La estrella, la bandera y el melón

**En la primavera de 1993, mientras Valencia preparaba el Congreso Universal de Esperanto, el boletín de la Federación Española acogió una pelea pública sobre si había que jubilar la estrella verde. La abrió Jorge Camacho, que pedía sustituirla por el símbolo de 1987 —«el óvalo y, en broma, el melón o la pelota»— y terminaba con un «olvidémoslo simplemente». Le contestó el presidente de la Kultura Asocio Esperantista diciendo que nadie tiene derecho a imponer un símbolo nuevo «sin una consulta democrática previa». Detrás de la discusión hay un hecho que el movimiento no suele contar: de dónde sale la estrella verde no lo sabe nadie, y el primero en decirlo por escrito fue Zamenhof.

A la izquierda, la bandera del esperanto: campo verde con un cuadro blanco arriba a la izquierda y una estrella verde de cinco puntas dentro. A la derecha, el símbolo jubilar de 1987: una forma ovalada verde formada por seis puntas que se acercan de dos en dos.
A la izquierda, la bandera del esperanto: campo verde con un cuadro blanco arriba a la izquierda y una estrella verde de cinco puntas dentro. A la derecha, el símbolo jubilar de 1987: una forma ovalada verde formada por seis puntas que se acercan de dos en dos.

1993: «olvidémoslo simplemente»

El Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio número 309, de enero-febrero de 1993, publica un artículo de Jorge Camacho titulado «Surogataj argumentoj» (pp. 23-25). Camacho tenía entonces 26 años y acababa de entrar en la Akademio de Esperanto. El texto arranca defendiendo el símbolo jubilar de 1987 de quien lo calificaba de surogata —sucedáneo—, y acaba mucho más arriba de donde empezaba.

Cabecera y primeras columnas de «Surogataj argumentoj», de Jorge Camacho, en el Boletín de la HEF número 309 (enero-febrero de 1993).
Cabecera y primeras columnas de «Surogataj argumentoj», de Jorge Camacho, en el Boletín de la HEF número 309 (enero-febrero de 1993).

El argumento central de Camacho no es estético sino comunicativo: la estrella ya no significa lo que decimos que significa.

Por hodiaŭa homo la verda koloro simbolas ne esperon, sed ekologiismon […]; same, la kvinpinta stelo simbolas ne la kvin mondpartojn […], sed revolucion, komunismon, Usonon, arab-islamecon aŭ kion ajn depende de la koloro. […] Resume, la verda stelo diras nenion pri ni al la mondo kaj aldone ne kapablas funkcii kiel deekstere rekonebla identigilo.

Para una persona de hoy el color verde no simboliza la esperanza, sino el ecologismo […]; igualmente, la estrella de cinco puntas no simboliza las cinco partes del mundo […], sino la revolución, el comunismo, los Estados Unidos, el mundo arabomusulmán o lo que sea según el color. […] En resumen, la estrella verde no le dice nada de nosotros al mundo y, además, no es capaz de funcionar como identificador reconocible desde fuera.

Y de ahí pasa al remedio:

Kaj tia estas la jubilea simbolo, kiun ni povas renomi, por ties nova rolo, la ovalo (kaj, ŝerce, la melono aŭ la pilko, se necese). […] Unu jarcento jam pruvis ne nur la neutilecon, sed eĉ la malutilecon de verdaj steloj por tiu celo. Kaj, ĉar verda stelo estas nek taŭga nek sankta, ni simple forgesu ĝin.

Y eso es el símbolo jubilar, que podemos rebautizar, para su nuevo papel, como «el óvalo» (y, en broma, «el melón» o «la pelota», si hace falta). […] Un siglo ya ha demostrado no solo la inutilidad, sino incluso el perjuicio de las estrellas verdes para ese fin. Y, dado que la estrella verde no es ni adecuada ni sagrada, olvidémosla simplemente.

