¿Qué es la asertividad? Cómo decir lo que piensas, con ejemplos

La asertividad es decir lo que piensas, necesitas o no quieres, con claridad y sin atacar. Qué es, de qué derechos parte y ejemplos para practicarla.

En corto: la asertividad es decir lo que piensas, lo que necesitas o lo que no quieres, con claridad y sin atacar a nadie. No es ganar discusiones: es que lo tuyo quede dicho. Aquí tienes qué es, de qué derechos parte y ejemplos para practicarla, también en esperanto. Los derechos y las técnicas para cuando la otra persona insiste salen de las dos fuentes del final; el resto son consejos prácticos nuestros, no una norma.

¿Qué es la asertividad?

Es una manera de comunicarte en la que defiendes lo tuyo respetando a la otra persona. Se entiende mejor al lado de las otras dos maneras de responder cuando algo te molesta o quieres algo:

  • Pasiva: te callas, cedes o te justificas. Da alivio un rato, pero la rabia se acumula y la otra persona aprende que puede seguir igual.
  • Agresiva: atacas, subes el tono o acusas. También da alivio un rato, pero la otra persona se defiende en vez de escuchar.
  • Asertiva: dices lo que ha pasado, lo que te produce y lo que pides. Al principio cuesta, pero es la única de las tres que puede cambiar algo.

Un ejemplo con la misma situación: una compañera de trabajo te cambia el turno el día antes, por tercera vez.

  • Pasiva: «Vale, no pasa nada», y te lo comes.
  • Agresiva: «Siempre haces lo que te da la gana».
  • Asertiva: «Los tres últimos sábados me has cambiado el turno el día antes. Me deja sin poder organizarme. Te pido que me avises con tres días de antelación».

¿De qué derechos parte?

La guía de grupos de afrontamiento de la ansiedad del Servicio Andaluz de Salud explica que la asertividad parte de la idea de que toda persona tiene ciertos derechos. Entre los que enumera:

  • A cometer errores.
  • A tener tu propia opinión.
  • A preguntar y pedir una aclaración.
  • A pedir ayuda.
  • A descansar y a disfrutar.
  • A no responsabilizarte de los problemas de otras personas.
  • A decir «no».

Si te cuesta hablar claro, repasa esta lista: quizá estés dando alguno por perdido.

¿Cómo se dice algo de forma asertiva?

Un molde sencillo de cuatro pasos, que se puede preparar por escrito antes y decir en menos de un minuto:

  1. El hecho, sin adjetivos ni intenciones: lo que grabaría una cámara. Sí: «has llegado media hora tarde las dos últimas veces». No: «nunca te importa nada».
  2. Lo que te produce, en primera persona: «me quedo esperando sin saber si vienes».
  3. Lo que pides, concreto y en positivo, qué se hace y no qué se deja de hacer: «te pido que me escribas si vas a llegar tarde».
  4. Lo que gana la otra parte, sin amenazas: «así no me enfado y quedamos con más ganas».

Más ejemplos del día a día:

  • En una tienda: «Esta camiseta tiene un agujero. Quiero devolverla». Sin explicar más de lo que hace falta.
  • Con alguien que interrumpe: «Déjame acabar, por favor, y luego te escucho».
  • Con una crítica que no entiendes: «¿Qué es exactamente lo que no te ha gustado?».
  • Con un elogio: «Gracias», sin quitarle importancia con un «bah, no es para tanto».
  • Cuando necesitas ayuda: «Esto no me sale sin ayuda. ¿Me echas una mano media hora?».

¿Cómo se dice que no?

  • El no va en la primera frase. Si lo dejas para el final, ya has negociado.
  • No hace falta excusa. Si quieres, da una razón, y sólo una: cada razón de más es algo que la otra persona puede intentar rebatir.
  • Puedes ofrecer otra cosa, si te apetece: «El sábado no; el domingo sí».
  • Y después, silencio. No hace falta llenarlo: deja que conteste la otra persona.

Ejemplo: «No, este sábado no puedo. Lo siento». Y nada más.

¿Qué hacer si la otra persona insiste?

Estas técnicas las describe Manuel J. Smith en su libro Cuando digo no, me siento culpable (1975):

  • Disco rayado: repetir tu frase con calma, igual, sin entrar en lo que te tiran. «Ya, pero el sábado no puedo». «Te entiendo, pero el sábado no puedo».
  • Banco de niebla: dar parte de razón sin ceder. «Puede que tengas razón en que voy con el tiempo muy justo; aun así, este encargo no lo cojo».
  • Aserción negativa: admitir un error sin hundirte. «Es verdad, me equivoqué con la fecha». El ataque se queda sin nada que arrancarte.
  • Interrogación negativa: pedir la crítica entera en vez de defenderte. «¿Qué cambiarías tú?». O sale algo útil, o se ve que no había nada.

Y una que es nuestra y sirve para casi todo: aplazar. «Lo pienso y te contesto mañana». No es cobardía: es quitarte de encima el sí automático.

¿Y el cuerpo?

  • Mira a los ojos mientras dices lo tuyo.
  • No subas el tono al final: subirlo convierte la frase en pregunta, y la pregunta en petición de permiso.
  • No sonrías para disculparte mientras dices algo serio.
  • No empieces pidiendo perdón («perdona que te moleste, no sé si…»).
  • Ve despacio: lo asertivo suele salir más lento que el sí de siempre.

¿Cómo se practica?

Poco a poco, de lo fácil a lo difícil, y repitiendo cada paso hasta que te aburra. Una escalera de ejemplo:

  1. Preguntar una dirección por la calle.
  2. Pedir que te cambien de mesa en un bar.
  3. Devolver algo en una tienda sin dar explicaciones.
  4. Decirle que no a alguien de confianza en algo pequeño.
  5. Pedirle algo concreto a quien tienes al lado en el trabajo.
  6. Decirle lo que te molesta a alguien con quien cuesta.
  7. La conversación grande, la que da miedo.

Si te cuesta mucho o te provoca ansiedad, puedes comentarlo en tu centro de salud.

¿Sirve también en una asociación?

Mucho. En un grupo de voluntariado es fácil acabar diciendo que sí a todo y quemarse. Algunos ejemplos:

  • Cuando te piden otra tarea: «Este mes no puedo coger nada más. En noviembre, sí».
  • En una reunión: «Quiero acabar mi idea antes de pasar al siguiente punto».
  • Cuando algo no está claro: «No he entendido quién se encarga de esto. ¿Lo apuntamos?».

¿Cómo se dice en esperanto?

Hablar otro idioma es un buen campo de prácticas: pedir que te repitan algo o decir que no has entendido ya es asertividad. Algunas frases útiles:

  • Ne, mi ne povas ĉi-sabate. — No, este sábado no puedo.
  • Mi ne komprenis. Ĉu vi povas ripeti pli malrapide? — No lo he entendido. ¿Puedes repetirlo más despacio?
  • Bonvolu lasi min fini. — Déjame acabar, por favor.
  • Mi pripensos kaj respondos morgaŭ. — Lo pienso y te contesto mañana.
  • Vi eble pravas, tamen mi preferas ne. — Puede que tengas razón; aun así, prefiero que no.

Para practicarlas en voz alta, ven a nuestra Kafo-Kunveno, esperanto alrededor de un café.

Fuentes