No hace falta dejar WhatsApp para probar Telegram, y casi nadie lo hace: la gente añade aplicaciones, no las cambia. Las dos sirven para cosas distintas. WhatsApp es el sitio de la gente que ya conoces, y es más privado por defecto: todas las conversaciones, también las de grupo, van cifradas de extremo a extremo. Telegram es el sitio para encontrar gente que todavía no conoces: grupos públicos de hasta 200.000 personas, canales sin límite de suscriptores y un nombre de usuario que permite hablar con desconocidos sin enseñarles el teléfono. El precio de añadir Telegram es una aplicación más en el móvil. Lo que no conviene es pasar allí las conversaciones privadas, porque en Telegram los grupos no van cifrados de extremo a extremo.

WhatsApp, la gente que ya conoces; Telegram, la gente que todavía no conoces. No hace falta elegir.
La comparación, en una tabla
| Telegram | ||
|---|---|---|
| Quién lo lleva | Meta (Facebook) desde 2014 | Telegram, fundado por Pavel y Nikolai Durov, con el equipo en Dubái |
| Usuarios al mes | más de 3.000 millones (2025) | más de 1.000 millones (2025) |
| Cifrado de extremo a extremo | sí, en todas las conversaciones y grupos, por defecto | solo en los «chats secretos», de uno a uno, y en las llamadas; nunca en grupos ni canales |
| Grupos | hasta 1.024 personas | hasta 200.000 personas |
| Canales (de solo lectura) | sí, desde 2023, sin cifrado de extremo a extremo | sí, sin límite de suscriptores |
| Grupos abiertos a cualquiera | con un enlace de invitación que alguien publica o te pasa | grupos públicos: cualquiera puede leerlos y entrar, y hay directorios |
| Tu número de teléfono | lo ve quien comparte grupo contigo (los nombres de usuario se están desplegando ahora) | puedes ocultarlo y usar un nombre de usuario |
| Otros dispositivos | el teléfono y hasta cuatro más | todos los que quieras: el historial está en la nube |
| Código | cerrado | aplicaciones de código abierto; el servidor, cerrado |
Las cifras y las características son las que publican las propias empresas; las fuentes están en cada apartado y al final.
Por qué nadie se cambia: el efecto red
Una aplicación de mensajería vale lo que vale la gente que encuentras en ella. Si todos tus contactos están en WhatsApp, WhatsApp te sirve mucho; si en Telegram no tienes a nadie, te sirve de poco, aunque te gusten más sus funciones. Los economistas lo llaman efecto red —el valor de un servicio crece con el número de personas que lo usan— y lo formalizaron Michael Katz y Carl Shapiro en un artículo de 1985 que es el punto de partida de todo lo que se ha escrito después sobre el tema.
El experimento más grande se hizo sin querer en enero de 2021. WhatsApp anunció una política de privacidad nueva, mucha gente entendió que compartiría más datos con Facebook, y en una semana hubo una desbandada: Pavel Durov, el fundador de Telegram, escribió el 12 de enero que «25 million new users joined Telegram in the last 72 hours alone», y Signal tuvo unos 7,5 millones de instalaciones en cinco días, según los datos de Sensor Tower que publicó CNBC. WhatsApp aplazó la política e insistió en que «This update does not expand our ability to share data with Facebook».
Qué pasó después lo estudió un equipo de la Universidad de Aarhus, que siguió durante meses a 1.525 usuarios de México, España, Sudáfrica y el Reino Unido (Griggio, Nouwens y Klokmose, 2022):
Over a quarter wanted to switch at least part of their communication to other apps, but 74% of them failed to do so. By May, 27% had increased their use of other apps, and only 16% used WhatsApp less.
Más de una cuarta parte quería pasar al menos una parte de sus conversaciones a otras aplicaciones, pero el 74 % no lo consiguió. En mayo, el 27 % había aumentado el uso de otras aplicaciones, y solo el 16 % usaba menos WhatsApp.
O sea: la gente no cambió de aplicación, añadió una. Es lo que los economistas de plataformas, a partir de Jean-Charles Rochet y Jean Tirole, llaman multihoming: estar en varias plataformas a la vez. Y es lo más normal del mundo. La encuesta del regulador europeo de telecomunicaciones, el BEREC, a más de 12.000 usuarios de doce países, España incluida, encontraba ya en 2020 que solo un 18 % usaba una sola aplicación: más del 82 % usaba dos o más cada mes. En España, según el Panel de Hogares de la CNMC —la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el regulador español— de finales de 2025, usa WhatsApp habitualmente el 94,6 % de quien navega por Internet, y Telegram el 17,4 %.
La conclusión práctica es que la pregunta «¿WhatsApp o Telegram?» está mal planteada. La buena es: ¿qué me da Telegram que WhatsApp no me da, y cuánto me cuesta tenerlo?
