La lengua zombi: veinte años de Jorge Camacho desmontando el esperantismo desde dentro

La crítica más dura que ha recibido el movimiento esperantista no viene de fuera. La escribió, en esperanto y durante más de veinte años, uno de los mejores poetas que ha tenido la lengua. En 2013 Jorge Camacho publicó «La zombia lingvo» y dijo que hacemos de esperantistas por inercia, que el activismo funciona como un placebo y que el movimiento dedica el tiempo a conservar estructuras fosilizadas. Ese mismo año, UEA le concedía su diploma de actividad artística destacada. Y Camacho se quedó once años más. En 2024 hizo kabei: anunció que dejaba Esperantujo después de que Beletra Almanako le censurara un poema sobre Palestina, y en 2026 nos dice que ha dejado de interesarse también por la lengua misma —aunque le quedan amigos, libros por leer y dos poemarios en el cajón.

A la izquierda, retrato de Jorge Camacho, gafas sin montura, mirando hacia un lado. A la derecha, su cita en esperanto: «Ni esperantumas simile kiel antaŭ 50, 75 aŭ eĉ 100 jaroj… kaj nur niaj aktivaĵoj plu tenas ĝin viva, fikcie, inercie, zombie (sen)viva», con las dos últimas palabras en verde.
A la izquierda, retrato de Jorge Camacho, gafas sin montura, mirando hacia un lado. A la derecha, su cita en esperanto: «Ni esperantumas simile kiel antaŭ 50, 75 aŭ eĉ 100 jaroj… kaj nur niaj aktivaĵoj plu tenas ĝin viva, fikcie, inercie, zombie (sen)viva», con las dos últimas palabras en verde.

Quién es Jorge Camacho

Conviene empezar por aquí, porque lo que viene después se entiende de otra manera según quién lo diga.

Jorge Camacho Cordón nació en Zafra, en Extremadura, el 18 de noviembre de 1966. En los años noventa formó parte del grupo de poetas que la crítica conoce como la Escuela Ibérica, que se dio a conocer con el volumen colectivo Ibere libere (Viena, 1993) junto a Gonçalo Neves, Miguel Fernández y Miguel Gutiérrez Adúriz («Liven Dek»). Desde entonces ha publicado más de una decena de poemarios originales en esperanto —Celakantoj y Saturno (2004), Eklipsas (2007), Koploj kaj filandroj (2009), La silika hakilo (2011), En la profundo (2013), Strangaj spikoj y Palestino strangolata (2016), Brulvunde (2017), Gadir (2025)—, ha traducido a Borges al esperanto y ha sido una de las voces habituales de Beletra Almanako, la principal revista literaria de la lengua.

No es, por tanto, un crítico externo ni un desertor resentido. Es alguien que lleva décadas haciendo literatura en esperanto, y el movimiento se lo ha reconocido: en 2013 recibió de UEA el Diploma de Actividad Artística Destacada, una distinción que la federación española recogió en su boletín, y en 2016 el 75.º Congreso Español de Esperanto, celebrado en Herrera del Duque, dedicó una fiesta y un homenaje a la literatura, a la Escuela Ibérica y, entre otros escritores, a él. En ese mismo congreso daba conferencias.

Fuera del esperanto, y según la ficha que le dedicó el boletín de la federación española en 2008, se gana la vida interpretando para la Unión Europea desde el inglés, el finés y el portugués —un detalle que conviene retener, porque cuando más adelante discuta si aprender esperanto cambia la vida de alguien, pondrá como contraejemplo su propia experiencia con el finés.

Eso es lo que hizo interesante su crítica durante veinte años: no era la de alguien que se va, sino la de alguien que se queda. Eso valió hasta 2024, y el final del artículo cuenta qué pasó entonces.

«Zombi» no quiere decir «muerto»

La palabra le viene de una entrevista al poeta y ensayista Jorge Riechmann, que hablaba de «conceptos zombis, que parecen vivos, que significan lo mismo que hace medio siglo —pero no es así»; el ejemplo de Riechmann era la palabra progreso.

Camacho ve ahí dos direcciones opuestas. Desde fuera, el esperanto parece sorprendentemente vivo: la gente normal se extraña cuando sabe que sale un libro nuevo en esperanto o que hay un concierto de rock, porque daban la lengua por enterrada y resulta que todavía se mueve. Desde dentro, en cambio, la impresión es la contraria:

En la dudekunua [jarcento], la ekstera vesto de la afero restas grandparte la sama […]: simboloj, flago, himnoj; Zamenhof-kulto; finvenkismo; landaj kaj internaciaj asocioj; naciaj kaj internaciaj kongresoj; la ĉiamaj diskuttemoj; neologismofobio ktp.

En el siglo XXI, el vestido exterior de la causa sigue siendo en gran parte el mismo […]: símbolos, bandera, himnos; culto a Zamenhof; finvenkismo; asociaciones nacionales e internacionales; congresos nacionales e internacionales; los temas de discusión de siempre; neologismofobia, etcétera.

