Finvenkismo y raŭmismo: la victoria final o la comunidad

Desde 1980 el esperantismo discute qué cuenta como éxito: que el esperanto acabe siendo la segunda lengua de todo el mundo —el finvenkismo— o que la comunidad que ya lo habla sea todo lo que hay que ganar —el raŭmismo—. El Manifiesto de Rauma, sin embargo, no dice lo que se suele citar de él: no renuncia a difundir la lengua, sino que cambia lo que lo justifica.

Primera página del boletín Valencia Luno núm. 33, de enero de 1992. Debajo de la cabecera verde con las Torres de Serranos y la estrella de cinco puntas, el título mecanografiado «ESPERANTO: ĈU LINGVO?, ĈU MOVADO?» encabeza un artículo a toda página.
Primera página del boletín Valencia Luno núm. 33, de enero de 1992. Debajo de la cabecera verde con las Torres de Serranos y la estrella de cinco puntas, el título mecanografiado «ESPERANTO: ĈU LINGVO?, ĈU MOVADO?» encabeza un artículo a toda página.

«Esperanto: ¿lengua o movimiento?». Portada de Valencia Luno núm. 33, enero de 1992: el boletín del grupo respondía al Manifiesto de Rauma doce años después de firmarse.

Y la discusión no es ni abstracta ni ajena: está impresa en el boletín de este grupo. En diciembre de 1982 el presidente daba una conferencia titulada «¿Está próxima la victoria final del esperanto?». En enero de 1992 se abría con un artículo que copiaba los cuatro valores del manifiesto y acababa preguntándole al lector si podría hacer algo solo, sin movimiento. Y en octubre de 1998 reproducía entera la declaración con la que el antiguo propietario de Heroldo de Esperanto les quitaba la cabecera a los raŭmistas.

Qué dice el Manifiesto de Rauma

En el verano de 1980, el Congreso Internacional de la Juventud Esperantista (IJK) se celebró en Rauma (Finlandia) con el tema «El esperanto en los años 80: objetivos y métodos». De uno de los grupos de trabajo salió un texto que se repartió entre los congresistas: el Manifiesto de Rauma. Lo redactaron Jouko Lindstedt y Giorgio Silfer —«el Manifiesto de Rauma, que coescribí con Silfer», dice el primero—, y se abre hablando en nombre de «la subskribintoj», los firmantes.

El texto empieza diagnosticando una crisis de identidad y la describe en términos casi clínicos: hay un «superyó» esperantista que obliga a predicar unos cuantos mitos —«la segunda lengua para todo el mundo / la lengua inglesa es nuestro enemigo / la ONU tiene que adoptar el esperanto»— mientras que, entre nosotros, «disfrutamos y aplicamos el esperanto tal como efectivamente es, independientemente de los eslóganes originales».

De ahí sale el punto que le dio fama, la crítica de los objetivos fundacionales:

a) la oficialigo de Esperanto estas nek verŝajna nek esenca dum la 80aj jaroj – oni havu alternativajn celojn; b) la faligo de la angla lingvo estas nek tasko nek zorgo de la esperantistoj: finfine la angla rolas nur kiel help-lingvo […]

«a) la oficialización del esperanto no es ni probable ni esencial durante los años 80 —hay que tener objetivos alternativos—; b) hacer caer la lengua inglesa no es ni tarea ni preocupación de los esperantistas.»

Lo que casi nunca se cita es el punto siguiente. El manifiesto no renuncia a difundir la lengua: «Ni celas disvastigi Esperanton por pli kaj pli» —«aspiramos a difundir el esperanto cada vez más»— para ir realizando cuatro valores positivos: la propedéutica para la enseñanza de lenguas, los contactos entre gente corriente, los contactos sin discriminación y una cultura internacional de tipo nuevo. Y aún añade que «el crecimiento de nuestras fuerzas y la adhesión de gente nueva» dependen precisamente de la toma de conciencia de estos valores.

El desplazamiento, pues, no es de crecer a no crecer, sino de qué justifica el crecimiento. En lugar de la victoria final, los valores que la comunidad ya encarna. De ahí la fórmula que más se ha citado desde entonces: ser esperantista como «la aparteno al mem elektita diaspora lingva minoritato», la pertenencia a una minoría lingüística en diáspora elegida por uno mismo.

Finvenkismo: una palabra nueva para una cosa vieja

La otra mitad del par es muy anterior. La fina venko, la victoria final, es vocabulario esperantista desde hace más de un siglo: la expectativa de que la lengua acabe siendo adoptada como segunda lengua de todo el mundo. Lo que es nuevo es el -ismo: convertir esa expectativa en una posición que se puede tener o no tener. Eso solo tiene sentido cuando alguien deja de tenerla, y eso ocurre en 1980.

