El 78.º Congreso Universal de Esperanto: Valencia, julio de 1993

Del 24 al 31 de julio de 1993, 1.863 esperantistas inscritos de 65 países se reunieron en el Palau de la Música de Valencia en el 78.º Congreso Universal de Esperanto. Las Provincias lo describió como la reunión internacional más numerosa celebrada hasta entonces en España, y era la única que no necesitaba ni intérpretes ni traductores. Lo organizaba el Grupo Esperanto de Valencia, sin personal contratado: unos cuarenta voluntarios y cuatro años de trabajo. Llegó con dos obstáculos que los documentos dejan por escrito, y que raras veces se han contado juntos: las embajadas españolas dejaron fuera a los congresistas del Este y de África —el presidente del comité lo denunció en Las Provincias como una actitud «racista, vergonzosa e incluso inhumana»— y la cuota que fijó la propia UEA, la asociación mundial de esperanto que organiza el congreso, redujo a la mitad la asistencia prevista, según el comité local.

Mapa manuscrito de Valencia en esperanto, repartido a los congresistas: el rectángulo marca el centro urbano, las letras dentro de círculos los lugares del congreso —«KA: katedralo», «K1: kongresejo Palau Música», «SD: stacidomo trajnoj»— y los números, las líneas de autobús que llevan hasta allí. Abajo, una matriz «por iri ekde… cele al…» con la línea que hay que tomar entre cada par de puntos, y el aviso de que algunas líneas hacen el mismo recorrido en sentido contrario. Se repartieron 5.000 ejemplares, donados por el Ayuntamiento de Valencia.
Mapa manuscrito de Valencia en esperanto, repartido a los congresistas: el rectángulo marca el centro urbano, las letras dentro de círculos los lugares del congreso —«KA: katedralo», «K1: kongresejo Palau Música», «SD: stacidomo trajnoj»— y los números, las líneas de autobús que llevan hasta allí. Abajo, una matriz «por iri ekde… cele al…» con la línea que hay que tomar entre cada par de puntos, y el aviso de que algunas líneas hacen el mismo recorrido en sentido contrario. Se repartieron 5.000 ejemplares, donados por el Ayuntamiento de Valencia.

Qué fue

El Congreso Universal de Esperanto es la reunión anual de la Universala Esperanto-Asocio (UEA), la asociación mundial de esperanto, fundada en 1908 y con sede en Rotterdam; se celebra cada año en un país distinto desde 1905 y es el acto más grande del movimiento. El de 1993 hacía el número 78 y le tocó a Valencia.

La sede principal fue el Palau de la Música, cedido gratuitamente, con una segunda sede en la Escuela de Magisterio de la calle del Alcalde Reig. El tema era «Klerigo por la 21-a jarcento» —educación para el siglo XXI—, y el programa tuvo cerca de doscientos actos en una semana.

Las cifras, tal como las publicó el comité local en el boletín del grupo: 1.863 inscritos de 65 países en el congreso de adultos; 56 personas en el Congreso Infantil (46 niños y 10 acompañantes, de 14 países); 50 participantes de 16 países en la conferencia de la ILEI, la liga internacional de maestros esperantistas, que se hizo justo después. Hubo seis excursiones de día completo, cinco de media jornada y dos de tarde, un precongreso en Barcelona con 130 participantes y dos poscongresos, en Madrid (33) y Andalucía (56).

«Racista, vergonzosa e incluso inhumana»: los visados

Un mes antes del congreso, el 23 de junio de 1993, Las Provincias publicaba una entrevista con Augusto Casquero de la Cruz, presidente del comité organizador, bajo el título «Denuncian racismo en embajadas españolas para asistir a un congreso de Esperanto». Lo que contaba allí es concreto:

Según Augusto Casquero, se está exigiendo a los esperantistas pre-inscritos de Ghana que abran una cuenta bancaria en España y que ingresen 300 dólares (unas 40.000 pesetas) por cada día que pasen en nuestro país. A los ciudadanos polacos, por ejemplo y siempre según Casquero de la Cruz, la cifra alcanza las 50.000 pesetas por toda la semana, cuando «ese dinero es el sueldo medio en Polonia de cuatro meses».

