Sesenta años de clases, un coro escolar, un método propio y las partituras copiadas a mano que todavía embellecen el Valencia Luno
Aprendió la lengua él solo en 1931, preparando unas oposiciones, porque alguien le puso en las manos una llave de bolsillo. Desde entonces y hasta que murió, sesenta y ocho años después, no paró de sembrarla: entre sus propios alumnos de las escuelas del Patronato, por la radio, en libros que él mismo se fabricó ante la escasez de materiales, y con la letra gótica con que copiaba a mano las partituras del boletín.
Y el esperanto no le llegó solo. Quien sitúa a Félix Navarro dentro del movimiento Freinet es Alfred Ramos i González, autor de Mestres de la impremta. El moviment Freinet Valencià (1931-1939) (Universitat Jaume I, 2015): de esa investigación —que nos llegó a través de la familia— viene todo lo que aquí se dice de su faceta freinetista. La imprenta escolar, el periódico de clase y, sobre todo, la correspondencia entre escuelas, que es exactamente la técnica con la que después haría hablar en esperanto a los niños del Patronato.

Félix Navarro Clemente, en una fotografía escolar del Patronato de la Juventud Obrera fechada por la familia hacia 1971.
La llave, en 1931
En mayo de 1982, cuando tenía setenta y tres años, el Boletín de la Federación le dedicó la entrevista anual de la serie «Esperanto sur lia vojo», y es él quien cuenta el comienzo.
En 1931 era maestro en Sollana y se preparaba para el ascenso de escalafón. Alguien le puso en las manos La llave del Esperanto y, aunque no tenía tiempo libre, la hojeó y «me llamó la atención». Aprendió la lengua él solo con el Curso práctico de Esperanto de Rafael Duyós y Vicente Inglada.
El primer curso lo dio un verano en Utiel, en la Cámara Agrícola, presentado por el delegado de UEA Generoso Planells. En Gandía, en 1933, dio dos: uno para sus diez compañeros maestros interinos —«donde conocí a una señorita que con el tiempo fue mi prometida, y después mi mujer»— y otro en la escuela nocturna, con permiso del director. Hacía también campaña semanal por Radio Gandía, donde se hizo amigo de Rafael Vizcaíno.
Lo que lo decidió del todo fue el congreso internacional de SAT celebrado en Valencia en 1934: desde entonces, dice, «sembré, siembro y sembraré» la creación de Zamenhof. Llegó a publicar su curso en el boletín de la Caja de Ahorros de Valencia, que tenía miles de empleados. Y en abril de 1936 la Hispana Esperanto-Gazeto le publicaba una traducción: el capítulo sobre Rowland Hill y la invención del sello de correos, sacado de Inventos e inventores, del también maestro Ezequiel Solana.
La imprenta, el periódico de clase y la correspondencia
Antes de ser maestro había trabajado en Telégrafos, y estudiaba Magisterio por libre. Ramos apunta que la influencia freinetista pudo venirle de las ideas de su jefa de allí; sea como fuere, un par de años antes de la guerra civil ya usaba la correspondencia escolar en sus clases, practicaba técnicas de impresión como la serigrafía con su alumnado y había creado un periódico escolar. La técnica de la imprenta la aprendería en Gandía, carteándose con maestros freinetistas.
Son las tres herramientas centrales de Célestin Freinet: imprenta en el aula, texto libre impreso por los niños mismos e intercambio de esos cuadernos con otras escuelas. Entre los papeles que conservaba la familia hay un ejemplar llegado por esa vía: «Infanaĵoj», un cuadernillo de la escuela infantil de Prelles, en los Altos Alpes franceses, con el cuento «La eta kato kiu ne volis morti», editado por el movimiento «Presarto en lernejo» —la Imprimerie à l’École de Freinet— desde Cannes. Es decir: folletos de escuela franceses, impresos por los alumnos, y en esperanto.

«Infanaĵoj», cuaderno de la escuela infantil de Prelles (Altos Alpes), editado en esperanto por el movimiento «Presarto en lernejo», la imprenta escolar freinetista de Cannes.
De la misma época viene la primera prueba de su caligrafía, la que después llenaría el Valencia Luno: el «Diario escolar del cursillista» que escribió en el Grupo Escolar Serrano Morales de Valencia, con el nombre de la escuela en gótica ornamentada en rojo y su firma en cursiva inglesa al pie. La familia lo fecha en 1932.

