Durante unos años, cualquiera que abriera Duolingo encontraba el esperanto al lado del inglés y del alemán. El curso en castellano lo construyó un equipo de siete voluntarios, y uno de ellos era valenciano. Hoy, diez años después, el curso sigue existiendo pero ya no aparece en el catálogo: hay que saberse la dirección para llegar.
La llegada del esperanto a Duolingo fue un punto de inflexión en la difusión contemporánea de la lengua. Por primera vez, cualquier usuario de una de las plataformas educativas más populares del mundo podía elegir el esperanto en la misma lista que el inglés, el francés o el italiano. Esa presencia no solo facilitaba el aprendizaje: también presentaba el esperanto como una lengua viva que se podía estudiar y utilizar, y no como una curiosidad histórica.
De ahí viene lo que dentro del movimiento se llama la «generación Duolingo»: gente que descubrió la lengua por la aplicación y que después se incorporó a la comunidad. Igor Almeida lo decía de sí mismo en 2023 en Libera Folio —«Mi estas parto de tio, kion Esperantujo nomas la Duolingo-generacio»—: había empezado en 2018, por recomendación de un amigo, y cuando lo contaba ya era presidente de la juventud esperantista brasileña (BEJO) y miembro del comité de TEJO.
Aquí mismo tenemos un ejemplo. Diego «Djego» Mascarell, de nuestro grupo desde abril de 2025, aprendió esperanto por su cuenta con el curso de Duolingo en castellano y con lernu!; en junio de 2026 aprobó el B2 en la UNED.
La cronología, de un vistazo
28 de mayo de 2015
Duolingo abre el curso de esperanto para anglófonos. En dos días se apuntan 9.600 personas.
16 de octubre de 2015
El curso para castellanohablantes entra en la Incubadora, con un equipo de siete voluntarios. (cuatro meses y medio después del primero)
26 de octubre de 2016
Se abre en beta. (un año en la Incubadora)
26 de junio de 2017
Sale de la beta: curso completo y público. (ocho meses de beta)
10 de marzo de 2021
Duolingo cierra el modelo de voluntariado y paga a los colaboradores según su contribución. (tres años y ocho meses de curso hecho por voluntarios)
Marzo de 2023
Interrumpe el desarrollo de los cursos y deja de mostrarlos en el catálogo. (dos años después)
30 de agosto de 2026
El curso sigue vivo si sabes la dirección, pero no aparece en el catálogo en castellano. (tres años y medio así)
El primer curso: el esperanto para anglófonos
El fundador de Duolingo, Luis von Ahn, comentó en una conferencia de 2012 que la mayor parte de las propuestas de cursos que recibía la plataforma pedían, por algún motivo, precisamente el esperanto. Al oírlo, el esperantista estadounidense Chuck Smith, residente en Berlín, se puso en contacto con él enseguida. La respuesta fue que el esperanto sí estaba en el plan, pero que otras lenguas tenían prioridad.
El trabajo empezó ocho meses antes del estreno. Chuck Smith dirigió un equipo de cinco personas y la principal responsable del curso fue Ruth Kevess-Cohen, de Estados Unidos. El curso se abrió en fase de pruebas el jueves 28 de mayo de 2015 a las ocho de la tarde, hora de Europa central.
Las cifras sorprendieron a todos. Antes del estreno, 26.000 personas ya habían pedido que se las avisara. En menos de dos días el curso tenía 9.600 participantes —casi el doble de los socios individuales de UEA en aquel momento— sin haberse anunciado activamente, y en las dos primeras semanas llegó a 25.000, más que cursos de lenguas con estado propio como el ucraniano. Cuatro personas habían terminado el árbol entero el primer día.
El curso en castellano, con un valenciano en el equipo
El éxito abrió la puerta a versiones para hablantes de otras lenguas. La del castellano entró en la Incubadora de Duolingo —la herramienta con la que equipos externos construían y probaban cursos nuevos— el 16 de octubre de 2015.
Al principio trabajaban en ella cuatro personas: así lo registra una copia de la API de la Incubadora guardada por Internet Archive el 12 de febrero de 2016, que da el curso en fase 1 y un 24 % de progreso. El equipo creció mientras se construía el curso, y entre ellos había un valenciano: Enric Baltasar, de Oliva —el mismo que unos meses antes había estado al frente del comité local del congreso de Cullera de 2015 y que había traducido a Vicent Andrés Estellés al esperanto—, que se describe como parte del equipo fundador de la versión castellana.
El curso se abrió en beta el 26 de octubre de 2016 y salió de la beta el 26 de junio de 2017. El día del estreno, la Federación Mexicana de Esperanto publicó el anuncio, escrito por Mallely Martínez, que acredita a los colaboradores solo por el nombre de pila:
Lucas, Mallely, Alex, Enric, Soraya, Pablo y Chuck, colaboradores del curso, esperamos mejorar el trabajo conforme sea necesario.
