En 1979, la revista en esperanto El Popola Ĉinio imprimía en Pekín unos 11.000 ejemplares al mes, y unos 10.000 salían del país. Esa proporción es todo el artículo: una revista hecha casi entera para la exportación, en una lengua con pocos hablantes, sostenida por un Estado durante medio siglo. La pregunta interesante no es si China hacía comunicación política en el extranjero —es una práctica habitual de los estados—, sino por qué decidió que una comunidad tan pequeña como la esperantista merecía canal propio: redacción, traductores, una sección editorial dentro de la editorial estatal, una red estatal de distribución y emisiones de radio.

Columna de anuncio en People's China, mayo de 1950, presentando El Popola Ĉinio, la nueva revista mensual en esperanto para lectores extranjeros
Conviene decir desde el principio cómo llamaban los chinos a eso que hacían. El término administrativo de la época es duìwài xuānchuán (对外宣传), y aparece literalmente en los títulos de los documentos y de las exposiciones oficiales. Se puede traducir por «propaganda exterior» o por «comunicación exterior»: xuānchuán quiere decir difundir, divulgar, hacer propaganda, y en el vocabulario político chino de aquellos años no llevaba necesariamente la carga peyorativa que «propaganda» ha adquirido en las lenguas occidentales. En este artículo usamos «comunicación exterior» como término general y «propaganda exterior» cuando traducimos la terminología institucional china, que es la que da nombre a la función.
1950: una revista para lectores extranjeros
En mayo de 1950, en Pekín, nace El Popola Ĉinio. No hace falta deducir su finalidad: la revista estatal en inglés People’s China la anunció ese mismo mes, y el anuncio es explícito.
«In May, a new magazine for foreign readers will start publication in Peking. This will be a monthly published in Esperanto, entitled El Popola Ĉinio (From People’s China). The periodical will devote itself to the task of explaining the new life and struggles of the Chinese people as they join hands to build a new nation and safeguard world peace.»
«En mayo empezará a publicarse en Pekín una revista nueva para lectores extranjeros. Será mensual, en esperanto, y se llamará El Popola Ĉinio. Se dedicará a explicar la vida nueva y las luchas del pueblo chino mientras se une para construir una nación nueva y defender la paz mundial.»
Pero el anuncio dice una segunda cosa que suele quedar fuera de las citas, y que es la que hace el caso interesante:
«El Popola Ĉinio will also become an instrument through which the Esperantists throughout the world may exchange their experiences in fighting for peace and constructing a new world.»
«El Popola Ĉinio será también un instrumento para que los esperantistas de todo el mundo puedan intercambiar sus experiencias en la lucha por la paz y en la construcción de un mundo nuevo.»
Dos funciones declaradas el primer día, pues: explicar China hacia fuera, y servir de plataforma a una red internacional. El primer número llevaba el manifiesto de defensa de la paz firmado conjuntamente por las federaciones de trabajadores, mujeres, juventud y estudiantes, reportajes sobre la educación de masas y sobre el control de inundaciones del Yangtsé, un cuento de Zhao Shuli, poemas de Ai Qing y Tian Jian y grabados de varios artistas.
El mismo anuncio, que es de 1950 y no una reconstrucción posterior, resumía también por qué había esperantistas chinos a quienes encargárselo: «durante el período del terror del Kuomintang, el movimiento esperantista creció rápidamente porque era una de las pocas vías que quedaban para difundir literatura revolucionaria».
1962-1963: una política asumida por el Estado
Que el Estado le atribuía una función de comunicación exterior no es una lectura nuestra: está en sus propios actos administrativos.
La cronología oficial de la Liga sitúa el momento decisivo en 1962. En marzo, el Departamento de Propaganda del Comité Central del Partido Comunista y el Comité de Relaciones Culturales con el Exterior discutieron específicamente el trabajo en esperanto, y el 24 de junio se emitió un documento para reforzarlo. Ese mismo junio se aprobó un reparto de competencias que lo dice todo: el trabajo de propaganda exterior de la asociación esperantista pasaba a depender del organismo de asuntos culturales exteriores, y el trabajo interno, del Ministerio de Cultura, con las secciones locales bajo los departamentos de cultura de cada ciudad. Una lengua partida en dos según si miraba hacia dentro o hacia fuera.
Y ese mismo año la asociación empezó a formar cuadros de esperanto para Radio Pekín, preparando las emisiones exteriores.
