En diciembre de 1911, la revista de los esperantistas británicos publicaba una carta del cabeza de la fe bahá’í que decía que estudiar esperanto sería para sus fieles «un deber religioso». Ciento quince años después, la fe bahá’í no lo ha adoptado, y no es un olvido: sus propias instrucciones internas lo prohíben expresamente, porque esa elección está reservada a una institución futura. Entre las dos cosas hay una relación larga, útil para ambas partes y sistemáticamente mal contada por nuestra parte —y que pasa por aquí: por el libro que llevó a un hombre de Castellón a buscar un aula en la calle de San Vicente de Valencia.
La versión que circula por el movimiento esperantista es corta: hay una religión que ordena a sus seguidores aprender esperanto. La versión documentada es más interesante, y la sostienen sobre todo documentos bahá’ís.
Qué decía la carta de 1911

La nota «Esperanto and the Bahais» en The British Esperantist, núm. 84 (diciembre de 1911), p. 234.
Ejemplar digitalizado en Internet Archive.
The British Esperantist de diciembre de 1911 reproduce, bajo el título «Esperanto and the Bahais», una comunicación de ‘Abdu’l-Bahá —hijo del fundador de la fe y entonces cabeza del movimiento— a Ameen Fareed, el delegado persa que había saludado en nombre de los bahá’ís el sexto Congreso Universal de Esperanto, el de Washington de 1910. La frase que se ha citado desde entonces es esta:
«The Bahais shall consider the study of this language as an incumbent duty upon them, and it will be to them a religious duty. Therefore, men, women, and children, all will acquire it.»
—Los bahá’ís considerarán el estudio de esta lengua como un deber que les incumbe, y será para ellos un deber religioso. Por tanto, hombres, mujeres y niños, todos la adquirirán.
Hasta aquí, la versión conocida. Lo que casi nunca se recoge es el resto de la carta, que es donde se ve qué se estaba proponiendo de verdad. El encargo a Fareed no es que organice cursos: es que vaya a ver a Zamenhof.
«If possible meet with Dr. Zamenhof and show him the Kitab-el-Akdas (Book of Laws) and translate the verse which concerns the Universal Language and tell him: This clear verse, which was revealed forty-five years ago, will prove the cause of spreading your Universal Language in all the East.»
—Si puedes, entrevístate con el doctor Zamenhof y muéstrale el Kitab-el-Akdas (Libro de las Leyes) y tradúcele el versículo que trata de la Lengua Universal, y dile: este versículo claro, revelado hace cuarenta y cinco años, será la causa de que vuestra Lengua Universal se difunda por todo Oriente.
La promesa, pues, no es que la religión adopte el esperanto: es que la religión hará que el esperanto se difunda. Y el versículo que la misma página reproduce a continuación no nombra ninguna lengua:
«O ye representatives of the Parliaments of Nations! Choose one tongue from among the languages, so that the inhabitants of the earth may converse therein.»
—¡Oh, representantes de los parlamentos de las naciones! Elegid una lengua de entre las lenguas, para que los habitantes de la tierra puedan conversar en ella.
Los dos textos están impresos uno debajo del otro, en la misma columna, en diciembre de 1911. Uno dice que los bahá’ís estudiarán esperanto; el otro, que los parlamentos han de elegir una lengua y no dice cuál. Toda la historia posterior cabe en esa distancia.
Conviene añadir que la nota británica no es una fuente de primera mano: termina con un «Laŭ «Amerika Esperantisto»» —según el Amerika Esperantisto—, o sea que ya nos llega de una revista esperantista que citaba a otra. Y lleva un pie que dice mucho de cómo estaba la relación: quien quiera saber más, que compre el folleto La Bahaja Movado en la asociación esperantista británica, tres peniques.
Por qué una religión necesita una lengua auxiliar
La respuesta está en la doctrina, y es anterior al esperanto. Bahá’u’lláh, fundador de la fe, hizo de la adopción de una lengua auxiliar internacional uno de los principios de su mensaje: si la humanidad es una, necesita poder hablar. Pero en el mismo texto donde lo establece reserva la decisión: la lengua la han de elegir los representantes de las naciones, y dentro de la fe esa competencia corresponde a la Casa Universal de Justicia, el órgano de gobierno que no se constituyó hasta 1963.
De ahí sale toda la posición posterior, y es coherente: la fe debe recomendar la idea de una lengua auxiliar y no puede adoptar ninguna, porque comprometerse con una lengua concreta sería decidir lo que un texto fundacional deja explícitamente para otra instancia. La contradicción que vemos desde fuera no es sobrevenida: es de diseño.
Qué ganaba cada parte
Los esperantistas ganaban lo que parece: una religión en expansión que recomendaba la lengua a sus fieles, delegados en los congresos, traducciones y una editorial. No es poco para un movimiento que en 1911 buscaba desesperadamente aliados institucionales.