El anuncio dice también que «casi 18 mil personas pidieron ser notificadas sobre la disponibilidad del curso». Un mes después, el 19 de noviembre de 2016, la misma API de la Incubadora contaba ocho colaboradores y 6.059 aprendices. Es decir: el equipo pasó de cuatro a ocho personas a lo largo de la construcción, y el crédito público del estreno nombra a siete.
Según la reconstrucción que hizo después Enric Baltasar, el curso contenía 1.947 lecciones, distribuidas en 379 niveles y 45 unidades, con 2.383 palabras y 8.464 frases. Son datos de uno de los colaboradores, no una auditoría de la empresa, pero dan la medida de lo que costaba construir, probar y revisar algo así en el tiempo libre.

Captura de una lección del curso de esperanto para castellanohablantes en Duolingo: «Traduce esta oración — Lia hundo sekvas lin ĉien», con las palabras «Su perro lo sigue a todos lados» para ordenar, y el mensaje «¡EXCELENTE!».
El curso por dentro: una frase de esperanto para traducir al castellano arrastrando palabras. «Lia hundo sekvas lin ĉien» — «su perro lo sigue a todos lados».
Una vía de entrada a la comunidad
El efecto más importante no se mide solo contando inscripciones. Duolingo reducía la distancia entre oír hablar del esperanto y empezar a estudiarlo. No hacía falta buscar una asociación, comprar un manual ni conocer previamente ningún portal especializado: bastaba con elegir la lengua en una aplicación que ya tenías en el móvil.
Esa visibilidad también legitimaba. Ver el esperanto dentro del mismo catálogo que las demás lenguas transmitía, sin decirlo, que era una opción normal de aprendizaje. Y el formato breve, progresivo y gamificado ayudaba a que gente movida por la curiosidad continuara semanas o meses.
Alrededor del curso aparecieron grupos de conversación y comunidades en redes sociales —el anuncio mexicano ya invitaba a un grupo de Facebook—, y los responsables intentaban conectar a quien lo terminaba con revistas, asociaciones y grupos locales. TEJO, por ejemplo, acordó enviar Kontakto gratis a los nuevos estudiantes de Duolingo. La transición no siempre funcionaba: muchos abandonaban o no llegaban a integrarse. Pero el número total era tan alto que una proporción modesta ya producía una hornada de hablantes nuevos.

Captura de la página del curso en Duolingo: «Esperanto for Spanish speakers — 367K active learners», con la descripción del curso debajo.
La pantalla que Baltasar conservó: 367.000 aprendices activos en el curso de esperanto para castellanohablantes. La descripción que Duolingo ponía ahí acaba diciendo que el esperanto lo hablan «over a million people across the globe» —más de un millón de personas en todo el mundo—, una cifra que no aguanta ninguna comprobación.
Baltasar calcula que la versión castellana llegó a un pico de 367.000 aprendices activos, que pudo haber acumulado más de 700.000 inscripciones y al menos 36.500 finalizaciones —alrededor de un 5 %—, y que sumando todas las versiones del curso de esperanto se llegó a 1,7 millones de inscripciones. Duolingo nunca ha publicado una auditoría de estas cifras, así que son el testimonio y la estimación de un antiguo colaborador; el orden de magnitud, eso sí, encaja con lo que se veía desde fuera.
Ese 5 %, además, no es un dato del curso en castellano. El porcentaje de finalización que les constaba era el que el equipo de Duolingo había comunicado por correo a Chuck Smith para el curso en inglés, y Baltasar lo trasladó al castellano por analogía, porque del castellano no tenían ninguno medido: el grueso de los estudiantes eran latinoamericanos, que comparten con los anglófonos el hecho de ser a menudo monolingües y una tasa de abandono muy alta. Es, pues, una cifra tomada de otro curso y aplicada a este, no un recuento.
2021: el final del modelo voluntario
El primer cambio gordo llegó el 10 de marzo de 2021, cuando Duolingo anunció el final de su programa de colaboradores voluntarios. La empresa explicaba que el sistema, iniciado oficialmente en 2013, le había permitido crear decenas de cursos gracias a más de mil personas de todo el mundo.
Aducía dos motivos. El primero, que ahora ya ganaba dinero con los cursos: «it does not feel fair and equitable to continue this gracious relationship». El segundo, que había normalizado la producción con plazos y plantillas estrictos, unas exigencias que —decía— no debían imponerse a quien colabora en su tiempo libre.
La compañía asumió internamente los cursos, anunció que la creación de contenido pasaría a ser remunerada, ofreció a antiguos colaboradores trabajar como especialistas a tiempo parcial y creó el Duolingo Language Impact Award, un fondo de cuatro millones de dólares para repartir entre la comunidad de contribuidores.
La decisión es razonable desde el punto de vista laboral: si la empresa cobra, es coherente que pague a quien hace el trabajo. La cuestión era qué pasaría con las lenguas que la empresa no consideraba prioritarias. Los equipos comunitarios perdieron la capacidad de seguir corrigiendo y ampliando los cursos, y no siempre hubo personal remunerado que los sustituyera. Baltasar lo resume así: «the focus moved to the most profitable languages, and the continuous development of our courses stopped». 2021 no fue la muerte del curso, pero sí la ruptura del mecanismo comunitario que lo había creado y mantenido.
2023: desarrollo interrumpido y cursos ocultos
El segundo cambio llegó en marzo de 2023. Duolingo comunicó que interrumpía el desarrollo de los cursos de esperanto para hablantes de castellano, portugués y francés. En la respuesta enviada a Ruth Kevess-Cohen y reproducida por Libera Folio el 13 de marzo, la empresa decía que aquellos tres cursos habían recibido «tre malaltan interesiĝon kompare kun aliaj kursoj en la platformo» —muy poco interés comparado con otros cursos de la plataforma— y que no veía una vía realista para mantenerlos, al menos de momento.
Duolingo matizaba que revisaría la oferta cada año. El curso para anglófonos seguía disponible; el proyectado para hablantes de chino, anunciado para junio de 2022 y nunca publicado, quedaba definitivamente parado.
Las primeras informaciones apuntaban a que nadie nuevo podría inscribirse en las versiones afectadas y que quien lo intentaba era redirigido al curso en inglés. Pocos días después se comprobó que los enlaces directos aún funcionaban. En junio de 2023, TEJO y BEJO los difundían por Instagram y Facebook mientras reunían firmas: una petición en Change.org pasó de 2.300 apoyos en menos de dos semanas.
Qué se ve hoy
La situación se ha quedado así. El 30 de agosto de 2026, el catálogo «Cursos para hablantes de español» de Duolingo ofrece once lenguas —inglés, portugués, francés, italiano, japonés, coreano, alemán, ruso, chino, catalán y sueco— más ajedrez, matemáticas y música. El esperanto no está.

Captura del catálogo de Duolingo para hispanohablantes el 30 de agosto de 2026: once lenguas, ajedrez, matemáticas y música. El esperanto no aparece.
El mismo día, el catálogo para anglófonos lista treinta y ocho, con el esperanto entre ellas. Y la página directa del curso en castellano — es.duolingo.com/course/eo/es/Aprender-esperanto— sigue funcionando y sigue invitando, en castellano, a «aprende esperanto en solo 5 minutos diarios».
Por eso es más exacto hablar de ocultación y abandono del desarrollo que de eliminación. El curso todavía sirve a quien sabe encontrarlo, pero ha perdido buena parte de lo que lo hacía valioso: mostrar el esperanto a quien no lo estaba buscando.
De quién es el curso
La pregunta siguiente es evidente: si Duolingo no quiere seguir desarrollando estos cursos, ¿no podría dejar que la comunidad reutilizara el material en una plataforma propia?
El contenido sigue dentro de la infraestructura de Duolingo y nunca se ha publicado bajo una licencia libre. El resultado práctico es comprobable: la comunidad no dispone de una exportación abierta del curso que pueda instalar, modificar y mantener por su cuenta.
Tampoco sería justo describir la relación como una apropiación unilateral. Duolingo obtuvo un curso hecho sobre todo con trabajo voluntario, pero el esperantismo recibió a cambio una infraestructura educativa avanzada, grabaciones profesionales, soporte técnico, promoción y, sobre todo, acceso a una audiencia mundial que difícilmente habría podido pagar. La «generación Duolingo» es la prueba de que el movimiento también se benefició de manera real y duradera.
El problema, por tanto, no es que aquellas horas se perdieran. La limitación del intercambio se hizo visible cuando terminó la colaboración: el esperantismo conservó el impacto humano y publicitario, pero no el control sobre la plataforma ni una copia reutilizable del contenido. Cuando cambiaron las prioridades de la empresa, el material quedó inmovilizado dentro de un sistema sobre el que sus creadores ya no decidían nada.
Qué nos enseña la experiencia
La pérdida de visibilidad es una mala noticia: salir en el catálogo de Duolingo era probablemente la publicidad más eficaz de la que ha dispuesto nunca el esperanto. Llegaba a gente de fuera del movimiento, reducía los prejuicios y permitía empezar de inmediato.
Pero la experiencia también ha demostrado cosas. Que hay público para un curso digital de esperanto con formato moderno. Que las lecciones cortas, la progresión visible y los recordatorios ayudan a mantener la constancia. Y que un curso no basta por sí solo: hay que preparar las vías para que quien termina los ejercicios pase a conversar, a ir a encuentros y a formar parte de una comunidad real.
Finalmente, muestra la conveniencia de construir recursos abiertos y exportables. No se trata de que el movimiento reproduzca la infraestructura de una empresa con cientos de trabajadores, sino de que el contenido esencial —frases, traducciones, explicaciones, ejercicios y grabaciones— esté en formatos documentados y con licencias que permitan llevarlo de una plataforma a otra.
Los avances en software educativo e inteligencia artificial abaratan algunas partes del proceso: generar variantes de ejercicios, sintetizar y reconocer voz, corregir. Pero la calidad lingüística, la selección pedagógica y la revisión siguen requiriendo personas competentes. La tecnología reduce el trabajo mecánico; no sustituye a un equipo humano ni resuelve la cuestión de quién es el dueño de lo que se produce.
Una generación que ya existe
La presencia ordinaria del esperanto en Duolingo se ha reducido, pero sus efectos no han desaparecido. La «generación Duolingo» existe: hay hablantes, organizadores y activistas que empezaron con aquel curso, y alguno está en este grupo.
El balance, pues, no es el de un fracaso. Durante años, la colaboración entre Duolingo y los equipos voluntarios dio al esperanto un escaparate mundial y una vía de entrada nueva. Pero también dejó claro el límite de confiar una parte central de la enseñanza de la lengua a una infraestructura ajena.
La lección no es rechazar toda colaboración con plataformas comerciales. Es evitar que una sola plataforma sea el único punto de dependencia, y asegurar que el conocimiento producido por la comunidad siga existiendo cuando cambien los intereses de quien lo aloja. El reto siguiente es combinar el alcance de las grandes plataformas con la soberanía digital: software abierto cuando se pueda, contenidos con licencias libres y copias que la comunidad pueda guardar y mantener.
Pero eso merece otro artículo.
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Fuentes
Libera Folio (2 de junio de 2015). 9.600 homoj eklernis Esperanton en du tagoj (copia de Internet Archive; el original ya no existe). La anécdota de von Ahn, los ocho meses de trabajo, el equipo de cinco, Ruth Kevess-Cohen, las 26.000 peticiones de aviso y los 9.600 participantes en dos días. Hay traducción al inglés de Jonathan Cooper.
Xavier Alcalde, Usona Esperantisto 2015:3. Duolingo: a turning point for Esperanto? Los 25.000 usuarios de las dos primeras semanas.
Federación Mexicana de Esperanto. El curso del idioma Esperanto para hispanohablantes ya está disponible en Duolingo, escrito por Mallely Martínez: los siete nombres y las 18.000 peticiones de aviso. De la misma autora, el anuncio previo Esperanto para hispanohablantes en Duolingo estará listo en las próximas semanas, con la composición del equipo: tres personas de Argentina, dos de España y una de México.
Internet Archive. Copias de la API de la Incubadora de Duolingo: la del 12 de febrero de 2016 da el curso
eo←esen fase 1, con cuatro colaboradores y un 24 % de progreso; la del 19 de noviembre de 2016, en fase 2, con ocho colaboradores y 6.059 aprendices.Duolingo Wiki. Esperanto for Spanish: entrada en la Incubadora el 16 de octubre de 2015, beta el 26 de octubre de 2016, publicación definitiva el 26 de junio de 2017.
Enric Baltasar. The Secret to Getting 367,000+ People to Learn a Language on Duolingo. Las dimensiones del curso, las estadísticas de uso y el paso al modelo interno.
Enric Baltasar. Entrevista por videoconferencia, 13 de septiembre de 2026; notas nuestras. De ahí vienen cómo se formó el equipo de voluntarios, el hecho de que el porcentaje de finalización es el del curso en inglés y el pago de Duolingo a los voluntarios en 2021. La captura de la página del curso también la conserva él.
Duolingo (10 de marzo de 2021). Ending & honoring our volunteer Contributor program. El final del programa voluntario, los motivos y el fondo de cuatro millones de dólares.
Libera Folio (13 de marzo de 2023). Duolingo nur por anglalingvanoj. La interrupción de los tres cursos y la respuesta oficial de la empresa.
Libera Folio (13 de junio de 2023). Aktivuloj klopodas savi la kursojn de Duolingo. La campaña de TEJO y BEJO, los enlaces directos y el testimonio de Igor Almeida.
Duolingo, consultado el 30 de agosto de 2026. El catálogo para hispanohablantes y el para anglófonos, y la página directa del curso en castellano. Las capturas de esta página son de ese día.
Referencias
- Cullera 2015: cuando el congreso de esperanto se llenó de jóvenes
- Estellés en esperanto: los poemas de la IV Festa Estellés
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