Catorce niños austriacos en Cheste: las trece solicitudes de 1920, nombre por nombre

Entre 1920 y 1922, catorce niños y niñas de Graz vivieron en Cheste, un pueblo agrícola de la Hoya de Buñol. Fueron más que los que acogió la ciudad de Valencia, que tuvo cuatro. Los trajeron los esperantistas, y quien lo organizó en todo el territorio valenciano fue un labrador del pueblo, Francisco Máñez Sánchez. Cuando le tocó a él rellenar la solicitud, el 27 de mayo de 1920, no pidió un hijo para casa: «Desea un niño que sepa esperanto para que sirva de intérprete a todos los de esta comarca sin más deseos ni condiciones».

Los principales esperantistas del operativo «Kinder nach Spanien». Según el pie del estudio de Lurdes Cortès, de izquierda a derecha: mosén Josep Casanovas (Girona), Emilio Gastón (el máximo responsable, Zaragoza), Josep Serrat (Barcelona), Francisco Máñez (Cheste), Valentí Alavedra (Terrassa) y Jacint Comella (Vic). La fotografía se reproduce en el estudio sin indicación de procedencia.
Los principales esperantistas del operativo «Kinder nach Spanien». Según el pie del estudio de Lurdes Cortès, de izquierda a derecha: mosén Josep Casanovas (Girona), Emilio Gastón (el máximo responsable, Zaragoza), Josep Serrat (Barcelona), Francisco Máñez (Cheste), Valentí Alavedra (Terrassa) y Jacint Comella (Vic). La fotografía se reproduce en el estudio sin indicación de procedencia.

Los nombres de los catorce, los de sus padres y los de las familias que los recibieron están publicados desde 2019 en el libro del historiador José Vicente Castillo García Los trenes de la esperanza, editado por el Ayuntamiento de Cheste. Las solicitudes de los vecinos, con la edad, el oficio y la calle de cada uno, están reproducidas ahí a partir de un documento del propio Máñez de 27 de mayo de 1920.

Los catorce

Se llaman Walter Krizmann, Karl Preininger, Michael Ozontala, Frieda Kostka, Maria Stangl, Katharina Ozontala, Leopold Mrak, Maria Hirtl, Leo Riegler, Alois Köstinger, Marie Löffelmann, Stefanie Kubicka, Ottilie Preck y Franz Wretsche.

Las casas que los recibieron son las de Francisco Máñez Sánchez, José Gómez Zapater, Anselmo Marín, Manuel Haro, José Rodrigo, Aureliano Tarín, José Ruiz Tarín, José Vidal, Carmelo Hoyo Esteve, Manuel Sánchez, Bautista Añón Soucase, José Aguilar Brunet, Bruno Navarro Rodrigo y Esteban Arrastey.

Michael y Katharina Ozontala eran hermanos —los dos constan como hijos de Josefine Ozontala— y fueron a casas distintas: él con Anselmo Marín, ella con Aureliano Tarín. La lista no dice por qué.

Quien quiera saber qué niño fue a qué casa, y el nombre del padre o de la madre de cada uno, lo tiene tabulado en el apéndice «Niños acogidos en la región valenciana» del libro de Castillo, páginas 203-204, que es quien reunió esa lista en el archivo. Aquí no la reproducimos entera: es trabajo suyo y el libro se puede comprar.

El pueblo, en trece solicitudes

El documento de mayo de 1920 es lo que hace que esto no sea una lista de nombres sino un retrato. Los vecinos dicen quiénes son y qué piden, y lo que piden no se parece en nada de una casa a otra.

Dos piden expresamente un niño que no sea católico. Manuel Haro, de 45 años, con dos hijos de 10 y 8, quiere «niña de 10 años de edad, huérfana, de padres labradores, que no profese la religión católica y que sepa el esperanto». Bautista Añón Soucase, de 31, electricista y sin hijos todavía, quiere «una niña de 13 años, que no profese ninguna religión y que sepa esperanto».

