Zamenhof sionista: la patria judía del Misisipi y el rechazo del homaranismo

Antes de inventar una lengua para toda la humanidad, Ludwik Zamenhof dedicó cinco años a una idea contraria: dar a los judíos un estado propio. En 1882, con veintidós años, publicó en un semanario de San Petersburgo un proyecto de patria judía que rechazaba Palestina y proponía comprar tierra despoblada en Estados Unidos, «en las orillas libres del Misisipi». Unos meses después se retractó y se pasó a Palestina; fundó y dirigió una sociedad sionista en Varsovia, recogió dinero para las colonias y estuvo en la dirección del movimiento hasta que en 1887 publicó el esperanto. Veinte años más tarde volvió sobre la misma pregunta con una respuesta opuesta —el hilelismo, después llamado homaranismo—, y el movimiento esperantista que él mismo había creado se la rechazó dos veces: en Boulogne en 1905 tuvo que callarse una estrofa, y en Ginebra en 1906 la mitad de un discurso.

Portada del folleto «Deklaracio pri Homaranismo» de L. L. Zamenhof, impreso en Madrid en 1913
Portada del folleto «Deklaracio pri Homaranismo» de L. L. Zamenhof, impreso en Madrid en 1913

La versión de 1913 de la declaración del homaranismo, la primera que Zamenhof firmó con su nombre, se imprimió en Madrid: «Eldonejo kaj Presejo de «HOMARO», Pasaje del Comercio, 8. Madrid (Hispanlando)». Ejemplar digitalizado en la Bitoteko de la Federación Española de Esperanto.

La cronología, de un vistazo

15-12-1859 Nace en Białystok.
1881 Asesinan a Alejandro II y empieza la oleada de pogromos. El 25 de diciembre llega a Varsovia, al barrio de Nalewki, donde él vive.
ene-feb 1882 Rassvet núms. 2-5: Finfine, kion necesas fari?, firmado «Gamzefon». Propone una patria judía en los Estados Unidos, en las orillas del Misisipi.
feb 1882 Funda en Varsovia la sociedad de estudiantes Ŝe’erit Israel y la dirige.
1882 Rassvet núm. 13: Sub la komuna standardo. Se retracta y se pasa a Palestina.
18-08-1883 Ŝe’erit Israel se fusiona con Ĥibat-Cion: nace Ĥovevej-Cion, y Zamenhof entra en la dirección.
1884 No asiste a la conferencia de Kattowitz. El activismo se afloja.
29-07-1885 Firma, entre cinco destacados de Ĥibat-Cion, el telegrama a J. L. Levanda (Hamagid).
1887 Publica el primer manual de esperanto. Deja el movimiento sionista.
ene 1901 Hilelismo. Proyecto de solución de la cuestión judía, San Petersburgo, como «Homo Sum».
21-02-1905 Carta a Michaux: el sionismo le quedó «como un sueño agradable pero irrealizable».
ago 1905 Boulogne-sur-Mer: de la Preĝo sub la verda standardo lee cinco estrofas de seis.
ene 1906 Dogmoj de Hilelismo, anónimos, en Ruslanda Esperantisto.
feb 1906 Anuncia que «Hilelismo» es provisional y que lo sustituirá por «Homaranismo».
mar 1906 Publica Homaranismo en San Petersburgo.
14-16-06-1906 Pogromo de Białystok.
ago 1906 Ginebra: denuncia el pogromo desde la tribuna y no lee la segunda mitad del discurso, la del homaranismo.
1912 Cracovia: deja todo cargo oficial en el movimiento.
1913 Deklaracio pri Homaranismo, impresa en Madrid, la primera que firma con su nombre.
1914 Contesta a la liga esperantista hebrea TEHA: no se afiliará.
1916 Le dice a Walter Lippmann que «en el corazón» es sionista, pero que su posición en el movimiento no le permite serlo.
14-04-1917 Muere en Varsovia.