Y los bahá’ís ganaban algo que su propia correspondencia interna explica sin eufemismos. En una carta del 28 de mayo de 1937 escrita en nombre de Shoghi Effendi —nieto de ‘Abdu’l-Bahá y cabeza de la fe entre 1921 y 1957—, la cuestión aparece como ejemplo de proselitismo indirecto:
«The teaching of Esperanto, for instance, has been a very useful way of presenting the Cause indirectly to many people. It has opened many doors of contact for the believers.»
—La enseñanza del esperanto, por ejemplo, ha sido una manera muy útil de presentar la Causa indirectamente a muchas personas. Ha abierto muchas puertas de contacto para los creyentes.
Los congresos esperantistas eran un público organizado, internacional y ya convencido de que la humanidad forma una unidad. Dicho de otra manera: el movimiento esperantista era un terreno de captación especialmente fértil, y los bahá’ís lo sabían y lo escribieron.
Ese es el mecanismo que explica los dos nombres que todo esperantista conoce. Martha Root, periodista norteamericana y bahá’í, recorrió los congresos durante décadas; en uno de ellos, en Ginebra en 1925, conoció a una joven de veintiún años que se convirtió: Lidia Zamenhof, la hija menor del iniciador de la lengua, de quien hemos contado la vida en Los hijos de Zamenhof. Lidia terminaría la traducción al esperanto del libro de divulgación de la fe, Bahá’u’lláh kaj la nova epoko de J. E. Esslemont, que Root había empezado; se publicó en 1930 en Weinheim, en una editorial que se llamaba, precisamente, La Nova Tago.
La marcha atrás, por escrito
A partir de los años treinta, la misma institución que había bendecido la relación se dedica a ponerle límites. Las cartas están recogidas en una compilación preparada en el Centro Mundial Bahá’í por instrucción de la Casa Universal de Justicia, o sea que no son testimonios disidentes: son el material que la fe reparte a sus fieles para explicarles qué han de pensar de ello.
- 3 de agosto de 1935. Shoghi Effendi anima a estudiar la lengua y a estar presentes en los congresos, pero «it considers that the adoption of Esperanto by the entire world is by no means an inevitable fact. Neither Bahá’u’lláh, nor even ‘Abdu’l-Bahá, ever stated that Esperanto will be the international auxiliary language».
- 26 de diciembre de 1936. Aquí la contradicción con la carta de 1911 es frontal: «Neither did they enjoin its teaching upon the believers. What ‘Abdu’l-Bahá chiefly did was to highly praise it… The teaching of Esperanto is, therefore, not a command or an obligation in the sense that praying is for instance». Veinticinco años antes, la revista británica había impreso que sería «a religious duty».
- 24 de abril de 1939. El aviso más duro, y es sobre nosotros: dar a los esperantistas la impresión de que los bahá’ís consideran el esperanto la lengua auxiliar del futuro «would not only be an act of dishonesty and disloyalty towards the Cause, but would lead to serious misunderstandings». Y la frase que define la relación entera: «It is not so much that language as the central idea it embodies and inculcates which the Bahá’ís endorse».
- 12 de diciembre de 1942. A un creyente que iba a evangelizar entre los inuit le desaconsejan enseñarles esperanto: más vale que aprenda su lengua, «as we have no way of knowing whether it will ultimately be chosen».
- 25 de enero de 1943. «We have no authentic record of ‘Abdu’l-Bahá’s in which He states that Esperanto will be the universal language of the future.»
La conclusión que se extrae no es que los bahá’ís engañaran a los esperantistas. Es que lo que los bahá’ís suscriben es el principio, y que la lengua era el vehículo disponible. Quien lo leyó como una adhesión leyó lo que quería.
Y el libro se reescribió
La parte más concreta de esta historia la ha documentado Leif Nordenstorm en un artículo académico abierto: el subcapítulo sobre el esperanto de Bahá’u’lláh and the New Era —el libro de divulgación de la fe, y el más traducido— se fue modificando. La edición de 1923 expresaba un apoyo claro al esperanto; las revisiones de 1937 (supervisada por Shoghi Effendi), 1950 y 1970 lo fueron matizando hasta dejarlo en el principio general.
Su explicación de por qué es la parte que interesa, porque no es doctrinal sino demográfica: el esperanto había quedado asociado dentro de la fe a la expectativa milenarista de la «Paz Suprema» hacia 1957, y cuando esa fecha pasó y la fe creció sobre todo en América Latina, el África subsahariana y el Asia no islámica —donde el esperanto apenas se conocía— mientras se estancaba en Europa y América del Norte, donde sí se conocía, el vínculo dejó de ser útil (Esperantologio / Esperanto Studies 7, 2015, pp. 41-60).
El hilo valenciano
Todo esto no es una historia lejana. Llega aquí por la vía ordinaria: alguien lee el libro.