«Diario escolar del cursillista», Grupo Escolar Serrano Morales, grado 3.º, firmado por Félix Navarro Clemente. La familia lo fecha en 1932.
La guerra, la depuración y Xeraco
Cuando empezó la guerra él estaba en Utiel, porque acababa de nacer allí su primera hija —tendrían siete, seis de los cuales vivían todavía en septiembre de 2026—. Según el relato familiar, con el padre asesinado y un hermano muerto en la batalla de Teruel, los acogieron en Picanya —un primo de la CNT— y allí él y su mujer se pusieron a dar clase a niños y niñas refugiados. Un año antes de acabar la guerra se fue de miliciano de la cultura a Cataluña, donde se hizo militante de la FETE y de Izquierda Republicana.
Acabada la guerra volvió a Tierzo (Guadalajara). El catálogo del Portal de Víctimas del Ministerio de Cultura registra, en efecto, un expediente de depuración de maestros nacionales a nombre de «Navarro Clemente, Félix», de Tierzo (Guadalajara), signatura 32/12623 del Archivo General de la Administración. No lo hemos consultado: solo tenemos la ficha de catálogo.
Unos años después se trasladó a Xeraco, y allí, siempre según la familia, creó una biblioteca, enseñó música, fundó la banda de música del pueblo y una mutualidad escolar, daba clases de cultura general en la escuela nocturna, impartía los cuatro cursos de bachillerato y preparaba al alumnado para el ingreso.
Las paredes cubiertas de postales
Valencia, 1953, el año en que se trasladó a la ciudad. Las cuatro paredes del aula donde daba clase estaban cubiertas de postales y cartas de los cinco continentes: la correspondencia que recibían sus alumnos, que él aprovechaba para enseñarles cómo era cada país.
Nadie del movimiento valenciano sabía de aquel trabajo. Lo descubrieron de rebote: uno de sus alumnos de contabilidad de la escuela nocturna, «un joven muy hablador», visitó el Grupo Esperanto de Valencia y los sorprendió a todos hablando la lengua. Cuando explicó dónde la había aprendido —en la escuela nocturna del Patronato de la Juventud Obrera—, Navarro acabó poniéndose en contacto con el grupo.
El Boletín de la Federación da la primera prueba externa de aquellas clases del Patronato, y la da de una manera muy suya: en junio de 1954 publicaba que «25 lernantoj 18-28 jaraj» del «Curso de Esperanto del Patronato de la Juventud Obrera, Landerer, 5, Valencia» querían cartearse con todo el mundo. Veinticinco alumnos de 18 a 28 años, escribiendo fuera.
En el Patronato no solo hacía esperanto. Allí dirigía un teatro de marionetas, para el que escribió más de sesenta cuentos propios o adaptados al guiñol. Y el esperanto lo sacó de Valencia: también dio clase en el Grupo Escolar «Teodoro Llorente» y en Cheste y Chiva.
Y lo que hizo en Cheste no era una clase cualquiera. El Boletín de la Federación (núm. 237), en enero de 1980, subrayaba «la labor del profesor Félix Navarro en la Universidad Laboral de Cheste, donde 300 alumnos de todos los puntos cardinales de la península aprenden esperanto». Es la cifra de alumnado más alta que hemos documentado nunca en un curso de esperanto valenciano, y explica por qué Cheste sigue siendo, cuarenta años después, el pueblo donde el grupo todavía da clase cada martes. De aquel curso ha quedado un documento: Zodiako, la revista que sus alumnos mecanografiaron en esperanto en abril de 1978.
Desde entonces su coro infantil escolar «Esperanto» cantaba cada año en el aniversario de Zamenhof, con misa cantada en esperanto incluida, hasta que se jubiló en 1973. Con ese mismo coro concursó en el certamen de villancicos del Teatro Principal de Valencia con una pieza propia, «La tago de la Kristnasko». Y en diciembre de 1960, los niños del curso de esperanto del Grupo Escolar «Teodoro Llorente» declamaban en esperanto en la fiesta del grupo, presentados por él.

El presidente Juan Devís, del Grupo Esperanto de Valencia, muestra el pergamino con el que el Grupo agradecía a Félix Navarro su labor; el pie del boletín dice que Navarro «posa a la derecha del doctor Herrero». Boletín de la HEF núm. 177 (enero-febrero de 1970).
Un corresponsal para cada alumno
Antonio Madrigal recuerda que, ante la escasez de materiales didácticos, Navarro se preparó su propio libro y animaba al alumnado a escribirse en esperanto: les buscaba un corresponsal extranjero y les ayudaba a redactar la primera carta, cuatro frases muy sencillas. Como la respuesta tardaba un mes en llegar, para cuando llegaba el alumno ya sabía lo suficiente para contestarla él solo.
Es exactamente lo que él mismo recomendaba en 1982: lecciones tan fáciles como sea posible, ejercicios vivos y alegres, canciones aprendidas de memoria y correspondencia desde el primer momento. Y es, punto por punto, la correspondencia interescolar freinetista que ya practicaba antes de la guerra, ahora con una lengua que le abría los cinco continentes en lugar del departamento de al lado.
Lo hacía también con los alumnos de Cheste. El Boletín de la Federación (n.º 235-236, septiembre-diciembre de 1979) publicaba su llamada: para los alumnos nuevos de la «Labora Universitato de Cheste», «buscamos correspondientes de todo el mundo, de 14 a 40 años». En 1980 la repitió en la Internacia Pedagogia Revuo, la revista de la liga internacional de profesores de esperanto, para sus «muchos alumnos de los cursos de esperanto».
A mediados de los años setenta todavía colaboraba con el Movimiento Freinet, en parte como calígrafo, y daba cursos de esperanto en las Escoles d’Estiu del País Valencià.
Su primer manual es anterior al que publicó el grupo y lo imprimió él: Esperanto, lengua internacional. Curso práctico, del que la familia conserva la portada de la segunda edición, dibujada a mano en verde con el globo y la estrella.