Otros lo piden católico. José Ruiz Tarín, labrador de 34 años sin hijos, quiere «un niño de 13 años de religión católica»; el farmacéutico José Aguilar Brunet, de 29, «no impone más condiciones que profese la religión católica»; y el comerciante Carmelo Hoyo Esteve, de 49 y con cuatro hijos, no pone condiciones —«que tenga salud completa y que sea varón»— pero hace constar entre paréntesis que «el acogente es católico».

Cuatro meses antes, el 27 de febrero de 1920, el diario republicano El Pueblo había publicado el llamamiento que puso todo esto en marcha, y decía que entre los solicitantes de Cheste había «desde obreros sindicalistas y socialistas, hasta sacerdotes». La lista de mayo demuestra que aquello no era una frase de propaganda: ahí están, con nombre, edad, oficio y calle, pidiendo cosas incompatibles en la misma hoja.

Siete de los trece piden que el niño sepa esperanto. Contaban con entenderse con él, y eso dice cuánto esperanto se hablaba en el pueblo.

El resto del retrato: nueve de los trece son labradores; los otros son un comerciante, un electricista, un farmacéutico y un hombre que fabricaba carros en un taller suyo. El mayor es Bruno Navarro Rodrigo, viudo de 78 años con cuatro hijos ya mayores, que pide «una niña de 12 años, huérfana de padres labradores». El más joven, el farmacéutico, tenía 29.

La solicitud de Máñez

Es la número 12 y es distinta de todas las demás:

«Francisco Máñez Sánchez, de 30 años, soltero, labrador, con un hermano y una hermana mayores de edad, domiciliados en Cheste en la c. San Francisco 2. Desea un niño que sepa esperanto para que sirva de intérprete a todos los de esta comarca sin más deseos ni condiciones.»

Los otros doce piden una criatura para su casa, con edad, sexo, religión y orfandad. Él pide un traductor para la comarca. Le asignaron a Walter Krizmann, hijo de Viktor Krizmann.

Que Máñez se quedó un niño en casa no depende solo del libro: lo dijo el escritor austriaco Erich Hackl —el traductor al alemán de Aquel invierno de Alfons Cervera, y quien firma el prólogo de la segunda obra de Castillo— en la presentación de ese libro en Cheste, en enero de 2023, y está publicado en la web del Ayuntamiento: «El propio Máñez acogió a uno de ellos, de nombre Walter Klismann, en su casa». El apellido no coincide con el de la lista —Klismann aquí, Krizmann allá— y no sabemos cuál de las dos formas es la buena.

La solicitud resuelve de paso algo que se había quedado abierto. La noticia de El Pueblo de febrero de 1920 daba como dirección para escribir «Grupo pro-niños, calle de San Francisco, número 2, Cheste (Valencia)», y la Hispana Esperanto-Gazeto de 1932 sitúa a Máñez en el número 4 de la misma calle. El documento de mayo aclara que en 1920 el número 2 era la casa donde vivía él, con un hermano y una hermana: la dirección del «Grupo pro-niños» era su puerta, y el número 4 es un traslado posterior.

Cheste era una de las delegaciones de todo el operativo, no un pueblo que acogió

La operación se llamaba «Kinder nach Spanien» («Niños a España») y la lanzó el grupo esperantista de Graz, la capital de Estiria, una región montañosa del sur de Austria que quedó arruinada tras la Primera Guerra Mundial. La petición viajó por la red de delegados de la Asociación Universal de Esperanto —la UEA, la entidad internacional que desde 1908 mantiene una persona de contacto en cada localidad—, y el delegado en Cheste era Máñez.

La coordinación se centralizó en Zaragoza, en un Patronato para Niños Austriacos que tenía como secretario al abogado esperantista Emilio Gastón Ugarte. Según el estudio de Lurdes Cortès i Braña, el patronato estableció delegaciones locales en seis lugares: Terrassa, Girona, Sabadell, Vic, Barcelona y Cheste. Cheste es la única de las seis que no está en Cataluña.

