El congreso juvenil internacional de esperanto —el IJK, de Internacia Junulara Kongreso— es el encuentro anual de la juventud esperantista del mundo, y el 82º se celebró hace un mes a un paso de casa: del 9 al 16 de agosto de 2026 en Tiana, entre Barcelona y el mar. Una semana de IJK tiene un esqueleto bastante fijo: alojamiento dentro de la propia sede, un lema que vertebra las charlas, programa de día, conciertos y noche internacional de comer y beber, una noche partida en dos —un bar ruidoso y una casa de té a la luz de las velas— y, en medio de todo eso, las reuniones donde se gobierna la organización que lo convoca.

Página 8 del Valencia Luno núm. 4, de enero de 1983, con la crónica del 38º Congreso Internacional de la Juventud celebrado en Lovaina
Lo más sorprendente es lo poco que ha cambiado ese esqueleto. Un valenciano, Carlos N. Moya Seguí, contó en el boletín del grupo cómo era el IJK de 1982, y casi todos los elementos que describe se reconocen elemento por elemento en el programa de 2026. Cuarenta y cuatro años separan los dos textos.
Quién lo convoca
El IJK lo organiza TEJO —Tutmonda Esperantista Junulara Organizo, la organización mundial de la juventud esperantista, la rama joven de la asociación internacional UEA—, y no lo monta ella sola: hay una Comisión de Congresos internacional que trabaja con la entidad local que hace de anfitriona. En 2026 la anfitriona fue la Juventud Esperantista Catalana (KEJ).
Quien quiera llevárselo a su país tiene que presentarse a una convocatoria pública con dos fases y leerse antes el reglamento del congreso; pueden presentarse las secciones nacionales de TEJO, otras organizaciones juveniles o simplemente un grupo de tres miembros individuales. No hace falta, por tanto, ser una federación: tres personas con ganas ya cumplen el requisito formal.
La semana, hora a hora
El programa de 2026 enumera las piezas con una claridad que sirve de plano:
- El lema. Cada edición tiene uno, y a su alrededor se organizan conferencias, corros de discusión y talleres. El de 2026 fue «Naturo el la homaj okuloj» —la naturaleza vista con ojos humanos—. El de 1982, «Scienco kaj socio»; el de 1993, en Vraca, «Ekonomio kaj socio en ŝanĝiĝo».
- El día. Charlas de temas diversos, debates, cursos y juegos, «durante todo el día».
- La tarde. Conciertos, presentaciones culturales sobre el país anfitrión y la Trinkomanĝa Nokto, la noche en que cada cual trae la comida y la bebida de su tierra y se prueba todo.
- La noche, partida en dos. El programa lo dice con una simetría que ya es una fórmula hecha: «trankvila gufujo, maltrankvila trinkejo» —una casa de té tranquila y un bar intranquilo—, más karaoke y salas de juegos.
- Las excursiones, a la naturaleza y a la ciudad.
- Y las reuniones de gobierno: la Feria del Movimiento Juvenil, la Hora Abierta de la Junta y la reunión del Comité de TEJO.
Esa última línea es la que se le suele escapar a quien mira el congreso desde fuera, y es la que explica por qué el IJK no es solo una colonia de verano con idioma propio.
El congreso es también la asamblea
TEJO se gobierna con dos órganos: una junta (estraro) que lleva el día a día y un comité (komitato) donde están representadas las secciones de cada país. El comité se reúne durante el congreso, y eso quiere decir que la semana en que la gente va de concierto y de excursión es también la semana en que se toman las decisiones de la organización.
Esto tampoco es nuevo. Moya Seguí ya lo explicaba en 1982:
«La programo de la IJK estis abunda, kun programeroj, de la kunsidoj de la Komitato de TEJO, kies sesioj okazis dum kelkaj tagoj. En ĝi estas reprezentataj ĉiuj landaj sekcioj de TEJO, inter kiuj la hispana (HEJS), kaj kunvenas dum la junularaj kongresoj.»
«El programa del IJK fue abundante, con actos como las sesiones del Comité de TEJO, que se hicieron durante varios días. En él están representadas todas las secciones nacionales de TEJO, entre ellas la española (HEJS), y se reúne durante los congresos juveniles.»