Y de ahí la frase que ha hecho fortuna:

Ni esperantumas simile kiel antaŭ 50, 75 aŭ eĉ 100 jaroj, kredante nian aferon same reala kiel tiam, kvankam kerne ĝi jam mortis antaŭ tre longe, kaj nur niaj aktivaĵoj plu tenas ĝin viva, fikcie, inercie, zombie (sen)viva.

Hacemos de esperantistas igual que hace 50, 75 o incluso 100 años, creyendo que nuestra causa es tan real como entonces, aunque en su núcleo murió hace muchísimo tiempo, y solo nuestras actividades la mantienen viva: ficticiamente, por inercia, zombi-viva.

El límite que él mismo se pone

Inmediatamente después, Camacho hace algo que la mayoría de los críticos no hace: relativiza su acusación. Recurre a la ley de Sturgeon —el 90 % de la ciencia ficción es basura, según el escritor Theodore Sturgeon, que añadía que por el mismo criterio también lo es el 90 % del cine, de la literatura o de los productos de consumo— y concluye:

Simile ni povus diri ke, jes ja, Esperanto zombias, sed ke ankaŭ 90% de ĉio niamonda montriĝas kompareble zombia, aŭ eĉ pli!

Del mismo modo podríamos decir que sí, que el esperanto zombea, pero que también el 90 % de todo nuestro mundo resulta comparablemente zombi, ¡o incluso más!

El ejemplo que pone es la Iglesia católica. Y termina el capítulo con una frase honesta: «Do kion ni faru? Mi mem ne scias» —¿y qué debemos hacer? Yo mismo no lo sé.

El satisfactor, el placebo y la concesión

La parte que más escoció es la siguiente. Camacho propone que el esperantismo funciona como un kontentigilo, un satisfactor de necesidades psíquicas —en particular la necesidad de actuar por un mundo mejor y más justo— y que, como tal, es un sucedáneo de la acción real:

Aktivi en Esperantujo estas agado placebe kontentiga por la psiko de individuo teorie ema al pli justa mondo.

Militar en Esperantujo es una actividad que satisface como un placebo la psique de un individuo teóricamente inclinado a un mundo más justo.

La comparación que hace es con Greenpeace o Amnistía Internacional, y el resultado no le sale favorecedor: habla de una actividad «grandparte senefika kaj, feliĉe, ankaŭ nenoca», en gran parte sin efecto y, por suerte, también inofensiva.

Ahora bien, y esto es lo que suele quedar fuera de los resúmenes: inmediatamente concede que hay algo que el esperanto sí produce de verdad.

Tamen ni ne forgesu ke la praktika aktivado konsistas el ofta uzado de internacia lingvo, el konstanta rilatado kun alinacianoj ktp. Do ni tamen iel realigas la utopion de kosmopolitismo, mondcivitanismo aŭ mondanismo — jen nia evidenta, kaj eble sola, efektiva kontribuo.

Pero no olvidemos que la actividad práctica consiste en el uso frecuente de una lengua internacional, en la relación constante con personas de otras naciones, etcétera. O sea que de alguna manera sí realizamos la utopía del cosmopolitismo —nuestra aportación evidente, y quizá la única, efectiva.

Cuando un lector le replicó en el hilo de comentarios, Camacho lo confirmó sin matices: «laŭ mi, la kerno de esperantismo estas tio kion tradicie oni nomis kosmopolitismo, mondcivitanismo, mondanismo» —para mí, el núcleo del esperantismo es lo que tradicionalmente se ha llamado cosmopolitismo.

El cosmopolitismo no es lo que Camacho desmonta: es lo que salva.

El activismo que no es un placebo: Palestina

Aquí conviene detenerse, porque hay una parte de Camacho que no se esconde y que ilumina el argumento anterior. Si el esperantismo es, como él dice, un sucedáneo de la acción política real, la pregunta obvia es qué hace él con la acción política real. La respuesta está publicada: la causa palestina y la crítica del sionismo atraviesan su obra reciente.

En 2016 publicó el poemario Palestino strangolata —Palestina estrangulada—, un libro entero sobre el conflicto, en la editorial francesa MAS. Y en abril de 2024 publicó en su blog «La senlima okupacio», un texto largo y cargado de notas al pie que es una refutación punto por punto de un artículo aparecido dentro del movimiento.

El libro no se ha quedado quieto. En 2026 ha salido una segunda edición, revisada y ampliada, en la editorial Espero, presentada en el Congreso Universal de Grecia, que incorpora al poemario textos en prosa —entre ellos el propio «La senlima okupacio»— y un poema de Mohammed Abu Mughessib. En castellano, Palestina estrangulada apareció en 2018 en Calumnia Edicions, con prólogo de Santiago Alba Rico, y en diciembre de 2023 en una segunda edición revisada y ampliada en CantArabia; hoy figura también en el catálogo de Loto Azul.

