Se apuntó en 1969 a un curso que vio anunciado en el periódico; de ahí salieron treinta años de congresos, los primeros créditos universitarios de esperanto de España y años de clases desde Estados Unidos y Polonia hasta Eslovaquia, China y Vietnam
Si la etapa moderna del grupo tiene un nombre, es este. Enseñó la lengua desde Estados Unidos hasta China y Vietnam, presidió la Federación Española y el comité local del Congreso Universal de 1993, y consiguió lo que nadie había conseguido aquí: que el esperanto valiera créditos en una universidad española.

Augusto Casquero de la Cruz (1945-2023).
Un curso visto en el periódico
Se hizo esperantista en 1969, en el curso del doctor Herrero. Alicia Ballester lo cuenta así: estaba pasando el verano en Valencia, vio el curso anunciado en el periódico y se apuntó. Con él fueron cuatro hermanos más —ella no sabe si fueron ya esa primera vez o más tarde—.
Los idiomas le venían de lejos. Oficial del ejército español de formación, se había apuntado a unos cursos de inglés que después le permitieron acceder a los estudios de comunicaciones en Estados Unidos, en San Antonio y en Nueva Jersey.
Y no esperó a saber lo suficiente para enseñarlo. Él mismo lo contaba en 2011: apenas había empezado a aprender cuando unos amigos lo convencieron de que les diera clase; él les dijo que iba solo por la segunda lección, y ellos insistieron con el argumento que lo desarmó —cuando acabes la segunda, nos explicas la primera—. Llegó a tener veinticinco alumnos, y decía que desde aquel momento ya no dejó nunca de enseñar. Alicia recuerda una fotografía de los ocho o diez que eran al principio, todos con camiseta blanca y la estrella verde.
Y no paró, efectivamente: en Madrid y en Valencia, y también fuera. En 2011 él mismo resumía así la parte de fuera: un año enseñando en Eslovaquia, cinco en Polonia, cuatro en China y cuatro meses en Vietnam —y cuando lo entrevistaron estaba a punto de volver a China en septiembre—.
El esperanto era también una lengua de casa: eran ocho hermanos y cinco de ellos esperantistas, y su mujer, Alicia Ballester, venía igualmente de una familia esperantista, la de los Ballester.
Los títulos, y un oficio
Diplomado en Magisterio de Educación General Básica (rama de Filología Inglesa, Madrid 1981), licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación (Complutense, 1985) y diplomado en Logopedia (Complutense, 1987); cursó los cursos de doctorado en la Facultad de Filología de la Universitat de València.
El título de logopeda no se quedó en el papel: según su propio currículum, publicado en el Bulteno de la Federación Española de Esperanto en 2008, ejerció privadamente de logopeda durante diez años a partir de 1987.
Treinta años de congresos
- Presidente del comité organizador del 48º Congreso Español de Esperanto (Valencia, 1988), y de los congresos españoles de 1987, 1997, 2002, 2003 y 2006.
- Presidente del comité local del 78º Congreso Universal de Esperanto (Valencia, 1993).
- Presidente de la Federación Valenciana de Esperanto, elegido en 1999.
- Presidente de Madrida Esperanto-Liceo, del cual fue presidente de honor.
- Presidente de la Federación Española de Esperanto desde julio de 2005.
- Título de Profesor de Esperanto de ILEI y premio internacional Ada Sikorska Fighiera en 2004.
Los primeros créditos de España, y las aulas de fuera
Fue profesor de los cursos de esperanto de la Universitat de València durante seis años, desde 1998: los primeros en España con valor académico en créditos. Y enseñó también dentro de la Academia Internacional de las Ciencias de San Marino, que impartía estudios universitarios en varias lenguas —el esperanto entre ellas— en coordinación con el Estudio Internacional de Turismo y Cultura de Bydgoszcz, reconocido oficialmente en Polonia. Según Alicia Ballester, allí dirigió varias tesis doctorales de alumnos, en esperanto.
Él mismo preparaba una. En las Horas Artísticas y Científicas de un congreso español expuso su tesis doctoral sobre pedagogía y esperanto, diseñada para demostrar su valor propedéutico con dos grupos de alumnos: uno que estudiaba inglés dos años y otro que hacía un año de esperanto y uno de inglés, hasta igualar el nivel de inglés de los dos.
El folklore aragonés, en esperanto
En Valencia acompañó al grupo de baile y canto del Centro Aragonés a un festival internacional de folklore en Polonia en el que toda la presentación se hacía en esperanto: se presentaron dos veces y las dos ganaron el primer premio. Lo cuenta Alicia Ballester.
