Qué hace la UEA por un grupo de esperanto local

En los estatutos y el reglamento general de la Universala Esperanto-Asocio —la asociación mundial de esperanto, fundada en 1908 y con sede en Rotterdam— las palabras klubo, grupo y subvencio aparecen cero veces. Un grupo local no es miembro de la UEA, no puede serlo, y no hay ningún artículo que prevea que la UEA le dé nada. Los miembros de la UEA son personas individuales y asociaciones estatales; en España, la asociación estatal es la Federación Española de Esperanto. Esto no es algo oculto: es el diseño, y explica casi todo lo que un grupo local ve y no ve.

Diagrama de la arquitectura asociativa: la UEA en el centro, con flechas de cuotas y votos que suben desde las asociaciones estatales y los socios individuales, y flechas de revista, catálogo, congreso y formación que bajan hacia los socios individuales. El grupo local queda fuera de la estructura, conectado por una línea de puntos.
Diagrama de la arquitectura asociativa: la UEA en el centro, con flechas de cuotas y votos que suben desde las asociaciones estatales y los socios individuales, y flechas de revista, catálogo, congreso y formación que bajan hacia los socios individuales. El grupo local queda fuera de la estructura, conectado por una línea de puntos.

La arquitectura asociativa de la UEA según sus propios estatutos y reglamento general. El grupo local no aparece porque los textos no lo mencionan.

Lo que dice el reglamento

La UEA (Universala Esperanto-Asocio) es la asociación mundial de esperanto. Su estatuto fija los fines en el artículo 3 —difundir la lengua, trabajar por la comunicación internacional, facilitar las relaciones entre las personas, hacer crecer la solidaridad entre los socios— y, en el artículo 4, los medios:

«Por atingi siajn celojn, la Asocio laboras per kunordigo de la diversaj Esperanto-asocioj, studoj kaj esploroj, publikigo de libroj kaj aliaj eldonaĵoj, informa agado, servoj al la parolantoj de Esperanto, okazigo de kongresoj kaj konferencoj…»

«Para alcanzar sus fines, la Asociación trabaja por medio de la coordinación de las diversas asociaciones de esperanto, estudios e investigaciones, publicación de libros y otras ediciones, actividad informativa, servicios a los hablantes de esperanto, organización de congresos y conferencias…» (La traducción es nuestra.)

Coordinar asociaciones. Dar servicios a hablantes. En medio de esas dos cosas no hay nada, y el grupo local vive precisamente en medio.

El Reglamento General lo concreta. El artículo 4 regula las asociaciones estatales —las landaj asocioj— y tiene cuatro apartados. Vale la pena leerlos los cuatro seguidos, porque lo que dicen es menos importante que la dirección en la que apuntan:

  • 4.1 El número mínimo de socios para una asociación estatal adherida es de 15 personas, y debe demostrar actividad constante.
  • 4.2 La asociación estatal paga a la UEA, por cada socio suyo que no sea socio individual, una cuota igual a la cincuentava parte de la cuota MA del país. Esa persona pasa a ser aligita membro, socio adherido.
  • 4.3 La asociación estatal «disponigas komunikan kanalon al oficohavantoj de UEA por mesaĝoj al la aligitaj membroj»: pone a disposición de los cargos de la UEA un canal de comunicación para enviar mensajes a sus socios.
  • 4.4 Puede, además, inscribir Amikoj de Esperanto gratuitos y comunicar su número a la oficina central.

Cuatro apartados, cuatro obligaciones de abajo hacia arriba. Ninguno de los cuatro dice nada que la UEA deba hacer por la asociación estatal, y ninguno de los cuatro menciona el grupo local.

Y el artículo 23 del estatuto cierra el circuito: «Ĉiu aliĝinta landa asocio kun 100 ĝis 1000 membroj elektas unu komitatanon, kaj unu plian por ĉiu komencita milo» — cada asociación estatal de 100 a 1.000 socios elige un miembro del Comité, y uno más por cada millar empezado. Los socios son votos. Es la razón por la cual, en 1997, la Federación Española se puso la meta de «Lanĉi kampanjon por atingi almenaŭ entute 1.000 membrojn, kio rajtigus HEF-n havi 2 komitatanojn ĉe U.E.A.», según consta en el Valencia Luno de aquel año.