Conviene retener este detalle, porque se cuenta al revés muy a menudo: el apodo «melón» no sale de los detractores del símbolo de 1987, sino de quien lo defendía. Camacho lo ofrece él mismo, entre paréntesis y como broma, en el artículo donde pide que la estrella se retire.

La última línea fue la que encendió la respuesta. Después de escribir que «no hay que sorprenderse de que la actuación de las personas que rinden culto a la estrella verde y adoran a un Zamenhof divinizado haga que todo el esperantismo parezca una secta ante los ojos de un público serio», Camacho cierra: «Kaj pri la surogata stelo? Nu, eks pri ĝi» —¿Y de la estrella sucedánea? Pues basta.

La réplica

Dos meses después, el Boletín 310 (marzo-abril de 1993) publica «Evitenda, ĉar nenecesa, konfliktiga balasto» (pp. 19-20) —Lastre conflictivo evitable, porque es innecesario—, firmado por José Mª Galofré Domingo, presidente de la Kultura Asocio Esperantista.

Cabecera y primeras columnas de la respuesta de José Mª Galofré Domingo en el Boletín de la HEF número 310 (marzo-abril de 1993).
Cabecera y primeras columnas de la respuesta de José Mª Galofré Domingo en el Boletín de la HEF número 310 (marzo-abril de 1993).

Galofré empieza desmintiendo que llamar surogato al símbolo jubilar sea una agresión:

Fakte ili populare nomas ĝin surogato ne mokacele, sed ja spontanee kaj eĉ tutasence […]. Ili duonŝerce kaj familiare nomas la signon de ĝia jarjubileo «rugbeopilkeca surogato», tial ke la formo de tiu signo estas tre simila al pilko de la rugbea sporto.

De hecho, popularmente lo llaman «sucedáneo» no para burlarse, sino espontáneamente e incluso con todo el sentido […]. Medio en broma y familiarmente, llaman al signo del centenario «sucedáneo en forma de pelota de rugby», porque la forma de ese signo se parece mucho a la pelota de ese deporte.

Después viene el argumento de autoridad, y es el que mejor retrata la discusión:

S-ro Kamaĉo, kiel prudenta homo kaj junaĝa novulo en la Movado, devus respekti aliulajn emojn, precipe tiujn de malnovaj samideanoj, kiuj dum multaj jaroj fervore laboras por Esperanto […]. Tre probable, sen la entuziasma strebado de tiuj veteranoj, s-ro Kamaĉo ne povus nun kritiki, en Esperanto, iliajn karajn, tradiciajn kutimojn.

El señor Camacho, como persona prudente y novato joven en el Movimiento, debería respetar las inclinaciones de los demás, sobre todo las de los samideanos veteranos, que llevan muchos años trabajando con fervor por el esperanto […]. Muy probablemente, sin el esfuerzo entusiasta de esos veteranos, el señor Camacho no podría criticar ahora, en esperanto, sus queridas costumbres tradicionales.

Y se cierra con el reproche de procedimiento, que es el que el movimiento ha repetido desde entonces:

Neniu rajtas trudi konfliktigan Esperantan balaston, kiel alternativon de la jam tutmonde konata verda stelo, sen antaŭa, demokrata konsulto al la tuta esperantistaro, kiu enketo bedaŭrinde ne okazis.

Nadie tiene derecho a imponer un lastre conflictivo como alternativa a la estrella verde, ya conocida en todo el mundo, sin una consulta democrática previa a todo el esperantismo; consulta que, por desgracia, no se hizo.

Los dos citan la misma autoridad —la Enciklopedio de Esperanto de 1933— para sostener cosas contrarias. Camacho, para recordar que la estrella la propuso Louis de Beaufront, uno de los lanzadores del Ido; Galofré, para recordar que las cinco puntas son las cinco partes del mundo y el verde, la esperanza.

Todo esto pasaba mientras Valencia preparaba el 78.º Congreso Universal, del 24 al 31 de julio de 1993, y mientras la Federación Valenciana celebraba su cuarto congreso en Cheste. El debate sobre cómo debía presentarse el movimiento ante el mundo llegaba, por tanto, en el año en que el movimiento entero venía a Valencia.

