Del 2 al 7 de marzo de 1998, la Facultad de Filología de la Universitat de València impartió un curso de esperanto que valía dos créditos de libre elección. Según el boletín del grupo, era el primer curso de esperanto de todo el estado con valor académico oficial. El profesor fue Augusto Casquero de la Cruz, y la dirección oficial, la doctora Berta Raposo Fernández. El aula tenía veinticuatro plazas y se matricularon sesenta.
La crónica la firma el propio Casquero en el Valencia Luno de abril de 1998, bajo un titular que no se andaba con modestias: «Esperanto eniras universitaton tra la granda pordo» —el esperanto entra en la universidad por la puerta grande—, precedido de un antetítulo aún más directo: «En Valencio, senprecedence!».
Qué querían decir los dos créditos
La explicación que da el boletín es, ahora, un documento sobre cómo funcionaba la universidad española de entonces:
Cada participante recibió un certificado, que al mismo tiempo vale dos créditos académicos. En el sistema universitario actual en España, en cada carrera están las asignaturas normales obligatorias. Además, cada estudiante durante la carrera debe elegir obligatoriamente un total de 15 créditos entre los diversos que se le proponen. Este año, entre esos, se ha puesto el curso de esperanto.
No era, pues, una asignatura propia de ninguna titulación: era una de las opciones de libre elección que el estudiantado debía completar para acabar la carrera. Pero contaba, y ese era exactamente el punto.
La matrícula
Lo que pasó con las inscripciones lo cuenta Casquero con una mezcla de sorpresa y satisfacción:
Totalmente imprevisto, porque el curso debía hacerse en el Laboratorio de Idiomas de la Facultad, que tiene en total 24 plazas, aunque se había planeado que la inscripción durara hasta un mes y medio, en solo 4 días se inscribieron 40 estudiantes. Inmediatamente se empezaron a retirar los folletos informativos, por falta de espacio, para que nadie más se inscribiera. Sin embargo, finalmente se aceptaron 60, poniendo sillas adicionales en el aula. Pero, incluso sin propaganda, otros 40 interesados pidieron inscribirse, cosa que no fue posible, porque todas las aulas más grandes estaban ocupadas en esas fechas.
El boletín acaba el párrafo con una nota práctica: para el curso siguiente ya tenían hecha la lista de los que se habían quedado fuera.

La crónica de Casquero en el Valencia Luno núm. 46, abril de 1998, con el titular «Esperanto eniras universitaton tra la granda pordo».
Los días y las horas
El programa, publicado en el boletín de enero de 1998, situaba las clases del 2 al 7 de marzo, diariamente de 17 a 20 h —lunes hasta las 21— y el sábado por la mañana, en la Facultad de Filología de la calle de Blasco Ibáñez, 32.
- 2 de marzo, 17.00: inauguración, con la decana de Filología presente.
- 7 de marzo, 12.00: clausura en el Salón de Grados, con la conferencia de Miguel Fernández, «Sur la spuroj de Federico García Lorca» — sobre los pasos de Federico García Lorca.
Aquí hay una discrepancia entre las dos fuentes, y no la resolvemos: el programa de enero anunciaba para la inauguración una conferencia de Gian Carlo Fighiera, «Esperanto preter la jaro 2.000: lingvo aŭ movado?», mientras que la crónica de abril dice que quien tomó la palabra en la inauguración fue el profesor Antonio Alonso, expresidente de la Federación Española de Esperanto. Pueden haber hablado los dos; el boletín no lo aclara.
La promesa de la decana
En la clausura, la decana de la Facultad, la doctora Carmen Morenilla, repartió los diplomas y, según la crónica, hizo dos cosas más: recomendó al alumnado que continuara con el esperanto —que calificó de «la herramienta de comunicación del futuro»— y los animó a doctorarse sobre esperanto en la Facultad. Y anunció algo más grande:
Al mismo tiempo informó de que, según los planes de la Facultad, el estudio del esperanto no solo será una asignatura de libre elección, sino asignatura normal de la carrera.
No nos consta que eso llegara a pasar. El boletín de octubre de 1998 aún lo daba por probable —«probablemente este año también habrá curso de esperanto en la Facultad de Filología, con valor académico oficial»—, pero no hemos encontrado ningún número posterior que confirme ni una cosa ni la otra.
Y conviene decir por qué no lo tenemos: el boletín dejó de salir. Del número 47, de octubre de 1998, se pasa al 48, de marzo de 2002, con la numeración correlativa —no falta ningún ejemplar por el camino: durante tres años y medio no se publicó ninguno—. Así que el silencio sobre la promesa de la decana no dice que no se cumpliera: dice que el testigo que lo habría contado se calló. Es una pregunta abierta, y quien puede cerrarla es Berta Raposo, que dirigió el curso.
Quién lo hizo posible
La crónica atribuye las gestiones a la doctora Berta Raposo y a Jesús Raposo Montero, ante la decana. Berta Raposo constó como directora oficial del curso —el requisito administrativo para que un curso así pueda existir— y Casquero como profesor.
No era la primera vez que Casquero daba clase allí: en 1996 ya había impartido dos cursos casi seguidos, uno en abril y el otro en noviembre, «gracias a la gran ayuda y el entusiasmo de la decana». Y en diciembre de ese año, él y Juan Antonio Giménez García hablaron hora y media de esperanto y de sus métodos de enseñanza en la asignatura «Didáctica de las Lenguas» de la Facultad de Ciencias de la Educación.
Una primicia con matices
La frase «el primero de todo el estado con valor académico oficial» es del boletín del grupo, y conviene leerla con dos precisiones que el propio boletín y otras fuentes aportan.
La primera la da el Valencia Luno de octubre de 1998, cuando anuncia como «gran novedad» un curso de esperanto en la Universidad de La Laguna (Tenerife) con valor académico oficial de 3 créditos. Es decir: siete meses después del de València, y con un crédito más.
La segunda viene de la propia Universidad de La Laguna. La asociación esperantista universitaria de allí explica que en 1963, como homenaje a un exrector, se creó en su Instituto de Idiomas «la primera Cátedra de Esperanto en España», dirigida por el doctor Rógulo Pérez, y sitúa su seminario de treinta horas a partir de 1999.
Las dos cosas pueden convivir: una cátedra de 1963 no es un curso de libre elección, una figura que no existía hasta la reforma de los planes de estudio de los años noventa. Pero más vale decirlo que esconderlo: lo que está documentado es que el curso de marzo de 1998 fue el primero que el grupo consiguió con créditos, y que el boletín lo presentó como el primero de España.
Véase también
- La docencia del grupo: los cursos de esperanto que hemos impartido
- Valencia Luno, tercera época (1991-2002)
Fuentes
- «ESPERANTO ENIRAS UNIVERSITATON TRA LA GRANDA PORDO», por Augusto Casquero, Valencia Luno núm. 46, abril de 1998, páginas 4 y 5. Transcrito y con los facsímiles en Valencia Luno 1991-2002.
- Programa del curso universitario, Valencia Luno núm. 45, enero de 1998 (fechas, horarios y conferencias de inauguración y clausura), en la misma página.
- «VIGLA AKTIVADO», Valencia Luno núm. 47, octubre de 1998, sobre el curso de La Laguna con 3 créditos y la expectativa de repetir en València.
- Preguntas frecuentes de la asociación universitaria de esperanto de la Universidad de La Laguna, sobre la cátedra de 1963 y el seminario de 1999.
Entrada incorporada retrospectivamente el 9 de septiembre de 2026. La fecha de la entrada corresponde al documento o actividad original.
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