En julio de 1963 se inauguró en Pekín una exposición titulada literalmente «世界语对外宣传工作汇报展览» —«exposición-informe sobre el trabajo de propaganda exterior en esperanto»—. La visitó Chen Yi, entonces viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, con otras personalidades, y según la Liga los visitantes coincidieron en valorar la utilidad de la lengua «para dar a conocer la Nueva China y promover la comprensión de China entre los pueblos de otros países».
La primera reunión nacional sobre el trabajo en esperanto se abrió el 25 de julio con esperantistas de diez ciudades —Pekín, Shanghái, Wuhan, Chengdu, Xi’an, Shenyang, Harbin, Cantón, Hangzhou y Tianjin—. Chen Yi pronunció allí un discurso largo, elogió sus resultados, dijo que el gobierno le daría más importancia y propuso celebrar un Congreso Universal de Esperanto en Pekín. El congreso acabó llegando, pero veintitrés años después. Las resoluciones del 71.º Congreso Universal se abren fechándolo ellas mismas: «okazinta de 27 julio ĝis 2 aŭgusto, 1986, en Pekino, kun 2.482 kongresanoj el 53 landoj» —del 27 de julio al 2 de agosto de 1986, en Pekín, con 2.482 congresistas de 53 países—, y constatan que fue a la vez el acto internacional más grande celebrado hasta entonces en China y el congreso de esperanto más grande fuera de Europa.
Esa terminología aparece también en la documentación de archivo. La historiadora Lanjun Xu, en el capítulo «Translation and Internationalism» del volumen Mao’s Little Red Book: A Global History (Cambridge University Press, 2014), cita entre sus fuentes primarias dos documentos chinos que llevan el esperanto en el título: la intervención de Chen Yi en el coloquio sobre el trabajo en esperanto y un informe de la Comisión de Asuntos Exteriores titulado sobre «世界语对外宣传» —shijieyu duiwai xuanchuan, propaganda exterior en esperanto—.
Una pieza que todavía nos falta. El capítulo de Xu —«Translation and Internationalism», en Mao’s Little Red Book: A Global History, Cambridge University Press, 2014, pp. 76-95— es de pago y no lo hemos leído. La tesis de este artículo no depende de él: se demuestra con las fuentes chinas de arriba. Lo que Xu aporta, según la literatura que la cita, está en su página 80, y es algo distinto y más interesante: para qué podía servir estratégicamente ese canal tras la ruptura sino-soviética. Lo dejamos abierto hasta que tengamos una copia legítima.
La maquinaria
La ficha bibliográfica de El Popola Ĉinio permite ver la dimensión real de la operación y sus intermitencias. La revista existió entre 1950 y 2008, en cinco etapas:
| etapa | años | qué era |
|---|---|---|
| 1.ª | 1950-1953 | boletín informativo mensual de la editorial estatal de lenguas extranjeras |
| — | 1954-1956 | no apareció |
| 2.ª | 1957-1966 | revista cultural bimestral de la Liga China de Esperanto |
| 3.ª | 1967-2000 | mensual impresa, con portadas ilustradas en color |
| 4.ª | 2001-2005 | solo en línea |
| 5.ª | 2006-2008 | vuelve al papel |
Entre los fundadores está Hu Yuzhi, que sería el primer presidente de la Liga. La distribución corría a cargo de la sección de esperanto de Guozi Shudian, la compañía estatal de comercio internacional de libros. En 1986 trabajaban veinte personas en la redacción. Y es de esta ficha de donde viene la cifra del principio: en 1979, 11.000 ejemplares mensuales, 10.000 para el extranjero.
El esperanto también entraba en el catálogo de libros. La editorial estatal Fremdlingva Eldonejo publicaba en esperanto —la biblioteca de la Federación Española conserva ejemplares donados por el Liceo de Madrid, como Ĉion faru mem ni ĉiuj (1979)—, y el catálogo colectivo de las bibliotecas universitarias japonesas tiene ficha de la traducción al esperanto del «libro rojo», Vortoj de Prezidanto Maŭ Zedong. No hemos visto ningún ejemplar: citamos la ficha de catálogo, no el libro.
Por qué una lengua tan pequeña
Aquí es donde conviene no pasarse ni de largo ni de corto.