La Hora Abierta de la Junta es la pieza complementaria: un tiempo fijado en el programa en que cualquier congresista puede preguntarle lo que quiera a la dirección. Y la Feria del Movimiento Juvenil es la mesa puesta donde las secciones, los proyectos y las iniciativas se presentan a quien pasa.
La gufujo: una casa de té nacida contra el bar
De todas las piezas, la que más extraña desde fuera es la gufujo. Es un local nocturno sin alcohol y sin humo, iluminado con velas, donde se bebe té y se habla en voz baja, y donde suele haber música en acústico o lectura de literatura. El nombre viene de gufo, «búho real» —el ave nocturna—, con el sufijo -ujo: la casa de los búhos, la gente que no se va a dormir.
No es una tradición antigua ni anónima, y está documentada con nombres. La idea nació en el 39º Seminario Internacional (IS), el encuentro de invierno de la juventud esperantista alemana, celebrado en Tubinga entre diciembre de 1994 y enero de 1995. Quienes la pensaron fueron Uli Rau y Rolfo Ernesto, y el motivo es prosaico: el local que había «era tan pequeño que no se podía conversar, de lo lleno que estaba y del ruido de voces». Lo desarrollaron con Natalie Schuchert, que llevaba la cultura de la organización juvenil alemana, y lo que imaginaron fue un refugio con té, velas, literatura y aire limpio.
El nombre se decidió poco antes de la edición siguiente. Consideraron nombres de nido de pájaro, y ganó gufujo: se descartó la terminación -ejo («lugar») porque les pareció demasiado limitada y plana, mientras que -ujo puede querer decir «país» o simplemente «nido».
La primera gufujo oficial la montaron Natalie y Rolfo para el Seminario de Wetzlar, del 27 de diciembre de 1995 al 3 de enero de 1996. Funcionó muy bien, sobre todo entre quienes no fumaban y no querían acabar la noche en la taberna. Vanessa Ferrato la defendió y dirigió algunas en Güntersberge (1996) y Friburgo (1996-97), y de ahí se extendió —en Copenhague ya hubo una en 1996, todavía no oficial— hasta que en el 41º Seminario, el de Traben-Trarbach (1997-98), ya era un mueble fijo de los encuentros juveniles.
Un detalle para quien lo busque. La ficha de la Wikipedia atribuye la invención a «Nathalie S. kaj Rolfo E.». La historia detallada que mantiene la comunidad da tres nombres y los reparte de otra manera: la concibieron Uli Rau y Rolfo Ernesto, y Natalie Schuchert la desarrolló y organizó la primera. Nos quedamos con la segunda, que es la que da fechas, lugares y motivos.
Quién puede ir, y qué cuesta
La palabra «juvenil» del nombre es más amplia de lo que parece. Las cuotas de 2026 están escalonadas por edad en cinco tramos —0-12, 13-16, 17-24, 25-35 y 36 o más—, o sea que nadie queda fuera por viejo: solo paga más. Dónde se corta la juventud de verdad es una pregunta que tiene su propia respuesta, y le hemos dedicado un artículo aparte.
La cuota se construye con dos piezas: la de programa, que da acceso a las actividades, y la de alojamiento. La de programa depende de tres cosas a la vez: la edad, el país donde vives y cuándo te apuntas. Los países están repartidos en cuatro grupos —A, B, C y Ĉ— y el mismo tramo de edad paga menos cuanto más baja es la categoría: en el cuarto periodo de inscripción, una persona de 25 a 35 años pagaba 80 € desde un país del grupo A y 50 € desde uno del grupo Ĉ.
Esa escala es un mecanismo de solidaridad explícito, y tampoco es invento de ahora. El Valencia Luno de 1993 anunciaba así el 49º IJK, en Vraca: «Kotizoj inkluzivas programon, loĝadon kaj manĝojn, kaj varias depende de la dato de aliĝo kaj aĝo» —las cuotas incluyen programa, alojamiento y comidas, y varían según la fecha de inscripción y la edad—: entre 125 y 195 dólares para quien se apuntara antes del final de abril.