Quién es miembro de quién

Conviene decirlo sin siglas, porque es la parte que casi nadie tiene clara:

Nivel Quién es Relación con la UEA
Grup Esperanto de València asociación local, registro 1754 ninguna
Federació Valenciana asociación autonómica ninguna
Federación Española de Esperanto (HEF) asociación estatal es la landa asocio
Personas socias a título individual miembros de pleno derecho

La HEF lo dice de sí misma en un documento que tenemos reproducido: «HEF estas la landa asocio de UEA en Hispanio». Entre el grupo y la UEA hay, pues, un escalón, y ese escalón es el que la UEA reconoce.

La puerta no está del todo cerrada, eso sí. El artículo 13 del estatuto dice que «Principe UEA akceptas el unu regno nur unu landan asocion, sed la Komitato rajtas akcepti plurajn» —en principio una por Estado, pero el Comité puede aceptar varias—. Y los requisitos del reglamento son bajos: quince personas y actividad constante. Precedentes hay —Flandes y Valonia, los Estados surgidos de Yugoslavia, Brasil con tres a la vez—, y ahora mismo hay un caso abierto muy cerca: la Kataluna Esperanto-Asocio lleva una década pidiendo ser reconocida como asociación estatal, el comité de TEJO la apoyó formalmente el 14 de agosto de 2026, y quien se opone es la HEF. Que una federación autonómica como la valenciana entrara no es, pues, imposible; pero haría falta el mismo camino, y el obstáculo no sería el reglamento.

Y conviene preguntarse qué se ganaría: por el artículo 23, una asociación estatal elige un miembro del Comité por cada millar de socios, y paga una cuota por cada socio que no sea miembro individual. Con las cifras de aquí, eso son cero asientos y una factura.

Qué sube y qué baja

Puesto en dos columnas, el intercambio real es este:

Hacia arriba: cuotas individuales; la cuota por socio adherido que paga la asociación estatal; los votos en el Comité; y un canal para escribir a tus socios.

Hacia abajo, a las personas: la revista Esperanto; el catálogo de libros, que es el fondo más grande que hay; el derecho de inscripción al Congreso Universal; uea.facila, la publicación en esperanto fácil; y Eventa Servo, el calendario mundial de actos, que la UEA mantiene con TEJO.

Hacia abajo, a los grupos: nada por reglamento.

Esto no es ninguna acusación encubierta. Una asociación que se constituyó para coordinar asociaciones estatales y dar servicios a socios individuales hace lo que nació para hacer; juzgarla como si fuera una agencia de desarrollo del movimiento sería un error de categoría. El problema es otro: el discurso del movimiento sí promete la pirámide —el grupo local alimenta al estatal, el estatal al internacional, y el internacional devuelve apoyo a la base— y el reglamento no la contiene.

Lo que sí ha llegado a Valencia

Ahora la parte que suele quedar fuera cuando se hace esta crítica, y que es igual de real.

1993: el Congreso Universal

El 78º Congreso Universal de Esperanto se celebró en Valencia del 24 al 31 de julio de 1993, con 1.863 participantes y el lema «Klerigo por la 21-a jarcento». Es, de largo, lo más grande que la UEA ha hecho jamás en esta ciudad.

Y conviene mirar cómo fue, porque es instructivo. La petición la presentaron los esperantistas de aquí en Varsovia, en 1987, con la invitación del alcalde Ricard Pérez Casado, y pasaron «kvar longajn jarojn» hasta que se aprobó. El dinero de preparación salió de aquí: la Caja de Ahorros de Valencia donó 50.000 pesetas para un disco conmemorativo, y la Generalitat 100.000 para el viaje del presidente del comité organizador a Noruega a defender la candidatura.

Lo que puso la UEA fue el método. En enero de 1992, una comisión de la UEA vino a la sede del grupo: asistieron 23 esperantistas de Valencia, Cheste, Castellón, Alicante, Barcelona y Callosa de Segura, y el director general de la oficina central, el señor Milojević, explicó «kio estas kaj signifas UK en la Esperanta movado»; después el señor Rašić detalló cómo se organiza, y entre todos analizaron «punkton post punkto» el reglamento congresual, hasta los 28 primeros puntos en una sola sesión.

Eso es exactamente el manual y el onboarding que cualquier organizador querría. La UEA lo tiene para el Congreso Universal, y lo trajo aquí.

2024: la formación de activistas

En 2013, el Congreso Universal de Reykjavík aprobó AMO (Aktivula Maturigo, «maduración de activistas»), un programa de seminarios de formación para activistas del movimiento impulsado por Stefan MacGill; el primero se hizo en marzo de 2014 en Hungría y se han hecho más de cien.