1882: hace falta una patria, pero no en Palestina

El 13 de marzo de 1881 fue asesinado el zar Alejandro II y comenzó una oleada de pogromos que duró hasta mediados de 1882. Zamenhof, que estudiaba medicina en Moscú, volvió a Varsovia; el 25 de diciembre de 1881 el pogromo llegó a la ciudad misma, al barrio de Nalevki, donde él vivía. La violencia duró dos días.

En ese momento, entre la población judía del Imperio, la pregunta dejó de ser filosófica: si quedarse no era posible, adónde ir. En la prensa judía en ruso se discutía con ardor entre dos destinos, Estados Unidos y Palestina. Zamenhof intervino.

Su artículo, dividido en cinco capítulos, salió en los números 2, 3, 4 y 5 de 1882 del semanario petersburgués Rassvet («Alba»), bajo el título Finfine, kion necesas fari? («Al fin y al cabo, ¿qué hay que hacer?») y firmado con el pseudónimo Gamzefon, una inversión de su apellido. Probablemente fue su primera publicación.

El argumento era que la asimilación no servía y que había que emigrar; pero no a Palestina. Según la reconstrucción que hizo de ello el historiador israelí N. Z. Maimon a partir de los ejemplares originales, Zamenhof la descartaba porque era un país primitivo, sagrado para cristianos y musulmanes, perteneciente a Turquía, «que nunca renunciará a él voluntariamente», y con fanáticos armados en la región. Y añadía una previsión que vale la pena leer entera:

En Palestino ni ne trovos ripozon. Ni nur eniros en kverelon inter kristana kaj mahometana sankteco.

En Palestina no encontraremos reposo. Solo entraremos en una disputa entre la santidad cristiana y la mahometana.

La propuesta alternativa era comprar una extensión de tierra en una región despoblada de Estados Unidos, dirigir allí la emigración, y esperar: cuando los judíos fueran allí la gran mayoría —calculaba sesenta mil— podrían pedir, siguiendo las reglas del país, que aquel territorio se constituyera como un estado más de la federación. Dos millones de rublos bastarían para establecer allí las primeras mil familias, y el conjunto se podía hacer, calculaba, en cinco o seis años.

El artículo acaba con una frase que cuesta leer sin detenerse:

Ĝis revido, mia popolo, en nia propra hejmo, sur la liberaj bordoj de Misisipo!

¡Hasta la vista, pueblo mío, en nuestra propia casa, en las orillas libres del Misisipi!

Hay que ser exactos sobre qué significa esto. Zamenhof no era el primero en proponer Estados Unidos: Maimon señala que S. Dubnov lo había recomendado en el mismo Rassvet de 1881 y que Ŝ. P. Rabinoviĉ había propuesto un estado judío americano en Hacefira. La novedad era la extensión y la fuerza de la argumentación, y la reacción que provocó. También hay que decir que el término «sionismo» es aquí retrospectivo: Herzl no publicaría Der Judenstaat hasta 1896 y el primer Congreso Sionista es de 1897. Lo que había en 1882 era Ĥibat-Cion («amor a Sión»), el movimiento que nació precisamente de aquellos pogromos.

Meses después se retracta

El artículo recibió críticas duras. La principal apareció en el mismo Rassvet (1882, núms. 7 y 8), firmada «J. Ja.», pseudónimo del estudiante Jozef Januŝpolski; los escritores M. L. Lilienblum y Perec Smolenski lo calificaron de «fantasía» y de «sueño agradable».

Zamenhof cambió de posición. En el número 13 del mismo año y con el mismo pseudónimo publicó Sub la komuna standardo («Bajo la bandera común»), donde se pasaba abiertamente a Palestina:

Ni do unuiĝu, fratoj. Ni do staru sub la sola standardo, kiu estos nia komuna standardo. Kaj sur ĝi estos skribita: Hejmen!