El esperanto no tenía una audiencia comparable a la del inglés, el francés o el ruso. Lo que ofrecía era otra cosa: una red dispersa. Los lectores de esperanto estaban repartidos por muchos países, incluidos países para los cuales no existía ninguna publicación china en la lengua local, y una sola traducción les llegaba a todos. Además, una parte de esos lectores retraducía y redifundía el material en su entorno —que es exactamente lo que habían hecho los esperantistas extranjeros con las revistas chinas durante la guerra contra Japón.
Esa es la hipótesis que explica la inversión, y es también la interpretación que la literatura secundaria atribuye al trabajo de Xu con documentación de archivo. Lo que sí podemos decir sin depender de ella es que la inversión existió y duró: medio siglo de revista, una sección editorial dentro de la editorial estatal de lenguas extranjeras, la sección de esperanto de la distribuidora internacional Guozi Shudian y una redacción de veinte personas.
Y una radio. Según la misma cronología, el 19 de diciembre de 1964 Radio Pekín empezó a emitir oficialmente en esperanto hacia Europa, dos veces por semana, y en abril de 1965 añadió emisiones hacia el sudeste asiático, Japón y Corea. La radiodifusión exterior china mantiene todavía hoy un servicio informativo en esperanto.
Los antecedentes: el esperantismo chino antes de 1949
Una cosa que suele faltar cuando se cuenta este episodio es que el esperantismo chino no lo inventó la República Popular. Según la historia que publica la Liga China de Esperanto —que es una fuente institucional y cuenta su propia trayectoria, pero es también quien tiene los nombres—, la lengua entró en China a principios del siglo XX por tres vías: Rusia, Japón y Europa occidental.
Un comerciante ruso la llevó a Harbin. Otro ruso abrió en 1905 un curso en Shanghái, donde estudió Lu Shikai, que después montó una escuela nocturna y la fue extendiendo desde allí al resto del país. Estudiantes chinos en Japón —Liu Shipei, Zhang Ji— la aprendieron del anarquista Ōsugi Sakae, y al volver fundaron en Shanghái un instituto para divulgarla a la vez que divulgaban el anarquismo. Los que estudiaban en Francia y en Gran Bretaña hicieron lo mismo con revistas propias.
La defendieron nombres que cualquier lector reconocerá aunque no haya oído nunca hablar del esperanto: Lu Xun y Ba Jin, entre otros escritores, la apoyaban.
Y durante la guerra contra Japón los esperantistas chinos usaron la lengua para contarle al mundo lo que pasaba: publicaron revistas en esperanto que informaban de las atrocidades del ejército japonés, y esperantistas de otros países las retraducían, organizaban exposiciones y hacían actos de solidaridad. La de mayor alcance, siempre según la Liga, duró seis años, llegó a 63 países y tenía lectores en 850 ciudades.
De aquella época viene una figura que vale la pena rescatar. Verda Majo —nombre esperantista de la escritora japonesa Hasegawa Teru, 绿川英子—, casada con el estudiante chino Liu Ren, se puso del lado chino y trabajó haciendo propaganda dirigida a Japón. Según la Liga, la prensa japonesa la calificó de «traidora de voz melosa», y Zhou Enlai le contestó con una frase que la Liga todavía reproduce:
«El militarismo japonés te llama «traidora de voz melosa»; en realidad eres una hija fiel del pueblo japonés, una compañera leal del pueblo chino y una patriota de verdad.»
Murió después de la guerra, en la zona liberada del nordeste, por un aborto. En 1983 el gobierno de Jiamusi les hizo una tumba conjunta, a ella y a Liu Ren.
Todo esto pasa antes de 1950. Conviene tenerlo presente cuando se cuenta la parte estatal: cualquier relato que empiece en 1950 se deja fuera cuarenta años en que la lengua la usaban personas, a menudo contra el poder del momento.
Y llegaba aquí
Todo esto no es historia lejana: la revista acababa en casas valencianas.
En casa del doctor Herrero, en Valencia, se recibían el Heroldo de Esperanto y El Popola Ĉinio. El Valencia Luno de los años ochenta anunciaba la suscripción —480 pesetas al año— entre las revistas que el grupo gestionaba.