Camacho no dejó el tema. Veinte años después, en La zombia lingvo (2013), la lista de cosas que según él el esperantismo repite por inercia empieza igual: «simboloj, flago, himnoj; Zamenhof-kulto». Lo hemos contado en «La lengua zombi».

De dónde sale la estrella verde: no lo sabe nadie

La versión corta que todos hemos oído —verde de esperanza, cinco puntas por los cinco continentes— es una lectura posterior. La documentación temprana dice otra cosa, y sobre todo dice que la cadena se perdió.

La Enciklopedio de Esperanto de 1933 dedica una entrada larga al Insigno (pp. 398-401) y reconstruye la historia a golpe de citas de La Esperantisto, la revista que dirigía Zamenhof:

  • 1892, p. 181. El primero que pide un signo de reconocimiento es B. G. Jonson, de Östersund: propone «un trozo de seda de color, llevado en el cuello del abrigo». La redacción lo publica con reservas —«dudamos que algo así encima de la ropa fuera aceptable»—. No hay ni estrella ni verde.
  • 1893, p. 47. Ahora sí. «L. de Beaufront aconseja que las cubiertas de todos los libros de nuestra literatura y, en general, todo lo que toca nuestra causa, tengan color verde y lleven una estrella arriba. De esta manera el color verde con estrella (dos símbolos de esperanza, esperanto) se convertirá en el signo externo constante de nuestra causa.» La redacción «aprueba plenamente esta idea». Ni la forma de la estrella se dice.
  • 1893, p. 164, y 1895, p. 75. La estrella todavía no es verde: los corresponsales hablan de «color verde y estrella de oro», y el Círculo Esperantista de Odesa vende sobres verdes «con estrella de oro».

De ahí sale la conclusión que la enciclopedia del movimiento imprime en 1933 y que pocas veces se cita:

Tiuj ĉi informoj igas nin pensi ke la prototipo de la nuna insigno estis ora stelo sur verda kampo. Kiamaniere okazis la transiro de la ora stelo al la verda, pri tio ni ĝis nun ne scias. […] Nenie ni trovas ian ajn mencion pri oficialigo de la E-a insigno.

Estos datos nos hacen pensar que el prototipo del emblema actual fue una estrella de oro sobre campo verde. De qué manera se pasó de la estrella de oro a la verde, eso no lo sabemos hasta ahora. […] En ningún sitio encontramos mención alguna de una oficialización del emblema.

El símbolo más conocido del esperanto nunca fue adoptado oficialmente, y el paso del oro al verde no está documentado.

La carta de Zamenhof, que tampoco lo recordaba

La fuente de la historia irlandesa es una carta de Zamenhof que el movimiento repite mucho y lee poco. La revista británica le había escrito para resolver la duda de un lector, y publicó la respuesta con el título «La Deveno de la Verda Stelo» en The British Esperantist núm. 86, de febrero de 1912, p. 34. La carta va fechada el 10 de diciembre de 1911.

Kara Sinjoro, — Pri la deveno de nia verda stelo mi nun jam ne memoras bone. Ŝajnas al mi, ke pri la verda koloro iam atentigis min S-ro Geoghegan kaj de tiu tempo mi komencis eldonadi miajn verkojn kun verda kovrilo (la atentigo estis tute senintenca). Pri unu broŝuro, kiun mi tute hazarde eldonis kun verda kovrilo, li rimarkigis al mi, ke tio estas la koloro de lia hejmo, Irlando; tiam venis al mi en la kapon, ke ni povas ja rigardi tiun koloron kiel simbolon de Espero. Pri la kvinpinta stelo, ŝajnas al mi, ke unue ĝin presigis sur sia gramatiko S-ro de Beaufront. Tio plaĉis al mi kaj mi prenis tion kiel signon. Poste per asociado de la ideoj aperis stelo kun verda koloro. — Via, L. L. Zamenhof.