Y la valoración, en sus palabras:

El Ministerio de Asuntos Exteriores y, en especial, los consulados y embajadas en Polonia, Bulgaria, Rusia, Lituania, Cuba y los países africanos se están portando de una manera, en nuestra opinión, vergonzosa, racista e incluso inhumana con los esperantistas de estos países.

El diario añade que las medidas habían afectado a una cincuentena de preinscritos que ya habían anulado la participación, y que Casquero se había dirigido a los ministerios de Defensa y de Exteriores para que facilitaran los visados a los ciudadanos bosnios —los que más dificultades tenían— y había contactado con los responsables españoles de UNPROFOR, la fuerza de protección de la ONU en la antigua Yugoslavia, para llevar la delegación de Bosnia a Valencia. Cuando se publicó la entrevista todavía no había obtenido respuesta.

El contraste con las instituciones valencianas lo marca él mismo: mientras el Ayuntamiento de Valencia, la Diputación y la Generalitat «están ofreciendo todo tipo de facilidades», decía, las del Gobierno central tenían actitudes «racistas y vergonzosas». Y lo remata con una frase que explica por qué lo consideraba racismo y no simple burocracia:

Los japoneses no tienen ninguna dificultad para conseguir un visado y entrar en España. Sin embargo, los africanos sí. Los esperantistas, los que lo hablamos y escribimos, somos entre dos y diez millones en todo el mundo, somos fundamentalmente humanistas y no entendemos esa distinción. Porque aquí lo que se hace es delimitar quiénes son ricos y quiénes son pobres.

Reproducción del recorte de Las Provincias del miércoles 23 de junio de 1993, página 27, sección «Valencia/Sociedad»: «Denuncian racismo en embajadas españolas para asistir a un congreso de Esperanto», con una fotografía de Augusto Casquero delante de una estantería de archivadores, firmada por Vicente Martínez. El texto va firmado con las iniciales J. A. N.
Reproducción del recorte de Las Provincias del miércoles 23 de junio de 1993, página 27, sección «Valencia/Sociedad»: «Denuncian racismo en embajadas españolas para asistir a un congreso de Esperanto», con una fotografía de Augusto Casquero delante de una estantería de archivadores, firmada por Vicente Martínez. El texto va firmado con las iniciales J. A. N.

Hay un detalle que los documentos dejan uno al lado del otro sin comentarlo. En el propio congreso, entre los mensajes de saludo que recibió y que la Federación Española de Esperanto reprodujo en su boletín, hay uno de Jan Kieniewicz, embajador de la República de Polonia en Madrid: «Mi transsendas miajn plej korajn salutojn al la partoprenantoj de la Universala Kongreso de Esperanto». Es la misma semana y el mismo país sobre el cual Casquero decía que a un polaco le exigían el sueldo de cuatro meses para pasar una semana en Valencia.

El otro obstáculo: la cuota

El segundo obstáculo no venía de fuera del movimiento, sino de dentro, y quien lo puso por escrito fue Juan Carlos Ruiz Sierra, responsable de programa del comité local, en el número 38 de Valencia Luno, el boletín del grupo, cuando ya había pasado todo:

Bedaŭrinde la Centra Oficejo de UEA ne korespondis al la entuziasmo de la valencia LKK, kaj tiom altigis la kongreskotizon, ke duoniĝis la antaŭvidita nombro de eblaj partoprenantoj, kaj malfaciligis la alvenon, interalie, de orienteŭropanoj, kiuj tradicie amase ĉeestas la esperantajn kongresojn.