Qué ganas añadiendo Telegram
Encontrar gente que no conoces. Es la gran diferencia. En WhatsApp entras en un grupo cuando alguien te invita o te pasa el enlace de invitación, y desde ese momento todos los miembros ven tu número. En Telegram un grupo puede ser público: según su ayuda, «anybody can view the group’s entire chat history and join to post messages». Puedes leer qué se dice antes de entrar, y hay directorios por temas. Un grupo puede llegar a 200.000 miembros, y un canal —donde escribe solo quien lo lleva y el resto lee— no tiene límite de suscriptores. Para una afición, un idioma que aprendes, una asociación o un barrio, esto cambia las cosas: la comunidad se puede encontrar sin padrino.
No enseñar tu número. En Telegram puedes ponerte un nombre de usuario, y según la propia empresa «people can contact you on Telegram without knowing your phone number»; si alguien te encuentra por el nombre de usuario, ninguno de los dos ve el número del otro, salvo que tu configuración de privacidad lo permita. En un grupo de WhatsApp, en cambio, todos los miembros ven tu teléfono. Esto está cambiando: desde el 29 de junio de 2026 WhatsApp deja reservar un nombre de usuario y lo va activando «gradually over the coming months». En las dos aplicaciones, eso sí, hace falta un número para registrarse.
Todo en la nube, en todos los aparatos. Las conversaciones normales de Telegram se guardan en sus servidores, y por eso las tienes enteras en el móvil, en la tableta y en el ordenador, sin depender de ninguno de ellos. WhatsApp permite el teléfono y hasta cuatro dispositivos más, que funcionan aunque el teléfono esté apagado. La comodidad de Telegram tiene un precio, y es el del apartado siguiente.
Archivos grandes y bots. Telegram acepta archivos de hasta 2 GB (4 GB con la versión de pago, Premium) y tiene una plataforma de bots, programas que contestan dentro de un chat: para moderar grupos, hacer encuestas o recibir avisos.
Qué pierdes: la privacidad no es la misma
Aquí conviene no hacerse ilusiones, porque es el punto en el que más se confunden las dos aplicaciones.
WhatsApp cifra de extremo a extremo todas las conversaciones desde el 5 de abril de 2016: «every message, photo, video, file, and voice message you send, is end-to-end encrypted by default, including group chats». Usa el protocolo de Signal, y fue el propio Signal quien lo anunció. De extremo a extremo quiere decir que el mensaje solo lo pueden leer los aparatos de quien lo envía y de quien lo recibe: ni WhatsApp ni nadie por el camino. Hay dos excepciones que conviene saber: los canales de WhatsApp «are not end-to-end encrypted by default», y las copias de seguridad en Google Drive o iCloud solo van cifradas de extremo a extremo si lo activas tú.
Conviene tener clara una tercera cosa: el cifrado protege el camino, no los extremos. El programa que cifra y descifra los mensajes en tu teléfono lo hace y lo actualiza la misma empresa, y quien lo usa no puede comprobar qué hace con ellos una vez descifrados. Lo desarrolla «¿WhatsApp es realmente seguro? El problema de los extremos que no controlas», un artículo de un blog personal, no de una web del grupo.
Telegram no cifra de extremo a extremo los chats normales. Su propia explicación lo dice así: «Server-client encryption is used in Cloud Chats (private and group chats), Secret Chats use an additional layer of client-client encryption.» Los chats normales van cifrados entre tu aparato y el servidor, pero en el servidor Telegram los puede leer. Los chats secretos sí van de extremo a extremo, pero solo son de uno a uno, hay que abrirlos a propósito y viven solo en los dos aparatos donde se crearon. Las llamadas de voz y de vídeo sí van cifradas de extremo a extremo. Los grupos y los canales, nunca.
Esto tiene consecuencias prácticas. Pavel Durov fue detenido en Francia el 24 de agosto de 2024 y, según el comunicado de la fiscalía de París, imputado entre otras cosas por complicidad en delitos cometidos a través de la plataforma y por negarse a facilitar información para interceptaciones autorizadas. El 23 de septiembre, Telegram cambió su política de privacidad para decir que puede dar «your IP address and phone number to the relevant authorities» cuando recibe una petición judicial válida. Durov precisó que en la mayoría de países ya lo hacía desde 2018. Lo que Telegram tiene en el servidor, en resumen, es accesible para Telegram, y para quien se lo pueda exigir legalmente.