La formulación moderna de los objetivos del movimiento no es, sin embargo, el silencio: es el Manifiesto de Praga, presentado en el Congreso Universal de 1996 en Praga, que defiende la difusión del esperanto por la democracia lingüística, los derechos lingüísticos y la educación, y no por ninguna profecía sobre el futuro.

Los dos textos, de hecho, no se excluyen. Quien lo dice es uno de los dos redactores del de Rauma, en un artículo de 1998 en el que se enfrentaba con quienes decían hablar en su nombre: «La komunumo kaj la movado (kies celojn formulas tre klare la Manifesto de Prago) kompletigas unu la alian» —«la comunidad y el movimiento, cuyos objetivos formula muy claramente el Manifiesto de Praga, se complementan mutuamente».

Valencia, diciembre de 1982: «que el hombre quite su egoísmo»

Dos años después de Rauma, el grupo de Valencia celebraba el Día de Zamenhof con tres conferencias. La crónica, firmada por el secretario Carles Narcís Moya i Seguí, dice que el presidente Juan Bosch Fornals habló sobre «Ĉu estas proksima la fina venko de Esperanto?» —¿está próxima la victoria final del esperanto?— y resume su tesis así:

la ĉefa antaŭkondiĉo por la fina venko estas ke la homo forigu sian egoismon kaj malamon al la proksimulo, post tio-ĉi venos tuj la enkondukon de Esperanto kiel internacia lingvo, simbolo de amo kaj paco inter la homoj.

«La principal condición previa para la victoria final es que el hombre quite su egoísmo y su odio al prójimo; después de eso vendrá enseguida la introducción del esperanto como lengua internacional, símbolo de amor y de paz entre los hombres.»

A continuación, el anterior presidente Félix Navarro Clemente habló de la actualidad del poema La Vojo de Zamenhof, «poema que nos incita a no perder la fe en la victoria del esperanto», y dio ejemplos que mostraban, según él, la proximidad de la introducción final: entre otros, la propuesta que Yugoslavia haría a favor del esperanto en la reunión de países no alineados prevista en Nueva Delhi para marzo de 1983.

La misma crónica salió, más corta, en el Boletín núm. 256 (marzo-abril de 1983): la versión nacional quita «al la proksimulo» de la frase de Bosch y deja fuera los ejemplos de Navarro, incluida la propuesta yugoslava.

Primera página del boletín Valencia Luno de la segunda época núm. 4, de enero de 1983, con la crónica «TAGO DE ZAMENHOF - 1982» mecanografiada debajo de la cabecera verde.
Primera página del boletín Valencia Luno de la segunda época núm. 4, de enero de 1983, con la crónica «TAGO DE ZAMENHOF – 1982» mecanografiada debajo de la cabecera verde.

La crónica del Día de Zamenhof de 1982, en Valencia Luno núm. 4 de la segunda época (enero de 1983). La frase sobre la victoria final continúa en la página 3.

Son dos formas distintas de finvenkismo en la misma tarde: una moral, que pone la condición en la conducta humana, y una diplomática, que la busca en las instituciones internacionales. Ninguna de las dos menciona Rauma, y en los números de la segunda época que tenemos transcritos, de 1982 a 1990, el manifiesto no sale ni una vez: la primera mención que hemos encontrado es la de 1992.

Valencia, enero de 1992: ¿lengua o movimiento?

Diez años más tarde sí que había llegado. El número 33 de Valencia Luno se abre con un artículo de Juan Antonio Giménez García —«Johano-Antono» en los boletines— titulado «ESPERANTO: ĈU LINGVO?, ĈU MOVADO?».

El artículo plantea la pregunta como una alternativa y la resuelve negándola: «Esperanto estas movado kaj lingvo samtempte. Kie ni povus lerni esperanton sen la movado?». Reconoce el problema que Rauma diagnosticaba —«los mitos son ideas viejas; los símbolos parecen pertenecer a un gueto o a un partido; la idea interna no gusta a las nuevas generaciones; la propaganda pública ridiculiza la situación»— y concede el diagnóstico entero sin conceder la conclusión:

Ni devos pripensi pli bonan solvon, pli aktualan aspekton por la Movado ol flankigi ĝin. La Manifesto de Raŭmo (1980) ŝajnas ĝian identecon disigante Esperanton de la precelaj sloganoj.