Es decir: la Oficina Central de la UEA no correspondió al entusiasmo del comité local y subió tanto la cuota del congreso que se redujo a la mitad el número previsto de participantes, y dificultó la llegada, entre otros, de los europeos del Este, que tradicionalmente llenan los congresos de esperanto. El mismo texto dice que el presupuesto del servicio de prensa, diseñado por Gian Carlo Fighiera, había sido «malfeliĉe duonigita de UEA» —reducido a la mitad por la UEA.

Las dos cosas apuntan al mismo lugar: la gente del Este y del Sur. Los visados los bloqueaba el Ministerio de Exteriores español; la cuota, la asociación mundial que organizaba el congreso. El comité local no podía hacer nada, y las dos quejas se publicaron: la primera en un diario de gran tirada, la segunda en el boletín del grupo.

Cómo se organizó

La candidatura venía de lejos. En la reunión de la Federación Española donde se aceptó, «nur mankas la aprobo de UEA», y Casquero viajó a Brighton a ofrecerla a la Oficina Central. En el 77.º Congreso, el de Viena de 1992, un representante del Ayuntamiento de Valencia recogió la bandera del congreso en la ceremonia de traspaso; y en el congreso infantil de aquel año, en Gresten (Austria), quien invitó a los asistentes a venir a Valencia fue un niño de la ciudad, Augusto Casquero Ballester, vestido de valenciano.

El comité local —Loka Kongresa Komitato, el grupo de personas que organiza el congreso sobre el terreno— lo formaban trece personas, con la fotografía y el cargo de cada una publicados en el boletín:

Augusto Casquero de la Cruz presidente
Juan Antonio Giménez García · Juan Fontecha Soto vicepresidentes
Santiago Miquel Planas tesorero
Rafael Peris Solaz bienvenida y filatelia
Juan Carlos Ruiz Sierra programa
José Pérez Sempere sede del congreso
José «Pepe» Añó Belda congreso infantil
Ana Montesinos de Gomis información
Marko Esteban García actos juveniles
Miguel Fernández Martín actos artísticos
Francisco Aliaga Rocafull alojamiento
Manuel Gargallo Monforte excursiones y alojamiento

Contando el comité y el resto de ayudantes, colaboraron más de cuarenta personas. El grupo no tenía dinero para pagar nada de eso, y lo que hizo fue pedirlo todo. El boletín publica el inventario entero de lo que se consiguió gratis: el Palau de la Música; conciertos de la Orquesta Sinfónica de Valencia y de la Banda Municipal; 1.000 carteles del congreso, donados por una oficina de turismo; 2.500 carpetas (INALTEL) y 2.500 bolsas (El Corte Inglés); 5.000 mapas de la ciudad en esperanto, donados por el Ayuntamiento; 1.800 abanicos; 2.000 cucharas de madera con el logotipo para la paella; un alojamiento colectivo para 230 personas cedido prácticamente sin coste; y productos de Kas, Pepsi-Cola y Bimbo, sobre todo para el congreso infantil. La valoración que hace el comité: unos 150.000 dólares, veinte millones de pesetas en materiales y servicios obtenidos gratuitamente.

Quien lo vio desde dentro lo cuenta sin épica. Un colaborador que firma como «S-ro Boris» —estuvo veinte días en Valencia antes de la apertura— describe las reuniones de cada tarde en la sede del grupo, donde cada uno contaba lo que había conseguido ese día: «senpaga kamioneto por la transportado», una furgoneta gratis para el transporte; un descuento aquí, otro allá. Y deja la frase que mejor explica qué era aquello:

Kaj nun mi starigas demandon al tiuj sensalajraj laboristoj de la Kongresa Komitato: Ĉu vi ankaŭ estus pretaj fari la samon por vi, aŭ por viaj hejmoj? Preskaŭ sen timo al eraro, mi jam konas la respondon: NE!

—«Y ahora hago una pregunta a aquellos trabajadores sin sueldo del comité del congreso: ¿lo habríais hecho igual para vosotros, o para vuestra casa? Casi sin miedo a equivocarme, ya sé la respuesta: ¡NO!».

El mismo texto explica que a Casquero lo que lo atormentaba eran los faxes, que le inundaban la casa, y las gestiones que no dependían de él: «Alvoki al tiu aŭ al alia ambasadoro, por atingi vizojn por poloj, bulgaroj, latvoj…» —telefonear a un embajador y a otro para conseguir visados para polacos, búlgaros, letones.

La semana

La apertura solemne fue el domingo 25 en el Palau. El presidente de la UEA, el fonetista británico John Wells, abrió el congreso con una comparación que el boletín de la Federación recogió entera: el paralelismo entre el ideal esperantista y una paella.

Vi ne sukcesos fari bonan paeljon kun nur kuniklaĵo kaj helikoj, des malpli per nur salo kaj akvo. Kiu volus, nome de iu pureco, uzi nur unu el la nepraj ingrediencoj, tiu fiaskos. La samon celas la Esperanta idealo: la popoloj formu unuecan tuton gardante sian identecon, fakte pro ĝi.

—No haréis una buena paella solo con conejo y caracoles, y menos aún con sal y agua; quien quiera, en nombre de alguna pureza, usar solo uno de los ingredientes necesarios, fracasará. Eso busca el ideal del esperanto: que los pueblos formen un todo unitario conservando su identidad, y de hecho gracias a ella.

En la mesa presidencial estaban, además de la junta de la UEA, su secretario general Simo Milojević, Casquero, la rectora de la Universidad Internacional del Congreso M.ª Rafaela Urueña, el presidente de la Federación Española Antonio Alonso Núñez, la presidenta de TEJO —la organización juvenil del movimiento— Saskia Izerda, y Duncan Charters, que introducía el tema del congreso. Saludaron a los congresistas Jesús Huguet, director general de Política Lingüística de la Generalitat Valenciana, con traducción simultánea de Casquero, y Santiago Cerviño, teniente de alcalde y concejal de Cultura de Valencia, que no la necesitó: habló directamente en esperanto, un esperanto «papaga» —de loro, aprendido de memoria— pero, dice el boletín, perfectamente comprensible.

El lunes 26 la alcaldesa Rita Barberá recibió a los congresistas en el salón de cristal del Ayuntamiento y les dio la bienvenida en esperanto. Levante-EMV reprodujo sus palabras tal como las leyó, con las erratas de transcripción del diario incluidas:

kiel urbestrino de valencio, estas por mi tre grandan honoron povi doni bonvenon en nia urbo al chiui la partoprenantoi de chi tiu sep dek oka universala kongreso de esperanto

Fuera de los actos oficiales, lo que marcó la semana fue el resto. La velada de conocimiento —normalmente un acto protocolario y aburrido— se convirtió en una fiesta en la playa con una paella gigante y sangría gratis para todos los congresistas, servida con las cucharas de madera del logotipo. El domingo por la noche hubo la Batalla de Flores, con invitaciones donadas por el Ayuntamiento. El domingo 25, a las cinco de la tarde, se ofició un servicio religioso ecuménico en esperanto en la Catedral de Valencia, abierto a todo el mundo.

El programa artístico lo coordinó Miguel Fernández Martín. Hubo la Velada Nacional con la Banda de Valencia y grupos folclóricos de tres regiones, el estreno mundial de la cantata La profil’ de viaj spuroj, del músico Pedro Vilarroig sobre texto de Miguel Fernández, interpretada por el coro Verda Stelo de Madrid con la Orquesta Sinfónica de Valencia, la Medea de Eurípides en esperanto con la actriz belga Julia Castiau, el cabaré satírico Fraŭlino Barlaston, el monólogo de la actriz cubana Georgina Almanza y la declamación de Lorca a cargo de Miguel Fernández.

