Un folleto de dos páginas

Un teniente coronel de Estado Mayor, un oficial de Telégrafos, un capitán de artillería que hablaba en esperanto de un globo a otro: quiénes eran los militares que fundaron el esperantismo valenciano y qué dicen —y qué no dicen— las fuentes sobre por qué había tantos

En el verano de 1905, en Enguera, un teniente coronel de Estado Mayor le da a un oficial de Telégrafos un folleto de dos páginas con dieciséis reglas de gramática. Seis años después, el 15 de agosto de 1911, la Gaceta de Madrid publica la relación de profesores autorizados para explicar ese idioma en los centros oficiales de enseñanza de España. De los siete primeros nombrados, cinco eran militares: un teniente de infantería, un teniente de la Guardia Civil, un teniente coronel de Estado Mayor y un capitán de artillería que ocupaba dos plazas a la vez. El teniente coronel era el mismo de Enguera.

El texto entero de la Real Orden de 27 de julio de 1911 en la Gaceta de Madrid del 15 de agosto, número 227, página 472. El sumario del día la resumía así: «Autorizando la explicación de cursos del idioma Esperanto, en los Establecimientos oficiales de enseñanza, por Profesores designados por las Asociaciones esperantistas».
El texto entero de la Real Orden de 27 de julio de 1911 en la Gaceta de Madrid del 15 de agosto, número 227, página 472. El sumario del día la resumía así: «Autorizando la explicación de cursos del idioma Esperanto, en los Establecimientos oficiales de enseñanza, por Profesores designados por las Asociaciones esperantistas».

Cuando se mira la primera generación esperantista valenciana —la que funda el Grupo en 1903 y recibe a Zamenhof en 1909— lo que llama la atención enseguida es la profesión. Hay escolapios, maestros, abogados y médicos, pero los nombres que aparecen una y otra vez en las cabeceras, en las juntas y en los manuales llevan graduación militar. Este artículo reúne lo que consta de ellos, con el documento que lo dice.

Los tres de 1903

El Grupo de Esperanto de Valencia se funda en 1903. Los tres nombres que la Fundación Esperanto de la Comunidad Valenciana da como fundadores son Fernando Soler Valls, Román Ayza y Rafael Duyós Sedó. Los tres son militares: un teniente coronel de Estado Mayor, un oficial de Telégrafos formado en la Academia de Infantería de Toledo y un capitán de infantería.

Ese mismo año y en la misma ciudad nace la Sociedad Española para la Propaganda del Esperanto, la primera asociación de ámbito estatal, y Ayza será su segundo presidente. Valencia no era, pues, una filial: era donde se hacía el trabajo.

Ayza: matemáticas y Estado Mayor

Román Ayza y Maquén era teniente coronel de Estado Mayor y doctor graduado en Ciencias Exactas. En 1900, firmando ya como teniente coronel retirado, publica una Trigonometría rectilínea y esférica; en 1901, en Valencia, unas Tablas para las cotizaciones de títulos; el 24 de junio de 1911 lee en el Congreso de Granada de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias una memoria «De las excedencias en Aritmética» donde expone un «método Ayza» para extraer raíces; y en 1913 es directivo de la Sociedad Matemática Española.

En enero de 1908, cuando La Suno Hispana publica las juntas directivas del año, Ayza figura como presidente honorario del grupo de Valencia. Y en septiembre de 1911, la relación de profesores de esperanto para los centros oficiales lo nombra para la Escuela Central de Idiomas de Madrid, descrito exactamente así: «D. Ramón Ayza (Teniente Coronel del Estado Mayor, Doctor en Ciencias)». Es la misma persona —las fuentes de aquellos años lo llaman unas veces Román y otras Ramón—.

Cuidado con dos Ayza. Circula por internet un Román Ayza y de Vargas-Machuca, II barón de Tormoye (Valencia, 1892 – Paracuellos de Jarama, 1936), a quien algunos textos atribuyen esta obra matemática. No puede ser la misma persona: tendría ocho años cuando salió la Trigonometría. Del parentesco entre los dos no tenemos ninguna fuente.