El 82º Congreso Español de Esperanto, celebrado en Valencia del 5 al 9 de septiembre de 2024 con 108 participantes de veinte países, tuvo uno en el centro del programa. Lo cuenta La Ondo de Esperanto:

«Kerne de la tuto estis AMO-Seminario, spirite gvidata de Stefan MacGill, kaj surloke efektivigita de Duncan Charters, Laura Brazzabeni, Rubén Fernández kaj Dennis Keefe.»

«El núcleo de todo fue un seminario AMO, guiado espiritualmente por Stefan MacGill y ejecutado sobre el terreno por Duncan Charters, Laura Brazzabeni, Rubén Fernández y Dennis Keefe.»

Duncan Charters era, y es, presidente de la UEA. O sea que la formación existe, es de la UEA, y ha ocurrido aquí con el presidente dando clase.

Y la visibilidad

uea.facila publicó un artículo sobre Bitarkivo, el proyecto de archivo digital de un miembro del grupo, y el Konkurso Francisco Mañez recibió el apoyo explícito de la UEA, de ILEI —la asociación internacional de maestros esperantistas— y de TEJO, con el presidente de la UEA comunicándolo a su junta.

Las dos cosas tienen un detalle en común que vale la pena anotar: ocurrieron porque alguien de aquí escribió personalmente a los presidentes. No por ningún procedimiento que un grupo cualquiera pueda seguir.

Por qué no hay dinero para repartir

La respuesta corta es que no lo hay, y que no lo ha habido nunca en la forma que un grupo local imaginaría.

La UEA no ha vivido nunca de las cuotas de sus socios: en más de cien años los socios individuales no han pasado nunca de diez mil, y en 2016 eran 4.365. Ha vivido del patrimonio que le dejaron unas pocas personas fallecidas —dos herencias de 900.000 € en 1999 y 450.000 € en 2010 evitaron la quiebra, según su propio informe— y, sobre todo, de las rentas de ese patrimonio. Cuando cayeron los tipos de interés, el déficit estructural quedó a la vista: 2.056.872,66 € entre 1998 y 2016. Desde entonces ha partido el gasto por la mitad, ha puesto el edificio de Rotterdam en venta, ha enviado la biblioteca del fundador a Varsovia, se ha quedado en 3,45 personas de plantilla, y hoy la Unión Europea le paga dos tercios de los sueldos.

Todo eso, con los documentos y las cifras, lo contamos en El déficit que las cuentas no mostraban.

Una asociación en esa situación no financia a nadie. Lo que sí tiene son fondos finalistas, y ahí hay algo que vale la pena saber.

Los fondos que sí existen

En la página de donaciones de la UEA hay unos cuantos que apuntan justamente hacia abajo:

Fondo Finalidad declarada
Konto Eduko «Subtenas la laboron pri instruado de Esperanto kaj aliaj edukaj kaj kulturaj agadoj»
Informado «Financas informan agadon pri Esperanto (flugfolioj, afiŝoj, anoncoj)»
Kultura Evoluigo «Subtenas kulturajn kaj komunumajn projektojn»
Fondaĵo Canuto paga la cuota a activistas que no la pueden pagar
Eŭropo «Subtenas la disvastigon de Esperanto en Eŭropo»

O sea que hay un fondo de la UEA cuya finalidad declarada es pagar folletos, carteles y anuncios. En quince años del archivo de mensajes de este grupo, «Konto Eduko», «Kultura Evoluigo» e «Informado» aparecen cero veces.

No hemos encontrado publicadas las bases para pedir nada, y es posible que no las haya y que funcione escribiendo a la oficina central. Sea como sea: nadie de aquí lo ha intentado nunca.

¿Y TEJO?

TEJO es la organización mundial de la juventud esperantista, sección juvenil de la UEA pero jurídicamente independiente. El 18 de agosto de 2023, Dennis Keefe —profesor, miembro del comité de UEA y quien llevó el Esperanto-Plaĝo a Cullera— sacó el tema en el grupo por su cuenta, sin que nadie lo hubiera planteado. Vale la pena leer el mensaje entero, porque no es un diagnóstico: es un itinerario, y lo firma alguien de dentro de la estructura, no un crítico de fuera.