En los Belartaj Konkursoj —los premios literarios que la UEA convoca cada año desde 1950— ganaron casi todos los premios importantes los autores de la generación española conocida como Ibere libere: Miguel Fernández y Jorge Camacho, entonces el miembro más joven de la Academia de Esperanto, recogieron allí varios reconocimientos. En el congreso también se premió la epopeya Poemo de Utnoa, de Abel Montagut.

Y en el Palau se inauguró una exposición con más de mil obras literarias y científicas en esperanto, con la literatura española bien representada —Cervantes, Calderón, Baroja, García Lorca, Valle-Inclán, Cela— y, como novedad editada para la ocasión con subvención de la Generalitat, los Cantos de amor de Ausiàs March traducidos al esperanto, mil ejemplares.

Reproducción del recorte de Levante - El Mercantil Valenciano del lunes 26 de julio de 1993, página 19: «El esperanto quiere ser idioma oficial del Parlamento Europeo», de María Fabra, con una fotografía de F. Montenegro de los organizadores del congreso durante la presentación.
Reproducción del recorte de Levante – El Mercantil Valenciano del lunes 26 de julio de 1993, página 19: «El esperanto quiere ser idioma oficial del Parlamento Europeo», de María Fabra, con una fotografía de F. Montenegro de los organizadores del congreso durante la presentación.

Qué le contó el congreso a la prensa

El servicio de prensa lo diseñó Gian Carlo Fighiera casi un año antes, con ruedas de prensa en Madrid y en Valencia. Funcionó: publicaron Antena 3, Diario 16, EFE, la Cadena SER, la COPE, Levante, Las Provincias y agencias de ocho países, y además el Kongresa Kuriero —el diario del congreso, que salía cada día— sacó seis números con el nombre de Valencia Suno.

Lo que los congresistas explicaban a los periodistas vale la pena leerlo, porque no es el discurso promocional que se suele esperar. Levante del 26 de julio recoge que, cuando les preguntaban por la universalidad de la lengua, «no confunden la realidad con la utopía de un mundo sin guerras»:

«La lengua no hace la paz», han manifestado algunos de ellos, y por eso «somos conscientes de que aunque todos habláramos el mismo idioma, no podríamos evitar los brotes de racismo ni las guerras». Los esperantistas españoles han puesto como ejemplo el de la guerra civil española.

La misma pieza explica que la UEA estudiaba introducir el esperanto en el Parlamento Europeo como lengua puente para traducir los boletines diarios de Estrasburgo, y que la dificultad era económica: el coste de un programa informático así era «muy elevado».

De fuera del movimiento llegaron mensajes de apoyo que la prensa destacó: el del papa Juan Pablo II, el del Nobel Camilo José Cela —«al vi mi deziras la sukceson kiun vi meritas en via nobla celado provizi la mondon per komuna lingvo»—, el del director general de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza y el del secretario general de la ONU Boutros Boutros-Ghali, transmitido por el director Erik Jensen. Los diarios valencianos titularon con el Papa y con Cela; los otros dos los publicó el boletín de la Federación.

El congreso infantil de Alborache

En paralelo al congreso de adultos se hizo el 28.º Congreso Internacional Infantil de Esperanto, en el albergue del IVAJ «Torre de Alborache», en el término de Alborache, a unos 60 km de Valencia. Convivieron durante una semana cincuenta niños de doce países de Asia, América y Europa, de los cuales solo cuatro eran españoles, con el esperanto como única lengua común. La más pequeña era Stela Benseyei, de Hungría; el mayor, Sebastien Bartelemy, de Francia, de 13 años. Lo dirigieron el irlandés Christopher Fettes y Helen Fantom, con José Añó y Mónica Cruz por el comité local.