Soler Valls: Telégrafos, y una red de compañeros de armas

Fernando Soler Valls (Albaida, 15 de marzo de 1873 – Valencia, 24 de marzo de 1956) se había formado en la Academia de Infantería de Toledo, sirvió unos años en La Habana e hizo carrera en el cuerpo de Telégrafos, del cual llegó a ser inspector general; fue jefe de Telégrafos en Valencia.

La manera como se hace esperantista, contada por él mismo en el Boletín de la Federación de mayo de 1951, es ilustrativa de cómo corría la lengua en aquel medio. Estaba destinado en Enguera; el teniente coronel Ayza le dio el folleto de dos páginas con las dieciséis reglas que editaba la Sociedad Española para la Propaganda del Esperanto; fue a comprarse un manual a la librería Serred de Valencia; y, al abrirlo, descubrió que el autor había sido compañero suyo en la Academia de Toledo. El autor era Inglada Ors.

Soler fundó el Grupo Esperantista de Enguera —la misma fuente de enero de 1908 da su junta entera— y publicó allí, en 1908, el manual Esperanto al alcance de todos, que en la segunda edición ganó medalla de plata en la Exposición Regional de Valencia de 1909 y del cual se hicieron doce ediciones, la última póstuma en 1976.

Duyós: un capitán de infantería en un centro obrero

De Rafael Duyós Sedó, el tercer fundador, se sabía poco más que el nombre. La prensa de 1908 da su grado y una escena. Las Provincias del 20 de noviembre de 1908 anuncia que al día siguiente, sábado, a las ocho y media de la noche, dará una conferencia sobre el esperanto «en el Centro Obrero Cooperativo de Nuestra Señora del Pilar» «el capitán de infantería D. Rafael Duyos Sedó», y que podrán asistir todos los socios y las corporaciones católico-obreras de la localidad.

Duyós era, además, el secretario del grupo: lo dice la junta que publica La Suno Hispana en enero de 1908 y lo repite la que elige el grupo en asamblea el 20 de diciembre de 1908 —la que recibiría a Zamenhof nueve meses después—, presidida por Inglada, con Aguilar Blanch y Jiménez Loira de vicepresidentes.

Inglada: sismógrafos y versos improvisados

Vicente Inglada Ors (Alicante, 9 de enero de 1879 – Madrid, 7 de enero de 1949) es, de los seis, el de trayectoria científica más conocida: militar, geofísico, profesor de Astronomía, uno de los grandes sismólogos españoles de su tiempo, director del Observatorio Geofísico de Toledo y académico de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Fue presidente del Grupo Esperantista de Valencia —la junta de 1908 ya lo da en el cargo— y es quien recibió a Zamenhof en el poscongreso de septiembre de 1909: hizo el saludo de apertura, tradujo el discurso del Maestro e improvisó unos versos que empiezan «En urb’ de la floroj». Klara Zamenhof le lanzó una rosa desde la ventanilla del tren la mañana de la despedida.

Su Gramática y Vocabulario de Esperanto, escrita con López Villanueva, es el libro con el que se formó buena parte de la primera generación valenciana.

Alicante y Valencia: Elizaicín y Moncada

En Alicante el nombre de referencia es Miguel de Elizaicín y España (Alicante, 28 de diciembre de 1855 – 1932), comandante cuando entra en el esperanto y general después. Presidió el comité directivo de la federación regional constituida en 1922 y fue el congresista número 1 del Primer Congreso de Esperantistas Ibéricos de Valencia, en 1923. Fuera del esperanto fue el primero que intentó crear el Museo Provincial de Alicante y presidió la Comisión Provincial de Monumentos entre 1922 y 1926.