El Boletín informativo de la Barcelona Esperanta Societo de mayo de 1922, cuando todo se acababa, da una lista más larga y distinta: habla de los «Sub-Comités de Barcelona, Cheste, Gerona, Huesca, Manlleu, Olot, Sabadell, Tarrasa, Valencia, Vich, etc.». Ahí Cheste y Valencia ya son dos subcomités separados. En febrero de 1920 no lo eran: El Pueblo decía que «mientras no se forme en la capital una comisión que entienda en este asunto» había que escribir a Cheste. Entre una fecha y la otra la capital se organizó.

Treinta y tres niños, seis pueblos

La lista de Castillo abarca todo el territorio valenciano y las tres provincias:

Población Niños
Cheste 14
Pedralba 7
Valencia 4
Burriana 4
Carcaixent 3
Nules 1
Total 33

Mapa de la península con los lugares del operativo «Kinder nach Spanien» (1920-1923). En rojo, los pueblos con cifra documentada: Vich y Manlleu 15, Cheste 14, Pedralba 7, Valencia 4, Burriana 4, Carcagente 3, Nules 1. En blanco, los lugares que las fuentes nombran sin decir cuántos niños fueron: Barcelona, Sabadell, Terrassa, Gerona, Olot, Ripoll, Reus, Zaragoza, Ainzón, Huesca y Teruel. Mapa base de NordNordWest (Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0); esta versión, con la misma licencia.
Mapa de la península con los lugares del operativo «Kinder nach Spanien» (1920-1923). En rojo, los pueblos con cifra documentada: Vich y Manlleu 15, Cheste 14, Pedralba 7, Valencia 4, Burriana 4, Carcagente 3, Nules 1. En blanco, los lugares que las fuentes nombran sin decir cuántos niños fueron: Barcelona, Sabadell, Terrassa, Gerona, Olot, Ripoll, Reus, Zaragoza, Ainzón, Huesca y Teruel. Mapa base de NordNordWest (Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0); esta versión, con la misma licencia.

El mapa dice algo que las cifras solas no dicen: los puntos se amontonan en el nordeste, y Cortès lo explica por la implantación que el esperanto tenía en unos territorios y no en otros. Ahora bien, el mapa dibuja lo que sabemos, no lo que pasó: cuando escribimos esto no tenemos la cifra de todos los pueblos, y Enric Llopis nombra también Madrid, Asturias y Valladolid entre los lugares del operativo. Si se confirma, rompe la idea de que fue solo un asunto de la Corona de Aragón. Lo hemos contado en Los 330 niños austriacos que los esperantistas trajeron a España.

El otro extremo: quince en Osona

El operativo se conoce mucho mejor por el otro cabo. A la comarca de Osona, en el centro de Cataluña, llegaron quince, la mayor parte a Vic y a Manlleu, y esa es la parte que ha sido estudiada a fondo: el estudio de Lurdes Cortès del que salen las cartas que citamos aquí va precisamente de eso. Comparar las dos puntas vale la pena, porque el número es casi el mismo —quince y catorce— y todo lo que hay alrededor es distinto.

En Vic, según Cortès, el comité lo presidía el obispo Francesc Muñoz, con los rectores de las tres parroquias, los superiores de todos los colegios de la ciudad, el juez de primera instancia, el juez municipal, un militar, un maestro y los directores de los tres semanarios del lugar. Quienes abrieron la casa eran industriales y viudas de casa buena —Concepció Vila, viuda de Rocafiguera; Carme Genís, viuda de Ricart— que pidieron «niñas católicas de buena familia que hablaran esperanto» y las llevaron a las carmelitas.

En Manlleu, en cambio, el presidente del grupo esperantista, Joan Campdelacreu, le escribía a Gastón: «[n]uestro grupo está compuesto todo de obreros manuales», y se excusaba de no poder presentar más solicitudes porque los ricos del pueblo no vivían allí. «¡Maldita sea la pobreza!».

