Claude Piron (1931-2008) hizo algo que casi nadie había hecho: en lugar de defender el esperanto, estudió por qué molesta. Era psicoterapeuta y había sido traductor de la ONU y de la OMS, y su ensayo más leído no analiza la lengua sino a quienes opinan sobre ella —«ignoran todo sobre la cuestión, pero ignoran que lo ignoran»—. Al mundo hispano ese texto llegó por una vía concreta y hasta ahora no contada: la web de una asociación obrera esperantista, hacia 1998, en una traducción que pasó del francés al inglés y del inglés al castellano.
El ensayo se llama «Les réactions psychologiques à l’espéranto», salió a mediados de los años ochenta en la serie Documents sur l’espéranto y es lo que ha hecho que mucha gente de fuera del movimiento sepa quién era Piron. Su tesis no es que el esperanto sea bueno: es que la manera en que se habla de él no se parece a cómo se habla de ninguna otra lengua, y que esa diferencia es medible y explicable.
El contraste que abre el ensayo
Piron empieza con una observación de encuestador. Cuando se pide a alguien que opine sobre el esperanto, pasan dos cosas a la vez: habla mucho, y casi todo lo que dice es falso de manera comprobable —que nadie ha escrito nunca una novela en él, que no lo habla nadie, que no hay niños que lo tengan como lengua materna—. Hasta aquí, nada extraordinario. Lo que lo convierte en un hecho es el grupo de control:
«Si, para tener una reacción de control por comparación, el investigador pide al sujeto que dé su opinión sobre el búlgaro o el indonesio de la misma manera, obtiene una respuesta diferente. El sujeto invierte un minuto en contar en un tono de voz totalmente neutra todo lo que tiene que decir sobre ellos, normalmente que no sabe nada.»
Ese es todo el argumento, y es un argumento de método: la ignorancia no explica el tono. Sobre el búlgaro la gente reconoce que no sabe; sobre el esperanto, no. La conclusión que saca Piron es que las lenguas como el búlgaro se perciben como hechos, y el esperanto como una propuesta —y ante una propuesta uno se siente obligado a decir que sí o que no y después a defender la posición.
A partir de ahí aplica el vocabulario de su oficio a los argumentos que recoge, y los clasifica como mecanismos de defensa: negación (la enciclopedia Le Langage de la Pléiade dedica 1.525 páginas al argot, el pidgin, la traducción y la afasia, y ni un párrafo a una lengua que hace cien años conocía una sola persona y hoy se usa en más de cien países), proyección, racionalización y aislamiento. Cada uno va acompañado de una cita real, con autor y año.
Conviene decir qué es esto y qué no es. No es una demostración de que los críticos del esperanto se equivocan: un argumento puede estar motivado por una ansiedad y ser correcto igualmente, y Piron no hace el trabajo de refutarlos uno por uno. Es una descripción del tono, no una refutación del contenido. Leído como si fuera la otra cosa —y se ha leído mucho así dentro del movimiento—, se convierte exactamente en lo que denuncia: una manera de no tener que contestar. Leído por lo que es, sigue siendo la mejor descripción que tenemos de una conversación que cualquier esperantista ha tenido cincuenta veces.
Quién podía escribir eso
La fuerza del texto viene de quien lo firma, y no porque sea una autoridad esperantista: porque no lo es. Piron fue traductor de la ONU en Nueva York de 1956 a 1961 —traducía al francés desde el inglés, el chino, el español y el ruso—, y después trabajó ocho años en la Organización Mundial de la Salud, entre otros lugares en Asia oriental y en África. Se formó como psicoanalista y psicoterapeuta, empezó a ejercer en la región de Ginebra en 1969 y enseñó en la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Ginebra desde 1973 hasta jubilarse en 1994 (biografía de su sitio).
O sea que cuando escribe sobre el coste de la comunicación internacional habla de lo que ha hecho para ganarse la vida, y cuando habla de mecanismos de defensa habla de lo que ha estudiado. Su libro más conocido, Le défi des langues (L’Harmattan, París, 1994), lo subtitula él mismo como «una especie de psicoanálisis de la comunicación internacional».
Cómo llegó al castellano
Aquí es donde la historia deja de ser la de Piron y pasa a ser la nuestra.