Estimado señor: Del origen de nuestra estrella verde ya no me acuerdo bien. Me parece que sobre el color verde me llamó la atención alguna vez el señor Geoghegan, y desde entonces empecé a publicar mis obras con cubierta verde (la observación fue del todo involuntaria). De un folleto que yo había publicado con cubierta verde por pura casualidad, él me hizo notar que ese era el color de su tierra, Irlanda; entonces se me ocurrió que ciertamente podíamos mirar ese color como un símbolo de Esperanza. De la estrella de cinco puntas, me parece que el primero que la imprimió en su gramática fue el señor de Beaufront. Eso me gustó y lo tomé como signo. Después, por asociación de ideas, apareció la estrella de color verde.

Vale la pena leerla por cómo está escrita: «ya no me acuerdo bien» de entrada, y tres «me parece» en siete líneas. Veinticuatro años después del primer libro, Zamenhof no da una decisión: da un recuerdo. La Enciklopedio lo subraya —«no nos extrañe que Z tampoco recordara claramente»— y la propia cadena documental lo confirma: la estrella todavía era de oro cuando la carta ya debería haber cerrado el asunto.

Hay, además, una cosa que la versión popular invierte. Suele decirse que primero vino Irlanda y que la esperanza es una racionalización posterior; pero la nota de La Esperantisto de 1893 ya presenta el verde y la estrella como «dos símbolos de esperanza». La lectura simbólica es contemporánea de la adopción, no un añadido de décadas después. De lo que no hay rastro documental es de la decisión.

Richard H. Geoghegan (1866-1943), el irlandés de la carta, fue el primer esperantista del mundo anglófono y autor del primer manual de esperanto en inglés. No le debemos la estrella: le debemos, si acaso, un comentario de pasada que Zamenhof recordaba a medias.

La bandera: un club de provincias que se salió con la suya

La bandera —campo verde, cuadro blanco arriba a la izquierda, estrella verde dentro— tampoco viene de arriba. La hizo el club de esperanto de Boulogne-sur-Mer para uso propio, y la estrenó en la ciudad durante los primeros días de agosto de 1905, colgada de los edificios y de la fachada del teatro. El 9 de agosto de 1905, dentro del programa del primer Congreso Universal, Ostrowski presentó una desde el balcón del teatro y el congreso la aceptó por aclamación.

De la sesión de diseño se cuenta que estaban Michaux, Sergeant y Duchochois, que Duchochois quería un estandarte verde con una franja tricolor, que Sergeant advirtió que eso nacionalizaba el símbolo y que Michaux insistió en poner la estrella; y que la reglamentación local exigía que los estandartes de sociedad llevaran un signo distintivo, lo que hizo que al principio la estrella llevara una «E» en medio.

Aquí conviene una precaución de método. Todo ese relato detallado proviene de un recuerdo publicado en Norda Gazeto el 15 de agosto de 1931, veintiséis años después de los hechos, y lo conocemos a través de la Wikipedia en esperanto: no hemos visto el ejemplar de Norda Gazeto. Lo que sí está en una fuente contemporánea del movimiento es mucho más seco: la Enciklopedio de Esperanto, en la ficha del primer congreso, se limita a registrar «Unua prezento de la E-a flago» —primera presentación de la bandera—. Ni «adopción oficial» ni «por unanimidad».

1987: el símbolo jubilar

Para el centenario de la lengua, el movimiento se dio un segundo símbolo: el jubilea simbolo, una forma ovalada de seis puntas que se acercan de dos en dos, pensada para usos gráficos donde una bandera no funciona.

Se lee de dos maneras: como dos «E» enfrentadas, de Esperanto, o como una «E» latina y una «Э» cirílica —la de Эсперанто— abrazadas. La segunda lectura es la que explica la fecha: un símbolo de este y oeste, en el año en que el movimiento celebraba cien años de una lengua que se anunciaba como neutral entre bloques.