«Tendremos que pensar una solución mejor, un aspecto más actual para el Movimiento, que no apartarlo. El Manifiesto de Rauma (1980) parece su identidad, separando el esperanto de los eslóganes originales.»

Acto seguido copia los cuatro valores del punto tercero del manifiesto, uno detrás de otro, y los hace suyos. Pero cierra citando la Proklamo de Voss de 1991 —«el objetivo de la calidad es loable, pero hay que constatar que la calidad nace la mayor parte de las veces de la cantidad», en la forma en que él la cita— y con una pregunta directa: «Ĉu vi povos sola, sen Movado?», ¿podrás solo, sin Movimiento?

Es, en pequeño, exactamente la posición que Lindstedt defendía esos mismos años: aceptar lo que Rauma vio y no aceptar que la comunidad pueda sustituir al movimiento.

Octubre de 1998: el boletín toma partido sin decirlo

El número 47 de Valencia Luno reproduce en la página 12, entera y sin ningún comentario, la declaración «HEROLDO REIROS AL SIA LEGITIMA POSEDANTO» que Gian Carlo Fighiera había firmado en Turín el 1 de octubre de 1998. La sociedad propietaria de Heroldo de Esperanto anunciaba en ella que anulaba la cesión del periódico hecha en 1996 al Itala Interlingvistika Centro, porque la nueva redacción no había respetado la condición de mantenerlo «sendependa kaj supertendenca». La declaración describe a los raŭmistas como

malgranda tendenca grupo, preskaŭ nur eŭropa, kiu opozicias al la ĝenerala Esperanto-Movado, negative juĝas la Universalajn Kongresojn kaj proponas alternativan Esperanto-komunumon.

«Un grupo pequeño y tendencioso, casi solo europeo, que se opone al Movimiento Esperantista general, juzga negativamente los Congresos Universales y propone una comunidad esperantista alternativa.»

El boletín de la Federación Española la reproduciría también, en el número 338 del Boletín (julio de 1999). Publicar una declaración no es firmarla, pero publicarla sin contrapunto, cuando el texto acusa a una parte del movimiento de secuestrar un periódico centenario, es una manera de colocarse.

2009: la discusión, en el boletín de la federación

Once años después la misma polémica se desplegó entera en tres números del Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio.

En el número 386 (enero-marzo de 2009), Andrés Martín firma cuatro páginas que presentan la Esperanta Civito como «la realización consecuente del raŭmismo, única por su carácter institucional», con la cronología oficial: el primer Foro por la Esperanta Civito en La Chaux-de-Fonds, el Pacto lanzado el 10 de agosto de 1998, la Civito fundada el 2 de junio de 2001 en Sabloneto (Sabbioneta, Italia), el primer cónsul Walter Żelazny y la lista de entidades adheridas, entre las cuales la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo.

En el número 388 (julio-septiembre de 2009), Jorge Camacho contesta con una carta a la redacción que califica el raŭmismo de «pseŭdoideologio», acusa a la Civito de imitar formalmente un estado —«iom tro da instancoj» para unos cuantos centenares de adeptos— y acaba señalando que el autor del artículo era miembro del «Kortumo» de la Civito.

Al lado mismo responde Ángel Arquillos López, que era a la vez redactor jefe del Boletín y presidente de la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo: dice que su asociación se adhirió al Pacto «libremente y espontáneamente», que se lo recomienda a otras sociedades españolas y enumera qué ha sacado de ello —visibilidad internacional, sesiones de examen y un curso por correspondencia con el Kultura Centro Esperantista, contactos públicos, el proyecto de una Casa del Esperanto en Andalucía.

Quién lo escribió, y qué dice ahora

La distinción se ha endurecido hasta convertirse en dos etiquetas que la gente se tira a la cabeza, y conviene recordar qué dicen de ella quienes la hicieron.

Giorgio Silfer ha sido su teórico principal. En «Kion signifas raŭmismo», publicado en La Ondo de Esperanto núm. 55 (5/1999), da una definición de estilo diccionario —el esperanto como lengua cultural transnacional más que como lengua auxiliar internacional— y rechaza la lectura corriente: «Sufiĉas legi la Manifeston de Raŭmo por kompreni ke ĝi celas disvastigi esperanton», basta con leer el Manifiesto de Rauma para entender que aspira a difundir el esperanto.