El texto lo tradujo al inglés William Auld —el poeta escocés, tres veces candidato al Nobel de literatura— para la serie Esperanto Documents en 1995. Y del inglés pasó al castellano en un sitio web que hoy solo existe en el archivo: «Esperanto España», publicado por Jesuo de las Heras desde Murcia, con los créditos del Grupo Ricardo Codorniú, de la Agrupación Universitaria Piedra de la Rosetta y de HALE, la asociación de trabajadores españoles esperantistas, la sección española de SAT —la organización esperantista obrera fundada en 1921—. No era una página de aficionado: el programa que el presidente de HALE presentó en el primer congreso de la asociación, en Lorca en abril de 1999, la pone como punto 9, «continuar la página de internet Esperanto España como medio para hacer propaganda de HALE y del esperanto» (Kajeroj el la Sudo 42, p. 4). El contador de visitas de la portada dice desde cuándo estaba en pie: 12 de diciembre de 1996.
La cabecera de la página dice exactamente esto:
«El siguiente ensayo de Claude Piron apareció por primera vez en la serie en francés Documents sur l’espéranto a mediados de los años ochenta. La presente traducción se basa en la que realizó William Auld al inglés y fue publicada en la English language series, en inglés en 1995, y ésta es la primera vez que se publica en español en la red o en cualquier otro lugar.»
El traductor no firma. Sabemos quién la publicó y que él consta como contacto en castellano; quién la hizo, el documento no lo dice, y no lo completamos. Lo que sí está firmado es otra pieza del mismo sitio: «Confesión de un loco europeo», también de Piron, «traducido por don Francisco Zaragoza Ruiz, profesor de EGB» — el mismo traductor que aparece en el folleto de «Esperanto: un tesoro educativo ignorado» que se repartía desde Alicante y Callosa de Segura bajo los auspicios de ILEI, la liga internacional de profesores esperantistas (Valencia Luno, 1991-2002). El rastro impreso y el rastro digital son el mismo hilo, y tiene nombre.
Hay un detalle que vale la pena registrar porque se pierde fácil: hay dos traducciones castellanas independientes de este ensayo. La de HALE, que viene del inglés de Auld y empieza «Reacciones variadas», y la que hoy hay en el sitio de Piron, «traducción libre y adaptada al español, con permiso de su autor», que viene del francés y empieza «Ignorancia ignorada». No son la misma cosa, y quien cite una pensando que cita la otra se encontrará con frases que no están.
El Piron que se escuchó aquí
No todo fue por escrito. La pista más antigua que tenemos es de primera mano: en el Valencia Luno de enero de 1983, Carlos N. Moya Seguí reseña el congreso internacional de jóvenes esperantistas (IJK) celebrado en Bélgica en agosto de 1982, y entre las conferencias que destaca está «Scienco kaj pseŭdoscienco en la socio nuntempa» —ciencia y pseudociencia en la sociedad actual—, de Claude Piron (Valencia Luno 1982-1990). El tema del congreso era «Ciencia y sociedad», y quien fue a escucharlo era de Valencia.
Quince años después, el 8 de noviembre de 1997, De las Heras daba en el Casino de Murcia, dentro de la Semana Cultural de la Feria del Libro, una conferencia titulada «El Síndrome de Babel», que él describe como un resumen de Le défi des langues combinado con su experiencia de más de veinte años como profesor de inglés — y añade algo que no se puede decir de cualquier divulgación: «La prelegon mem konas s-ro Piron, kiu aprobis la enhavon», el propio Piron la conoce y ha aprobado el contenido (Kajeroj el la Sudo 38). La repitió en los congresos de la federación valenciana y murciana. Y en 2003, en el congreso español de Valencia, la junta acordaba estudiar la compra de ejemplares de El desafío de las lenguas, la edición castellana del mismo libro (congreso de 2003).
Y su vocabulario se quedó. En el Boletín de la federación española núm. 320, de marzo de 1995, Andrés Martín firma un artículo titulado «Psikologiaj reagoj» que utiliza el aparato de Piron —neado, raciecigo, projekcio, reago, nombrados uno por uno— pero girado hacia dentro: no contra los de fuera que desprecian la lengua, sino contra los esperantistas que se resisten a aplicarla en la economía y «prefieren soñar sin esfuerzo con un pacifismo fácil». Es el uso más interesante que se ha hecho de él aquí, y es lo que demuestra que el texto no se leyó solamente: se usó.
El resto de la obra
El ensayo es la puerta, no la casa. Piron publicó en esperanto ocho novelas, varias colecciones de cuentos, un poemario y un casete de canciones. Dos títulos importan por encima de los demás:
- Gerda malaperis! (1983), una novela-curso para principiantes escrita con vocabulario creciente, que es probablemente el libro de esperanto que más gente ha leído en el mundo. Aparece en nuestro catálogo y es uno de los textos originales en esperanto que salen en los grandes corpus digitales (Esperanto en 108.000 libros).