El artículo que refuta es «Milito inter Israelo kaj Hamas», de Amri Wandel, publicado en el número 314 de Kontakto (2023:3), p. 8-9, a petición del redactor. Wandel era en aquel momento vicepresidente de la Universala Esperanto-Asocio; no forma parte de la junta actual, la de 2025-2028.

El texto de Wandel lo tenemos: nos lo hizo llegar el propio Camacho el 6 de septiembre de 2026, reenviándonos un correo que él se había enviado el 22 de marzo de 2024 con el artículo copiado entero. No es el ejemplar de Kontakto, y la copia viene de una de las dos partes de la polémica: eso hay que tenerlo en cuenta, aunque lo que leemos es coherente con la referencia bibliográfica que da él mismo.

Wandel escribe desde Israel y empieza explicando en qué condiciones aceptó el encargo:

La redaktoro petis min verki artikolon pri la situacio en Israelo kaj Gaza post la Hamas-atako de la 7-a de oktobro 2023. Mi iom hezitis, konsciante ke mi ne kapablas ĉion priskribi objektive, sed mi konsentis […].

El redactor me pidió que escribiera un artículo sobre la situación en Israel y Gaza tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Dudé un poco, consciente de que no soy capaz de describirlo todo objetivamente, pero acepté […].

El relato empieza ese 7 de octubre, y lo que viene después es la posición oficial israelí: las muertes de civiles en Gaza se atribuyen al uso de la población como escudo humano por parte de Hamás, y quitar a Hamás de en medio se presenta como «la única alternativa» que le queda a Israel tras dieciséis años. Sobre la ocupación, el texto no calla: la niega.

Kia okupacio? Ekde 2005, ne ekzistas eĉ unu israela soldato en la Gaza-sektoro […].

¿Qué ocupación? Desde 2005 no hay ni un solo soldado israelí en la Franja de Gaza […].

Y da su propia cronología de Gaza: ocupación egipcia de 1948 a 1967, israelí de 1967 a 2005, Autoridad Palestina de 2005 a 2007 y «ocupación de Hamás» de 2007 a 2023.

Camacho califica el texto de Wandel de propaganda sionista, militarista y procolonialista. Entre otros reproches, le critica presentar los hechos como una «guerra», iniciar el relato el 7 de octubre de 2023 sin el contexto anterior y justificar la actuación israelí en Gaza, que él califica de genocidio; y llega a preguntarse por qué Wandel y la Esperanto-Ligo en Israelo no son expulsados de UEA.

Con el texto delante, la parte comprobable de esa caracterización se sostiene: el marco de «guerra» ya desde el título, el relato que arranca el 7 de octubre y la justificación de la operación israelí están ahí. Con un matiz que conviene decir: Camacho describe a Wandel como «astutamente mudo sobre la ocupación», y Wandel no calla —la niega explícitamente. Las calificaciones («propagandista sionista de la peor especie») son suyas y las damos como lo que son: el juicio de una de las dos partes. Sobre por qué se metió en ello, dice esto:

Mi ja ne estas fakulo pri la temo, ankaŭ ne judo nek palestinano […], sed nepras refuti ankaŭ en Esperantujo la abomenindan argumentaron de Wandel kaj similuloj.

Yo no soy ningún experto en el tema, ni tampoco judío ni palestino […], pero hay que refutar también dentro de Esperantujo el abominable argumentario de Wandel y de los que son como él.

Ese «también dentro de Esperantujo» es lo que nos interesa aquí. No es una polémica que le venga de fuera y que arrastre a la lengua: es una polémica que tiene lugar dentro del movimiento, entre el entonces vicepresidente de UEA y uno de sus poetas, y en las revistas del movimiento. La redacción de Kontakto, ya con Karina Oliveira al frente, acabó enlazando la réplica de Camacho desde un número posterior.

Nosotros no tomamos partido en el fondo del asunto y no es nuestro trabajo hacerlo. Lo que sí es pertinente para este artículo es la coherencia: el mismo hombre que dice que militar en Esperantujo es un placebo dedica su tiempo y su poesía a una causa política que considera real y urgente, y cuando escribe sobre ella lo hace en esperanto y dentro de las publicaciones del movimiento. Se comparta o no su posición, eso no es la conducta de quien ha dejado de creer en la lengua: es la nuestra lectura sería otra: no parece la conducta de quien ha dejado de creer en la lengua, sino la de quien ha dejado de creer que la lengua deba ser la causa.

La segunda vida

Para explicar por qué las críticas internas provocan reacciones tan agrias, Camacho recurre a dos imágenes. La primera la escribió en 2010 presentando un número de Beletra Almanako: Esperantujo como una heterotopía en el sentido de Foucault, un lugar físico donde se concreta una utopía, como una casita de juegos infantil o un teatro. La segunda es más punzante: Esperantujo como una segunda vida, comparable al mundo virtual Second Life.

Havi tian duan, eskapan vivon prezentas kelkajn avantaĝojn, kaj ajnaj kritikoj minacantaj ĝian pluekziston devas esti firme rebatitaj, anatemitaj.

Tener esa segunda vida, escapista, presenta algunas ventajas, y cualquier crítica que amenace su continuidad debe ser firmemente rebatida, anatematizada.