Unámonos, pues, hermanos. Situémonos bajo la única bandera que será nuestra bandera común. Y sobre ella estará escrito: ¡A casa!

Maimon explica el cambio sin adornarlo: «Kiu kaŭzis ĉe li la ŝanĝon de la opinioj? Ne la menso, sed la koro» —¿quién le provocó el cambio de opinión? No la cabeza, sino el corazón—. El argumento nuevo de Zamenhof era que una nación en peligro no se puede movilizar en torno a un ideal artificial escogido sobre un mapa, sino solo en torno a un ideal santificado por generaciones.

No era un simpatizante: era un organizador

Aquí es donde la historia deja de ser una curiosidad juvenil.

En febrero de 1882, Zamenhof fundó en Varsovia una sociedad de estudiantes llamada Ŝe’erit Israel («El resto de Israel», por el versículo de Miqueas 5,7), y fue su cabeza y su dirigente durante más de un año. Redactó sus estatutos, los hizo imprimir, organizaba reuniones, conciertos y bailes, captaba socios y montó una biblioteca judía.

El trabajo principal, sin embargo, era recoger dinero para las colonias de Palestina. Los socios captaban donantes y cobraban las cuotas mensuales; cada sábado por la noche se reunían para informar de la semana y planificar la siguiente, y a fin de mes llevaban las listas y el dinero a Zamenhof. Él las refundía en una lista alfabética y la enviaba, con el dinero, al rabino A. Salvendi de Dürkheim (Baviera), que las hacía imprimir cada mes en una hoja de donativos repartida con dos semanarios alemanes.

Y eso era ilegal: en el Imperio ruso estaba prohibido recoger dinero y enviarlo al extranjero, aunque un particular sí podía enviar lo que quisiera por su cuenta. Por eso Zamenhof listaba cada donante por separado y las reuniones se hacían en secreto, cada vez en una casa distinta.

El 18 de agosto de 1883, la sociedad estudiantil se fusionó con la principal de las sociedades generales de Varsovia, y el conjunto tomó el nombre de Ĥovevej-Cion. En tres meses pasó de 160 a 400 socios y Varsovia se convirtió en el centro del movimiento. Zamenhof entró en la dirección.

Que no era una participación de segunda fila lo documenta un detalle administrativo: el 29 de julio de 1885, un telegrama de felicitación que los destacados de Ĥibat-Cion de Varsovia enviaron al escritor J. L. Levanda por sus veinticinco años de vida literaria, publicado por el semanario hebreo Hamagid, va firmado por cinco personas, y una es «D-ro Zamenhof».

Y mientras tanto estaba construyendo el esperanto

Esto es lo que hace que el episodio no sea un paréntesis, sino una parte del mismo problema.

Los años en que Zamenhof recogía cuotas para las colonias de Palestina son exactamente los años en que perfeccionaba en secreto la lengua internacional. Maimon lo dice así: el trabajo era secreto, escondido de la gente, y ni sus amigos más próximos sabían nada de él. Cuando años después los viejos compañeros de Ĥibat-Cion lo visitaron ya convertido en autor del esperanto, se sorprendieron de encontrar «otro Zamenhof».

Conviene no dejarlo más limpio de lo que fue. En esos años Zamenhof estaba probando, a la vez, tres respuestas distintas a la misma pregunta: una gramática modernizada del yidis, una patria para los judíos, y una lengua para todo el mundo. Las tres tienen detrás la misma constatación: que hay comunidades que viven en la misma calle y se tratan como extranjeras.

Por qué lo dejó

La decisión definitiva de abandonar el movimiento es de 1887, el año del primer manual de esperanto. No fue súbita: su actividad organizativa ya se había aflojado antes —no asistió a la primera conferencia de Ĥibat-Cion, en Kattowitz en 1884—, y las razones son ideológicas.