- La bona lingvo (1989), donde defiende que el esperanto se habla mejor cuanto más se usan sus recursos propios —la derivación regular— y menos se calcan las estructuras de las lenguas nacionales. Es una posición de estilo, y discutida.
Lo que no encaja, y hay que decirlo
Hay una tensión en el centro de su obra que sus lectores solemos pasar de largo. El hombre que clasificó las creencias no examinadas de los demás tenía una que no sometió al mismo procedimiento.
En la conferencia «Kien Esperanto?», pronunciada en Cully (Suiza) en septiembre de 1994, Piron afirma que sigue creyendo que el esperanto acabará ocupando el papel de lengua internacional, y lo dice con estas palabras: mi ne havas dubojn, no tengo dudas. Eso es una afirmación sobre el futuro, y por lo tanto debería poder fallar; la suya no la hace depender de ningún plazo ni de ningún indicio comprobable. Lo hemos examinado con detalle en El mesianismo secular del esperanto.
Eso no desmonta el ensayo de 1988 — un autor puede describir bien un fenómeno y tener a la vez una creencia que no examina. Pero quien use a Piron para diagnosticar a los demás debería saber que el mismo diagnóstico se puede girar.
Vale la pena añadir, en su descargo, que cambiaba de opinión y lo publicaba. En la revista feminista Sekso kaj Egaleco propuso primero el pronombre neutro zi, después lo encontró demasiado artificial, y finalmente defendió cambiar la regla en lugar de inventar palabras: ŝi femenino, li neutro y ningún pronombre propio para los hombres. Le replicaron en el número siguiente y la discusión sigue abierta (riismo). Y cuando Bernard Golden quería demostrar que el pronombre ci estaba muerto, el argumento más práctico que encontró era de Piron: en las grabaciones de conversación espontánea ci no aparece (el pronombre ci).
Dónde leerlo
Todo lo que hemos citado es libre y accesible:
- El ensayo, en su sitio: en esperanto, en inglés (la versión de Auld) y en castellano (la traducción del francés).
- La versión castellana de HALE, la que circuló aquí, solo en el archivo: «Reacciones psicológicas al Esperanto». Guardamos copia.
- El resto de artículos suyos, en claudepiron.free.fr.
Fuentes
Las citas en castellano se reproducen tal como las publicaron; las traducciones del esperanto y del francés son nuestras.
- Piron, Claude. «Les réactions psychologiques à l’espéranto», Documents sur l’espéranto, mediados de los años ochenta. Versión esperanto: «Psikologiaj reagoj al Esperanto». Versión inglesa de William Auld: «Psychological Reactions to Esperanto», Esperanto Documents, 1995.
- Piron, Claude. «Las reacciones psicológicas al esperanto», traducción libre del francés, en su sitio.
- Piron, Claude. «Reacciones psicológicas al Esperanto», traducción castellana de la versión de Auld, en Esperanto España (HALE), copia del Internet Archive.
- Piron, Claude. «Confesión de un loco europeo», traducción de Francisco Zaragoza Ruiz, en Esperanto España, copia del Internet Archive.
- Piron, Claude. «Kien Esperanto?», conferencia pronunciada en Cully (Suiza), septiembre de 1994, recogida en Esejoj kaj Paroladoj.
- Piron, Claude. Biografía y bibliografía, en su sitio oficial.
- De las Heras, Jesuo. Esperanto España, portada castellana y «El Síndrome de Babel», conferencia del 8 de noviembre de 1997 en el Casino de Murcia. Copias en el Internet Archive.
- HALE. Kajeroj el la Sudo, núm. 38 (abril-junio de 1998), la conferencia aprobada por Piron, y núm. 42 (abril-junio de 1999), el programa del primer congreso de HALE.
- Martín, Andrés. «Psikologiaj reagoj», Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 320, marzo de 1995, p. 13.
- Moya Seguí, Carlos N. Crónica de la IJK de Bélgica (agosto de 1982), Valencia Luno, enero de 1983.
Véase también
- El mesianismo secular del esperanto — el «Kien Esperanto?» de 1994, examinado.
- El riismo — las propuestas de pronombre neutro, Piron incluido.
- El pronombre ci
- El esperanto en 108.000 libros — Gerda malaperis! en los corpus digitales.
- Sekso kaj Egaleco — la revista donde publicó sus propuestas.
Si tienes copia en papel de alguno de estos textos, o sabes quién hizo la traducción castellana de HALE, escríbenos.
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