijs describe lo mismo desde la conversación. Cuando hablan personas de lenguas diferentes, eligen la lengua «best known by the conversation partner who knows it least well», la que mejor conoce quien peor la conoce; y cada uno aprende mejor la lengua que más probabilidades tiene de practicar. La interacción de las dos cosas, escribe, es «explosive» («The linguistic territoriality principle», p. 4): la lengua que ya es más conocida lo es cada vez más.

El economista François Grin calculaba en 2005 que un esperanto común ahorraría a Europa «d’environ 25 milliards d’Euros annuellement», unos 25.000 millones de euros anuales, pero que solo se llegaría a ello con una coordinación entre estados y una estrategia de una generación (L’enseignement des langues étrangères comme politique publique, p. 7). Lo que Grin describe es un beneficio colectivo; un youtuber o una editorial, en cambio, deciden cada uno por su cuenta, y para cada uno la lengua grande es la elección razonable. Esto último ya es lectura nuestra.

Nuestra medida en YouTube: cómo se ha hecho y qué no dice

Los datos de la tabla del principio se han sacado el 3 de octubre de 2026 con yt-dlp, que lee la lista pública de vídeos de cada canal sin descargar ninguno. Cada vídeo se ha clasificado por el título, revisado a mano: «sobre el esperanto» si habla de la lengua, de su aprendizaje, del movimiento, de sus congresos o de sus asociaciones; «otros temas» en el resto.

Tiene límites. Las visualizaciones son acumuladas, y un vídeo antiguo ha tenido más tiempo para sumarlas. No se controlan el algoritmo de YouTube, el crecimiento de cada canal ni la calidad de cada vídeo. Y los canales son pocos: hemos descartado un cuarto, Exploring Esperanto, porque casi todos sus títulos dicen «in Esperanto» y no dejan saber de qué trata el vídeo. Por eso la comparación de TEJO, con el mismo formato y los mismos años, es la que más pesa.

El caso de Evildea tiene un interés añadido. En 2018 el bloguero Robert Nielsen se preguntaba «Kial Evildea estas la plej populara Esperanta jutubisto?», por qué era el youtuber en esperanto más popular. Los últimos años hace los vídeos en inglés y sobre el aprendizaje de lenguas. Los 530 vídeos de la etapa en que hablaba sobre todo en esperanto, de julio de 2015 a abril de 2020, tienen una mediana de 1.100 visualizaciones; los 471 que ha subido en inglés desde diciembre de 2024, de 6.600. El canal tiene hoy 38.400 suscriptores.

Lo ha explicado en un vídeo de agosto de 2025, «I’m NO LONGER A Esperanto YouTuber» (a partir del minuto 3:37):

So obviously I was niched out in Esperanto. I hit like 11k subs. There was nowhere. Like for one year I was gaining like a couple and then losing a couple […] because that was the size of the YouTube niche and the size of it based on my personality because for I’d say 50 percent of Esperanto speakers I am disgustingly offensive.

O sea que, claro, había agotado el nicho del esperanto. Llegué a unos 11.000 suscriptores. No había adónde ir. Durante un año ganaba un par y perdía un par […] porque ese era el tamaño del nicho en YouTube, y el tamaño que tenía según mi personalidad, porque para, diría yo, el 50 % de los hablantes de esperanto soy asquerosamente ofensivo.

Da más de una razón: el tamaño del público, su relación con una parte de ese público y, un poco más adelante, el cansancio —se había quedado sin nada de qué hablar—. Su caso no se puede reducir a una sola causa, pero muestra el techo: once mil suscriptores era todo lo que daba el nicho.

El propio Nielsen, en el texto de 2018, apuntaba otra cosa: «Iuj pensas ke se oni parolas esperante, tiu sufiĉas kaj pro tio multaj homoj rigardos la filmetojn. Tio ne plu veras» (hay quien piensa que con hablar en esperanto basta y que por eso mucha gente verá los vídeos; eso ya no es cierto). Dicho de otra manera, y esto ya es lectura nuestra: cuando el esperanto es la novedad, el vídeo se ve porque está en esperanto. Cuando ya no lo es, compite por el tema, y en el tema pierde.