El autor es Hilmar Ilton S. Ferreira, de Itabuna (Bahía, Brasil). En la finca-escuela Bona Espero, en Alto Paraíso de Goiás, hay un monumento al símbolo; la fotografía es de Giuseppe Gratapaglia y quien aparece en ella es el propio Ferreira, que autorizó su publicación.

Hilmar Ilton S. Ferreira, autor del símbolo jubilar, ante el monumento al símbolo en la finca-escuela Bona Espero, en Alto Paraíso de Goiás (Brasil). Fotografía de Giuseppe Gratapaglia, publicada con permiso del retratado.
Hilmar Ilton S. Ferreira, autor del símbolo jubilar, ante el monumento al símbolo en la finca-escuela Bona Espero, en Alto Paraíso de Goiás (Brasil). Fotografía de Giuseppe Gratapaglia, publicada con permiso del retratado.

Sobre cómo llegó el símbolo al movimiento, la fuente más próxima que hemos encontrado es el artículo «Simboliko de la Internacia Lingvo», de Árpád Rátkai, publicado en Eventoj núm. 8, de junio de 1992. Rátkai dice ahí dos cosas que no encajan con el relato habitual:

  • A la estrella no la desbancó la UEA, sino una asociación nacional. En 1986, la Flandra Esperanto-Ligo fue la primera en abandonar la estrella verde y en adoptar un único emblema gráfico en todo su material; la UEA la siguió a partir de 1987.
  • No hubo ningún concurso. «La Estraro de UEA ya en 1983 eligió ese símbolo, pero solo para el año jubilar de 1987.» Fue una decisión de junta, tomada cuatro años antes y para un uso temporal.

Rátkai no es un observador neutral —el artículo defiende abiertamente el símbolo nuevo y habla del «verdismo esperantista» como de un estorbo—, y es útil decirlo: lo citamos por aquello que está en posición de saber, no por sus valoraciones.

El símbolo tuvo uso real. En el Boletín de la HEF de noviembre-diciembre de 2000 todavía se lee que «durante el Congreso Europeo de Esperanto de Ostende la ciudad se adornó con un centenar de banderas de esperanto con el símbolo jubilar», fabricadas por la casa Witdoeckt.

La estrella en Valencia: qué hacía la gente con ella

Mientras en las revistas se discutía qué significaba la estrella, los grupos la utilizaban. Nuestro boletín lo documenta sin ninguna intención teórica.

En el Lunradio de 1969, la crónica de la Fiesta del Esperanto de Valencia cuenta que, después de la comida y de la misa cantada por el Infanĥoro que dirigía Fèlix Navarro, hubo «vizito al la mortintaj samideanoj kies steleoj montras, per la verda stelo, ilian ĝismortan esperantistecon» —visita a los samideanos muertos, cuyas estelas muestran, con la estrella verde, su esperantismo hasta la muerte.

Y en el Valencia Luno de julio de 1983, la estrella es mercancía: el Libroservo del grupo anuncia un reloj de pulsera suizo de la marca BONAN TAGON «con una pequeña estrella verde» y un mechero de bolsillo blanco de la marca ZOR, con la palabra ESPERANTO y una estrella verde, a 125 pesetas.

Cementerio y mechero. Eso es lo que era la estrella verde para un grupo local: ni una tesis sobre la esperanza ni un lastre, sino la manera de reconocerse.


Nuestra opinión, y solo esto es opinión

Todo lo que hay encima de esta raya es lo que dicen las fuentes. Lo que viene ahora es lo que pensamos nosotros, y se puede rechazar sin discutir ningún dato.

De la polémica de 1993, los dos tenían razón en una cosa y ninguno de los dos en la otra. Camacho acertaba el diagnóstico: una estrella verde sobre fondo verde, en un cartel con tres tipografías distintas, no comunica «lengua internacional viva». Galofré acertaba el procedimiento: un símbolo no se impone desde una junta y para un año redondo, y menos cuando lo que se propone sustituir no es un logotipo sino una manera de reconocerse. El resultado de hacer las dos cosas mal fue el previsible: treinta y nueve años después tenemos dos, la bandera de 1905 la usa la inmensa mayoría, y el de 1987 sobrevive en algunos logotipos y en un monumento en Brasil.