«TEJO en VALENCIO. Tio ne ekzistas. Nun ne. Kaj ne morgaŭ. Unuapaŝe, estas bezonataj gejunuloj, kiuj loĝas ĉi tie, kaj kiuj kunvenas ĉi tie. Tia elpaŝo povas okazi sendepende de la tradicia grupo se tio helpos. Tiu stariĝo de junaj Esperantistoj ankaŭ povas okazi kun aŭ per la helpo de la tradicia grupo, se tio helpos. Ĉiaokaze, estus bone pensi pri la junula flanko de la afero. Antaŭ ĉio, kursoj tie, kie junuloj troviĝas, ekzemple ĉe la Universitato de Valencio. Poste, ia malgranda, esperanta, junula komunumo en Valencio povas vidi taglumon aŭ lumon de la Valencia Luno. Poste, TEJO-iĝo, aŭ io simila. Gejunuloj, ĉi tie, alstrebinda afero.»

«TEJO en Valencia. Eso no existe. Ahora no. Y mañana tampoco. Como primer paso hacen falta jóvenes que vivan aquí y que se reúnan aquí. Ese paso puede darse independientemente del grupo tradicional, si eso ayuda. Esa constitución de jóvenes esperantistas también puede hacerse con la ayuda del grupo tradicional, si eso ayuda. En todo caso, sería bueno pensar en el lado juvenil del asunto. Antes que nada, cursos allí donde hay jóvenes, por ejemplo en la Universitat de València. Después, una pequeña comunidad juvenil esperantista en Valencia puede ver la luz del día, o la luz de la Valencia Luno. Después, hacerse TEJO, o algo parecido. Jóvenes, aquí: cosa a la que vale la pena aspirar.»

(La traducción es nuestra.)

El orden que propone importa tanto como el contenido: primero la gente y después la estructura. No «montemos una sección de TEJO y a ver quién viene», sino cursos allí donde hay jóvenes —la Universidad—, después una comunidad pequeña, y la adhesión al final, si llega.

La conversación que siguió, en nueve minutos, vale tanto como el mensaje. Luis Salag contestó «Evidente ni estas junuloj ĝis cent jaroj» —«evidentemente, somos jóvenes hasta los cien años»— y acto seguido Raia apuntaba a la única cosa que ella había visto funcionar: «Kataluna E-Junularo estas tre vigla kaj aktiva lastatempe… Eble ili povas kundividi sperton/ideojn/kunlabori». Una broma que desactiva el tema, y una propuesta que señala Cataluña.

Formalmente sí que hay un vínculo. Un día alguien del grupo leyó en la revista Esperanto que había una patrono de TEJO en España y preguntó al grupo si alguien la conocía. Nadie la conocía.

Lo que sí llega de TEJO, como de la UEA, llega a personas: el Pasporta Servo —la red de alojamiento gratuito entre esperantistas—, Eventa Servo, y el congreso juvenil. Y conviene recordar de dónde sale el dinero de TEJO: en buena parte de subvenciones europeas de funcionamiento, que se dan por ser una ONG juvenil europea y no por la lengua.

Y aquí abajo hacemos exactamente lo mismo

Antes de sacar conclusiones sobre Rotterdam conviene mirarse en casa, porque este grupo ha hecho, a escala de barrio, la misma jugada que la UEA — y le ha salido bien.

En enero de 1998 el Valencia Luno anunciaba una sede nueva. El motivo lo explicaba sin rodeos: el alquiler de la sede de entonces «kreskis kaj kreskis» y crecería mucho más con la ley de arrendamientos, mientras que los ingresos no crecían igual, y eso podía acabar en «la perdo de nia nuna socia ejo». La solución fue comprar. Y el boletín lo celebraba con una frase que hoy se lee de otra manera:

«Nun, jam nia asoci-ejo estos propieto de la membroj, kaj nia socia estonteco estos garantiita por ĉiam.»

«Ahora, ya nuestra sede será propiedad de los miembros, y nuestro futuro social estará garantizado para siempre.» (La traducción es nuestra.)

Veintiocho años después, el edificio había envejecido y no había dinero para reformarlo, así que el grupo dejó de reunirse allí —los encuentros se hacen fuera, en bares— y ha firmado un contrato a diez años con una empresa que se compromete a reformarlo y explotarlo. El contrato fija 700 € al mes durante diez años, actualizables con la inflación, y carga al inquilino todos los impuestos y los gastos de comunidad; descontadas las retenciones que se aplican porque el arrendatario es una empresa, lo que le llega de verdad al grupo son unos 500 € mensuales. Con unos veinte o veinticinco socios y una cuota de 50 € al año, eso significa esto:

Ingreso anual del grupo
Cuotas de los socios (≈ 20-25 × 50 €) 1.000 – 1.250
El piso ≈ 6.000

Datos facilitados por la junta del grupo, septiembre de 2026.