Y el trato fue en los dos sentidos. Una delegación china de tres personas vino a España invitada por el Partido Comunista, y quien la dirigía era esperantista y redactor de El Popola Ĉinio. Acabó en el Liceo de Madrid, donde dejó libros infantiles en esperanto, recortables y postales para que el grupo los vendiera; Augusto Casquero de la Cruz y Alicia lo invitaron a comer a su casa, y de vuelta a Pekín publicó en la revista un artículo extenso sobre el Liceo y sobre la familia de ella. Lo contamos con detalle en El Liceo de Madrid, a rebosar.
O sea que el circuito se cerraba: una revista pensada para explicar China en el extranjero acabó explicando un grupo de esperantistas de Madrid a los lectores chinos.
Una nota sobre las palabras
«Propaganda» arrastra hoy una carga peyorativa que xuānchuán no tenía necesariamente en el vocabulario administrativo chino de aquellos años. Por eso aquí hemos usado «comunicación exterior» como categoría descriptiva, y hemos reservado «propaganda exterior» para los pasajes en que traduce el nombre que el aparato estatal chino le daba a la función. No es una etiqueta que le pongamos desde fuera: es la suya.
Y una precisión final, para evitar una lectura que el material de arriba podría sugerir. Todo lo que hemos documentado aquí es comunicación de un Estado hacia lectores extranjeros: una revista, unos libros, una radio. Nada de eso convierte el esperanto en lengua de trabajo entre gobiernos, y no hemos visto ningún documento que lo emplee así.
Fuentes
- Ĉina Esperanto-Ligo, «Esperanto en Ĉinio» / «世界语在中国». Historia institucional del esperanto en China: la entrada de la lengua hacia 1905, el papel en la guerra contra Japón, Verda Majo, la fundación de El Popola Ĉinio en 1950, la exposición de 1963 y la visita de Chen Yi. Es la versión de la Liga sobre sí misma, y como tal la citamos.
- People’s China, vol. 1, núm. 9 (1 de mayo de 1950), p. 25, anuncio contemporáneo de la aparición de El Popola Ĉinio, con la descripción de su finalidad y del contenido del primer número.
- Hou Zhiping (dir.), 世界语在中国一百年 (Cien años de esperanto en China), Pekín, China Esperanto Publishing House, 1999, ISBN 7-5052-0441-6, p. 181 de la cronología: las decisiones de 1962, el reparto de competencias entre propaganda exterior y trabajo interno, la formación de cuadros para Radio Pekín, la reunión nacional del 25 de julio de 1963 y el inicio de las emisiones el 19 de diciembre de 1964. El PDF está alojado en la web de la Liga.
- Bitarkivo, ficha bibliográfica de El Popola Ĉinio: etapas, periodicidad, fundadores, distribuidora y tirada de 1979.
- Xu, Lanjun, «Translation and Internationalism», en Alexander C. Cook (ed.), Mao’s Little Red Book: A Global History, Cambridge University Press, 2014, p. 76-95. No hemos leído el capítulo, que es de pago; hemos consultado su lista de referencias, donde constan los dos documentos chinos sobre el esperanto que citamos.
- CiNii Books, ficha de Vortoj de Prezidanto Maŭ Zedong, catálogo colectivo de las bibliotecas universitarias japonesas. Ficha de catálogo; no hemos visto el ejemplar.
- Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 392 (2011), lista de donaciones a la biblioteca federal con los libros chinos en esperanto cedidos por el Madrida Esperanto-Liceo.
- Resoluciones del 71.º Congreso Universal de Esperanto (Pekín, 1986), reproducidas en el Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 277 (noviembre de 1986). El texto de las resoluciones da las fechas, los 2.482 congresistas y los 53 países. La datación no es pacífica: el Dua Bulteno y el libro del propio congreso llevan «1986 julio 26 – aŭgusto 2» en el título, y otras fuentes dan 54 países. Aquí seguimos las resoluciones, que son el documento que el congreso aprobó; no sabemos a qué responde la diferencia y no lo suponemos.
- Esperanto de China Radio International, servicio en esperanto de la radio exterior china, todavía activo.
- Valencia Luno, segunda época, tarifas de suscripción a las revistas internacionales. Transcrito en Valencia Luno: la segunda época, de 1982 a 1990.
Véase también
- El Liceo de Madrid, a rebosar, donde aparece el redactor de El Popola Ĉinio que vino a España
- Biografías: los esperantistas del grupo, con la casa valenciana donde se recibía la revista
- Cuando una lengua promete cambiar el mundo: el mesianismo secular del esperanto
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