El 15 de marzo de 1990, la sección de Economía de El Mundo anunciaba que una organización de Moscú llamada «Fondo Esperanto» y la asociación esperantista de Murcia «Ricardo Codorniu» habían acordado crear una sociedad mixta de comercio con los países del Este que, «como dato verdaderamente significativo, operará a través del esperanto». Los proyectos eran concretos: un vídeo turístico de Murcia para la televisión rusa, tiendas de ropa en la Alemania del Este y exportación de hortalizas y fruta. Quien lo movía era José Luis Pérez Ovilo, neuropsiquiatra, presidente de la asociación murciana y, ese mismo año, cargo de la federación esperantista valenciana y murciana.
No hemos encontrado ningún indicio de que la sociedad llegara a comerciar. El rastro documental se acaba en 1990: ni el boletín de la federación española ni el Valencia Luno vuelven sobre ello. La Alemania del Este dejó de existir siete meses después de la noticia, y la Unión Soviética, veintiún meses después.

Recorte de «Acuerdos comerciales con la Unión Soviética mediante el esperanto», de El Mundo, 15 de marzo de 1990
Qué decía la prensa
La noticia de El Mundo, firmada por Carmen Llorente, la llevaba el diario a la página 48, en Economía. Decía que la sociedad «facilitará todo tipo de acciones económicas entre Murcia y el conjunto de los países del Este donde existen organizaciones de esperanto», y detallaba tres líneas de negocio:
- Turismo. La Dirección General de Turismo de Murcia haría un vídeo sobre la región que se emitiría en la televisión rusa.
- Ropa. La asociación murciana estaba tramitando, para la cadena de ropa joven Liwe —«que factura 7.000 millones de pesetas al año»—, la instalación de tiendas en la República Democrática Alemana.
- Hortofrutícola. La mayor parte del negocio de la sociedad mixta debía ir a la exportación de fruta y hortaliza hacia el Este.
El contacto, según el diario, había venido por una vía inesperada: «el viaje que realizó recientemente un conjunto musical de la televisión rusa a España».
Un segundo recorte, del diario murciano La Opinión y firmado por Fina Tafalla, añade el detalle administrativo. El director general de Turismo de Murcia, Ginés Rosa, debía ser recibido en la Feria Internacional de Turismo de Budapest por la asociación esperantista húngara, «dispuesta a colaborar en fomentar la captación de turistas del Este»; su antecesor en el cargo, Luis Arróniz, había dicho que se traducirían al esperanto unos folletos turísticos de la región; y el presidente de la gestora de Agrulimón, Francisco Garre, se había mostrado interesado por los contactos comerciales con el Este. Pérez Ovilo resumía el argumento de venta:
«El esperanto es fundamental para realizar intercambios, tanto culturales como económicos, con cualquier parte del mundo.»
Lo que ofrecía, tal como lo planteaba él, no era tanto la lengua como la red: había sociedades esperantistas en todos los países del Este, con gente dispuesta a hacer de puente, y eso tenía «el bajo coste que a las empresas ocasionaría utilizar los servicios de las asociaciones esperantistas».
Una «sociedad mixta» era una figura legal concreta
La expresión no era retórica. El 13 de enero de 1987, el Consejo de Ministros de la URSS promulgó un decreto —con efecto retroactivo a primeros de año— que autorizaba constituir empresas conjuntas entre compañías de países de fuera del Comecon —el bloque económico de los países socialistas— y ministerios y organizaciones productivas soviéticas designadas; el mismo día, el Presídium del Soviet Supremo reguló su fiscalidad. Era una de las piezas de la perestroika: hasta entonces, una empresa occidental que quisiera hacer negocio en la URSS solo tenía fórmulas donde no llegaba a tener nada en propiedad. A partir de ahí, sí.