El patrimonio rinde unas cinco veces lo que pagan los socios. Y ahora compara: en la UEA, las rentas del capital entre 1998 y 2016 fueron de unos 66.200 € al año sobre unos ingresos que en 2017 eran de 292.663 € — alrededor de un 22 %.

Dicho claro: este grupo local depende mucho más de su patrimonio de lo que la UEA ha dependido nunca del suyo. No estamos señalando a Rotterdam desde fuera; somos el caso extremo de lo que cuenta este artículo.

Y las dos historias se parecen hasta el final. Las dos asociaciones se quedaron con un edificio que ya no podían mantener, las dos salieron de él antes de decidir qué hacer con él, y ahí se separan: la de Valencia lo alquila diez años y carga la reforma al inquilino, y la mundial lo vende. Una conserva el activo y saca de él ingresos; la otra lo convierte en caja. Cuál de las dos es la buena depende de si lo que te falta es renta o capital, y esa es, en realidad, toda la conversación.

Lo que esto quiere decir, y lo que no

Esta parte es lectura nuestra, y va marcada como tal.

No quiere decir que la UEA no haga nada. Hace un congreso mundial cada año, sostiene el catálogo de libros más grande que hay, publica una revista desde 1905, forma activistas con AMO, representa el esperanto ante la ONU y la UNESCO y coordina lo que nadie más puede coordinar. Nada de eso es poco.

Sí quiere decir que lo que baja es de un tipo y no de otro. Baja información, legitimidad y formación. No baja capacidad: ni dinero, ni gente, ni materiales hechos una vez para todos. Y lo que sube sí es capacidad —cuotas, votos y una lista de correo de tus socios.

Y hay un caso que lo resume. El único servicio de la UEA que estructuralmente servía a un grupo local era la red de delegados: un desconocido llega a tu ciudad, abre el Jarlibro y te encuentra. El Valencia Luno de los ochenta hablaba de ella como de «la delegita reto de UEA, ĉiam preta fari sennombrajn servojn en la mondo», y Enrique Arnau Prosper era delegado de la UEA en Cheste. En 2018 la UEA suprimió el Jarlibro en papel —dos tercios de sus 280 páginas eran los 1.556 delegados de 98 países— para ahorrar dinero, y el Comité lo aprobó sin discusión. La función no ha desaparecido: los correos de desconocidos siguen llegando, ahora a la dirección del grupo. Lo que desapareció es quien la hacía.

Y la lección la escribió el grupo mismo, en diciembre de 1993, cuatro meses después de tener el congreso mundial en casa:

«Kaj post la kongreso, kiujn konkludojn ni povas eltiri de tiu memorinda kaj ne ripetebla okazaĵo? Ĉu restos inter ni kiel pozitiva valoro aŭ ne, dependas ekskluzive de ni mem.»

«Y después del congreso, ¿qué conclusiones podemos sacar? Que quede entre nosotros como un valor positivo o no, depende exclusivamente de nosotros mismos.»

Qué puede pedir de verdad un grupo local

Para que esto sirva de algo y no sea solo un diagnóstico, lo que sí está al alcance:

  • Un seminario AMO. Es el producto de formación de la UEA, se han hecho más de cien, y el de Valencia de 2024 salió de una propuesta escrita desde aquí.
  • Los fondos finalistas de la página de donaciones: Konto Eduko, Informado, Kultura Evoluigo. Vale la pena escribir a la oficina central y preguntar cuál es el procedimiento; la respuesta, sea cual sea, es información que ahora mismo no tenemos.
  • Eventa Servo, que es gratuito y pone un acto local en el calendario mundial.
  • La red de delegados, que sigue existiendo en línea dentro del espacio de socios: figurar en ella es lo que hace que alguien que pasa por aquí te encuentre.
  • uea.facila, que publica cosas de grupos locales si se las envían.

Ninguna de estas cosas llega sola. Las cinco hay que pedirlas, y esa es, probablemente, la conclusión práctica de todo el artículo.

Fuentes

Véase también

Referencias

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