Telegram usa un cifrado propio, MTProto, en lugar de un protocolo estándar. Los criptógrafos lo han estudiado a fondo. Martin Albrecht, Lenka Mareková, Kenneth Paterson e Igors Stepanovs encontraron cuatro ataques, de gravedad práctica muy desigual, que Telegram corrigió en 2021, y demostraron que, con esas correcciones, MTProto puede ofrecer un canal confidencial, pero bajo unas suposiciones que ellos mismos califican de inusuales. En 2025, el mismo grupo demostró formalmente que el intercambio de claves con el servidor es seguro. La lectura razonable no es que Telegram esté «roto», sino que es un diseño hecho en casa, que ha costado años validar, y que la gran diferencia con WhatsApp no es la criptografía sino qué se cifra y qué no.
WhatsApp, a cambio, es de Meta. El contenido de los mensajes no lo ve, pero según su política de privacidad recoge datos del dispositivo y de la conexión, entre ellos la dirección IP, y trabaja con «Meta Companies that act as our service providers». La guía de privacidad de la Fundación Mozilla le pone un 6 sobre 10: bien en cifrado, peor en lo que hace con los datos de alrededor. A Telegram no le hace ninguna reseña vigente. La organización alemana de consumidores Stiftung Warentest, en su comparativa de 2022, no le puso nota porque ya no lo consideraba una aplicación de mensajería pura, sino también una red social. La observación es exacta, y es precisamente por eso que sirve para una cosa distinta.
Si lo que quieres es privacidad: Signal
Si lo que buscas es que nadie pueda leer nada, ni las conversaciones ni los grupos, la aplicación que mejor puntúan las evaluaciones independientes no es ninguna de las dos: es Signal. La lleva una fundación sin ánimo de lucro, cifra de extremo a extremo absolutamente todo —«Privacy isn’t an optional mode», dice su web— y Mozilla le da un 9 sobre 10. Su problema es el mismo que el de Telegram: el efecto red. Para las conversaciones privadas con gente que ya lo tiene, es la mejor opción; para encontrar comunidades, Telegram tiene mucha más gente.
Lo que puede cambiar: la interoperabilidad europea
El efecto red es tan fuerte porque las aplicaciones no se hablan entre ellas: un mensaje de Telegram no llega a WhatsApp. La Unión Europea lo ha querido cambiar. El 6 de septiembre de 2023 la Comisión designó a Meta como guardián de acceso (gatekeeper) por WhatsApp y Messenger, y el artículo 7 de la Ley de Mercados Digitales la obliga a abrirlos a otras aplicaciones que lo pidan. En noviembre de 2025 Meta anunció los primeros chats con terceros, con dos aplicaciones pequeñas, BirdyChat y Haiket; la primera, rebautizada Balsio, está abierta a toda Europa desde mayo de 2026, y solo llega a los contactos de WhatsApp que lo han aceptado. Los grupos vendrán después. Telegram no está en la lista de guardianes de acceso, así que la obligación no le afecta. Es, de momento, un comienzo.
Donde más se nota: las comunidades de afición
Todo esto se ve muy bien en una comunidad pequeña y repartida por el mundo, como la de la gente que habla esperanto. Las conversaciones entre amigos y los grupos de cada club van por WhatsApp, como todo. Pero quien empieza a aprender el idioma y quiere encontrar con quién practicar no tiene a nadie que lo invite a un grupo de WhatsApp, y donde acaba encontrándolos es en Telegram. El directorio Telegramo.org listaba el 3 de octubre de 2026 216 grupos en esperanto —por temas, por ciudades y en parejas de idiomas, del castellano al catalán— y 34 canales. La propia aplicación se puede poner en esperanto, con una traducción hecha por voluntarios que todavía no es oficial y que Telegram ofrece como beta.
Lo mismo pasa con cualquier afición que tenga poca gente en cada ciudad: la comunidad entera solo se encuentra si se puede buscar. Nuestro grupo está en las dos aplicaciones, y tienes los enlaces en la página de contacto.
Cómo empezar sin lío
- Instala Telegram y regístrate con tu número: es obligatorio, pero no tienes que enseñárselo a nadie.
- Ponte un nombre de usuario. Es lo que darás a la gente en lugar del teléfono.
- En la configuración de privacidad, elige quién puede ver tu número y quién te puede encontrar por él. «Nadie» es una respuesta válida.
- Busca los grupos de lo que te interesa o entra por los enlaces que publican las asociaciones.
- Las conversaciones íntimas, déjalas donde estaban: en WhatsApp, o en Signal. Y si en Telegram quieres hablar de uno a uno con privacidad de verdad, abre un chat secreto.
Fuentes
Las empresas
- WhatsApp. «End-to-end encryption», 5 de abril de 2016.
- Signal. «WhatsApp’s Signal Protocol integration is now complete», 5 de abril de 2016.
- Meta. «Facebook to Acquire WhatsApp», 19 de febrero de 2014: unos 16.000 millones de dólares, además de 3.000 millones en acciones para los fundadores y los empleados.