Lo que sí nos parece un problema es lo que la discusión tapó. Pasarse dos números del boletín discutiendo qué dibujo nos representa, el año en que el Congreso Universal venía a Valencia, es una manera muy eficaz de no hablar de qué teníamos para ofrecer a quien viniera. El símbolo es la parte barata del problema.

Y una cosa más, ahora que hemos leído las fuentes: la historia que contamos de nosotros mismos es más floja de lo que creemos. Zamenhof escribió que no se acordaba; la enciclopedia del movimiento escribió que la cadena se pierde; y aun así seguimos explicando la estrella verde como si hubiera salido de una decisión. No hace falta jubilar la estrella. Hace falta contarla como es: un signo que se fue haciendo solo, entre lectores de una revista, y que nadie decidió nunca.


Véase también

Fuentes

  • Camacho, Jorge. «Surogataj argumentoj», Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 309 (enero-febrero de 1993), pp. 23-25.
  • Galofré Domingo, José Mª. «Evitenda, ĉar nenecesa, konfliktiga balasto», Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 310 (marzo-abril de 1993), pp. 19-20.
  • Hispana Esperanto-Federacio. Boletín núm. 348 (noviembre-diciembre de 2000), nota sobre las cien banderas con el símbolo jubilar en el Congreso Europeo de Ostende.
  • Hispana Esperanto-Federacio. Boletín núm. 384 (julio-septiembre de 2008), p. 22: ficha biográfica de Jorge Camacho, con las fechas de entrada (1992) y salida (2001) de la Akademio de Esperanto.
  • Kökény, Lajos; Bleier, Vilmos (dir.). Enciklopedio de Esperanto, Literatura Mondo, Budapest, 1933; entrada «Insigno», pp. 398-401, y ficha del primer Congreso Universal. Facsímil completo en Wikimedia Commons y copia en PDF en eventoj.hu.
  • Zamenhof, L. L. Carta del 10 de diciembre de 1911, publicada como «La Deveno de la Verda Stelo» en The British Esperantist núm. 86 (febrero de 1912), p. 34. Ejemplar digitalizado en Internet Archive.
  • La Esperantisto, números de 1892 a 1895. No hemos visto los ejemplares: las citas de las páginas 181 (1892), 47 y 164 (1893) y 75 (1895) las tomamos de la Enciklopedio de Esperanto, que las reproduce. La colección completa está digitalizada en la Österreichische Nationalbibliothek (ANNO).
  • Rátkai, Árpád. «Simboliko de la Internacia Lingvo», Eventoj núm. 8, junio de 1992.
  • Grupo Esperanto de València. Valencia Luno — Lunradio, número de 1969, p. 12, sección «Valencia Movado» (transcripción y facsímiles), y Valencia Luno núm. 6 (julio de 1983), p. 4, anuncios del Libroservo (transcripción y facsímiles).
  • Sobre la sesión de diseño de la bandera en Boulogne-sur-Mer (Michaux, Sergeant, Duchochois; la «E» dentro de la estrella; la presentación del 9 de agosto de 1905 por Ostrowski): el origen es un recuerdo publicado en Norda Gazeto el 15 de agosto de 1931, que no hemos visto; lo conocemos por el artículo «Esperanto-flago» de la Wikipedia en esperanto, que lo cita.
  • Imágenes de los dos símbolos: bandera del esperanto y símbolo jubilar, ambas de dominio público en Wikimedia Commons. La fotografía del monumento en Bona Espero es de Giuseppe Gratapaglia, publicada en Commons bajo licencia GPL, con permiso de la persona retratada.
  • Las traducciones al castellano son nuestras.

Esta entrada todavía no tiene ningún comentario. Sé la primera persona en comentarla desde el fediverso.