Las explicó catorce años después en el folleto ruso de 1901, y se pueden resumir en tres:

  1. Palestina es demasiado pequeña. Según su cálculo cabría allí un millón de judíos, y quedarían nueve millones donde estaban; y la situación de esos nueve millones empeoraría, porque las mayorías antisemitas los tendrían por todavía más extranjeros y tendrían una base moral para gritarles «vete a tu Palestina».
  2. Los judíos no tienen una lengua común viva. El hebreo era lengua de religión y, decía, tan lejano y difícil para un judío como para un no judío; el yidis solo lo hablaba una parte de los judíos de la Europa oriental. Aquí el tiempo le daría la contraria de la manera más espectacular posible.
  3. Palestina seguirá perteneciendo al mundo cristiano, que tiene allí sus lugares santos; eso generará un conflicto permanente.

Y hay una cuarta razón, que es la que cambia el proyecto de arriba abajo: si cada grupo étnico se organiza como una nación separada, el problema no desaparece, solo cambia de forma. Dejó de preguntarse cómo dar una nación a los judíos y empezó a preguntarse cómo hacer que la nacionalidad dejara de separar a las personas.

Eso no quiere decir que se desentendiera. En la carta autobiográfica a Alfred Michaux del 21 de febrero de 1905 escribe, según la cita de Maimon, que la idea sionista había quedado en su corazón «kiel agrabla sed neplenumebla revo» —como un sueño agradable pero irrealizable— y que la había abandonado porque se convenció de que no conducía «a ningún objetivo». En la misma carta hay una frase que no deja lugar a dudas sobre lo que sí conservó:

Mi neniam kaŝas mian hebreecon kaj ĉiuj Esperantistoj tion ĉi scias; mi kun fiereco alkalkulas min al tiu ĉi tiel antikva kaj tiom multe suferinta kaj batalanta popolo.

Nunca oculto mi condición de hebreo y todos los esperantistas lo saben; me cuento con orgullo dentro de este pueblo tan antiguo y que tanto ha sufrido y tanto ha luchado.

1901: el hilelismo

En enero de 1901 publicó en San Petersburgo un librito de 78 páginas en ruso, Гиллелизмъ. Проектъ рѣшенія еврейскаго вопроса (Hilelismo. Proyecto de solución de la cuestión judía), firmado con el pseudónimo latino Homo Sum. El nombre viene del rabino Hilel, y de su formulación de la regla de oro: no hagas a los demás lo que no quieres para ti; el resto es comentario.

El folleto no es lo que la imagen popular de Zamenhof haría esperar. En 1901 el hilelismo no es todavía una filosofía universal: es una reforma de la religión judía, pensada para judíos. El argumento es que la desgracia específica de los judíos no viene del exilio sino de la fusión de etnia y religión en una sola identidad, que impide a la vez ser absorbidos y absorber; por tanto, hay que quitar de la religión hebrea todo lo que es étnico. Como no se puede cambiar de golpe la religión de diez millones de personas, proponía fundar primero una comunidad hilelista pequeña que iría creciendo. La lengua de comunicación, enseñanza y liturgia debía ser el esperanto.

Y el objetivo final está escrito sin eufemismos:

Por medio de nuestras ideas podemos ganar todo el mundo civilizado, igual que lo han conseguido hasta ahora los cristianos, aunque empezaran siendo un grupo pequeño de hebreos. En lugar de ser absorbidos por el mundo cristiano, lo absorberemos nosotros.

Había también un objetivo que no explicó a los judíos, y que Aleksander Korĵenkov documenta a partir de su correspondencia: Zamenhof quería para el esperanto una base social estable, un pueblo que lo tuviera por lengua familiar y hereditaria, porque sin eso temía que la lengua acabara como el volapük. «Cien personas así son mucho más importantes para la idea de una lengua neutral que un millón de otras», escribió. Y durante un tiempo estuvo convencido de que ese primer grupo no podía ser multicultural, sino un pueblo concreto, y que ese pueblo debían ser los hebreos.

El folleto lo repartió entre «un número reducido de judíos inteligentes» y lo presentó en una de las tertulias de los lunes en casa de Nahum Sokolov. Apenas recibió respuesta.

Agosto de 1905: la estrofa que no leyó en Boulogne

En el Primer Congreso Universal de Boulogne-sur-Mer, Zamenhof leyó la Preĝo sub la verda standardo, la «plegaria bajo la bandera verde». Recitó las estrofas 1 a 5. La sexta, no.

Lo documenta la nota de Johannes Dietterle en la Originala Verkaro de 1929, la edición canónica de la obra de Zamenhof, cuando publica la pieza por separado bajo el título «Última estrofa de la Preĝo sub la verda standardo»:

D-ro Zamenhof mem ne presigis ĝin en la «Krestomatio». Do, ĝi hodiaŭ estas malmulte konata. […] Cetere ĝi ankaŭ troviĝas en «Deveno kaj Historio de Esperanto», n-ro 2, Praha, 1908, paĝ. 8—12 je la fino de la kongresa parolado en Boulogne-sur-Mer; sed tie Zamenhof ne citis ĝin, sed nur la strofojn 1—5.

El propio doctor Zamenhof no la imprimió en la Krestomatio. Por eso hoy es poco conocida. […] Además, también se encuentra en Deveno kaj Historio de Esperanto, núm. 2, Praga, 1908, pág. 8-12, al final del discurso congresual de Boulogne-sur-Mer; pero allí Zamenhof no la citó, sino solo las estrofas 1-5.

La estrofa dice:

Kuniĝu la fratoj, plektiĝu la manoj,
Antaŭen kun pacaj armiloj!
Kristanoj, hebreoj aŭ mahometanoj
Ni ĉiuj de Di’ estas filoj.
Ni ĉiam memoru pri bon’ de l’ homaro,
Kaj malgraŭ malhelpoj, sen halto kaj staro
Al frata la celo ni iru obstine
Antaŭen, senfine!

Unámonos, hermanos, entrelacemos las manos, / ¡adelante con armas pacíficas! / Cristianos, hebreos o mahometanos, / todos somos hijos de Dios. / Recordemos siempre el bien de la humanidad, / y a pesar de los obstáculos, sin pararnos ni detenernos, / hacia el objetivo fraternal vayamos obstinadamente / ¡adelante, sin fin!

Aquí conviene separar lo que está documentado de lo que es interpretación. Que leyó cinco estrofas y no seis es un hecho. Que se lo pidieron los organizadores franceses, y por qué razón, es lo que cuentan quienes lo han explicado después, y no dicen todos lo mismo: Korĵenkov lo atribuye a la dirección francesa del movimiento; el boletín de la Federación Española de Esperanto lo resumía en 1996 como un «gran choque» en el que «no se aceptó la declaración sobre la idea interna y Zamenhof tuvo que callarse la última estrofa de la Bandera Verde». No hemos localizado ningún documento contemporáneo que lo diga con esas palabras.

Lo que sí quedó por escrito el mismo año es el resultado. La Declaración de Boulogne define el esperantismo como algo puramente lingüístico y, en su punto primero, expulsa de la oficialidad cualquier otra cosa:

Ĉiu alia ideo aŭ espero, kiun tiu aŭ alia esperantisto ligas kun la Esperantismo, estos lia afero pure privata, por kiu la Esperantismo ne respondas.

Cualquier otra idea o esperanza que este o aquel esperantista ligue con el esperantismo será asunto suyo puramente privado, del que el esperantismo no responde.

El mismo congreso sancionó el Fundamento y creó el Lingva Komitato. La parte de Boulogne que se recuerda es esa, y es la que hemos contado cuando hemos escrito sobre quién gobierna el esperanto y sobre qué quiere decir ser esperantista.