Portada de la segunda edición de Esperanto, lengua internacional. Curso práctico, el manual que Navarro se fabricó antes del que le publicó el grupo.
Los libros vinieron después. En 1987 el Grupo Esperanto de Valencia le publicó el Curso práctico elemental de Esperanto —128 páginas, 600 pesetas—, del cual buena parte de la tirada la pagó de su bolsillo Ramón Diago Marco. El boletín lo saludó como un método «completamente nuevo», con ejercicios prácticos, dibujos, refranes y un vocabulario ilustrado con juegos de palabras, pensado para niños, jóvenes y adultos sin estudios universitarios. Publicó también una Gramática práctica de Esperanto y, hacia 1993, el Esperanta kanzonaro —76 páginas, 700 pesetas, a la venta en el servicio de libros del grupo—.

Curso práctico elemental de Esperanto, publicado por el Grupo Esperanto de Valencia en 1987, «primer centenario del idioma internacional».
Y con Jesús Raposo y Boriŝa Miliĉeviĉ tradujo al esperanto el poemario que Raposo había escrito en castellano bajo el seudónimo «Universala Adoranto», impreso en Yugoslavia.
La pluma y el pincel del boletín
Buena parte de lo que embellece el Valencia Luno de los ochenta sale de su mano: las partituras copiadas a mano, con el título dentro de una cinta desplegada y caligrafía gótica —«La Kolombo» (1986), «Pro malnova amikec’» (1987), la marcha «La fluanta tajdo» (1984)— y la canción «Valencio», sobre música de José Padilla, firmada «Valencia, 5-2-84. Félix Navarro».
También firmaba las secciones de chistes, «Kial ne ridi?» y «Kial ne rideti?», y unas columnas cortas que desmontaban los tópicos uno por uno: «El esperanto solo sirve para resolver crucigramas», «El esperanto no sirve para la ciencia», «Esperanto, lengua viva». Cuando en 1992 el grupo entregó un pergamino a Francisco Zaragoza, también lo escribió y ornamentó él.
La estrella verde en el jardín
El esperanto no se acababa en el aula. En su casa de verano de Loriguilla hizo una estrella verde de cinco puntas en el suelo, a la entrada, y se construyó un reloj de sol con un sol sonriente de rayos, la cinta desplegada que usaba para los títulos de las partituras y, dentro, una divisa en esperanto: «Suno funciigas min» —«el sol me hace funcionar»—, escrita así en la pared, sin la k de la forma normativa funkciigas.

Félix Navarro ante el reloj de sol que se construyó en la casa de verano, con la divisa «Suno funciigas min» —«el sol me hace funcionar»—.