Y en la época de la visita de Zamenhof preside el Grupo de Valencia el general Luis Moncada, del cual, fuera de eso, no sabemos nada más.

Perogordo: esperanto entre dos globos

El capitán José Perogordo Camacho no era valenciano —era del grupo de Madrid—, pero está en las dos escenas valencianas de 1909 y explica mejor que nadie qué clase de esperantismo era este.

La crónica de La Suno Hispana de 1909, retomada por el Boletín de la Federación de noviembre-diciembre de 1959, lo presenta como «pionero español de la aeronavegación, que merece un diploma como propagandista en el aire, porque, volando en aeróstato, habló en esperanto con otro colega que iba cerca en otro aeróstato».

Tres días después, el 16 de septiembre de 1909, en la excursión del poscongreso a Sagunto, parte de la muralla del castillo cayó encima de cinco congresistas. Hubo un herido. Llegó la Cruz Roja local con un médico y, dice la crónica, «mediante la traducción del capitán Perogordo se arregló el asunto, y del servicio que allí prestó el Esperanto se informó oficialmente».

Dos años después, en el 7º Congreso Universal de Amberes (1911), fue Perogordo quien impuso a Zamenhof la condecoración española en nombre del Gobierno. Acabó la carrera de general y en 1961, ya muy mayor, lo presentaban como el decano de los esperantistas españoles; el Boletín publicó su necrológica en diciembre de 1962.

¿Artillería o ingenieros? El Boletín núm. 60 lo llama «Capitán de Artillería» al pie de la fotografía de Amberes, y la relación oficial de profesores de 1911 también; la necrológica del núm. 133 lo hace «inĝeniera kapitano», capitán de ingenieros. Damos las dos.

1910 y 1911: cuando el Estado se fija en la lengua

En 1910 se funda en Madrid la Asociación de Militares Esperantistas. La finalidad que le atribuye la bibliografía es la propaganda del esperanto «en los ejércitos de tierra y mar», y el motivo que da es explícito: «como única solución para la intercomprensión de los militares de diversas nacionalidades». Alfonso XIII fue su presidente de honor —uno de los cuatro gestos que se cuentan en «La protección que dispensa».

Al año siguiente llega el documento que más lejos llegó. El 27 de julio de 1911, el Ministerio de Instrucción Pública firma una Real Orden —publicada en la Gaceta de Madrid del 15 de agosto, núm. 227, pág. 472— en respuesta a una instancia del Grupo Esperantista de Madrid firmada por «D. José Perogordo, D. Rafael San Millán y otros». Pedían que se implantara la enseñanza del esperanto en la Escuela oficial de idiomas, en las Normales, en la Escuela Superior de Comercio y en la Universidad y los Institutos de Madrid, «á fin de formar un plantel de Profesores que puedan en su día explicar el idioma internacional en las Escuelas primarias y superiores».

El Consejo de Instrucción Pública les dio media razón, y vale la pena leer cómo:

«Pero á juicio de este Consejo, no parece prudente establecer desde luego una enseñanza oficial del Esperanto en nuestra Patria, en tanto que los resultados que en otras Naciones vayan produciendo no alcancen la medida necesaria para juzgar con fundamentos suficientes acerca del éxito y valor definitivo de la reforma. La implantación oficial de esta enseñanza sería prematura.

Pero no ve el Consejo dificultad que oponer á que se autorice la explicación de cursos de dicho idioma en los Establecimientos oficiales de enseñanza por Profesores designados por las Asociaciones esperantistas, haciendo constar como mérito oficial el diploma de aprobación de su estudio.»

En la misma página, la Gaceta deja un rastro que vale la pena señalar: donde debía decir que en 1887 publicó su primer libro el doctor Zamenhof de Varsovia, la disposición imprime «el Doctor L. Zamerchoof de Varocrin», y donde debía decir volapük, «volacuk». La norma que abrió el esperanto a los centros oficiales de España no sabía escribir el nombre de su autor.