Y en Cheste el comité no existía: había un labrador soltero que era delegado de la UEA, y trece casas que pidieron un niño cada una, dos de ellas pidiendo expresamente que no fuera católico. Cortès explica el peso del esperantismo catalán por su implantación en el movimiento obrero y en el catalanismo; el caso valenciano no encaja en ninguna de las dos explicaciones y está por estudiar.

De las criaturas de Osona se sabe incluso qué fue de ellas después: Rosa Url, de Graz, volvió a Vic el 1 de enero de 1923 porque en Austria no podría estudiar ni aprender violín, se quedó en Cataluña para siempre y murió en Barcelona en 2001, a punto de cumplir noventa y cinco años. Del lado valenciano, el único rastro equivalente que tenemos de momento es el de Franz Schleich, que se quedó en Valencia.

Quien quiera leer esa otra mitad la tiene entera y en acceso abierto: Lurdes Cortès i Braña, «Els nens austríacs acollits a Osona (1920-1923)», AUSA, XXV, núm. 167 (2011).

Quiénes eran los que abrieron la casa

Fuera de Cheste, las fichas que da Castillo dejan ver gente muy distinta entre sí, y algunas historias que no acaban bien.

En Burriana, los cuatro niños los reciben Luis Barberá y el «Comité Local de la Cruz Roja». No son dos vías: Barberá era el presidente de la Cruz Roja de Burriana, y además pertenecía a la Sociedad Teosófica, un movimiento espiritual fundado en 1875 que predicaba la fraternidad universal y el lema Satyān nāsti paro dharmaḥ, «no hay religión más elevada que la verdad». Lo cuenta él mismo en una carta a Gastón de 13 de diciembre de 1921.

En Carcaixent, uno de los tres niños lo recibe el Colegio de María Inmaculada, de las Misioneras Claretianas, y quien dirigió las peticiones al patronato fue el alcalde, José Donat.

En Nules, la única niña, Amalia Hofer, fue a casa de Alejandro Mechó, abogado y notario del pueblo.

En Pedralba, de los siete acogedores, uno era Daniel Lloréns Sastre, médico cirujano y esperantista, y otro Narciso Poimirao. De este último, Castillo recoge —lo atribuye a información del profesor José Vicente Martínez Perona— que «era el cerebro del movimiento anarquista de Pedralba», que enseñaba a jóvenes y analfabetos en el casino La Obrera, que «no era partidario de la violencia y evitó que otros anarquistas y las checas matasen a los terratenientes y sospechosos de simpatizar con la derecha», y que al acabar la Guerra Civil «las tropas nacionales lo arrestaron y lo sometieron a malos tratos en la plaza convocando al pueblo para que estuviera presente. Fue ajusticiado tras juicio sumarísimo».

No fue el único acogedor que acabó ante un tribunal militar: Máñez fue condenado a muerte en consejo de guerra en Chiva el 19 de junio de 1939, con la pena conmutada por treinta años cuatro meses después.

También en Pedralba, el médico Lloréns escribía a Gastón el 7 de marzo de 1921 sobre María Cervera, una viuda de unos 55 años que vivía con una hija de una tienda de comestibles: «el corazón de la viuda es muy generoso y si su estado económico fuera desahogado, la Sra Cervera se traería toda Austria».

Uno que se quedó

Agustín Sánchez, de Pedralba, murió mientras tenía al niño en casa. Según Castillo, «su viuda siguió con la labor, enseñó a escribir a máquina a Franz Schleich, le alojó en Valencia y le proporcionó un puesto en una fábrica de lámparas».