O sea que lo que anunciaba El Mundo no era una metáfora ni un hermanamiento: era la figura legal que acababa de abrir Gorbachov. Y lo que, según Pérez Ovilo, aportaban los esperantistas era justamente la parte que a las empresas les costaba más: encontrar con quién hablar al otro lado, y entenderse con ellos.
El «Fondo Esperanto» de Moscú, según El Mundo, se había creado en diciembre de 1989 y proyectaba abrir una televisión al año siguiente. Su objetivo declarado era «introducir el esperanto en las vías comerciales, en contra de la imposición del inglés en todo el mundo».
De esa organización no hemos podido encontrar ningún rastro fuera de la prensa española de 1990 y del comentario de la federación española: no aparece en las fuentes sobre el esperantismo soviético que hemos consultado. Eso no quiere decir que no existiera —el movimiento esperantista soviético de aquellos años está mal documentado en abierto—, sino que lo que sabemos de ella viene, de momento, de un solo lado.
Quién lo movía
José Luis Pérez Ovilo presidía la asociación esperantista de Murcia «Ricardo Codorniu», bautizada así por Ricardo Codorníu y Stárico (Cartagena, 1846 – Murcia, 1923), ingeniero de montes, repoblador de Sierra Espuña y conocido como «el apóstol del árbol», que fundó la sociedad esperantista de Murcia en 1902 y, al año siguiente, la Sociedad Española para la Difusión del Esperanto. La asociación de 1990 llevaba su nombre en homenaje; no hemos comprobado ninguna continuidad jurídica con aquellas sociedades.
Pero no era solo un dirigente murciano. El Valencia Luno número 28, de septiembre de 1990 —el boletín del Grup Esperanto de València—, lo lista como responsable de la comisión «Nunaj temoj» («temas de actualidad») de la Valencia Esperanto-Federacio, la federación que valencianos y murcianos habían constituido en Alicante seis meses antes de la noticia y que agrupaba los dos territorios. La operación soviética, por lo tanto, la llevaba un cargo de nuestra federación.
La federación española lo aplaudió
El Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio —la asociación estatal de esperantistas, que publicaba desde 1949 un boletín periódico— reprodujo los dos recortes enteros en el número 295, de marzo-abril de 1990, y los acompañó de un editorial titulado «Jen imitinda ekzemplo» («He aquí un ejemplo digno de imitar»).
La redacción sacaba de ahí una conclusión general, y vale la pena leerla entera porque dice mucho del momento:
«Resume, nia penso estas, ke ĉiu el ni, foje kolektive, foje individue, laŭ ebloj, kapabloj kaj inklinoj, uzu Esperanton en la internaciaj rilatoj por ĉia pretendo, ankaŭ kun profitaj celoj […]. Tiuj indikitaj realaĵoj tute ne signifas, ke ni rezignas pri niaj utopioj. […] ĉar por ĉio estas utila Esperanto!»
«En resumen, lo que pensamos es que cada uno de nosotros, a veces colectivamente, a veces individualmente, según posibilidades, capacidades e inclinaciones, use el esperanto en las relaciones internacionales para cualquier pretensión, también con finalidades lucrativas […]. Esas realidades que indicamos no significan de ninguna manera que renunciemos a nuestras utopías. […] ¡porque para todo es útil el esperanto!»
La frase sobre las utopías cuesta de leer como un adorno: la redacción se adelanta, nos parece, a una objeción que tenía que salir de dentro de casa —que poner el esperanto a vender limones era rebajarlo—, aunque el texto no diga quién la hacía.
Qué pasó después
Aquí es donde el artículo se acaba y empieza lo que no sabemos. Hemos buscado continuación en la colección del Boletín de la federación española, en el Valencia Luno y en los boletines de otras asociaciones estatales, y no hay ninguna: la sociedad mixta no vuelve a aparecer, ni para dar resultados ni para explicar que no salió adelante.
Lo que sí se puede comprobar es el contexto que se le deshizo debajo:
- La República Democrática Alemana, donde debían ir las tiendas de Liwe, dejó de existir el 3 de octubre de 1990, siete meses y medio después de la noticia.