Enero, febrero y marzo de 1906: el hilelismo se vuelve homaranismo

Hay un error muy extendido que conviene deshacer: el homaranismo no nace en 1913. La secuencia, documentada texto a texto, es esta:

  • Enero de 1906. Aparecen los Dogmoj de Hilelismo en la revista Ruslanda Esperantisto, anónimos, con texto paralelo en ruso y en esperanto. Ya no es una reforma del judaísmo: ahora es una doctrina que «sin arrancar a la persona de su patria, ni de su lengua, ni de su religión», le permite comunicarse con gente de cualquier lengua y religión sobre una base neutralmente humana.
  • Febrero de 1906. En el Aldono al la «Dogmoj de Hilelismo», en el número 2 de la misma revista, Zamenhof anuncia el cambio de nombre con todas las letras: «La nomo «Hilelismo» estas nur provizora; estas supozate anstataŭigi ĝin per la nomo «Homaranismo», kiu pli precize esprimas la tutan esencon de nia ideo».
  • Marzo de 1906. Sale en San Petersburgo, en la imprenta de D. P. Veisbrut, el folleto Homaranismo, que empieza definiendo: «La homaranismo estas celado al pura homeco kaj al absoluta intergenta justeco kaj egaleco» —el homaranismo es una aspiración a la humanidad pura y a la justicia y la igualdad absolutas entre las etnias—.

Entre el texto de enero y el de marzo la diferencia es casi toda terminológica. Lo que cambia es el nombre: Zamenhof se había dado cuenta de que le había puesto a la doctrina un nombre demasiado judío y un prólogo demasiado ligado a la situación rusa.

La reacción esperantista fue mala. Según Korĵenkov: a los no judíos les desagradaba el nombre talmúdico; a los ateos les parecía demasiado religioso; a los creyentes, herético; a quienes estaban en la lucha de clases, políticamente equivocado; y los de fuera no entendían las circunstancias rusas concretas. Los dos comentarios publicados fueron críticos —uno del sacerdote lituano Alexander Dambrauskas y otro de Louis de Beaufront—.

Agosto de 1906: la mitad del discurso de Ginebra

El Segundo Congreso Universal se celebró en Ginebra dos meses después del pogromo de Białystok del 14 al 16 de junio de 1906. Zamenhof habló allí de su ciudad natal con una dureza que no había gastado nunca en público:

En la stratoj de mia malfeliĉa urbo de naskiĝo sovaĝaj homoj kun hakiloj kaj feraj stangoj sin ĵetis kiel plej kruelaj bestoj kontraŭ trankvilaj loĝantoj, kies tuta kulpo konsistis nur en tio, ke ili parolis alian lingvon kaj havis alian gentan religion, ol tiuj ĉi sovaĝuloj.

En las calles de mi desgraciada ciudad natal, unos hombres salvajes con hachas y barras de hierro se lanzaron como las bestias más crueles contra habitantes pacíficos, cuya culpa consistía solo en el hecho de que hablaban otra lengua y tenían otra religión étnica que aquellos salvajes.

Aquel discurso es el que contiene la defensa más conocida de la «idea interna»: la respuesta indignada a quienes decían que el esperanto «es solo una lengua», y la promesa de que si los obligaban a evitar todo lo que es ideal, «desgarraremos y quemaremos todo lo que hemos escrito por el esperanto».

Lo que casi nadie supo es que Zamenhof leyó solo la primera mitad.

La segunda mitad se conserva y se publicó en 1959 con el título Kion Zamenhof ne povis diri en Ĝenevo («Lo que Zamenhof no pudo decir en Ginebra»). Empieza exactamente donde acaba la parte leída:

Mi diris, ke, krom la oficiala esenco de la esperantismo, kiu estas esprimita en la Bulonja Deklaracio, la esperantismo enhavas ankoraŭ ideon internan […] Permesu al mi, ke mi raportu al vi, kiamaniere mi komprenas tiun ideon.

He dicho que, además de la esencia oficial del esperantismo, que está expresada en la Declaración de Boulogne, el esperantismo contiene todavía una idea interna […] Permitidme que os explique de qué manera entiendo yo esa idea.