Francisco Conejero Sánchez, de Castellón, entró en la fe bahá’í y leyó allí que ‘Abdu’l-Bahá recomendaba estudiar esperanto. Preguntó a sus correligionarios dónde podía aprenderlo, le dijeron que en Valencia lo daban «en algún sitio de la calle de San Vicente», y una tarde de otoño subió la calle preguntando hasta que encontró la puerta. Detrás estaba Fèlix Navarro delante del encerado. Conejero quiso comprar la gramática con la que le habían dado la clase y el profesor le dijo que el autor era él. Años después, ese hombre refundaría la asociación esperantista de Castellón y organizaría tres congresos (ficha completa).
No es un caso aislado. La presencia bahá’í en el movimiento esperantista español es constante y está documentada:
- En abril de 1936, la Hispana Esperanto-Gazeto anunciaba que el congreso universal de Viena tendría una sesión de bahá’ís, y daba como contacto la redacción de La Nova Tago, en Fürth (Baviera) —la misma editorial del libro de Lidia Zamenhof.
- El 4 de octubre de 1981, en La Línea de la Concepción, la comunidad bahá’í organizaba en la Casa de Cultura una conferencia y una exposición sobre el esperanto, con eco en el diario local y en Radio Algeciras (Boletín de la HEF núm. 266). De allí saldría el Grupo Bahai de Esperanto, que durante años figura en el directorio de entidades de la Federación.
- En diciembre de 1989, la juventud bahá’í reunía en Llíria un encuentro estatal sobre la paz e invitaba a otros movimientos; el esperanto fue representado allí por Pascual Pont.
- Y la Biblioteca Municipal de Valencia conserva, dentro del fondo esperantista, ejemplares de La Nova Tago, la revista bahá’í-esperantista de Hamburgo (catálogo).
Qué queda
La Bahaa Esperanto-Ligo (Liga Bahá’í de Esperanto) se fundó el 19 de marzo de 1973 con la aprobación de la Casa Universal de Justicia, y continúa activa. Su página define la función en una frase que resume todo este artículo mejor que cualquier conclusión nuestra: «La baza celo de BEL estas teni la kontakton inter la du movadoj Esperanta kaj Bahaa kaj sekve informi bahaanojn pri la Esperanto-movado kaj la esperantistojn pri Bahaismo» —el objetivo básico de la BEL es mantener el contacto entre los dos movimientos y, en consecuencia, informar a los bahá’ís sobre el movimiento esperantista y a los esperantistas sobre el bahaísmo (bel.bahai.de).
Mantener el contacto e informar. No difundir la lengua dentro de la fe, ni promover la fe dentro de la lengua: un puente, y declarado como tal.
Para nuestras cuentas, eso quiere decir dos cosas. La primera, que citar la frase de 1911 como si fuera la posición de la fe bahá’í es, literalmente, lo que la carta de 1939 desaconseja; si la citamos —y vale la pena, es un documento notable— ha de ir con lo que pasó después. La segunda, que lo que ha funcionado de verdad aquí no es una adhesión institucional, sino una coincidencia de principios que llevó a personas concretas a nuestras aulas. Una de ellas acabó cocinando la paella de medio congreso valenciano durante treinta años.
Fuentes
Las traducciones del inglés y del esperanto son nuestras; las citas se dan también en el original.
- «Esperanto and the Bahais». The British Esperantist núm. 84, diciembre de 1911, p. 234. Reproduce, según el Amerika Esperantisto, la comunicación de ‘Abdu’l-Bahá a Ameen Fareed.
- The Principle of an International Auxiliary Language — compilación preparada en el Centro Mundial Bahá’í por instrucción de la Casa Universal de Justicia, con las cartas de 1928 a 1949 citadas aquí.
- Nordenstorm, Leif. «Views on Esperanto in the Bahá’í faith: A revised subchapter in Bahá’u’lláh and the New Era». Esperantologio / Esperanto Studies 7 (2015), pp. 41-60.
- Jasion, Jan. The Story of J. E. Esslemont and his Bahá’u’lláh and the New Era — bibliografía de las traducciones, con la ficha de la esperanta de Lidia Zamenhof (Weinheim: Bahaa Esperanto-Eldonejo «La Nova Tago», 1930) y la reedición de 1978.
- Bahá’í Esperanto-Ligo: bel.bahai.de.
- Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núms. 266 (1981, La Línea) y 340 (1999, el relato de Francisco Conejero «Malgranda historio»).
- Hispana Esperanto-Gazeto núm. 58, abril de 1936 (sesión bahá’í del congreso de Viena).
- Valencia Luno núm. 26, mayo de 1990 (el encuentro de Llíria), en el archivo de la revista.
Véase también
- Los hijos de Zamenhof — la vida y la muerte de Lidia Zamenhof.
- Mil maneras de ser esperantista — el perfil del esperantista religioso, y el caso paralelo del espiritismo brasileño.
- Biografías: Francisco Conejero Sánchez.
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