De ahí pasa al autoengaño, que fundamenta en Robert Trivers y Steven Pinker: un placebo solo funciona si quien lo toma no sabe que lo es. Y de ahí a las certezas, a partir del filósofo noruego Peter Wessel Zapffe: creer que hay un problema lingüístico mundial y que el esperanto lo resuelve es un ancla existencial como lo es la fe en un dios, en una nación o en una pareja.

Esa es, precisamente, la razón por la cual Camacho cree que Tazio Carlevaro se equivoca cuando pronostica que en 2045 el movimiento quedará reducido a cuatro personas mayores: mientras la gente necesite anclas, el esperanto seguirá atrayéndolas.

El hecho simple: aburrimiento

Y después de toda la arquitectura conceptual, llega el capítulo más desarmante de todos, titulado «La simpla fakto». Camacho reconoce que a las razones anteriores les falta la principal:

Esperantujo vekas en mi nur indiferenton, apation, enuon, lacon… Mi lacas kaj enuas, atingis la limon.

Esperantujo me despierta solo indiferencia, apatía, aburrimiento, cansancio… Me canso y me aburro, he llegado al límite.

Lo compara con otra cosa que le ha pasado: de joven devoraba novelas de ciencia ficción y ahora a duras penas termina una novela mediana. No es depresión general, aclara, sino saturación sobre un asunto concreto. Y data el inicio de la crisis con precisión: justo después del Congreso Español de Esperanto de mayo de 2013.

Sobre eso añade una precaución que le debemos reconocer, y que vale la pena copiar:

Temas pri io, kio okazas al mi, nun, kaj do mi ne prezentas tiun simplan fakton kiel principon aplikindan al aliaj esperantuloj. Ĉiu iras, kiel saĝ’ al li diras.

Se trata de algo que me pasa a mí*,* ahora*, y por lo tanto no presento ese hecho simple como un principio aplicable a los demás esperantistas. Cada cual hace lo que le dicta el juicio.*

Una crítica que atraviesa más de veinte años

«La zombia lingvo» no es una ocurrencia de 2013. Es el artículo donde cristaliza una línea que atraviesa su obra, y que se puede reseguir con fechas.

1999 — La liturgio de l’ foiro. El título es un juego de palabras que se pierde en traducción: la foiro no es una feria cualquiera, es Literatura Foiro y su cooperativa, el núcleo que había impulsado el raŭmismo y que acabaría fundando la Esperanta Civito. El librito es una exégesis, línea a línea y bastante sarcástica, del Manifiesto de Rauma de 1980 y de los textos doctrinales que salieron de él. La tesis es que un manifiesto se había convertido en liturgia: comentando la quinta tesis sobre los encuentros y la «misión» de los centros culturales, escribe «temas pri la liturgio de l’ foiro; kaj la kvintezon oni devas mantri» —esto es la liturgia de la feria, y las cinco tesis se han de recitar como un mantra.

Lo que ya anuncia lo que vendría después es la nota que lo encabeza. Camacho avisa allí de que dos editores de revistas esperantistas le habían recomendado que no lo publicara en forma de librito:

Bonvolu do legi ĝin ne kiel artikolon por la ĝenerala publiko, sed estiel privatan leteron, kiun mi sendas al diversaj kolegoj kaj geamikoj.

Leedlo, pues, no como un artículo para el público general, sino como una carta privada que envío a diversos colegas y amigos.

Lo publicó igualmente, en Amberes, en marzo de 1999.

2001 — la dimisión y el poema. Aquel año dejó la Academia de Esperanto, en la que había entrado en 1992: así lo resumía el boletín de la federación española en 2008 —«en 1992 Camacho estis akceptita en la Akademion de Esperanto, sed rezignis en 2001»—, y así lo cuenta él mismo. También publicó en Fonto un texto del cual cita después estas líneas:

Mi ja admiras la lingvon esperanto; sed la afero esperanto, kiun mi lastatempe opiniis «nobla hobio», nun, kiel hobio, oscedigas min.

Yo sí admiro la lengua esperanto; pero la causa esperanto, que últimamente me parecía un «hobby noble», ahora, como hobby, me hace bostezar.

Del mismo año es el poema «Trapezoj»: «Dudek jarojn mi dediĉis / al la kvadraturo de unu cirklo» —veinte años dediqué a la cuadratura de un círculo.

2009 — La esperanta malpopolo. El ensayo donde niega que exista ningún «pueblo esperantista»: la fórmula, dice, no se puede comparar con «el pueblo palestino» sino con «el pueblo futbolístico» o «el pueblo filatélico». Y hay un apartado titulado literalmente «Kial mi ne kabeis plene?» —¿por qué no me marché del todo?—, cuatro años antes del texto del zombi:

Mi ne bezonis fornei parton de mia vivo, sed nur rekanali ĝin. Tro drastaj decidoj pli similas al fuĝo ol al solvo. […] Esperanto plu donas al mi ion, kion mi ne trovas aliie ajn: neracian senton de senpera aparteno al la mondo.

