La polémica del -ata/-ita: qué se discutía, por qué el texto fundacional no podía resolverlo, qué publicó el boletín español mientras tanto — y los otros lugares donde el esperanto no es tan fácil como se dice
En junio de 1932, un esperantista alemán publicó un artículo sobre cómo hay que decir en voz pasiva «de repente le alcanzó una bala». La respuesta llegó en el número de octubre. La discusión duró hasta 1967, llenó cerca de ciento veinticinco intervenciones bibliografiadas y media docena de libros, dividió la Academia y se cerró con una votación; veintidós años después, la Academia aún tuvo que volver sobre ello para avisar de que lo contrario era «error de lengua» y podía llevar a un cisma. Marjorie Boulton, una de las escritoras más grandes que ha tenido la lengua, escribió que aquello había «envenenado la atmósfera» y había hecho perder «colosalmente el tiempo y la energía de muchas de las mejores inteligencias y de las almas más nobles del esperanto». Se discutían dos letras.

La página 19 del Boletín de la Federación Española de Esperanto núm. 164 (noviembre-diciembre de 1967), con el comunicado oficial de la Academia sobre los participios pasivos: las cuatro frases, el resultado de la votación y las cinco firmas.
Boletín de la Federación Española de Esperanto, núm. 164, pág. 19.
Qué se discutía
En esperanto, los participios llevan la marca de tiempo del verbo: -ant- para el presente, -int- para el pasado, -ont- para el futuro en la voz activa, y -at-, -it-, -ot- en la pasiva. Con eso se hacen las formas compuestas: li estas farinta (él ha hecho), ĝi estas farita (está hecho).
La voz activa tiene una salida cómoda: junto a las formas compuestas están las simples —li faris—, y esas se usan casi siempre. La voz pasiva no tiene ninguna: no hay ninguna manera de decir «fue hecho» que no sea compuesta. O sea que el hablante se ve obligado a elegir el participio incluso en frases donde, en activa, no habría elegido nada.
Y ahí viene la pregunta. Si queremos poner en pasiva «de repente le alcanzó una bala», tenemos que decir:
- «Subite li estis trafita de kuglo» — porque trafata haría pensar en una acción que dura, y una bala no dura; o
- «Subite li estis trafata de kuglo» — porque trafita marcaría que el hecho ya había ocurrido antes de otro momento de referencia, y no es eso lo que queremos decir.
Quienes defendían la primera opción formaban el itismo, también llamado aspectismo: las terminaciones de los participios marcan aspecto —si la acción dura, se repite o está acabada—. Los de la segunda formaban el atismo, también llamado tempismo: marcan tiempo —si el hecho es anterior o simultáneo a otro—.
Las cuatro frases con las que la Academia cerró la cuestión en 1967 enseñan mucho mejor que ninguna definición qué había en juego, porque son frases de un contrato:
| La frase | Lectura A (itismo) | Lectura B (atismo) |
|---|---|---|
| «la domoj detruitaj dum la milito estos rekonstruataj en 1970» | si durante 1970 se empieza y se continúa la reconstrucción | solo si durante 1970 se acaba |
| «mia ŝuldo estos pagita la 9-an de Majo» | el deudor queda libre el 9 de mayo | el deudor queda libre como muy tarde el 8 |
| «la aŭtomobilo … estis efektive riparata la lastan semajnon» | la semana pasada se estuvo trabajando en ello | la semana pasada se acabó la reparación |
| «Via propono estis unuanime akceptita la 3-an de Junio» | la propuesta se aceptó el 3 de junio | se aceptó antes del 3 de junio |
No era una discusión de salón: si el esperanto tenía que servir para un contrato o una nota diplomática, la diferencia entre cobrar el día 8 o el 9 era todo el negocio.
Los dos bandos, y de dónde venían
La discusión empieza con un artículo del alemán Teo Jung en Lingva Kritiko de junio de 1932, que defendía la lectura temporal. En el número de octubre le contestaba el francés Gaston Waringhien, defendiendo la aspectual. A partir de ahí fue una avalancha.
Las posiciones iban bastante ligadas a la lengua de cada cual. El atismo era fuerte entre hablantes de lenguas germánicas y eslavas —alemanes, neerlandeses, escandinavos, checos—, y el itismo entre hablantes de lenguas románicas, que no distinguen formalmente tiempo y aspecto. Lo explicaba así Juan Régulo Pérez en el Boletín de la Federación Española de 1965: unos sostenían, con la Plena Gramatiko de Kalocsay y Waringhien, que las terminaciones verbales expresan también «los «aspectos» de duración y cumplimiento o resultado, como en las lenguas eslavas»; los otros, que expresan solo los tiempos, «como ocurre en las lenguas germánicas».
El problema de fondo es que el propio Zamenhof no fue coherente. Hablando de lenguas no románicas, unas veces usó los participios en sentido temporal y más a menudo en sentido aspectual. Y como el Fundamento —el texto intocable de la lengua— contiene ejemplos de los dos, cada bando podía citarlo.
Eso lo reconocieron los propios autores de la principal defensa del atismo, el librito Esperanto — moderna lingvo (1965) de tres académicos nórdicos:
«Sur la ekskluziva bazo de la Fundamento kaj de Zamenhof oni ne povas fari definitivan konkludon, ĉar sur tiu bazo oni povas defendi ambaŭ interpretojn.»
«Sobre la base exclusiva del Fundamento y de Zamenhof no se puede llegar a una conclusión definitiva, porque sobre esa base se pueden defender las dos interpretaciones.» — Carl Støp-Bowitz
Y su compañero Ebbe Vilborg lo decía aún más claro: «La ĝermo de la konflikto troviĝas en la Fundamento mem» —el germen del conflicto está en el propio Fundamento—.
Por qué no se podía ganar del todo
Los dos sistemas tienen el mismo defecto, pero en lugares distintos.
El esperanto tiene tres participios activos y tres pasivos, y la simetría invita a pensar que -ant- es a -at- lo que -int- es a -it-. Pero como la pasiva no tiene formas simples, alguna de esas correspondencias tiene que romperse:
- El atismo salva la pareja
-int-/-it-—las dos marcarían solo anterioridad— y rompe la pareja-ant-/-at-, porque-at-pierde el valor de duración que-ant-conserva. - El itismo salva la pareja
-ant-/-at-—las dos marcan duración— y rompe la de-int-/-it-, porque-it-puede aparecer sin marcar anterioridad.
No hay manera de tenerlo todo. Por eso la discusión pudo durar treinta y cinco años sin que ningún bando se quedara sin argumentos.
Lo que publicó el boletín español
La polémica no se discutió solo en revistas especializadas. El boletín de la Federación Española de Esperanto —que entre 1949 y 1962 se imprimía en Valencia— la fue siguiendo, y lo que publicó sirve de termómetro.
1952: la corrección. En el número 39 (marzo de 1952), reseñando una traducción del inglés, J. Jacobs reprocha al traductor que «ne ĉiam observas la diferencon inter la pasiva participo de estanteco kaj tiu de estinteco» —no siempre observa la diferencia entre el participio pasivo de presente y el de pasado—. La regla ya se daba por sabida. En la misma reseña, resumiendo el argumento del libro, el mismo crítico escribe que uno de los cachorros no se ahogó porque «ĝi estis savata de sia patrino»: el salvamento acabó bien y usó la forma que su propia regla no pediría.
1965: dos reseñas del mismo libro, una de cada bando. El número 149 (mayo de 1965) abre con una nota de la redacción: el librito de los tres académicos nórdicos «reaktualigis la —ata-itan aferon», y por eso «en nia deziro informi plej bone nian legantaron» publican dos reseñas del mismo libro, hechas por dos esperantistas españoles. La primera, firmada por L. Mimo, es favorable y acaba recomendándolo; la segunda la firma J. Régulo y es contraria.
La de Régulo tiene valor de testimonio, porque él estaba allí. Cuenta que en el Congreso Universal de Bruselas de 1960 el presidente de la Academia, Isbrücker, repartió entre los académicos y el público una interpretación de los participios que «vekis ŝtorman diskuton» —provocó una discusión tempestuosa— en la reunión pública de la Academia. Y cuenta que, a raíz de aquella «bedaŭrinda publika kunveno», él editó en 1961 el Simpozio pri -ata-ita: invitó a los dos bandos, y de los partidarios de Isbrücker solo le contestó Jung, que quería colaborar a condición de que las dos posiciones tuvieran el mismo espacio. Régulo le respondió que «la pravo aŭ malpravo de afero ne dependas de spaco plenigota» —que tener razón no depende del espacio que se llene— y le garantizó libertad total. Jung declinó.
En una nota a pie, Régulo da un dato que no había visto nadie: contó los libros y revistas aparecidos entre 1960 y 1964 según el anuario de la UEA y concluyó que más del 90 % seguían el uso zamenhofiano. Lo decía contra la afirmación del libro de que los dos bandos iban mitad y mitad.
1967: «no es un problema de los esperantistas». En el número 162 (julio-agosto de 1967), reseñando otro folleto sobre el tema, J. Devís escribe lo que debía de pensar mucha gente:
«Ata-ita ne taŭgas por publika diskutado, ĉar estas afero nur por fakuloj. Pri ĝi oni jam skribis tro. La klopodoj kaj talento eluzitaj pri tiu temo, sufiĉus por kelkaj geniaj kreaĵoj.»
«El ata-ita no es cosa para discutir en público, porque es un asunto solo para especialistas. Ya se ha escrito demasiado sobre ello. El esfuerzo y el talento gastados en este tema habrían bastado para unas cuantas obras geniales.»
Y pone el ejemplo de cómo lo lee el hablante normal: si un periódico escribe «ayer se representó la ópera X», nadie entiende que se representara anteayer; se entiende que fue ayer cuando se anunció, se hizo y se acabó, «ĉar la koncerna tempo —hieraŭ—, dudek kvar horojn, estas tro longa por opera prezentado». Su conclusión: «ata-ita, por mi, persone, ne estas ĝenerala esperantista problemo, sed nur problemo por kompetentaj fakuloj».
(Nuestras biografías tienen dos Juan Devís activos en Valencia en esos años, y no podemos decir cuál de los dos firma.)
1967: la decisión, entera. El número 164 (noviembre-diciembre de 1967) reproduce el comunicado oficial de la Academia con las cuatro frases y el resultado de la votación.
1968: lo que había pasado por debajo. En el número 170, reseñando las actas de la Academia, J. Devís avisa de que el lector aprenderá allí muchas cosas «sed ankaŭ pri… manovroj maledifaj kaj subplankaj» —maniobras perjudiciales y por debajo del suelo—. Cita la negativa de Waringhien a un acuerdo a medias —«Tion mi ne faros, ĉar la utilecon de tia «kompromiso» mi absolute ne vidas»»— y remata con una frase que resume toda la polémica:
«Efektive, Zamenhof ne povas cedi eĉ unu milimetron ĉar li jam mortis!»
«¡Efectivamente, Zamenhof no puede ceder ni un milímetro porque ya se ha muerto!»
La decisión, y la que vino después
El 25 de noviembre de 1967, a petición de la asociación alemana y del comité de la UEA, y consultada por la francesa y por los maestros alemanes, la Academia de Esperanto votó las cuatro frases y declaró, por 26 votos de 31 votantes (y seis papeletas en blanco), que «en ĉiu el tiuj frazoj nur la senco A estas konforma al la tradicia lingvouzo de Zamenhof, kaj ke ĉia alispeca interpreto estas neoficiala». La firmaban Waringhien como presidente, Neergaard y Atanasov como vicepresidentes, Bernard como secretario y Gregor como director de la sección gramatical. El texto añade que la decisión solo confirma una votación anterior, de julio de 1965, sobre el sentido de los participios en el Fundamento.
Veintidós años después, en 1989, la Academia volvió sobre ello con una resolución mucho más dura, firmada por el presidente André Albault:
«La uzado de la participoj montris la eblecon de du interpretaj teorioj same logikaj; sed tiu kun aspektaj valoroj estas la pli malnova, la pli beletra, kaj la fundamenta. […] neatento al tia decido devas esti konsiderata kiel lingva eraro. Instigo al eraro aŭ propagando por teorioj kontraŭaj al la agnosko de la Akademio povas konduki nur al skismo kaj disdialektiĝo.»
«El uso de los participios mostró la posibilidad de dos teorías interpretativas igual de lógicas; pero la de los valores aspectuales es la más antigua, la más literaria y la fundamental. […] no hacer caso de esa decisión debe considerarse un error de lengua. Instigar al error o hacer propaganda de teorías contrarias al reconocimiento de la Academia solo puede llevar a cisma y dialectalización.»
Vale la pena detenerse en «dos teorías interpretativas igual de lógicas». Es la propia Academia admitiendo, en el documento que cierra el debate, que la otra lectura no era absurda: era coherente, y simplemente no era la de Zamenhof.
El precio
La mejor descripción de lo que costó no la escribió ningún gramático, sino Marjorie Boulton —poeta, novelista y biógrafa de Zamenhof— en 1981, y no en un artículo sobre participios, sino pidiendo que se detuviera otra discusión: la del pronombre ri. Lo publicaba la revista Sekso kaj Egaleco, de la que tenemos la colección entera:
«Multaj ankoraŭ memoros, kiel la ne tre grava punkto pri -ita kaj -ata en nur malmultaj dubaj situacioj malamikigis kelkajn el la plej honorindaj servantoj de la Movado, kaŭzis publikajn konfliktojn tre maledifajn, kaj eble eĉ pli tragike, kolose perdigis la tempon kaj energion de multaj el la plej bonaj intelektoj kaj noblaj animoj de Esperanto, kaj multloke venenis la atmosferon. Nu, ĉu niaj malamikoj ne iom rajtas diri, ke ni esperantistoj asertas, ke per Esperanto oni helpos al mondpaco kaj interpopola amikeco, sed la esperantistoj kapablas kvereli nur pri mizeraj participoj?»
«Muchos recordarán todavía cómo el punto no muy importante del -ita y el -ata, en solo unas pocas situaciones dudosas, enemistó a algunos de los servidores más honorables del Movimiento, causó conflictos públicos muy perjudiciales y, quizá aún más trágicamente, hizo perder colosalmente el tiempo y la energía de muchas de las mejores inteligencias y de las almas más nobles del esperanto, y en muchos lugares envenenó la atmósfera. Pues bien: ¿no tienen un poquito de razón nuestros enemigos cuando dicen que los esperantistas aseguran que con el esperanto se ayudará a la paz mundial, pero que los esperantistas solo son capaces de pelearse por unos participios miserables?»
Y no es el único sitio
El -ata/-ita es el caso extremo, pero no es una excepción. La lengua tiene otros puntos donde la regla no decide sola, y casi todos han tenido su discusión:
- Los pronombres. Qué hacer cuando no se sabe el sexo de la persona produjo el riismo, que lleva cincuenta años sin resolverse. Y la lengua no distingue «tú» de «vosotros»: el pronombre ci nació fuera del uso y el boletín de la Federación se peleó con ello entre 1987 y 1990.
- La tentación de reformar. El propio Zamenhof propuso en 1894 una reforma de la lengua y sus lectores la tumbaron. Trece años después, el Ido lo intentó desde fuera y se llevó una parte del movimiento; el caso de Beaufront todavía se estudia.
- Las críticas de dentro. Kabe, uno de los mejores prosistas de la lengua, la dejó y explicó qué le veía de malo.
- Lo que cuesta de verdad. La morfología es regular, pero eso no quiere decir que aprenderla sea gratis: para quién es fácil una lengua depende de cuál hables, y los errores que cometemos los castellanohablantes y valencianohablantes tienen página propia. También hay quien se queda años sin pasar del principio: los eternaj komencantoj.
Qué queda
La decisión de 1967 funcionó: el uso actual es itista de manera abrumadora, y los manuales y las gramáticas de referencia lo enseñan así. Pero hay un detalle que dice mucho: en los casos dudosos, muchos hablantes se quitan el problema de encima cambiando de construcción. En vez de elegir entre la aŭto estis riparita y la aŭto estis riparata, escriben la aŭto ripariĝis —el coche se arregló—, que no obliga a decidir nada.
Que una lengua tenga puntos así no la hace defectuosa; los tiene cualquiera. Lo que el caso del -ata/-ita enseña es otra cosa: que una lengua planificada no se ahorra las discusiones, porque la regularidad morfológica no elimina las decisiones. Y que cuando la comunidad es pequeña y el texto fundacional es corto e intocable, la discusión tiene una manera de no acabarse nunca — hasta que alguien la cierra votando.
Véase también
- El pronombre ri y el pronombre ci: las otras dos discusiones gramaticales largas del movimiento.
- La reforma de 1894: cuando Zamenhof quiso cambiar la lengua y los lectores le dijeron que no.
- Errores por interferencia: qué hacemos mal quienes venimos del castellano y del valenciano.
Fuentes
La decisión y la resolución de la Academia: «Akademia decido pri pasivaj participoj» (25 de noviembre de 1967), de Aktoj de la Akademio, 1963-1967 (Oficiala Bulteno de la Akademio de Esperanto, núm. 9), y «Rezolucio pri la participoj» (1989), de Aktoj de la Akademio, III, 1975-1991 (núm. 11), publicada en La Letero de l’ Akademio núm. 7 (abril-junio de 1989), pág. 2.
La norma actual: Bertilo Wennergren, «Atismo», Plena Manlibro de Esperanta Gramatiko, versión 15.5 (2024), con las tres frases modelo del Fundamento (Ekzercaro 12, 33 y 39).
Boletín de la Federación Española de Esperanto (Gazetoteko): núm. 39 (marzo de 1952), reseña de J. Jacobs; núm. 149 (mayo de 1965), las dos reseñas de Esperanto — moderna lingvo, firmadas por L. Mimo y por J. Régulo; núm. 162 (julio-agosto de 1967) y núm. 170 (1968), reseñas de J. Devís; núm. 164 (noviembre-diciembre de 1967), el comunicado oficial de la Academia.
El libro discutido: Aini Setälä, Ebbe Vilborg y Carl Støp-Bowitz, Esperanto — moderna lingvo. Studo baze de la Fundamento, 1965, 136 págs. Las citas de los tres autores las tomamos de la reseña de Régulo, que da la página; no hemos visto el original.
Las monografías principales: Kálmán Kalocsay y Gaston Waringhien, Plena Analiza Gramatiko, § 113 (primera edición como Plena Gramatiko, Budapest, 1935); La Zamenhofa Esperanto. Simpozio pri -ata/-ita, La Laguna: J. Régulo, 1961; Kálmán Kalocsay, Vojaĝo inter la tempoj, La Laguna, 1966; Teodor Jung, La Esperanta konjugacio, Bruselas, 1966. Por el otro lado, Olav Reiersøl, Participoj kaj konjugaciaj formoj en Esperanto (Oslo, 1980) y Aspektismaj reguloj… (1990), y Richard Schulz, La sesa regulo (San Marino, 1993). No hemos consultado ninguno directamente.
El origen de la discusión: Teo Jung en Lingva Kritiko de junio de 1932 y la respuesta de Gaston Waringhien en el número de octubre, según la ficha «Ata-ita-diskuto» de la Vikipedio, que remite a la bibliografía de la EBEA. No hemos visto los dos artículos.
Marjorie Boulton: «Ĉu ĉesigi la diskuton?», Sekso kaj Egaleco núm. 5 (enero de 1981), reproducida entera en nuestra colección digitalizada de la revista.
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