La vuelta, y una discusión en el barco

La última expedición de repatriación salió del puerto de Barcelona el 24 de abril de 1922 en el vapor Re Vittorio. Máñez fue en ella, en representación del subcomité de Cheste, con Gastón, mosén Casanovas de Girona, Alavedra de Terrassa y el matrimonio Comella de Vic. El Boletín de la sociedad barcelonesa lo nombra entre quienes despidieron la expedición en el muelle y, poco después, entre las visitas recibidas en Barcelona.

De vuelta, Máñez escribió a Gastón el 12 de junio de 1922. La carta —que cita Cortès en su estudio sobre Osona, donde nadie la buscaría— cuenta el viaje así:

«[…] lo que a mí me ocurrió no fue nada solo un empacho de catalanismo por estar demasiado cargado de salsas pero no baya a creer que fuimos discutiendo política pues me sometí a todo incluso a no entender una palabra de lo que hablaban en todo el camino a pesar de rogarles muchas veces que hablaran en Castellano o en Esperanto…»

De mosén Casanovas y de Comella dice que son «hombres tan enemigos del español como estos dos sobre todo Comellas que considera este idioma como el idioma de los burros». Cortès lo resume en una frase: «Máñez estava en franca minoria».

Karl Bartel, el impulsor austriaco, que iba en el mismo barco, escribió a Gastón el 30 de abril otra cosa: «Los Srs. Casanovas y Mañez cuidaron muy bien de los niños en el barco».

Lo que no cuadra

Unas cuantas cosas que conviene dejar anotadas sin resolverlas.

Cuándo fue Máñez a Austria. En la presentación de 2023, el alcalde de Cheste, José Morell, contó que Máñez «recibió una carta desde Graz escrita en esperanto en la que le notificaban que había niños y niñas que pasaban hambre por la situación de guerra y él personalmente se desplazó a Austria para traer a Cheste a 14 niños refugiados». Lo que está documentado es un viaje en sentido contrario: Máñez fue a Graz en abril de 1922, acompañando a los niños en la expedición de vuelta, según el Boletín de la Barcelona Esperanta Societo y su carta a Gastón de junio de ese año. Que hubiera ido antes a recogerlos no lo hemos visto en ningún papel.

Las cifras. Cortès da 330 niños traídos por los esperantistas a once provincias españolas entre 1920 y 1923, un 62,7 % a Cataluña, y 427 traídos por una operación oficial del gobierno austriaco en esos mismos años, que es una cosa distinta. La cifra que circula en la prensa valenciana y en la promoción del libro de Castillo es «más de 400», que se parece mucho a la de la operación oficial. La ficha de Máñez en el Diccionario Biográfico del Socialismo Español dice lo mismo y añade otro dato: «En 1920, junto a otros grupos esperantistas, trajo a España a 400 niños austriacos […]. Repartidos por toda España, 15 de ellos estuvieron a su cargo en Cheste». La lista de Castillo da catorce en Cheste. No sabemos si el 400 confunde las dos operaciones ni de dónde sale el decimoquinto niño.

Cuántas expediciones de vuelta. El Boletín de la Barcelona Esperanta Societo dice que la del 24 de abril de 1922 fue «la tercera y última»; Cortès dice que fue la sexta y enumera seis transportes, cinco desde Barcelona y uno desde Vigo.

Los nombres. El libro de Castillo no se llama igual a sí mismo en cuatro casos: Manuel Haro García en la tabla y Manuel Haro Tarín en las solicitudes; Bautista Hernández Ibáñez y Bautista Fernández en Carcaixent; Mechó Tarrejón y Mechó Torrejón en Nules; Mª Rosa Cervera y María Cervera en Pedralba. Y José Belloch aparece como Antequera en la tabla y como Rodrigo en el texto. Lo decimos para que quien vaya detrás de estas personas en los padrones sepa que la fuente vacila.

Una cuarta, menor: la solicitud de mayo de 1920 hace a Máñez de 30 años, o sea nacido hacia 1889 o 1890, mientras que el Diccionario Biográfico del Socialismo Español lo hace nacer en Cheste en 1888.