Una lengua que habla de sí misma también cuando no lo busca

Hay una forma más pequeña del fenómeno, que no depende de ningún mercado. Fiedler y Brosch recogen la ley de Toño, formulada en 2008 por el esperantista español Toño del Barrio:

Ju pli reta diskuto en Esperanto longas, la probableco ke ĝi deflankiĝos al diskuto pri gramatikaĵoj aŭ pri la uzata vortigo des pli (asimptote) proksimiĝas al 1.

Cuanto más se alarga una discusión en línea en esperanto, más se acerca a 1 (asintóticamente) la probabilidad de que se desvíe hacia una discusión sobre gramática o sobre las palabras usadas.

Para los hablantes de esperanto, escriben, la lengua «seems to be of permanent interest», parece de un interés permanente (p. 305 y nota 161). Una comunidad en la que la lengua es a la vez el medio y el tema es lo que la sociolingüística llama comunidad metalingüística, y lo hemos tratado en ¿Esperantismo sin esperantofonía?. La crítica que ha hecho desde dentro el poeta Jorge Camacho está en La lengua zombi.

Nuestra lectura

Lo que sigue es lectura nuestra, no un dato.

Si la autorreferencialidad viene de los incentivos, reñir a los esperantistas porque hablan demasiado del esperanto no servirá de nada: quien quiere ser visto hará lo que se ve. Lo que sí se puede elegir es dónde se pone el esfuerzo colectivo.

Las asociaciones, la nuestra incluida, organizan muchas actividades sobre el esperanto: cursos, presentaciones, conmemoraciones, charlas sobre su historia. Son necesarias, pero no usan la lengua para nada que no sea ella misma. Las actividades en esperanto —un club de lectura, una excursión, un debate sobre cualquier cosa, una conferencia de alguien que sabe de un tema y lo quiere explicar— son las que dan a quien la ha aprendido un motivo para usarla. Si el movimiento quiere que la lengua sirva para hablar de todo, lo que puede hacer es ofrecer ocasiones de hablar de todo.

Como lengua de difusión masiva, el esperanto siempre perderá contra el inglés, el castellano o el chino: no tiene el público. Como lengua de relación entre personas —para encontrarse, para viajar, para escribirse con alguien de otro país en una lengua que ninguno de los dos ha tenido que aprender por obligación—, el número de hablantes importa mucho menos, porque no hace falta que lo sepa todo el mundo, sino que lo sepan las personas que se quieren encontrar. Es ahí donde la lengua tiene sentido, y es ahí donde el movimiento debería poner más trabajo.

Fuentes

Datos

Economía de las lenguas y de los contenidos

  • Waldfogel, Joel. «Preference Externalities: An Empirical Study of Who Benefits Whom in Differentiated-Product Markets». The RAND Journal of Economics, 34(3), 2003, p. 557 y siguientes. doi:10.2307/1593746 · documento de trabajo del NBER
  • Church, Jeffrey, y King, Ian. «Bilingualism and Network Externalities». The Canadian Journal of Economics, 26(2), 1993, pp. 337-345. doi:10.2307/135911
  • Selten, Reinhard, y Pool, Jonathan. «The Distribution of Foreign Language Skills as a Game Equilibrium». En R. Selten (ed.), Game Equilibrium Models IV, Springer, 1991, pp. 64-87. doi:10.1007/978-3-662-07369-8_5 · reimpresión
  • Grin, François. L’enseignement des langues étrangères comme politique publique. Haut Conseil de l’évaluation de l’école, 2005. PDF
  • Van Parijs, Philippe. «The linguistic territoriality principle: Right violation or parity of esteem?». Documento para la iniciativa Re-Bel, Bruselas, diciembre de 2010. PDF

El catalán en las redes

El esperanto y su comunidad

Las traducciones al castellano de las citas en inglés, francés, esperanto y catalán son nuestras.

Véase también