- La Unión Soviética se disolvió el 26 de diciembre de 1991.
- Liwe Española era —y es— una empresa murciana real, que había salido a bolsa en 1989, la primera murciana y la primera textil en hacerlo, y que hoy fabrica la marca Inside. Su propia historia corporativa no menciona ninguna operación en la Alemania del Este; ahora bien, eso es una página promocional de empresa, no un archivo, y lo que no sale ahí no queda descartado.
De manera que no podemos decir que la operación fracasara: podemos decir que el rastro se acaba aquí, y decir dónde hemos buscado. Quedan abiertas dos puertas que no hemos podido abrir: las fuentes soviéticas sobre el «Fondo Esperanto» y el archivo de la asociación murciana, si se conserva.
El hombre, seis años después
Pérez Ovilo no abandonó la idea de que el esperanto debía justificarse con argumentos de economista. En septiembre de 1996 consiguió llevar a la Universidad de Murcia al premio Nobel de Economía de 1994, Reinhard Selten, esperantista, que dio allí una conferencia en esperanto con traducción simultánea al castellano. El Boletín de la federación lo cuenta en el número 325: el proyecto «nació en la mente de nuestro buen amigo el doctor José Luis Pérez Ovilo», que tuvo que convencer primero a Selten y después buscar la financiación.
A aquella conferencia asistió, e intervino en el coloquio en esperanto, el valenciano Pascual Pont Martínez.
El Boletín 323 informa también de que Pérez Ovilo había traducido al castellano dos obras de referencia sobre la historia de la lengua —la Historio de la Mondolingvo de Ernest Drezen y La Danĝera Lingvo de Ulrich Lins, sobre la persecución del esperanto por los regímenes totalitarios—, y que lo hacía saber públicamente para evitar que nadie las tradujera dos veces. No nos consta que ninguna de las dos traducciones llegara a publicarse.
Un error de El Mundo
En el recorte, Carmen Llorente escribe dos veces «José Luis Pérez Ovido». En todas las demás fuentes —el Boletín, La Opinión, el Valencia Luno— el apellido es Ovilo. Lo hacemos constar porque quien busque el nombre tal como salió en el diario no lo encontrará en ningún otro sitio, y porque un error de transcripción repetido acaba creando una persona que no existe.
Fuentes
- «Acuerdos comerciales con la Unión Soviética mediante el esperanto», Carmen Llorente, El Mundo, 15 de marzo de 1990, p. 48, sección de Economía. Reproducido en facsímil en el Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 295, p. 10.
- «Murcia realizará acuerdos comerciales gracias al esperanto», Fina Tafalla, La Opinión (Murcia), sin fecha visible en el recorte. Reproducido en el mismo Boletín núm. 295, p. 9.
- «Jen imitinda ekzemplo», editorial de la redacción, Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 295 (marzo-abril de 1990), p. 9-11.
- Boletín núm. 323, nota «Al eventualaj tradukantoj»; núm. 325 y núm. 326, sobre la visita de Reinhard Selten a Murcia.
- Valencia Luno núm. 28, septiembre de 1990, p. 5, lista de comisiones de la Valencia Esperanto-Federacio con sus responsables. El boletín está transcrito entero en Valencia Luno (1982-1990).
- «International Joint Enterprises in the Soviet Union», Steven Ruth, UCLA Pacific Basin Law Journal, vol. 6, núm. 1-2 (1989), sobre el decreto del Consejo de Ministros de la URSS del 13 de enero de 1987 y el marco legal de las empresas conjuntas.
- Historia de Liwe Española, página corporativa de la empresa.
- Ricardo Codorníu y Stárico, biografía del Diccionario Biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia.
Véase también
Entrada incorporada retrospectivamente el 17 de septiembre de 2026. La fecha de la entrada corresponde al documento o actividad original.
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