Las solicitudes no son las acogidas

Vale la pena fijarse porque es fácil confundir las dos listas. En mayo de 1920 solicitaron trece casas de Cheste; vinieron catorce niños. Julio Lavarías, labrador soltero de 40 años, y Erminio Suay Cortés, labrador de 35 con esposa y tres niñas, pidieron uno y no constan en la lista final. Y tres casas que no estaban en la solicitud de mayo —José Gómez Zapater, Anselmo Marín y Manuel Sánchez— sí recibieron criatura. Entre mayo de 1920 y la llegada pasaron dos años largos de retrasos, y las casas cambiaron.

Dónde está la documentación

El fondo donde se documentó todo esto es el ANAE (Acogimiento de niños austriacos en España), los papeles del patronato de Zaragoza: más de tres mil documentos. Cuando Cortès lo trabajó, hacia 2011, era un archivo privado en manos de un nieto de Emilio Gastón. Hoy está depositado en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, encuadernado en siete tomos, y se puede consultar con cita previa. La correspondencia de Máñez es el volumen 4.

Las notas del libro de Castillo remiten a esas mismas cartas —«27 de mayo de 1920. FM», «13 de diciembre de 1921. Barberá a EG», «7 de marzo de 1921. Lloréns a EG»—, o sea que el libro sale de ahí.

Véase también

Fuentes

  • José Vicente Castillo García, Los trenes de la esperanza. Esperantistas solidarios: niños austriacos en la región valenciana, 1920, Ayuntamiento de Cheste, 2019, 264 pág., ISBN 978-84-09-10065-1. Las listas de niños y acogedores y las solicitudes de 27 de mayo de 1920 están en las páginas 203-208. No hay edición digital; el ejemplar que hemos leído es de propiedad particular. Ficha comercial en Todos tus Libros.
  • Lurdes Cortès i Braña, «Els nens austríacs acollits a Osona (1920-1923)», AUSA, XXV, núm. 167 (2011), pág. 209-247. Texto completo en acceso abierto en RACO. De aquí salen las cartas de Máñez y de Bartel de 1922, las delegaciones del patronato y las cifras de 330 y 427 niños.
  • «Repatriación de los niños austriacos», Boletín informativo de la Barcelona Esperanta Societo, año I, núm. 2 (mayo de 1922), pág. 2. Ejemplar completo en la Bitoteko.
  • «Por los niños austríacos», El Pueblo: diario republicano de Valencia, núm. 10.118, 27 de febrero de 1920, portada. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  • Fondo Archivo familiar Gastón Ugarte, que contiene la documentación del ANAE en siete tomos, en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Ficha en DARA, el portal de archivos de Aragón.
  • «Mañez Sánchez, Francisco», Diccionario Biográfico del Socialismo Español, Fundación Pablo Iglesias, para el año de nacimiento, la cifra de 400 niños y quince en Cheste, y la condena a muerte de 1939; la ficha cita el sumario 5.319/Valencia del Archivo General e Histórico de Defensa, el CDMH de Salamanca, el AGA y el Archivo Histórico del PSOE. Si la página pide verificación, hay copia archivada.
  • «El Ayuntamiento de Cheste edita el libro del historiador José Vicente Castillo sobre la biografía del esperantista chestano Francisco Máñez», Ayuntamiento de Cheste, enero de 2023, para la cifra de catorce niños, para las palabras de Erich Hackl sobre Walter y para el relato del alcalde sobre el viaje. La misma crónica se publicó en Bandú Cheste el 25 de enero de 2023.
  • Del mismo José Vicente Castillo García hay una segunda obra sobre el personaje, Una estrella verde en las trincheras. Autobiografía apócrifa de Francisco Máñez (Ayuntamiento de Cheste, 2023), con prólogo de Erich Hackl. No la hemos consultado, y el subtítulo avisa de lo que es: una reconstrucción literaria en primera persona, no una recopilación documental.

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