- WhatsApp. «Communities now available», 3 de noviembre de 2022 (grupos de hasta 1.024 personas).
- WhatsApp. «Introducing WhatsApp Channels», 8 de junio de 2023.
- Meta Engineering. «How WhatsApp enables multi-device capability», 14 de julio de 2021.
- Meta. «End-to-end encrypted backups on WhatsApp», 14 de octubre de 2021.
- WhatsApp. «It’s time to reserve your WhatsApp username», 29 de junio de 2026, y preguntas frecuentes sobre los nombres de usuario.
- WhatsApp. «Giving more time for our recent update», 15 de enero de 2021.
- WhatsApp. Política de privacidad para el Espacio Económico Europeo, en vigor desde el 2 de julio de 2026.
- TechCrunch. «WhatsApp now has more than 3 billion users», 1 de mayo de 2025.
- Telegram. Preguntas frecuentes: lanzamiento el 14 de agosto de 2013, equipo en Dubái, límites de grupos, canales y archivos, chats secretos, código abierto. Licencias de las aplicaciones en telegram.org/apps.
- Telegram. Política de privacidad, apartado 8.3, actualizada el 23 de septiembre de 2024.
- Telegram. Plataforma de bots.
- Pavel Durov, en su canal de Telegram: 12 de enero de 2021 (25 millones de usuarios nuevos en 72 horas), 19 de marzo de 2025 (más de 1.000 millones de usuarios al mes), 2 de octubre de 2024 (datos a las autoridades desde 2018).
- Signal. «Signal Foundation», 21 de febrero de 2018, y signal.org.
Prensa, autoridades y evaluaciones
- CNBC. «Signal and Telegram downloads surge after WhatsApp update», 12 de enero de 2021.
- Tribunal judiciaire de Paris. Comunicado de la fiscal de la República sobre la imputación de Pavel Durov, 28 de agosto de 2024.
- Comisión Europea. «Digital Markets Act: Commission designates six gatekeepers», 6 de septiembre de 2023; lista de guardianes de acceso.
- Reglamento (UE) 2022/1925, Ley de Mercados Digitales, artículo 7.
- Meta. «WhatsApp enables third-party chats for users in Europe», 14 de noviembre de 2025.
- Balsio. «BirdyChat is now live in Europe», 5 de mayo de 2026.
- CNMC. Panel de Hogares, cuarto trimestre de 2025, 22 de mayo de 2026.
- BEREC. Report on the impact of consumer behaviour on digital platforms, BoR (21) 89, 2021.
- Fundación Mozilla. Reseñas de WhatsApp y de Signal.
- Stiftung Warentest. «Messenger-Apps im Vergleich», 22 de febrero de 2022.
Investigación
- Katz, Michael L., y Shapiro, Carl. «Network Externalities, Competition, and Compatibility». The American Economic Review, 75(3), 1985, pp. 424–440. JSTOR · RePEc
- Rochet, Jean-Charles, y Tirole, Jean. «Platform Competition in Two-Sided Markets». Journal of the European Economic Association, 1(4), 2003, pp. 990–1029. doi:10.1162/154247603322493212
- Nouwens, Midas; Griggio, Carla F., y Mackay, Wendy E. «»WhatsApp is for family; Messenger is for friends»: Communication Places in App Ecosystems». CHI 2017. doi:10.1145/3025453.3025484
- Griggio, Carla F.; Nouwens, Midas, y Klokmose, Clemens N. «Caught in the Network: The Impact of WhatsApp’s 2021 Privacy Policy Update on Users’ Messaging App Ecosystems». CHI 2022. doi:10.1145/3491102.3502032 · texto en la Universidad de Aarhus
- Albrecht, Martin R.; Mareková, Lenka; Paterson, Kenneth G., y Stepanovs, Igors. «Four Attacks and a Proof for Telegram». IEEE Symposium on Security and Privacy 2022. doi:10.1109/SP46214.2022.9833666 · página del proyecto
- Albrecht, Martin R., y otros. «Analysis of the Telegram Key Exchange». Eurocrypt 2025. Texto en la IACR
Telegram y el esperanto
- Telegramo.org, directorio de grupos en esperanto, y su lista de canales. Recuento nuestro del 3 de octubre de 2026.
- Telegramo.org: Esperantigo, historia de la traducción, y el paquete de idioma en Telegram.
Véase también
- Mastodon explicado: qué es, por qué no es una sola red y cómo seguirnos
- ¿WhatsApp es realmente seguro? El problema de los extremos que no controlas, en un blog personal: por qué el cifrado de extremo a extremo no garantiza que los extremos sean de fiar.
- Contacto: nuestro grupo de WhatsApp, el de Telegram y el resto de vías.
Leer en:
