Cuánta gente aprende esperanto, y hacia dónde va el movimiento

Dónde se aprende hoy, qué pasa en los congresos, quién llega ahora, qué hacen las asociaciones que sí crecen, la inteligencia artificial y una ruta gratuita para empezar.

Nunca tanta gente había probado el esperanto, y nunca las asociaciones de esperanto habían tenido tan poca gente dentro. Más de un millón de personas se apuntaron al curso de Duolingo; la Universala Esperanto-Asocio pasó de más de 8.000 miembros individuales en 1991 a 4.162 en 2019, el mínimo desde los años treinta. Eso no es una lengua que se muere: es una comunidad que se ha mudado de sitio, de las asociaciones a las pantallas. Hemos reunido las cifras que hay —con sus dudas, que son muchas— y lo que se deduce de ellas para un grupo local como el nuestro.

Cuánta gente habla esperanto: nadie lo sabe

Cuánta gente habla esperanto no lo sabe nadie; el porqué lo explica a fondo «¿Cuánta gente habla realmente esperanto?». Para lo que sigue basta una idea: la mayor parte del lío viene de mezclar tres grupos muy distintos:

  • Quien empieza un curso (millones): matrículas de Duolingo, registros de lernu.net.
  • Quien aprende de verdad (decenas de miles): personas activas cada mes, gente que va a los encuentros.
  • Quien conversa con soltura (probablemente entre decenas de miles y unos pocos cientos de miles).

Dónde se aprende hoy

De Duolingo, que llevó a más de un millón de personas al curso, y de cómo le ha ido después, ya habla «La generación Duolingo».

Y hay un dato que nos afecta de lleno: Duolingo ya no deja empezar los cursos desde el español, el francés y el portugués: quien ya lo seguía puede continuar, pero para empezar de cero solo queda el curso desde el inglés (Vikipedio). Para quien tiene el español como lengua propia, la puerta de entrada más famosa se cerró, y eso convierte a lernu.net en el recurso gratuito principal en nuestra lengua.

lernu.net superó los 100.000 registros en 2011 y llegó a 320.000 en octubre de 2018, aunque solo una fracción está activa.

Y una señal que suele pasar desapercibida: el corpus de voz Common Voice de Mozilla pasó, a mediados de 2021, de 100 a 840 horas de esperanto, más de ocho veces, y llegó a ser el quinto idioma del conjunto por horas grabadas, por delante de muchas lenguas nacionales. Eso no lo hace una comunidad muerta.

Los congresos: menos gente, más países

La serie larga del Universala Kongreso está en «¿Cuánta gente habla realmente esperanto?». Los dos últimos: Aruŝo (Tanzania) 2024, 854 congresistas de 65 países, y Brno 2025, 1.132 de 63.

El congreso juvenil IJK ronda las 300 personas. El IJK de 2026 se celebró en agosto en Tiana, en Cataluña, a unas pocas horas de aquí, y el Congreso Español, en julio en Portugalete.

En cambio, el Virtuala Kongreso, nacido en la pandemia, reunió en 2024 a 1.256 personas de 89 países: más países que el congreso presencial. Ahí está resumido todo el cambio.

Lo formal baja, lo joven sube

De la UEA, la serie de miembros individuales y la revista también están en «¿Cuánta gente habla realmente esperanto?»: el mínimo, 4.162 en 2019, el más bajo desde los años treinta.

Frente a eso, el dato más esperanzador: TEJO, la organización juvenil, pasó de 353 miembros en 2016 a 593 en 2019, 806 en 2020, 936 en 2021 y más de mil desde 2022. El segmento joven crece.

Resumido: las estructuras formales llevan tres décadas de declive; mucha gente lo prueba por internet, pero casi nadie se queda; y el núcleo de gente que habla de verdad está estancado, aunque más joven que antes.

Dónde crece y dónde no

El mapa se ha partido en dos. Crece en Brasil, con una comunidad grande y joven; en África —Togo, Burundi, RD Congo, Tanzania, Madagascar—, con redes de clubes y mucha gente joven; en China, Vietnam e Indonesia, sobre todo en universidades; y en Irán. Y decae en Europa occidental, España incluida, con asociaciones envejecidas y poco relevo.

El contraste tiene una explicación bastante simple: el esperanto crece donde el inglés es caro o inaccesible y la población es joven, y retrocede donde el inglés es dominante y la población envejece. Valencia está en la zona difícil, y eso obliga a jugar con otras cartas: lo digital, la gente joven y los nichos.

Quién llega hoy al esperanto

Las asociaciones tradicionales están envejecidas; el aprendizaje online atrae a un público de entre quince y treinta años. Los perfiles por donde entra la gente hoy son bastante reconocibles: aficiones a la lingüística y a las lenguas construidas; comunidad de programación y software libre; gente del mundo del videojuego, del fandom y del rol, que llega por Discord; personas LGTBQ+ y neurodivergentes, que encuentran aquí un espacio acogedor; activismo por la justicia lingüística, el ecologismo y el pacifismo; y la comunidad políglota que colecciona idiomas.

Conviene decir que esto son tendencias cualitativas bien documentadas, no porcentajes comprobados: no hemos encontrado encuestas recientes y fiables por perfil. Para decisiones importantes, lo suyo sería preguntárselo a la propia gente que llega.

Qué hacen las asociaciones que sí crecen

La referencia es E@I (Edukado@Interreto, Eslovaquia), que está detrás de lernu.net y organiza el SES, el mayor encuentro anual de enseñanza, con hasta unas 250 personas de 30 países. Su fórmula es sencilla de describir: curso intensivo por la mañana con cinco niveles del A1 al C1, tarde lúdica, conciertos por la noche y excursiones. No es una clase magistral: es un festival donde además se aprende.

De ahí y de otros casos —TEJO y sus encuentros juveniles, la Esperantic Studies Foundation, ILEI, edukado.net— salen unas cuantas cosas que se pueden copiar: formato festival en vez de clase suelta; cursos intensivos con niveles claros; entrada gratis o casi gratis al primer contacto; mezcla de presencial y online; presencia constante en redes y con gente que crea contenido; acuerdos con universidades; Pasporta Servo, la red de alojamiento gratuito entre personas esperantistas; becas de viaje para gente joven; y mentoría: alguien que acompaña a quien acaba de llegar.

La inteligencia artificial: herramienta útil y pregunta incómoda

Los grandes modelos de lenguaje manejan el esperanto sorprendentemente bien para un idioma con pocos recursos: le ayudan su gramática regular y su fuerte presencia en Wikipedia. Un estudio de 2024 (arXiv 2402.09696) muestra que corrigen errores gramaticales de esperanto con resultados razonables, que mejoran bastante si se les da un ejemplo antes.

Pero no son una autoridad gramatical: alucinan, y lo hacen justo donde más duele —acusativo, correlativos, afijos mal aplicados— y a veces se inventan palabras. Sirven para practicar, no para decidir qué está bien dicho.

En traducción automática, Google Translate incluye el esperanto desde 2012 y DeepL también lo admite.

Ya hay proyectos en marcha: Esperanto12, el método Zagreb, se ha traducido a decenas de idiomas; y existen varios tutores conversacionales montados sobre modelos comerciales.

Queda la pregunta de fondo, y es mejor hacerla en voz alta: si la IA acaba traduciendo perfectamente entre todas las lenguas, ¿para qué sirve una lengua puente? La respuesta no es la utilidad traductora, que efectivamente se puede automatizar, sino lo que una máquina no da: una comunidad, una cultura propia y una conversación donde nadie parte con la ventaja de estar en su lengua materna.

Por dónde empezar, sin pagar nada

Si has llegado hasta aquí y te apetece probar, tienes todos los enlaces juntos en dos sitios de esta web: «Aprende esperanto», para elegir por dónde empezar, y «Cursos de esperanto en línea», con los cursos por internet, los diccionarios y los sitios donde hablar.

Con constancia —de media hora a una hora al día— es razonable llegar a una conversación básica en un plazo de entre tres y seis meses. La regularidad de la lengua ayuda mucho, y quien tiene el español o el valenciano como lengua propia parte con ventaja en vocabulario.

Qué significa todo esto para Valencia

La imagen que resume el problema es la de un embudo lleno arriba y roto en el medio: nunca hubo tanta gente probando el esperanto, y casi nadie llega a hablarlo. El tramo que falla es el de en medio, el que va del «empecé un curso» al «puedo mantener una conversación». Y resulta que ese tramo es exactamente donde un grupo local puede servir de algo, porque no se arregla con una aplicación: se arregla con gente y con sitios donde hablar.

Y ese tramo es justo el que este grupo ya cubre, sin nada sofisticado. La Kafo-Kunveno es exactamente eso: gente que se cita, pide un café y habla esperanto un par de horas, sin orden del día, sin acta y sin cuota. Es cada miércoles de 11 a 13 h, en la sala del hotel UP de la estación del Norte. Entre semana, la conversación sigue en los grupos y redes de Dónde hablar esperanto. Y si quieres escribirnos, aquí tienes nuestra página de contacto.

Y si quieres empezar de cero, los materiales del curso están publicados y son gratis; y para cualquier duda, aquí está el contacto.

Fuentes

  • UEA: Gazetaraj Komunikoj de uea.org y cifras oficiales de membresía. TEJO: cifras oficiales de tejo.org.
  • Libera Folio, en particular la información sobre las cuotas y la tirada de la revista Esperanto (24 de junio de 2025) y el anuncio de los 1.000 miembros de TEJO (8 de febrero de 2023).
  • Mozilla Common Voice, estadísticas del corpus de esperanto.
  • arXiv 2402.09696, «An Analysis of Language Frequency and Error Correction for Esperanto».
  • Datos de asistencia de los congresos UK e IJK publicados por sus organizaciones.

Para leer más: «¿Cuánta gente habla realmente esperanto?» y «La generación Duolingo».

Este artículo resume un documento de trabajo interno del Grupo Esperanto de Valencia, de septiembre de 2026. Las cifras que son estimaciones o inferencias están señaladas como tales: el total de miembros de la UEA de los últimos dos años no está publicado, y los perfiles de quién llega al esperanto son observaciones cualitativas, no porcentajes comprobados.