¿Por qué fracasó el esperanto?

Depende de qué se entienda por fracasar. Si la meta era que toda la humanidad hablara esperanto como segunda lengua, no se ha cumplido. Si la meta era una lengua viva, con gente que la habla, escribe y viaja con ella, lleva funcionando desde 1887. Las dos cosas son verdad a la vez, y casi todas las discusiones sobre el esperanto vienen de mezclarlas.

Por qué no se convirtió en la lengua de todo el mundo

1. Llegó cuando ya había otra, y luego se partió

Antes del esperanto hubo una lengua internacional que triunfó: el volapük, que se hundió por sus peleas internas. El esperanto tampoco se libró: en 1894 el propio Zamenhof propuso reformarlo y la gente que lo hablaba dijo que no, y en 1907 una parte del movimiento se fue a el ido. Cada división le quitó fuerza justo cuando más la necesitaba.

2. La política lo frenó y después lo persiguió

En 1922, la Sociedad de Naciones estudió recomendar el esperanto en las escuelas, y la propuesta no salió adelante, sobre todo por la oposición de la delegación francesa, que defendía su lengua como idioma de la diplomacia. Después llegó lo peor: la Alemania nazi lo prohibió y la Unión Soviética de Stalin persiguió a quien lo hablaba. Adam, Zofia y Lidia, las tres criaturas de Zamenhof, murieron en el Holocausto.

3. El inglés ganó por poder, no por ser mejor

Después de la Segunda Guerra Mundial, el inglés se convirtió en la lengua del comercio, la ciencia, el cine y, más tarde, internet. No ganó porque fuera más fácil o más justo, sino porque detrás tenía a las dos potencias económicas del siglo XX. El esperanto no tiene Estado, ni ejército, ni mercado detrás.

4. Nadie obliga a aprenderlo

Casi toda la gente aprende una segunda lengua porque se la exige la escuela, el trabajo o el sitio donde vive. El esperanto sólo se aprende por ganas, y eso lo hace libre, pero también minoritario.

5. Se prometió demasiado

El primer libro de esperanto pedía diez millones de promesas antes de ponerse a aprenderlo, y durante décadas se repitió la cifra de dos millones de hablantes sin que nadie la hubiera contado. ¿Cuánta gente lo habla de verdad? Menos de lo que se ha dicho, y aun así más de lo que se suele pensar. Las promesas infladas son lo que más munición ha dado a quien lo critica, también desde dentro, como el escritor Jorge Camacho y su «lengua zombi».

Lo que sí ha funcionado

  • Sigue vivo: desde 1905 se celebra un congreso mundial casi todos los años, hay literatura original y traducida, y existe gente que lo ha aprendido en casa desde la cuna.
  • Se aprende en línea: el curso de Duolingo ha traído a una generación que empezó sola, desde el móvil.
  • Cumple lo que promete a pequeña escala: dos personas de países distintos que lo hablan se entienden de igual a igual, sin que ninguna juegue en su lengua materna.

¿Y en Valencia?

En Valencia se habla esperanto desde 1903, y el grupo sigue quedando cada semana. Si te pica la curiosidad, aquí tienes cómo empezar. Y si te preocupa que sea difícil, lee antes «¿Fácil, para quién?».