En corto: la obsolescencia programada es fabricar algo para que se estropee o se quede viejo antes de tiempo, y así haya que comprar otro. Empezó con las bombillas en 1924, hoy se nota sobre todo en móviles y ordenadores, y las leyes ya empiezan a frenarla.
¿Qué es la obsolescencia programada?
Es diseñar un producto para que deje de funcionar, o parezca viejo, antes de lo necesario, para que compres uno nuevo. Tiene muchas caras: una pieza que se rompe siempre por el mismo sitio, una batería que no se puede cambiar, una actualización que vuelve lento el aparato, un programa que deja de funcionar en él o, simplemente, la moda, que hace que algo que funciona parezca anticuado.
¿De dónde viene?
El ejemplo más conocido es el cártel Phoebus. El 23 de diciembre de 1924, en Ginebra, las grandes empresas de bombillas —entre ellas Osram, Philips y General Electric— acordaron que las bombillas no duraran más de 1.000 horas, cuando ya las había que duraban bastante más. La empresa que fabricaba bombillas que duraban demasiado pagaba una multa. Y que una bombilla puede durar lo demuestra la de un parque de bomberos de Livermore (California): lleva encendida desde 1901, casi sin apagarse nunca. Lo cuenta muy bien el documental «Comprar, tirar, comprar» (2010), de Cosima Dannoritzer.
¿Pasa también con los móviles y los ordenadores?
Sí, y ahí es donde más se nota. En febrero de 2020, Apple pagó en Francia una multa de 25 millones de euros por no avisar de que unas actualizaciones de 2017 ralentizaban algunos iPhone con la batería gastada. Y el 14 de octubre de 2025 Microsoft dejó de dar soporte a Windows 10, mientras que Windows 11 no se puede instalar oficialmente en algunos ordenadores que siguen funcionando bien. Sin actualizaciones de seguridad, esos ordenadores quedan desprotegidos, aunque por dentro estén perfectos.
¿Qué dice la ley?
- Francia fue el primer país en convertirla en delito, en 2015: hasta dos años de cárcel y 300.000 euros de multa, o hasta el 5 % de lo que factura la empresa al año (la media de los tres últimos).
- En España, desde el 1 de enero de 2022, la garantía legal de lo que compras nuevo es de tres años (antes, dos), y la empresa que lo fabrica tiene que tener piezas de recambio durante diez años desde que deja de fabricarlo.
- La Unión Europea aprobó el 13 de junio de 2024 la directiva del derecho a reparar (2024/1799): las empresas que fabrican lavadoras, neveras, móviles, tabletas y otros aparatos tienen que ofrecer la reparación también cuando ya no hay garantía, a un precio razonable. Los países tenían hasta el 31 de julio de 2026 para pasarla a su ley.
¿Qué puedes hacer tú?
- Reparar antes de tirar, y reclamar la garantía: son tres años.
- Pedir las piezas de recambio: la ley obliga a tenerlas.
- Darle una segunda vida a un ordenador viejo con un sistema libre como GNU/Linux, que funciona en ordenadores que Windows ha dejado atrás. Si no sabes qué es, empieza por Qué es el software libre, explicado sin tecnicismos. Por suerte, en los ordenadores se suele poder instalar otro sistema operativo; en los móviles hay más restricciones.
- Comprar de segunda mano, y vender o regalar lo que ya no usas.
- Llevar al punto limpio lo que de verdad ya no tiene arreglo.
Merece la pena: en 2022 el mundo generó 62 millones de toneladas de basura electrónica, y sólo el 22,3 % se recogió y se recicló como es debido, según la ONU.
¿Y qué tiene que ver con el esperanto?
El esperanto es una lengua sin fecha de caducidad. El primer libro, de 1887, se sigue leyendo hoy, y el Fundamento de Esperanto, de 1905, sigue en vigor: ninguna empresa puede dejar de darle soporte ni obligarte a comprar una versión nueva. Como el software libre, es de toda la gente que lo usa. Más sobre esto: Esperanto y software libre: dos ideas que hablan el mismo idioma.
