¿Qué es el método científico? Cómo se pone a prueba una idea, con un ejemplo

El método científico es una manera de poner a prueba lo que creemos. Los pasos, por qué una prueba superada no basta y el ejemplo de Semmelweis.

En corto: el método científico es una manera de poner a prueba lo que creemos. Se observa algo, se propone una explicación, se deduce qué tendría que pasar si fuera verdad y se comprueba. No da certezas para siempre: da explicaciones que han aguantado pruebas que podían tumbarlas. Aquí tienes los pasos, por qué una prueba superada no basta y un ejemplo real, el de Semmelweis y las manos. Los datos salen de las dos fuentes del final; las tres preguntas para el día a día son consejo nuestro.

¿Qué es el método científico?

Es la manera de responder a una pregunta sobre el mundo comprobando la respuesta con hechos, y no con la palabra de alguien importante ni con lo que nos gustaría que fuera verdad.

No hay una sola receta para todas las ciencias. La Enciclopedia de Filosofía de Stanford, en su artículo sobre el método científico, explica que cada disciplina trabaja a su manera y que esa variedad no es un defecto de la ciencia, sino parte de lo que la hace fiable. Lo que comparten es la idea de fondo: una explicación vale lo que aguanta cuando se la pone a prueba.

¿Qué pasos sigue?

Los libros de texto suelen presentarlo como una receta de cuatro o cinco pasos. La misma enciclopedia cuenta que esa lista viene de dos libros, The Grammar of Science, de Karl Pearson (1892), y How We Think, de John Dewey (1910), y que es una simplificación: el físico Steven Weinberg, citado allí, decía que la ciencia no tiene un método fijo que defender. Como guía, sirve así:

  1. Observar y preguntar. Algo llama la atención: ¿por qué pasa?
  2. Proponer una hipótesis: una explicación posible que se pueda comprobar.
  3. Hacer una predicción: si la hipótesis es verdad, ¿qué tendría que pasar?
  4. Comprobarlo, con un experimento o con observaciones nuevas.
  5. Sacar conclusiones: si la predicción falla, la hipótesis se descarta o se corrige; si se cumple, gana apoyo.

Si la predicción se cumple, ¿la hipótesis queda demostrada?

No, y es la parte que más cuesta. El filósofo Carl Hempel, citado en la enciclopedia de Stanford, lo explicaba así: si una predicción falla, la hipótesis se puede descartar; si se cumple, sólo le da «algún apoyo». Ese apoyo crece con la cantidad de pruebas, con lo variadas que sean y con su precisión.

Por eso en ciencia se habla de explicaciones bien comprobadas y no de verdades cerradas: una prueba nueva puede obligar a corregirlas.

¿Qué quería decir Popper con que una idea tiene que poder fallar?

El filósofo Karl Popper puso el acento en la otra cara: lo que hace científica una hipótesis es que se pueda refutar, o sea, que exista alguna observación posible que la tumbaría si se diera. Y pedía buscar esas pruebas en serio y a menudo, no sólo las que dan la razón.

Un ejemplo nuestro: «mañana lloverá o no lloverá» no puede fallar nunca, así que no dice nada del tiempo. «Mañana lloverá en Valencia» sí puede fallar, y por eso se puede comprobar.

Con los años, Popper suavizó la idea y habló de grados: unas hipótesis se pueden poner a prueba más que otras.

¿Hay un ejemplo real?

El de Ignaz Semmelweis, que Hempel usaba para explicar cómo se pone a prueba una hipótesis. En 1847, en el Hospital General de Viena, la sala de partos que atendían los médicos y quienes estudiaban medicina tenía tres veces más muertes por fiebre puerperal —una infección después del parto— que la sala que atendían las comadronas.

  1. La observación. Ese mismo año murió un compañero, Jakob Kolletschka, después de herirse con un bisturí en una autopsia. Sus síntomas se parecían a los de la fiebre puerperal.
  2. La hipótesis. Se pasaba de las autopsias a atender partos con algo de los cadáveres en las manos, y eso causaba la fiebre.
  3. La predicción. Si las manos se limpian con algo que lo elimine, morirán menos mujeres.
  4. La prueba. Probó el jabón, el agua y el agua clorada, y se quedó con la cal clorada. Desde entonces, para examinar a una embarazada había que desinfectarse antes las manos con cal clorada.
  5. El resultado. En 1848, la mortalidad de su sala bajó del 18,27 % al 1,27 %.

Y deja otra lección: tener los datos no bastó. Buena parte de la profesión médica lo rechazó, su jefe, Johann Klein, lo despidió el 20 de marzo de 1849, y sus ideas no se aceptaron hasta después de su muerte, en 1865.

¿Para qué te sirve fuera de un laboratorio?

Para mirar con calma una noticia, un remedio o un consejo que corre por WhatsApp. Tres preguntas:

  • ¿Qué predice exactamente? Si no predice nada, no se puede comprobar.
  • ¿Lo ha comprobado alguien, y cómo? Un caso suelto no es una prueba.
  • ¿Qué tendría que pasar para que fuera falso? Si la respuesta es «nada», desconfía.

¿Cómo se dice en esperanto?

  • scienca metodo — método científico
  • hipotezo — hipótesis
  • observi — observar
  • eksperimento — experimento
  • pruvi — demostrar
  • refuti — refutar

Si te interesa la ciencia en esperanto, en «Se puede hacer ciencia en esperanto. ¿Por qué habría que hacerla?» contamos por qué casi nadie publica hoy sus resultados en esperanto.

Fuentes

  • Hepburn, Brian y Andersen, Hanne. «Scientific Method». Stanford Encyclopedia of Philosophy, 2015, revisado en 2026. De aquí salen la variedad de métodos, el origen de la lista de pasos, la cita de Weinberg, lo que dicen Popper y Hempel, y el caso de Semmelweis del libro de Hempel Philosophy of Natural Science (1966).
  • Science History Institute. «Ignaz Semmelweis». De aquí salen las fechas y las cifras del caso de Semmelweis.