Dormir y comer dentro del congreso
El otro rasgo que distingue un congreso juvenil de uno sénior es que la gente vive dentro. En 1982, en Lovaina, los congresistas se alojaron «en unu kaj dulitaj ĉambroj ĉe la studentaj restadejoj kiuj ekzistas en la Universitato, do en la kongresejo mem» —en habitaciones de una y dos camas de las residencias universitarias, es decir, dentro de la propia sede del congreso— y comían en el restaurante de autoservicio de la universidad. En 2026 el lugar fue un albergue, y la reserva de habitación tenía fecha límite propia: después del 30 de julio todavía te podías inscribir en el congreso, pero ya no dormir allí.
Qué hacía la gente de aquí
La crónica de 1982 da la medida de la participación española de entonces: cerca de cuatrocientos jóvenes de treinta y un países, de los cuales una treintena de españoles, y solo de Sabadell, Madrid, Barcelona y Valencia —«do estis notinda la manko de gejunuloj de aliaj hispanaj urboj», que se notaba la ausencia de jóvenes de otras ciudades. Moya Seguí cierra esperando que al año siguiente, en Debrecen, fueran más.
Parte de los asistentes venían del Congreso Universal de Amberes, donde los menores de 26 años tenían la inscripción gratuita: la conexión entre el congreso grande y el juvenil ya estaba pensada como una pasarela.
El esperantismo valenciano ha vuelto a tocar ese circuito varias veces desde entonces. El congreso español de Cullera, en 2015, fue el que se llenó de jóvenes y del cual salió la refundación de la sección juvenil española; y quien más ha visto el IJK por dentro, y desde el lado de quien lo gobierna, es Enric Baltasar, de Oliva, que llegó a la presidencia de TEJO.
La crítica que se hace desde dentro
Conviene acabar con el revés de la trama, porque lo que hace fuerte la estructura también la hace frágil. Baltasar lo resumía en dos observaciones.
La primera es que cada IJK se monta desde cero: web nueva, formulario nuevo, programa copiado del de un año anterior, sin que nadie haya escrito nunca las diez páginas que explicarían cómo se hace. La segunda es más dura: ha visto repetirse el patrón de una sección juvenil que se hace fuerte, decide organizar el IJK, y después del congreso el esperantismo local se muere. Lo cuenta con detalle su artículo.
Las dos cosas son compatibles con lo que hemos descrito aquí. Un esqueleto que se mantiene igual durante cuarenta años puede querer decir que está bien pensado, o puede querer decir que nadie lo ha revisado. La crónica de 1982 y el programa de 2026 no permiten decidir entre las dos lecturas; solo dejan constancia de que es el mismo esqueleto.
Fuentes
- Carlos N. Moya Seguí, «38-a Internacia Junulara Kongreso de T.E.J.O. Leuven (Belgio) 31-a Julio ĝis 7-a Aŭgusto», Valencia Luno núm. 4, enero de 1983, p. 8 y 10. Transcrito entero en Valencia Luno: la segunda época, de 1982 a 1990.
- «Internacia Junulara Kongreso», nota sobre el 49º IJK de Vraca, Valencia Luno (1993). Transcrito en Valencia Luno: la segunda época, de 1991 a 2002.
- Programa del 82º IJK y cuotas, Tiana, 9-16 de agosto de 2026, sitio oficial del congreso.
- «Kunorganizu kun TEJO la IJK-n 2027 en via lando!», TEJO, convocatoria para acoger el congreso, con las condiciones y el procedimiento.
- «gufujo · historio», historia detallada de la tradición, con nombres, fechas y sedes.
- «Gufujo», Wikipedia en esperanto, citada aquí solo para documentar la versión que circula.
Véase también
- Cullera 2015: cuando el congreso de esperanto se llenó de jóvenes
- Enric Baltasar: seis años de Oliva a la presidencia mundial
- Cuántos años dura la juventud esperantista
- Finvenkismo y raŭmismo: la victoria final o la comunidad, un manifiesto que salió de un grupo de trabajo de un IJK
Leer en:
Esta entrada todavía no tiene ningún comentario. Sé la primera persona en comentarla desde el fediverso.