El viaje cuadra con su vínculo con Bydgoszcz: allí tenía la sede Monda Turismo–Esperantotur, la agencia de turismo en esperanto que en 1989 ya tenía oficinas en ocho ciudades polacas y organizaba encuentros internacionales, y allí enseñaba él en el Estudio Internacional de Turismo y Cultura. Del festival, sin embargo, no tenemos ni el nombre ni la fecha.
Cantón, y unos monjes que querían aprender
La conexión con China había empezado, de hecho, en Polonia. Él lo explicaba así: la primera vez que enseñó esperanto a chinos fue en la escuela de Bydgoszcz, donde la lengua era el idioma oficial del centro y donde había cincuenta alumnos chinos. De China decía que el nivel de esperanto era allí muy alto, y que el problema principal era el krokodilado —hablar la lengua nacional entre esperantistas—: incluso gente que dominaba el esperanto recaía en ello a menudo.
El año en que el diario polaco Nowości lo entrevistó, en 2008, hacía esta vida: cada año iba a Bydgoszcz, donde enseñaba español y esperanto en el Estudio Internacional de Turismo y Cultura, y al acabar las clases se iba tres meses a Cantón. La universidad de allí le ofreció un contrato de un año y lo rechazó, porque no quería quedarse tanto tiempo en un sitio. Decía que sabía diez lenguas.
En ese mismo reportaje se cuenta que unos monjes budistas de un monasterio a dos mil kilómetros de Cantón —arrasado durante la Revolución Cultural y entonces en reconstrucción— le pidieron clases de esperanto, y que uno de aquellos monjes enseñaba budismo por internet en esperanto.
La relación con Vietnam duró mucho más que aquellos cuatro meses. El 11 de diciembre de 2016, en la sede de la Unión Vietnamita de Organizaciones de Amistad en Hanói, la Asociación Vietnamita de Esperanto celebró los sesenta años de su fundación, y en aquella fiesta la Unión entregó medallas conmemorativas «Por la paz y la amistad entre los pueblos» a los esperantistas que más habían contribuido últimamente al movimiento del país. De los premiados, solo dos eran extranjeros: el japonés Yosio Isino y él.
Por qué
Para él, enseñar esperanto no era simplemente enseñar una lengua. Cuando en 2011 le preguntaron cómo se convencía a los chinos de aprenderlo, contestó que la clave era explicar que el objetivo de aprender idiomas no es solo la necesidad laboral o ganar dinero, sino los valores del esperanto en el campo de la cultura, la paz, la amistad internacional y la solidaridad.
En aquella misma entrevista decía que había visitado 47 países —no que hubiera enseñado en todos ellos— y confesaba otra afición que le había sido útil: corrió maratones durante muchos años, y sostenía que aquello lo ayudaba a estar más sano y fuerte, a adaptarse sin problemas a países y costumbres desconocidos y a trabajar con más energía.
El método de Marček, en castellano
En 2010 firmó la traducción al español de El Esperanto por el método directo, el curso ilustrado de veintidós lecciones del eslovaco Stano Marček que se ha traducido a decenas de lenguas (catálogo de la UEA, ISBN 9788089312160).
El final
El último rastro de él en actividad es del Bulteno de la Federación: en la crónica de la fiesta de Zamenhof de Valencia, el 16 de diciembre de 2017, Elías Hernández Capdevila cuenta que al banquete del restaurante Carme también acudió Augusto Casquero, «kiu ne tre bone fartas» —que no se encuentra muy bien—, y que hablaron, rieron y disfrutaron del ambiente esperantista.
Poco después sufrió un ictus —el primero de una serie, según su mujer— que lo incapacitó para la actividad esperantista hasta el final de sus días.
Murió el 19 de septiembre de 2023. El funeral se hizo en el Tanatorio de Campanar y la incineración en el Cementerio de Valencia, con muchos esperantistas valencianos.
→ La despedida que le escribió el grupo: Aŭgusto Casquero de la Cruz, adiós a un esperantista incomparable.
→ Una ficha biográfica breve, junto con la del resto de esperantistas valencianos, en la página de biografías.
Fuentes: la entrevista «Intervjuo kun Augusto Casquero de la Cruz — Esperanta (fluganta) instruisto», El Popola Ĉinio, 10 de agosto de 2011, donde él habla de sí mismo; su propia reseña biográfica en el Boletín de HEF núm. 385 (octubre-diciembre de 2008); La Ondo de Esperanto núm. 267 (enero de 2017), p. 31, para la medalla vietnamita; la necrológica publicada por este grupo; «Biały znaczy bogaty i zna angielski», Nowości, Toruń, 28 de febrero de 2008; testimonios de Alicia Ballester Torregrosa (agosto y septiembre de 2026); Bulteno de HEF núm. 420 (octubre-diciembre de 2017), para la fiesta de Zamenhof de 2017; testimonio de Raúl Salinas Monteagudo (septiembre de 2026) para el ictus.
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