La prensa comarcal hizo su seguimiento. Levante del 5 de agosto de 1993 cuenta que los niños visitaron Cheste —«la primera localidad de la comarca que recibió a los niños esperantistas», con la calle dedicada a Zamenhof y el grupo Lumradio— y Buñol, y que el congreso se clausuró el viernes 23 con una recepción en Alborache. La mayor parte de aquellos niños habían aprendido el esperanto en casa, de los padres, que lo usaban habitualmente entre ellos.

Reproducción del recorte de Levante del 5 de agosto de 1993, firmado por Begoña Navarro desde Chiva: «La comarca acogió el congreso mundial infantil de esperanto», con una fotografía de cuatro niños comiendo en el albergue Torre Alborache.
Reproducción del recorte de Levante del 5 de agosto de 1993, firmado por Begoña Navarro desde Chiva: «La comarca acogió el congreso mundial infantil de esperanto», con una fotografía de cuatro niños comiendo en el albergue Torre Alborache.

La conferencia de la ILEI

Acabado el congreso, la primera semana de agosto, Valencia acogió la 27.ª Conferencia de la ILEI, la liga internacional de maestros esperantistas: cincuenta participantes de dieciséis países. Había diez jóvenes de 13 a 16 años que dieron clases de matemáticas, geografía y castellano en esperanto, dirigidos por dos estudiantes de la sección de esperanto de la Universidad ELTE de Budapest. Según el presidente saliente, la demostración sirvió para enseñar el argumento que los maestros defendían: que aprender esperanto prepara para aprender otras lenguas —los niños, que entre todos hablaban seis lenguas maternas distintas, aprendieron castellano muy deprisa en la clase de demostración. Se eligió presidente a Duncan Charters. Ayudaron a organizarla Ana Montesinos y Augusto Casquero.

La polémica que el congreso arrastró

El congreso no llegó del todo en paz. Antes, en enero-febrero de 1992, Felip Artero i Lozano había abierto en Kataluna Esperantisto un debate sobre qué imagen debía dar el congreso —si del esperantismo, del País Valenciano o de los Países Catalanes—, al cual respondieron desde Valencia Juan Antonio Giménez y Pascual Pont Martínez en el Valencia Luno, y Artero todavía contrarreplicó. El debate se puede consultar entero en los boletines de la época.

Después del congreso, el rastro es un silencio documentado. En el boletín de la Federación del otoño de 1993, el redactor jefe Antonio Marco Botella publica una «Noto de la redakcio» explicando que no publicará los artículos que tres socios le habían enviado sobre una «etnisma rezolucio» —una resolución etnicista— relacionada con la Federación y publicada en varias revistas esperantistas, ni tampoco la réplica de Hektor Alós al presidente. El motivo que da es la neutralidad política de la asociación. Y acto seguido, en el mismo texto, le responde él a Alós:

S-ro Alós estas sufiĉe inteligenta por ne scii, ke la kulturo kaj lingvo en Valencilando estas de antaŭ jarcentoj ne ununura. Fakte, la kastiliparolantoj estas la malpli granda lingva minoritato en la Valencia Komunumo, do formuli rezolucion kontraŭ la malpli fortaj en la nomo de «etnismaj» principoj ŝajnas bedaŭrinda sarkasmo.

La resolución que provocó todo eso no la reproduce el boletín, y por tanto de ella solo sabemos lo que dicen quienes la discuten. Vale la pena señalarlo: lo que se puede documentar es que hubo una resolución, que circuló por la prensa esperantista, y que el órgano de la Federación decidió no publicar ni los ataques ni las defensas —pero sí la respuesta de su redactor jefe.

Qué dejó

Un mes después del congreso, el 27 de agosto de 1993, el Consejo de Ministros declaró a la Federación Española de Esperanto asociación de utilidad pública, el reconocimiento oficial más importante que el esperanto ha tenido en España. El comité local lo atribuye en buena parte al servicio de prensa del congreso; el boletín de la Federación añade que un alto cargo del Ministerio de Cultura que visitó el congreso se llevó una impresión que desbloqueó el expediente.