No me hacía falta negar una parte de mi vida, sino solo recanalizarla. Las decisiones demasiado drásticas se parecen más a una huida que a una solución. […] El esperanto sigue dándome algo que no encuentro en ningún otro sitio: una sensación irracional de pertenencia directa al mundo.

Y la frase que resume toda su posición: «Sed mi ne plu proponas esperanton al la mondo, pri tio mi jam laciĝis antaŭ jaregoj. Mi simple plu uzas ĝin, ĉefe por verki» —pero ya no propongo el esperanto al mundo, de eso me cansé hace un montón de años; simplemente sigo usándolo, sobre todo para escribir.

2012 — Nefermita poemo pri Esperanto kaj Esperantujo. Todo el diagnóstico de 2013, pero en verso y un año antes. Está el aburrimiento («De svage longa tempo mi enuas pri la plejparto de Esperantujo»), está la separación entre lengua y causa («La nudan lingvon mem mi ŝatas»), está la datación en el siglo XIX y XX, y está la respuesta a por qué seguimos:

Kial tamen ni tiom esperantumas? Tutsimple, ĉar ni estas kaptitaj. […] Ni tiom esperantumas, do, pro inercio.

¿Por qué, sin embargo, hacemos tanto de esperantistas? Muy sencillamente, porque estamos atrapados. […] O sea que hacemos tanto de esperantistas por inercia.

Y al final del poema aparece lo que lo retiene, que no es ninguna idea sino gente: «pluraj homoj brile junaj, novaj, inteligentaj, belaj, simpatiaj, entuziasmaj» —unas cuantas personas brillantemente jóvenes, nuevas, inteligentes, entusiastas. El poema se cierra declarando «sian nedemision, restemon, malkabeon» —su no dimisión, las ganas de quedarse, su des-kabei.

2017 — Brulvunde. Cuatro años después del texto del zombi, y mucho más duro. El poema «Lingvo Internacia» vuelve literalmente al vocabulario de 2013 y lo estira:

ĵargon’ surogata, placeba, hobia, zombia. […] malvasta kaĝo sen fermita pordo

jerga sucedánea, placebo, de hobby, zombi. […] jaula estrecha sin puerta cerrada

La última sección del poema, de tres líneas, es el punto más negro de todo el recorrido: «lingva fenomeno jam aborta, grundo fru-mature malfekunda, erco elĉerpita» —fenómeno lingüístico ya abortado, tierra prematuramente estéril, mineral agotado. Aunque, también aquí, él mismo se pone el límite: «eble mi troigis, ja poetoj emas al troigoj» —quizá he exagerado, que los poetas tendemos a exagerar.

La discusión que abrió

El artículo de 2013 generó un debate inmediato en Libera Folio, y ese debate es tan interesante como el texto.

La respuesta más elaborada fue la de José Antonio Vergara, que discrepa del diagnóstico general —dice que percibe signos de vitalidad— pero concede la parte que más importa: que sí hay ritos y rasgos ideológicos bien zombis en el ambiente esperantista, y que entre ellos destaca el finvenkismo. Su propuesta es una tercera vía que llama plivastismo, alternativa tanto al finvenkismo («el dogma de que el esperanto deba ser la segunda lengua de todo el mundo») como al raŭmismo: que el fenómeno esperanto realmente existente sea cada vez más amplio, en todos los sentidos imaginables, sin medirse contra una victoria final que no llega.

Otras respuestas van por otros caminos: Andreas Kuenzli sostiene que el esperanto solo tendrá oportunidad si abandona «la verda get(t)o» y el mundo exterior empieza a usarlo de verdad; un lector cuenta que sus conocidos le preguntan «Ĉu Esperanto ankoraŭ vivas?», que es exactamente la zombieco vista desde fuera que describía Camacho.

Y fue precisamente por las reacciones que Camacho amplió el artículo de Libera Folio hasta convertirlo en «Motivoj por ne kabei», publicado en Beletra Almanako 19 en febrero de 2014. Los capítulos sobre el satisfactor, el placebo, la segunda vida, el autoengaño y las certezas son posteriores al debate: añadió lo que le hicieron pensar.

Por qué no hizo kabei

El título del texto de 2014 no es «motivos para marcharse»: es «motivos para no marcharse». Y la respuesta que da allí es muy concreta:

Do, mi plu uzos ĝin same kiel mi plu uzos, divers-eme kaj diversgrade, aliajn lingvojn de mi konatajn: la finnan, la anglan, la francan, la portugalan, la ĉinan…

O sea que la seguiré usando igual que seguiré usando, con más o menos ganas y en distinto grado, las otras lenguas que sé: el finés, el inglés, el francés, el portugués, el chino…

Eso es lo que separa a Camacho de Kabe: no abandona la lengua, abandona la obligación de justificarla. Deja de medirla contra una promesa y la pone al lado de las otras lenguas que sabe. La última línea del texto, antes de las notas, es una frase que había leído hacía poco: «Ne kredu ĉion kion vi pensas» —no te creas todo lo que piensas.

