Cuándo y dónde: cada jueves por la tarde, punto de encuentro en el vestíbulo de la estación del Norte de Valencia. La hora suele ser las cinco, pero puede cambiar: escríbenos a valencia@esperanto.es y te lo confirmamos esa semana.
Cada jueves a las cinco de la tarde un puñado de socios se cita en el vestíbulo de la estación del Norte y se va a tomar un café hablando esperanto. No hay orden del día, ni acta, ni cuota: solo la conversación. Funciona así desde 2022 y es, en horas habladas, la actividad más constante del grupo.

Cartel de la Kafo-Kunveno: cada jueves por la tarde, en la estación del Norte de Valencia.
Cómo funciona
El punto de encuentro es fijo: el vestíbulo de la estación del Norte, a las cinco. Quien llega tarde o viene de fuera va directamente al bar. De allí el grupo se mueve a pie, en metro o en autobús hasta la cafetería elegida esa semana. Hacia las siete, los que tienen que volver a Cheste, a Cullera o a Buñol cogen el tren; los demás suelen alargar la tarde en un segundo bar.
Un barrio distinto cada semana
La reunión es itinerante por diseño. Cada semana le toca el barrio de uno de los participantes, que elige el bar: así la Kafo-Kunveno ha pasado por el Carmen, por Ruzafa, por La Rambleta, por la Finca Roja, por la horchatería de Santa Catalina, por la cafetería del MUVIM y por la del Palau de la Música. Tiene una consecuencia que no era el objetivo pero es quizá lo mejor que tiene: cuando a alguien le cuesta desplazarse, es la reunión la que va a su casa. Eso es lo que se hizo con Juan Antonio Giménez, «Johano», después de la operación de espalda: esa semana el café fue el suyo, en su barrio, y la elección del sitio fue suya.
La regla
Se habla esperanto. La palabra que lo dice todo es krokodili: pasarse a la lengua de casa entre esperantistas. Se krokodila, claro —cuando el tema se complica y nadie quiere que se le malinterprete—, pero la primera hora es en esperanto y el resto, en la lengua que haga falta. Para muchos socios es la única hora de la semana en que hablan la lengua en voz alta, y se nota: gente que llegó con un curso a medias acaba discutiendo de política, de trenes o de traducción automática.
Quién pasa por allí
En el primer año pasaron más de veinte personas. Algunos son fijos; otros aparecieron una vez y se quedaron. También es la puerta de entrada de los visitantes: en 2022 vinieron Fatma, de Estambul, y Gabriel, de Salvador de Bahía, y cada primavera bajan los alumnos de la Esperanto-Plaĝo que Dennis Keefe lleva en Cullera —han venido de China, de Corea y de Japón—, que aprovechan el viaje para conocer Valencia con guías locales que hablan su lengua.
Y es donde vuelven los que llevaban años sin venir. En septiembre de 2022 volvió Pascual Pont Martínez, socio veterano, después de mucho tiempo sin pasar por el grupo: contó que había sido delegado especializado de la UEA durante años y trajo dos artículos suyos que nadie en el grupo sabía que existían.
No siempre es un bar
El formato sirve para más cosas. Con la excusa del café, el grupo ha visitado la sede de la ONCE, las oficinas de la Cruz Roja —con visita guiada incluida—, la Casa del Voluntariado y la librería Ramón Llull, premiada ese año como la mejor de España. En 2024 las Kafo-Kunvenoj sirvieron también para preparar sobre el terreno el 82.º Congreso Español de Esperanto: muchas de las excursiones del poscongreso se decidieron probándolas un jueves.
Venir
No hace falta avisar, ni ser socio, ni saber esperanto: quien lo esté aprendiendo es igual de bienvenido. Si quieres venir un jueves y que alguien te espere en la estación, escríbenos a valencia@esperanto.es.
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