La estrella verde del esperanto, a la entrada de la casa de Loriguilla.
Los premios
El 18 de diciembre de 1971, en Zaragoza, la Federación le concedió el premio «Francisco Máñez» «por su destacada contribución a la difusión del Esperanto como enseñante de nuestra lengua en las Escuelas del Patronato de la Juventud Obrera de Valencia, durante más de veinte años consecutivos».
En 1982 el premio «Klara Silbernik» —creado por Luis M. Hernández Yzal para recompensar simbólicamente a la mujer de un esperantista destacado— fue a parar a la señora de Navarro Clemente, aquella alumna del curso de Gandía de 1933. La entrevista del Boletín era su anuncio encubierto, porque la serie «Esperanto sur lia vojo» anticipaba cada año el nombre de la premiada.
En la Federación tuvo cargos: en noviembre de 1972 formaba parte de la comisión examinadora, con Jaime Aragay Pujols y Ramón Molera Pedrals; en 1979 era candidato a vocal de la junta federal por Alicante, Valencia y Murcia; y en el grupo había sido vocal de la junta de Devís en 1975. En 1980 presidía el grupo: es él quien entrega los diplomas a los alumnos de los cursos en el encuentro valenciano de Buñol. En diciembre de 1982 el boletín ya lo presenta como expresidente y «esperantista activo», y le hace hablar de la actualidad del poema «La Vojo» de Zamenhof, el que pide no perder la fe en la victoria de la lengua y seguir trabajando. También fue miembro del comité organizador del congreso español de 1988.
La radio y los últimos años
Desde marzo de 1986 escribía y presentaba Esperanto en la radio en Radio Klara. En enero de 1988 informaba a la Federación de que emitía los martes de 17 a 18 h y que daba clase lunes, miércoles y viernes, y que los cursillos estaban muy concurridos «gracias a la emisión»; en 1989 entrevistó en directo a una inglesa de paso por el grupo.
Era delegado de UEA para la enseñanza en Valencia y, en 1990, delegado de ILEI. El boletín de la HEF lo recuerda como un «eficaz investigador» en las bibliotecas de Valencia, donde encontró materiales de enseñanza antiguos para la historia del movimiento español.
En 1998 participó, con Florentino Lozano, la directora Carmen Gómez-Senent y Pascual Pont, en la catalogación de los cerca de 850 libros en esperanto que dormían en la Biblioteca Pública Municipal de la plaza de Maguncia desde el final de la guerra civil. Y en octubre de ese mismo año el grupo le agradecía, a él y a otro veterano, «s-ro Marco», la donación de una gran cantidad de libros y revistas para la biblioteca de la asociación.
Aquella biblioteca lleva su letra. El 16 de marzo de 1990, a los ochenta y un años, caligrafió el cartel con las cinco normas que el grupo colgó en ella: orla roja de volutas, cinco artículos a pluma y el sello del grupo abajo.

Las normas de la biblioteca del Grupo Esperanto Valencia, caligrafiadas por don Félix el 16 de marzo de 1990.
La muerte, con las fechas que no cuadran
Las fechas que da la familia —28 de julio de 1999, a los noventa años— no coinciden con las del Boletín de la Federación, que en el número de enero-febrero de 2000 lo hace morir «a los 91 años» el 30 de julio, y en otra página del mismo número solo dice «en julio de 1999». Lo dejamos como está: las dos versiones, cada una con su origen.
El 20 de noviembre de 1999 se ofició una misa en su recuerdo en la iglesia de San Fernando Rey de Valencia, y el 11 de diciembre, en la fiesta de Zamenhof en el Centro Aragonés, Juan Antonio Giménez dio una charla en su memoria. En 2002 el Valencia Luno lo recordaba, con su fotografía, junto a Jesús Raposo y Luis M. Hernández Yzal, bajo el título «Siempre en nuestra memoria».
Tiene artículo en la Wikipedia en esperanto.
→ Una ficha biográfica breve de Félix Navarro Clemente, junto con la del resto de esperantistas valencianos, en la página de biografías.
Todos los cursos que ha impartido el grupo, desde los años treinta hasta hoy, están reunidos en La docencia del grupo.
Fuentes: Boletín de la HEF núms. 177 (enero-febrero de 1970), 189 (enero-febrero de 1972), 194 (noviembre-diciembre de 1972), 207 (1975), 228 (1979), 235-236 (septiembre-diciembre de 1979), 237 (enero de 1980), 240 (julio-agosto de 1980), 251 (mayo-junio de 1982, entrevista «Esperanto sur lia vojo»), 255 (enero-febrero de 1983), 256 (marzo-abril de 1983), 284 (enero-febrero de 1988), 291 (julio de 1989), 344 (enero-febrero de 2000) y 387 (2009); Hispana Esperanto-Gazeto núm. 58 (abril de 1936); Internacia Pedagogia Revuo 1980/2, p. 47; Valencia Luno núms. 12 (diciembre de 1960), 3 (1969), 4 (1970), 7 (1975), 10 y 11 (1984), 16 (enero de 1986), 17 (marzo de 1987), 22 (abril de 1989), 26 y 27 (1990), 35 (octubre de 1992), 37 y 38 (1993), 45 (enero de 1998), 47 (octubre de 1998) y 48 (marzo de 2002); testimonio de Antonio Madrigal Sáez (agosto de 2026); la investigación de Alfred Ramos i González sobre el movimiento Freinet valenciano, publicada en Mestres de la impremta. El moviment Freinet Valencià (1931-1939) (Castelló de la Plana, Universitat Jaume I, 2015, ISBN 978-84-16356-38-6), de donde viene la relación de Navarro con el freinetismo —no hemos consultado el volumen—; fechas facilitadas por Clara-Iris Ramos Navarro, descendiente suya (agosto de 2026); y las notas y fotografías familiares —el primer manual, el «Diario escolar del cursillista», el cuaderno «Infanaĵoj» de Prelles, el reloj de sol y la estrella de Loriguilla— que nos hizo llegar Marga Alcolea Navarro, nieta suya (septiembre de 2026). El expediente de depuración consta en el Portal de Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo (AGA, 32/12623); no lo hemos consultado.
Leer en:
