Los «beaufrontismos»: cuando escribir demasiado claro era el defecto

En el primer Congreso Universal de Esperanto, en 1905, Kabe le puso nombre a un vicio de estilo y el nombre era el de un compañero: Beaufront’ismoj. No hablaba de reformas ni de ido —eso llegaría dos años después—, sino de una prosa que gastaba más gramática de la que la frase necesitaba.

La página 39 del Commentaire sur la grammaire Esperanto de Louis de Beaufront (Hachette, 1903): la conjugación activa del esperanto presentada con las etiquetas de la francesa, passé antérieur y futur antérieur incluidos.
La página 39 del Commentaire sur la grammaire Esperanto de Louis de Beaufront (Hachette, 1903): la conjugación activa del esperanto presentada con las etiquetas de la francesa, passé antérieur y futur antérieur incluidos.

En agosto de 1905, en Boulogne-sur-Mer, Kazimierz Bein —Kabe, oftalmólogo de Varsovia y el mejor prosista que tenía entonces la lengua— leyó ante el primer Congreso Universal un discurso sobre la necesidad de una organización internacional del esperanto. Por el camino hizo un repaso histórico dividido en tres periodos —el ruso, el francés y el multinacional— y a cada uno le adjudicó sus aportaciones y sus vicios. El vicio del periodo francés lo bautizó con un apellido:

La trouzado de la kunmetitaj tempoj kaj aliaj Beaufront’ismoj estas la postsigno de la Franca periodo.

«El abuso de los tiempos compuestos y otros beaufrontismos son el rastro del periodo francés.» Y la frase anterior explica de dónde venía:

Se en la unuaj jaroj al ni mankis la teorio, post la apero de la Francaj lernolibroj oni komencis tro zorgi pri la teorio, penis skribi tro klare kaj enkondukis multepezan stilon.

«Si en los primeros años nos faltaba la teoría, tras la aparición de los manuales franceses se empezó a preocuparse demasiado por la teoría, se procuraba escribir demasiado claramente y se introdujo un estilo muy pesado.»

Escribir demasiado claramente. La contradicción aparente es todo el contenido de la palabra.

El hombre que había codificado el esperanto

Conviene detenerse en quién era el señor que daba nombre al defecto, porque en el mismo discurso Kabe lo había elogiado sin reservas unas líneas antes. Louis de Beaufront era el principal propagandista francés del esperanto, el fundador de L’Espérantiste en 1898, y había escrito los libros que a la lengua le faltaban:

Les lernolibroj kiuj ekzistis antaŭe enhavis nur tre malgrandajn klarigojn pri la signifo de la prefiksoj kaj sufiksoj kaj tute ne posedis sintakson. Tiun mankon forigis la verkoj de S-ro Beaufront […]. Se ni rememoros, ke S-ro Beaufront verkis la unuan pli vastan Esperanto-nacian vortaron, ni rajte kaj prave povos diri, ke li kodifikis Esperanton.

«Los manuales que existían antes contenían solo explicaciones muy pequeñas sobre el significado de los prefijos y los sufijos, y no tenían nada de sintaxis. Aquella carencia la suplió la obra del señor Beaufront […]. Si recordamos que el señor Beaufront escribió el primer diccionario esperanto-nacional más amplio, podremos decir con todo el derecho y con toda la razón que codificó el esperanto

Kabe cita los dos títulos de memoria y los cita mal —dice «La grammaire de la langue Esperanto» y «Le commentaire sur la langue Esperanto»—, pero los libros son identificables: la Grammaire et exercices de la langue internationale Esperanto y el Commentaire sur la grammaire Esperanto, del que aún se vendía edición tras edición cuando Kabe hablaba. En una misma página, pues, el elogio más grande del discurso y el reproche que le dejaría el apellido en el vocabulario.

Doce terminaciones, y toda la conjugación francesa encima

El Commentaire permite ver exactamente de dónde salía la pesadez. El capítulo dedicado al verbo empieza con una demostración triunfal: el conjunto completo de la conjugación francesa presenta 2.265 formas, el inglés tiene doscientos verbos irregulares y el francés seiscientos, y el esperanto reduce todo eso a doce terminaciones. Hasta aquí, el argumento de siempre.

Lo que viene después es una tabla. Y la tabla no está organizada por las doce terminaciones, sino por los tiempos del verbo francés, uno por uno, con sus nombres franceses:

Passé antérieur : Mi estis aminta, j’avais aimé, j’eus aimé. Futur antérieur : Mi estos aminta, j’aurai aimé. Forme d’antériorité : Mi estus aminta, j’aurais aimé, j’eusse aimé. Mode infinitif, passé : Esti aminta, avoir aimé.

Y en la voz pasiva, donde el francés distingue menos, el esperanto acaba distinguiendo más: mi estas nomata «je suis nommé (car on me nomme)» contra mi estas nomita «je suis nommé (car on m’a nommé)», y la misma pareja para cada tiempo. También esti se conjuga consigo mismo: «Mi estis estinta (j’avais été), mi estos estinta, mi estus estinta, esti estinta, ke mi estu estinta».

Beaufront no lo presenta como una posibilidad, sino como un deber de la lengua. En nota:

La langue internationale doit pouvoir marquer cette antériorité d’un passé ou d’un futur sur un autre, parce qu’elle est fondée en raison.

«La lengua internacional debe poder marcar esta anterioridad de un pasado o de un futuro sobre otro, porque está fundada en la razón

Y el prólogo ya había dicho cuál era el criterio del libro entero. El Commentaire está destinado, escribe Beaufront, «a aquellos que quieren adquirir con seguridad un estilo gramatical irreprochable en esperanto»; sobre la abundancia de ejemplos y de detalles, se defiende con una frase que es exactamente lo que Kabe le reprocharía: «Mieux valait en dire trop que pas assez» —más valía decir demasiado que no lo suficiente.

Vale la pena añadir un detalle que suele pasar desapercibido: en el mismo prólogo, Beaufront agradece a Zamenhof haber examinado el trabajo «de la primera línea a la última». Los beaufrontismos no eran una heterodoxia. Llevaban el visto bueno del creador de la lengua.

Beaufront no pedía que se abusara

Ser justo con la fuente obliga a decir esto. En la misma nota donde defiende la necesidad de los tiempos compuestos, Beaufront pone el límite:

Mais, si la langue internationale doit posséder […] les formes nécessaires à l’expression juste de la pensée, elle n’a nullement pour programme de réunir toutes les variétés inutiles que présentent certaines langues […]. L’Esperanto garde une sage mesure.

«Pero si la lengua internacional debe poseer […] las formas necesarias para la expresión justa del pensamiento, no tiene en absoluto por programa reunir todas las variedades inútiles que presentan ciertas lenguas […]. El esperanto guarda una medida sensata

De manera que la doctrina no dice «usad siempre los tiempos compuestos». Lo que Kabe señalaba no era la doctrina, sino su efecto: un libro que dedica páginas a demostrar que mi estis aminta es posible, regular y lógico enseña, sin proponérselo, que es lo que hay que escribir. Quien aprendía la lengua por aquel camino salía sabiendo conjugar el passé antérieur y sin ninguna razón para no hacerlo.

Un único beaufrontismo tiene nombre

Aquí acaba lo que sabemos. Kabe escribe «el abuso de los tiempos compuestos y otros beaufrontismos», y de los otros no menciona ni uno. Cualquier lista que se le añada —los afijos, las palabras compuestas, el orden de palabras— sería nuestra, no suya. En 1909, en un mensaje a los primeros Juegos Florales Internacionales, sí que amplió el campo: decía que el buen estilo se basa en la simplicidad y la naturalidad y que en esperanto el mejor recurso es evitar con destreza «los sufijos, las palabras compuestas y los tiempos innecesarios». Pero eso es una recomendación de 1909 sobre el estilo en general, no una glosa de la palabra de 1905, y juntarlas sería construir una definición que él no dio.

El modelo contrario

Kabe tenía una idea muy concreta de lo que debía sustituir a aquel estilo, y la practicaba. Veintiséis años después, cuando un periodista de Literatura Mondo consiguió entrevistarlo —ya fuera del movimiento, ya sin nada que defender—, la explicación le salió en forma de norma de oficio:

Ekzemple mi evitadis en miaj verkoj laŭeble la kunmetitajn formojn estas -inta, estis -inta, kaj uzis simplan -is.

«Por ejemplo, evitaba en mis obras, siempre que podía, las formas compuestas estas -inta, estis -inta, y usaba el simple -is.» En la misma conversación atribuía el mérito a su profesor de ruso, que «no toleraba dos frases subordinadas seguidas»: «era terriblemente pedante, pero consiguió darme un estilo fácil y una manera de expresarse simple».

De sí mismo como estilista de esperanto hablaba con una modestia que es, a la vez, una declaración de programa: si era un buen estilista, decía, todo el mérito era de haber leído y estudiado a Zamenhof y de haberse inoculado «la maravillosa simplicidad y naturalidad de su estilo». La cita nos llega de segunda mano —quien la reproduce es el autor que firmaba Zanoni en Kiel akiri bonan stilon?, y escribe «lo que Kabe dice en algún lugar sobre su estilo», sin decir dónde—, de manera que la frase circula sin original localizado. La del Literatura Mondo de 1931, en cambio, la dijo ante un entrevistador y está impresa con fecha.

Quién ganó

Un siglo después, la gramática descriptiva de referencia del esperanto, el Plena Manlibro de Esperanta Gramatiko, trata la cuestión contando primero las posibilidades y decidiendo después qué se hace con ellas:

Principe oni povas kombini ĉiujn formojn de esti kun ĉiuj ses participoj. Tio donas principe 36 eblajn kunmetitajn verboformojn. […] Simplaj verboj kun AS, IS, OS, US kaj U estas ĝenerale preferindaj, sed en okazoj, kiam oni volas detale prezenti agon, oni povas uzi kunmetitan formon.

«En principio se pueden combinar todas las formas de esti con los seis participios. Eso da, en principio, 36 formas verbales compuestas posibles. […] Los verbos simples con AS, IS, OS, US y U son generalmente preferibles, pero cuando se quiere presentar una acción con detalle se puede usar una forma compuesta.»

Es la posición de Kabe, escrita como descripción del uso y no como prohibición. Ninguna academia tuvo que retirar ninguna forma: el sistema de Beaufront sigue entero y disponible, y los hablantes han dejado de usarlo por defecto. La lengua no se reformó; se reescribió.

Que eso ocurriera «gracias a» Kabe no lo podemos demostrar, y no lo diremos. Lo que sí consta es que su prosa fue el modelo que los manuales recomendaban para aprender a escribir —el propio Kiel akiri bonan stilon? pone sus libros al lado de los de Zamenhof— y que el criterio que él defendía en 1905 es el que la gramática de referencia da por bueno hoy.

Y todavía no estamos hablando del ido

Queda una ironía de calendario que vale la pena dejar clara, porque invita a leer mal la palabra.

Hoy el apellido Beaufront está asociado sobre todo a la crisis del ido: en octubre de 1907, ante el comité de la Delegación para la Adopción de una Lengua Auxiliar Internacional, apareció un proyecto de reforma firmado Ido, y Beaufront acabó siendo su defensor público. Desde aquí es tentador leer Beaufront’ismoj como un ataque de Kabe al reformismo de aquel hombre.

Pero el discurso es de 1905, dos años antes. Cuando Kabe usa la palabra, Beaufront todavía es, para él, el codificador del esperanto y la figura central del movimiento francés, y lo dice por escrito en el mismo párrafo. Un beaufrontismo no era una desviación doctrinal ni una lengua rival: era una manera de escribir cargada, y el reproche era de estilo, no de lealtad.

Dicho de otra manera: en 1905, lo peor que se podía decir de un texto esperantista era que parecía escrito por el mejor gramático que tenía la lengua.

Véase también

Fuentes

  • Kazimierz Bein (Kabe), «Pri internacia organizacio de Esperanto», discurso en el primer Congreso Universal de Esperanto, Boulogne-sur-Mer, agosto de 1905; publicado en Lingvo Internacia X (1905), p. 373–377, y recogido en Dokumentoj de Esperanto. Es la fuente de Beaufront’ismoj, de la división en tres periodos y del elogio a Beaufront como codificador.
  • Louis de Beaufront, Commentaire sur la grammaire Esperanto, París, Hachette; prólogo fechado en Épernay en marzo de 1900 (1.ª edición), edición de 1903 digitalizada en Wikisource: texto completo, prólogo y capítulo VI, «Le verbe».
  • E. J. F. [Edmund y Jan Fethke], «Kion diris sinjoro Kabe?», entrevista, Literatura Mondo 7/1931, p. 144–145.
  • Zanoni [seud.], «Kiel akiri bonan stilon?», digitalizado en Vikifontaro, para la cita de Kabe sobre la «mirinda simpleco kaj natureco» del estilo de Zamenhof, que el autor reproduce sin indicar su procedencia.
  • Jean Amouroux, «La kabeiĝo de Kabe», Pola Esperantisto núm. 27, 3/2007, p. 3–5, de donde procede el mensaje de Kabe a los primeros Juegos Florales Internacionales de 1909.
  • Bertilo Wennergren, Plena Manlibro de Esperanta Gramatiko, § 28.4, «Kunmetitaj verboformoj», versión 15.5 (2024).

La reproducción de la página 39 del Commentaire sur la grammaire Esperanto (1903) procede del ejemplar digitalizado en Wikimedia Commons y es de dominio público.

Esta entrada todavía no tiene ningún comentario. Sé la primera persona en comentarla desde el fediverso.