Jouko Lindstedt, el coautor, fue en dirección contraria. En «Esperantujo apartenas al ĉiuj» (La Ondo de Esperanto 1998:11, reproducido en La liturgio de l’ foiro de Jorge Camacho) escribe que el Manifiesto quería declarar que «no existe solo el movimiento esperantista, sino también la comunidad esperantista», que la comunidad es por definición abierta y sin centro, y que organizarla solo crea un segundo movimiento: «Tial la raŭmistoj perfidis la Manifeston de Raŭmo», por eso los raŭmistas traicionaron el Manifiesto de Rauma. En un comentario público del 2 de septiembre de 2025 lo matiza en un sentido que vale la pena leer entero:

Mi distancigis min de la speciala malvasta versio de raŭmismo, kiun la Civito uzas kiel sian kredkonfeson. Sed la ĝenerala merito de raŭmismo estas atentigi, ke ekzistas pluraj pravigeblaj manieroj okupiĝi pri Esperanto, la komunumo gravas apud la movado, kaj paroli Esperanton ne signifas devon propagandi.

«Me he distanciado de la versión especial y estrecha de raŭmismo que la Civito usa como profesión de fe. Pero el mérito general del raŭmismo es hacer ver que hay varias maneras justificables de ocuparse del esperanto, que la comunidad importa al lado del movimiento, y que hablar esperanto no significa tener la obligación de hacer propaganda.»

Terceras vías

La discusión no se ha quedado en dos posiciones. En 2013, respondiendo al artículo de Jorge Camacho sobre el esperanto como «lengua zombi», José Antonio Vergara propuso en el hilo de Libera Folio lo que llama plivastismo: que el fenómeno esperanto realmente existente sea cada vez más amplio, en todos los sentidos imaginables, sin medirse contra una victoria final que no llega —alternativa, dice, tanto al finvenkismo como al raŭmismo. Lo contamos con detalle en «La lengua zombi».

Y conviene decir lo que la propia distinción no capta. La mayor parte de los esperantistas no es ninguna de las dos cosas de manera pura: se puede ir a los congresos por la gente y defender a la vez que el esperanto vale para la educación; se puede no creer en ninguna victoria final y dar clase cada martes. Lo hemos escrito en «Las mil maneras de ser esperantista», y el propio Lindstedt lo dice con otras palabras cuando habla de «varias maneras justificables» de ocuparse del esperanto.

Véase también

Fuentes

  • Manifesto de Raŭmo, 1980. Texto completo en el sitio de la Esperanta Civito.
  • Manifesto de Prago, 1996. Texto en muchos idiomas.
  • Jordan, David K. «The Rauma Manifesto», página docente de la Universidad de California en San Diego, que aloja el texto con una introducción sobre el congreso de 1980 y su tema.
  • Camacho, Jorge, y otros. Hilo de comentarios de «La zombia lingvo», Libera Folio, mayo de 2013, de donde sale la propuesta del plivastismo de José Antonio Vergara.
  • Silfer, Giorgio. «Kion signifas raŭmismo», La Ondo de Esperanto núm. 55 (5/1999).
  • Lindstedt, Jouko. «Esperantujo apartenas al ĉiuj», La Ondo de Esperanto 1998:11, reproducido en Jorge Camacho, La liturgio de l’ foiro (Elementoj por ekzegezo), Progresema Esperanto-Forumo, Amberes, 1999 (texto completo en Project Gutenberg, que incluye también el Manifiesto de Rauma, el Pacto por la Esperanta Civito y la réplica de Renato Corsetti).
  • Lindstedt, Jouko. Comentario en Libera Folio, 2 de septiembre de 2025.
  • Hispana Esperanto-Federacio, Boletín núm. 256 (marzo-abril de 1983), versión abreviada de la misma crónica del Día de Zamenhof.
  • Valencia Luno, segunda época núm. 4 (enero de 1983), p. 1 y 3: «TAGO DE ZAMENHOF – 1982», crónica de Carles Narcís Moya i Seguí. Facsímil en Internet Archive y transcripción completa.
  • Valencia Luno núm. 33 (enero de 1992), p. 1-2: «ESPERANTO: ĈU LINGVO?, ĈU MOVADO?», de Juan Antonio Giménez García. Transcripción completa.
  • Valencia Luno núm. 47 (octubre de 1998), p. 12: «HEROLDO REIROS AL SIA LEGITIMA POSEDANTO», declaración de Gian Carlo Fighiera firmada en Turín el 1 de octubre de 1998. Facsímil en Internet Archive y transcripción completa.
  • Hispana Esperanto-Federacio, Boletín núm. 338 (julio de 1999), 386 (enero-marzo de 2009) y 388 (julio-septiembre de 2009).

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