Y al final hizo kabei (2024)

Diez años después de explicar por qué no se iba, se fue. En 2024 Camacho anunció que hacía kabei, y lo puso por escrito en su blog en febrero de 2025, en un texto titulado «Pensoj de kabeinto» —pensamientos de alguien que ha hecho kabei— fechado como el primer año «p.k.», post kabeo:

Nun, 15 jarojn poste, en 2025, mi povas konfirmi ke mi kabeis pasintjare definitive kaj harhave, kaj do ĉi tiujn pensojn mi skribas en la unua jaro p.k. (post kabeo).

Ahora, quince años después, en 2025, puedo confirmar que hice kabei el año pasado, definitivamente y peludo, y por tanto estos pensamientos los escribo en el primer año p.k. (post kabeo).

No es una decisión difusa ni un alejamiento progresivo: tiene un motivo concreto y una fecha. En el número 50 de Beletra Almanako —la revista de la que él mismo había sido corredactor entre 2007 y 2014— el equipo de redacción decidió colectivamente no publicarle el poema «Senrajte!», por lo que él cree que fue un solo verso: «la kreo de Israelo, tiu aberacio / morala» —la creación de Israel, esa aberración moral. El poema salió después en Beletra Edeno n.º 11 (p. 67-69) y alguien lo ha musicado.

Camacho preguntó a cada miembro de la redacción, incluido el editor Ulrich Becker, qué había votado, y todos le contestaron que habían acordado no revelarlo. Esa respuesta es la que rompe la relación, y no solo la profesional:

Ĉar, se mi ne rajtas scii kion ili unuope decidis kaj kial, mi ankaŭ ne povas fidi ilin de nun pri io ajn alia.

Porque, si no tengo derecho a saber qué decidió cada uno y por qué, tampoco puedo volver a confiarles nada más.

De la censura de un poema pasa a la conclusión sobre el conjunto: la lectura que hace es que es una muestra más de la indiferencia general de la comunidad esperantista ante lo que él llama la ocupación colonialista, apartheid y genocida de Palestina. Y la formula reescribiendo la frase de Theodor W. Adorno sobre escribir poesía después de Auschwitz: «Ĉu oni povas esperantumi post Gazao?» —¿se puede hacer de esperantista después de Gaza?

Hay, además, un motivo de sistema que enlaza directamente con el diagnóstico de 2013:

Ne havante plu seriozan periodaĵon en kiu publikigi verkojn aŭ tradukojn nek atentindan publikon al kiu adresi tiajn produktojn de literatura agado, mi trovas pli simple kaj preferinde dediĉi miajn tempon kaj energion al aliaj sferoj kaj rondoj kaj legoj.

Como ya no tengo ninguna publicación seria donde sacar obras o traducciones ni ningún público al que valga la pena dirigir esos productos de la actividad literaria, me resulta más sencillo y preferible dedicar mi tiempo y mi energía a otros ámbitos, otros círculos y otras lecturas.

Y el cierre: «Jam nenion mi atendas de Esperanto kaj Esperantujo, kiuj de longe, de jardekoj, havas malmulton por proponi al la mondo» —ya no espero nada del esperanto ni de Esperantujo, que llevan décadas teniendo poco que ofrecer al mundo.

El kabeo tampoco se ha quedado en su blog. La ficha que le dedica el catálogo de autores de literaturo.esperanto.net termina con esta línea: «En 2024 sciigis ke li kabeas» —en 2024 hizo saber que hacía kabei.

Un kabeo con excepciones

Él mismo pone los límites de lo que ha dejado. Nos lo escribe el 6 de septiembre de 2026, y nos autoriza expresamente a publicarlo:

Mi ĉesis interesiĝi pri Esperantujo kaj, rezulte, grandparte ankaŭ pri la lingvo mem (kio estas novaĵo kompare kun la tekstoj de mi kiujn vi menciis en via). Sed mi plu havas geamikojn en Esperantujo, nelegitajn esperantajn librojn hejme (kiujn mi nun legas iom post iom) kaj eĉ unu aŭ du poemarojn en tirkesto (kiujn mi eble provos publikigi). […] Mi kabeis sed kun ĉi tiuj esceptoj.

He dejado de interesarme por Esperantujo y, como consecuencia, en buena parte también por la lengua misma (esto es una novedad comparado con los textos míos que mencionáis en el vuestro). Pero todavía tengo amigos en Esperantujo, libros en esperanto sin leer en casa (que ahora voy leyendo poco a poco) e incluso uno o dos poemarios en el cajón (que quizá intentaré publicar). […] Hice kabei pero con estas excepciones.

Ese «es una novedad» es suyo y es preciso: lo que ha cambiado desde los textos que este artículo recorre no es el diagnóstico sobre el movimiento, es que ahora incluye la lengua. Y la conducta acompaña al matiz: en «Pensoj de kabeinto» escribía que en mayo de 2025 iría a Soria, donde se celebraba el congreso español, pero sin participar en el programa —solo ver a los amigos en los bares y por la calle. Ahora nos dice que sí participará en el congreso español de 2027, en Extremadura, de donde es, entre otras cosas para presentar allí dos libros suyos en esperanto: Gadir y la segunda edición de Palestino strangolata.

Dónde escribe ahora

Camacho tiene una sección propia en la revista cultural digital Café Montaigne, titulada «Quemaduras», en plural. Allí están sus últimos poemas, muchos en presentación bilingüe.

Él mismo, sin embargo, pone ahí un punto y aparte: «nuntempe mi povus diri ke mi ne plu verkas poemojn, nek en Esperanto nek en la hispana» —ahora mismo podría decir que ya no escribo poemas, ni en esperanto ni en español—, aunque guarda en el cajón un libro de poemas sobre la naturaleza finlandesa que no ha salido como publicación independiente. Son palabras suyas, en un mensaje del 5 de septiembre de 2026. Al día siguiente lo amplía: igual que en su momento se desenganchó de leer ciencia ficción, se ha desenganchado de escribir poesía y de escribir en general. En «Pensoj de kabeinto» lo había ligado también a Gaza —«¿se puede o merece la pena escribir después de Gaza si uno no es palestino?»— y había explicado que en los últimos años escribía poemas sobre todo en español.

Lo que pensamos

Hasta aquí, los textos. Lo que viene ahora es lectura nuestra y va marcada como tal.

Camacho es incómodo porque no se deja archivar en ninguna de las dos casillas cómodas. No es un enemigo del esperanto —ha escrito diez poemarios— y tampoco es uno de los nuestros que se ha equivocado: su crítica es específica, fechada y argumentada, y quien la quiera rebatir tendrá que hacerlo con argumentos y no con la biografía de quien la hace.

A nosotros nos parece que la parte más aprovechable de su diagnóstico no es la palabra zombi, sino la concesión. Si el cosmopolitismo practicado es la aportación real y quizá la única, entonces todo lo que hacemos tiene una vara de medir muy clara: ¿eso que estamos organizando pone a gente de sitios distintos a hablar entre ellas de algo que les importe? Si la respuesta es que sí, da igual que no llegue ninguna victoria final. Si es que no, no la salva ninguna bandera.

Y hay una segunda cosa, más pequeña y más práctica, que sale del poema de 2012: lo que lo retuvo no fue un argumento, fue gente concreta, «brile junaj», con quien le apetecía compartir lo que escribía. Eso coincide con lo que hemos encontrado en un siglo de gente que se iba del movimiento: los que volvieron, volvieron por una persona, no por una campaña.

Y una tercera, sobre el final. Lo que lo hizo marcharse no fue su propio diagnóstico. Veinte años de escribir que el movimiento era inercia, placebo y estructura fosilizada no lo movieron del sitio; lo que lo sacó fue una decisión editorial concreta sobre un poema concreto, y lo que leyó en esa decisión. Eso dice algo que nos parece aprovechable: la gente no se va por un diagnóstico, se va por un hecho. Y merece la pena leerlo junto a lo que él mismo escribía en 2014, que quien se queda no se queda por la victoria final, sino por gente concreta. Se va por la misma razón: porque la gente concreta hizo algo concreto.