O sea: el Estado no enseña esperanto, pero deja que lo enseñen los esperantistas dentro de sus edificios, y el diploma vale como mérito oficial. La autorización la daba el claustro de cada centro, a propuesta del profesor. La fórmula final es la de siempre en una Real Orden —«Y S. M. el Rey (q. D. g.), de conformidad con el preinserto informe, se ha servido resolver como en el mismo se propone»—: no es una iniciativa personal del rey, es como se firmaban todas.

El 18 de septiembre de 1911, la Secretaría General de la Universidad Central levanta la relación de los profesores designados para el curso 1911-12. Es esta:

Centro Profesor Condición
Universidad e Instituto del Cardenal Cisneros Fernando Redondo primer teniente de Infantería en prácticas de Estado Mayor
Instituto San Isidro Eugenio Cid primer teniente de la Guardia Civil
Escuela Central de Idiomas Ramón Ayza teniente coronel de Estado Mayor, doctor en Ciencias
Escuela Superior de Comercio Rafael San Millán licenciado en Medicina y Cirugía
Escuela Superior del Magisterio José Perogordo capitán de Artillería
Escuela Normal de Maestros José Perogordo capitán de Artillería
Escuela Normal de Maestras José Ventura licenciado en Ciencias

Cinco nombramientos de siete, en manos de militares; los otros dos, de titulados en Ciencias y en Medicina. La profesora universitaria que vació el expediente en el Archivo Histórico de la Complutense lo remarcaba con un punto de reprobación: habría sido «más lógico» que los profesores de esperanto hubieran venido de la Lingüística, y que para la Escuela Normal de Maestras se hubiera designado a alguna de las mujeres del Virina Esperanto-Grupo de Madrid, la asociación femenina que presidía Luisa Ayza.

Dos meses después de la Real Orden, el 7 de octubre de 1911, Las Provincias anunciaba que en la secretaría de la Escuela Superior de Comercio de Valencia quedaba abierta la matrícula gratuita de esperanto «bajo la dirección del profesor D. Manuel Caplliure Ballester». El mecanismo es exactamente el que describe la norma —un profesor designado por la asociación esperantista, en un establecimiento oficial— y la Real Orden hablaba justamente de escuelas de comercio. No hemos encontrado, sin embargo, el acuerdo del claustro valenciano que autorizara el curso, y la Real Orden no nombra a Valencia: los dos hechos están documentados por separado, y el vínculo entre ellos no.

¿Por qué tantos militares?

Aquí es donde hay que ir con cuidado, porque las fuentes describen y no explican.

Lo que consta es lo siguiente. La finalidad que la asociación de 1910 se da a sí misma es práctica y corporativa: entenderse con militares de otros países. El perfil de los seis valencianos es científico-técnico más que humanístico —matemáticas, sismología, astronomía, telegrafía—, y lo mismo pasa con los nombrados en 1911: el estudio que vació el expediente lo resume diciendo que los profesores designados «procedían del sector militar o de carreras de Ciencias». Y el uso que hacían de ella era de herramienta: Perogordo ensayando la lengua entre dos globos y haciendo de intérprete en un accidente, Ayza e Inglada escribiendo manuales, Soler Valls enseñándola allá donde lo destinaban.

Lo que no consta en ninguno de los documentos que hemos leído es que ninguno de ellos explicara por qué se acercó a ella. La correlación es visible; el motivo, no lo dice ninguna fuente, y aquí no lo inventaremos. Se puede pensar —y esto ya es lectura nuestra, no documento— que un cuerpo con destinos sucesivos por toda la geografía, formación en ciencias exactas y costumbre de manuales y reglamentos era un medio donde una lengua planificada tenía poco de raro. Pero es una conjetura, y como tal queda.

