Nació en Marsella porque su padre quería leer en francés, fundó el movimiento alcoyano con un puñado de amigos y se ganó la vida restaurando los frescos de San Antonio de la Florida
De nombre completo Ulises Arquímedes, aunque siempre firmó con el segundo. La lengua se la enseñaron en casa: venía de una familia valenciana tradicionalmente esperantista y su esperantismo atraviesa cuatro generaciones, que acaban entrelazándose con la de los Casquero.

Arquímedes Ballester Vaquero, en un retrato de estudio hecho en Valencia (foto Gavilá).
Marsella, para poder leer
Nació en Marsella el 10 de noviembre de 1911. Su padre, Rafael Ballester, tallista y gran lector, había emigrado a Francia para aprender francés y poder leer lo que en España no encontraba. Cuando Arquímedes tenía tres años estalló la Primera Guerra Mundial y la familia volvió a Valencia, donde el padre montó un taller de muebles artísticos.
El esperanto se lo enseñaron de pequeño su padre y Manuel Caplliure Ballester. Aquí las fuentes no dicen lo mismo: la necrológica del Boletín lo hace su tío abuelo; la familia dice que era un tío. Lo dejamos como está.
En las listas del movimiento aparece por primera vez en 1950, donando dinero para el Boletín desde Alcoy.
Llevó el esperanto a Alcoy
En febrero de 1951 el Boletín cuenta que el movimiento también arraiga en Alcoy «gracias al trabajo incansable y persistente del fervoroso samideano Arquímedes Ballester, que con la ayuda de unos cuantos amigos trata de fundar un grupo dentro de alguna de las sociedades de la ciudad», y destaca la participación de varias jóvenes en una ciudad que hasta entonces no había tenido adeptos.
La sociedad que lo acogió fue, según la familia, el Centro Excursionista de Alcoy: allí daban clases de esperanto, recibieron visitas de esperantistas alemanes y franceses, y publicaban las actividades en la prensa. Queda un fleco sin resolver: el mismo Boletín de febrero de 1952 lista entre las entidades adheridas la «Academia ALMI» de Alcoy, y no el Centro Excursionista. Pueden ser dos sedes sucesivas del mismo grupo o dos cosas distintas; no lo sabemos.
Se casó con Trinidad Torregrosa —en 1951, según la familia—. El Boletín de febrero de 1952 dice que acaban de casarse y los describe como «miembros muy activos de nuestra Federación y fervorosos pioneros en Alcoy». En julio se inscriben juntos en el 13.º Congreso Español de Esperanto de Valencia, él con el número 122 y ella con el 123.
Madrid: el Liceo, los carteles y el matrimonio belga
Vivió en varias ciudades y en todas trabajó por la lengua. En 1957 participó en el 18.º Congreso Español de Esperanto, en Madrid, del 23 al 28 de julio. La familia recuerda un episodio que dice bastante de cómo entendían la fraternidad de la lengua: un matrimonio belga que asistía cayó enfermo —los dos—, y ellos dos los atendieron durante meses, él haciendo de intérprete con el médico y ella cocinando para ellos, porque no les gustaba la comida del hotel donde estaban.
En 1973 fue vocal del comité organizador del 33.º Congreso Español, en Madrid, y llegó a ser presidente del Madrida Esperanto-Liceo, con Trinidad Torregrosa de secretaria —el mismo cargo que años después ocuparía su hija Alicia, en la junta que presidía Augusto Casquero—. En aquellos años diseñaba los carteles de los congresos y participaba en programas de radio y entrevistas de prensa para difundir la lengua.
De tallista a restaurador de Goya
Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y aprendió el oficio en el taller de su padre. La Guerra Civil lo pilló estudiando aparejador y lo destinó a Cartografía, en Cabeza del Buey.
Después fue tallista en Alcoy —donde montó con dos socios una de las primeras fábricas de plásticos de España—, restaurador de muebles y antigüedades en Madrid y, desde los años sesenta, restaurador de pintura mural del Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte: los Goya del Pilar y de San Antonio de la Florida, el Transparente de la catedral de Toledo, San Baudelio de Berlanga, Silos. Por el camino pintaba acuarelas, más de quinientas, sobre todo de arquitectura.
Murió en Valencia, en casa de su hija, en octubre de 1990.
→ El árbol de las dos familias —los Ballester y los Casquero, cuatro generaciones— está en la página de biografías, con la ficha breve de Arquímedes Ballester y la de todos los que aparecen.
Fuentes: Boletín de la HEF núms. 20 (1950), 26 (febrero de 1951), 38 (febrero de 1952), 195 (1973) y 299 (1991); libro del 13.º Congreso Español de Esperanto, Valencia, julio de 1952; testimonio de su hija Alicia Ballester Torregrosa (agosto de 2026); y el blog familiar Cien años de Arquímedes Ballester (2012), de donde vienen el nacimiento, los oficios y los nombres de los padres. Guardamos copia. El blog lo hace morir «a los setenta y nueve años»; con la fecha que da la familia —octubre de 1990— tenía setenta y ocho.
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