Fuentes

  • Camacho, Jorge. «La zombia lingvo», Libera Folio, 9 de mayo de 2013 (copia de Internet Archive; la URL original ya no responde). De esa copia salen también las intervenciones de José Antonio Vergara, Andreas Kuenzli y el resto de participantes en el hilo, y la respuesta del propio Camacho.
  • Camacho, Jorge. «Motivoj por ne kabei», Beletra Almanako 19, febrero de 2014. Citamos por la copia íntegra que el autor publicó en su blog el 30 de agosto de 2016; no hemos visto el ejemplar impreso de Beletra Almanako.
  • Camacho, Jorge. «La esperanta malpopolo», publicado en su blog el 30 de diciembre de 2009 y recogido en el volumen de homenaje a Humphrey Tonkin La arto labori kune (2010).
  • Camacho, Jorge. «Nefermita poemo pri Esperanto kaj Esperantujo», 26 de julio de 2012; también en el poemario En la profundo.
  • Camacho, Jorge. «Lingvo Internacia», del poemario Brulvunde (2017), reproducido en Heroldo de Esperanto n.º 2269.
  • Camacho, Jorge. La liturgio de l’ foiro (Elementoj por ekzegezo), Progresema Esperanto-Forumo, Amberes, primera edición pública de marzo de 1999. Texto completo en Project Gutenberg, con el Manifiesto de Rauma y el suplemento sobre el Pacto por la Esperanta Civito.
  • Camacho, Jorge. Artículo en Fonto, 2001, y el poema «Trapezoj». Los conocemos solo por las citas que el propio Camacho hace de ellos en las notas de «Motivoj por ne kabei»; no hemos localizado el original de Fonto.
  • Hispana Esperanto-Federacio. HEF-Bulteno n.º 384 (julio-septiembre de 2008), p. 22, ficha biográfica que da el año y el lugar de nacimiento, el oficio de intérprete para la Unión Europea y las fechas de su entrada (1992) y salida (2001) de la Akademio de Esperanto. El año y el lugar los confirma también el registro de autoridades de la Deutsche Nationalbibliothek (GND 141268573), que no da el día. El día lo da él mismo: en un hilo de Facebook del 24 de noviembre de 2018, respondiendo a una felicitación de Damon Lord por el 18 de noviembre, Camacho escribe que también cumple años ese día su hermana Beatriz «el 1966, kiel mi mem» —de 1966, como yo mismo. El hilo no es enlazable públicamente.
  • Camacho, Jorge. «La senlima okupacio», 15 de abril de 2024, respuesta a Amri Wandel, «Milito inter Israelo kaj Hamas», Kontakto n.º 314 (2023:3), p. 8-9.
  • Wandel, Amri. «Milito inter Israelo kaj Hamas», Kontakto n.º 314 (2023:3), p. 8-9. No hemos visto el ejemplar de Kontakto —los números recientes solo se descargan con cuenta de socio de UEA—: leemos el texto completo en la copia que nos hizo llegar el propio Camacho el 6 de septiembre de 2026, reenviándonos un correo que él se había enviado el 22 de marzo de 2024. La cadena tiene, por tanto, un intermediario, y es una de las dos partes de la polémica. En ese mismo correo, tras una línea de guiones, está el comentario que Camacho escribió entonces, que es el germen de «La senlima okupacio». La crónica de Heroldo Komunikas la usamos solo para documentar la publicación del artículo, las circunstancias editoriales y la respuesta posterior de Kontakto; Heroldo Komunikas es el órgano de la Esperanta Civito y tiene posiciones propias dentro del movimiento.
  • Camacho, Jorge. «Pensoj de kabeinto», en su blog, 10 de febrero de 2025. Es donde explica su kabeo de 2024, los motivos y las excepciones.
  • Camacho, Jorge. «Mi estas harhava besto», en su blog, 2 de diciembre de 2024. Da los detalles de la censura de «Senrajte!» en Beletra Almanako 50, la negativa de la redacción a revelar el voto de cada uno y la publicación posterior del poema en Beletra Edeno n.º 11 (p. 67-69). No hemos visto ni el número 50 de Beletra Almanako ni el número 11 de Beletra Edeno: todo eso lo dice él. El texto es también su respuesta a István Ertl, «Tiel la mondo… testas amikecojn», Kontakto —número que el propio Camacho da como «supuestamente» el 320 (2024/4)—, que tampoco hemos leído.
  • Ficha de autor de Jorge Camacho en literaturo.esperanto.net, cuyo catálogo de autores es la referencia habitual para la literatura en esperanto. La última línea de la biografía dice: «En 2024 sciigis ke li kabeas».
  • Camacho, Jorge. Mensajes al autor de este artículo, 5 y 6 de septiembre de 2026, citados con su autorización expresa: que ya no escribe poemas ni prácticamente nada, que ha dejado de interesarse también por la lengua, las excepciones de su kabeo y su intención de ir al congreso español de 2027 en Extremadura a presentar Gadir y la segunda edición de Palestino strangolata.
  • Camacho, Jorge. Palestino strangolata, poemario. Primera edición, MAS, 2016 (colección Mas-Libro 147, ISBN 978-2-36960-049-7); segunda edición, revisada y ampliada, Espero, 2026. La presentación de la segunda edición en el Congreso Universal, en Libera Folio.
  • Camacho, Jorge. Palestina estrangulada. Calumnia Edicions, 2018, con prólogo de Santiago Alba Rico; segunda edición revisada y ampliada, CantArabia, diciembre de 2023; en el catálogo de Editorial Loto Azul.
  • Camacho, Jorge. Sección «Quemaduras» en la revista cultural digital Café Montaigne, donde publica sus últimos poemas, muchos en presentación bilingüe. Que ahora mismo ya no escribe poemas y que tiene inédito un libro sobre la naturaleza finlandesa lo dice él mismo, en un mensaje del 5 de septiembre de 2026.
  • Camacho, Jorge. Bibliografía de sus obras, mantenida en su blog, para los datos de los poemarios y ensayos.
  • Carlevaro, Tazio. Ĉu Esperanto postvivos la jaron 2045? PDF en satesperanto.org, que es el pronóstico que Camacho discute.
  • Hispana Esperanto-Federacio. Boletín / HEF-Bulteno n.º 410 (abril-junio de 2015), 411, 412 y 413, para el Diploma de Actividad Artística Destacada de UEA de 2013 y para el homenaje del 75.º Congreso Español de Esperanto de 2016, en Herrera del Duque.

El retrato de Jorge Camacho es de Ziko van Dijk, hecho en Róterdam el 24 de noviembre de 2007, y se reproduce bajo licencia CC BY-SA 3.0.

Todas las traducciones al castellano son nuestras.

Véase también

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