Un apunte final: el grupo no era solo militar

Conviene no hacer la fotografía al revés. La misma junta de enero de 1908 que presidía Inglada tenía de vicepresidente al médico oculista José Aguilar Blanch y de vocales al abogado y concejal Vicente Marzal y Augusto Jiménez Loira, a quien Las Provincias llamaba «decano de los esperantistas valencianos». A quien la prensa de 1906 señalaba al frente del grupo era al padre Guinart, de las Escuelas Pías, y quien enseñó la lengua en Valencia sin interrupción de 1910 a 1938 fue un maestro, Caplliure.

Los militares son los que fundan, los que presiden y los que escriben los manuales de la primera década. No son todo el grupo. Pero sin ellos, el folleto de dos páginas no habría llegado a Enguera.


Fuentes

Documento oficial: Real Orden de 27 de julio de 1911, Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Gaceta de Madrid núm. 227, 15 de agosto de 1911, pág. 472 (texto íntegro del dictamen del Consejo de Instrucción Pública y de la instancia del Grupo Esperantista de Madrid).

Estudio académico: Carmen Colmenar Orzaes (Universidad Complutense de Madrid), «La enseñanza del esperanto en España en el primer tercio del siglo XX», ponencia del XI Coloquio Nacional de Historia de la Educación (Oviedo, 2001, Universidad de Oviedo/SEDHE), reproducida en el Boletín de la Federación Española de Esperanto núm. 382. De ahí sale la relación de profesores de 18 de septiembre de 1911 (Archivo Histórico de la U.C.M., Secretaría General, legajo 148), la noticia de la Asociación de Militares Esperantistas de 1910 y la del Virina Esperanto-Grupo. El boletín firma a la autora como «Colmenares Orzaes», pero su propia nota al pie cita «Colmenar Orzaes, C. (1989)»; usamos esta segunda forma. El estudio cita a su vez a L. Sanz Bueno, Historia del esperanto en Madrid (Esperanto-Liceo de Madrid, 1993) y A. Marco Botella, 60 años de esperanto (Callosa de Segura, 1991).

Revistas esperantistas: La Suno Hispana, año V, núm. 49 (enero de 1908), juntas directivas de Valencia, Enguera y Simat de la Valldigna; La Suno Hispana, año VI, núms. 69 y 70 (septiembre y octubre de 1909), crónicas del congreso de Barcelona y del poscongreso de Valencia, reproducidas en el Boletín de la Federación núms. 115, 116 y 118 (1959).

Boletín de la Federación Española de Esperanto: núm. 29 (mayo de 1951), entrevista de J. Juan Forné a Fernando Soler Valls; núm. 60 (fotografía de Zamenhof con la condecoración, impuesta por Perogordo en Amberes en 1911); núm. 131 (1961), Perogordo «decano de los esperantistas españoles»; núm. 133 (diciembre de 1962), necrológica de Perogordo.

Sobre Ayza matemático: Trigonometría rectilínea y esférica (1900); Tablas para las cotizaciones de títulos (Valencia, 1901); «De las excedencias en Aritmética», Congreso de Granada de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, 24 de junio de 1911.

Sobre Elizaicín: Santiago Olcina Lagos, «Miguel de Elizaicín y España (1855-1932)», MARQ. Arqueología y Museos, 9 (2018), pág. 82. El estudio no habla de esperanto: lo identificamos por el nombre, el grado y la ciudad.

Sobre Inglada: Real Academia de la Historia, Historia Hispánica.

Prensa: Las Provincias, 22 de septiembre de 1906 (el padre Guinart y Jiménez Loira); Las Provincias, 20 de noviembre de 1908 (Duyós, «capitán de infantería», conferencia en el Centro Obrero Cooperativo); La Correspondencia de Valencia, 20 de diciembre de 1908 (junta elegida por aclamación); Las Provincias, 7 de octubre de 1911 (matrícula de esperanto en la Escuela Superior de Comercio).

Año de fundación del grupo y lista de fundadores: Fundación Esperanto de la Comunidad Valenciana, recogido en nuestra página de historia y en la de biografías.

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