El 28 de julio, en plena semana de congreso, la Federación reunió en la Escuela de Magisterio su asamblea general ordinaria —aquel año renunció a hacer congreso nacional propio—, con, según dice el acta publicada, poca participación de socios. En una asamblea extraordinaria posterior se renovó la junta.

Y una nota de justicia que el boletín tuvo cuidado de dejar escrita: sin Ada Fighiera-Sikorska y Gian Carlo Fighiera, quienes sostuvieron la candidatura contra «las terribles dificultades puestas por algunos», el congreso de Valencia no se habría hecho nunca.

Primera página del programa mecanografiado del congreso, repartido a los congresistas: el sábado 24 de julio empieza con la rueda de prensa en el Hotel Meliá y acaba con la «Paella Gigante» en el restaurante Sunset Playa, de 20.30 a 24.00.
Primera página del programa mecanografiado del congreso, repartido a los congresistas: el sábado 24 de julio empieza con la rueda de prensa en el Hotel Meliá y acaba con la «Paella Gigante» en el restaurante Sunset Playa, de 20.30 a 24.00.

Treinta años después, lo que queda del 78.º Congreso Universal en el archivo del grupo es esto: una carpeta de recortes, el programa mecanografiado, un mapa de autobuses dibujado a mano y un número entero del boletín. Augusto Casquero, que lo presidió, murió en Valencia el 19 de septiembre de 2023.

Véase también

Fuentes

  • Valencia Luno núm. 38, diciembre de 1993 — número monográfico sobre el congreso: la estadística oficial del comité local, la crónica «La lastaj tagoj antaŭ la kongreso» de S-ro Boris, el «Persona resumo» de Juan Carlos Ruiz Sierra, la carta abierta de Helena Seres y el informe de la conferencia de la ILEI de Duncan Charters. Facsímil en Internet Archive.
  • Boletín de la Federación Española de Esperanto, núm. 312 (jul-ago-sep-oct de 1993) — «UK solena malfermo» (p. 11), «Salutoj de eminentaj homoj» (p. 14-15), el acta de la asamblea general del 28 de julio (p. 3) y la «Noto de la redakcio» sobre la resolución etnicista (p. 6-7). PDF.
  • Boletín de la Federación Española de Esperanto, núm. 313 (nov-dic de 1993) — la declaración de utilidad pública en la cubierta. PDF.
  • Valencia Suno, Kongresa Kuriero del 78.º Congreso Universal, seis números, 24-31 de julio de 1993. PDF en Bitarkivo.
  • Prensa, recortes conservados en el archivo del Grupo Esperanto de Valencia y reproducidos en este artículo: Las Provincias, 23 de junio de 1993, p. 27 («Denuncian racismo en embajadas españolas para asistir a un congreso de Esperanto», J. A. N., foto de Vicente Martínez); Levante – El Mercantil Valenciano, 24 de julio de 1993 («La Catedral será escenario de una misa en esperanto», Cristina Toledano); Levante – EMV, 26 de julio de 1993, p. 19 («El esperanto quiere ser idioma oficial del Parlamento Europeo», María Fabra, foto de F. Montenegro); Levante – EMV, 27 de julio de 1993 («El Papa y Cela envían mensajes de apoyo al congreso de esperanto»); Las Provincias, 26, 27, 28 y 30 de julio de 1993; Levante, 5 de agosto de 1993 («La comarca acogió el congreso mundial infantil de esperanto», Begoña Navarro).
  • Programa del 78.º Congreso Universal, hoja mecanografiada repartida a los congresistas, y mapa de autobuses en esperanto, 5.000 ejemplares donados por el Ayuntamiento de Valencia. Originales en el archivo del grupo.

Entrada incorporada retrospectivamente el 19 de septiembre de 2026. La fecha de la entrada corresponde al documento o actividad original.