Y ahí iba a presentar el homaranismo, con todas las precauciones posibles —«mis principios puramente personales y privados», «para el mundo esperantista no tienen nada de obligatorio»— y con una frase que dice mucho sobre el ambiente: «Ne ektimu, sinjoroj! Mi scias, ke oni prezentis al vi la aferon kiel ion teruran, kiel grandan danĝeron por Esperanto» —¡no os asustéis, señores! Ya sé que os han presentado el asunto como algo terrible, como un gran peligro para el esperanto—.

No lo leyó. La nota editorial que acompaña el texto lo atribuye a los consejos del general Hippolyte Sebert; Korĵenkov añade que Zamenhof les había enviado el discurso para la aprobación de Sebert y Émile Javal, que lo convencieron de no leer la segunda parte, donde identificaba la «idea interna» con el homaranismo, y que Zamenhof cedió. Como la «idea interna» se anunciaba en la primera parte y se explicaba en la segunda, la expresión se quedó sin definición de autor: de ahí viene que después cada uno la haya interpretado como ha querido, cosa que todavía pasa —Jau el Holandés y Fèlix Navarro la usan en sus artículos y entrevistas con un sentido que ya no es el que Zamenhof iba a darle aquel día.

Cabecera del artículo «Esperanto kaj Esperantismo» de Giordano Moya Escayola en el boletín de la Federación Española de Esperanto
Cabecera del artículo «Esperanto kaj Esperantismo» de Giordano Moya Escayola en el boletín de la Federación Española de Esperanto

El boletín de la Federación Española de Esperanto volvió sobre el asunto en 1996: «1. Zamenhof abdicó de los esperantistas». El artículo trabaja sobre un volumen de la colección Ludovikito que recoge las cartas del general Sebert a Zamenhof.

Qué precio pagó

La mejor descripción de lo que pasó después está en un artículo que publicó la Federación Española de Esperanto en su boletín número 326, de mayo-junio de 1996, dentro de la serie «Esperanto kaj Esperantismo» de Giordano Moya Escayola. La sección se titula «Zamenhof abdikis la esperantistojn» y trabaja sobre un volumen de la colección Ludovikito que reúne las cartas del general Sebert a Zamenhof.

De allí viene una cita que explica mejor que ningún resumen la temperatura del asunto. En una carta de Sebert a Zamenhof del 29 de junio de 1913, sobre un artículo de Beaufront:

Vi (Z) scias, ke en 1906 en Ĝenevo li (Beaufront) intencis ĉion forlasi pro la homaranismo, kaj ke ni tion evitis nur helpe de la deklaracio pri neŭtraleco de niaj esperantaj kongresoj, kiun mi (Sebert) adaptigis, kio kaŭzis la sovaĝan malamon de la savonto (Beaufront) al mi.

Vos [Zamenhof] sabéis que en 1906, en Ginebra, él [Beaufront] tenía la intención de abandonarlo todo por el homaranismo, y que eso solo lo evitamos con la ayuda de la declaración sobre la neutralidad de nuestros congresos esperantistas, que yo [Sebert] hice adaptar, cosa que provocó el odio salvaje del «salvador» [Beaufront] contra mí.

Y otra, de Sebert a Zamenhof del 28 de febrero de 1913, sobre la retirada de Zamenhof de todo cargo oficial en el movimiento, hecha en el congreso de Cracovia de 1912:

Klare estas, ke via decido retiriĝi de niaj vicoj, aŭ almenaŭ ne plu resti ĉe honorloko, estis inspirita al vi pro via deziro povi pli libere zorgi pri la disvastigo de viaj ideoj koncerne la utilecon de la kreo de nova religia kulto, kun neŭtrala karaktero.

Está claro que vuestra decisión de retiraros de nuestras filas, o al menos de no ocupar ya un lugar de honor, os la inspiró el deseo de poder ocuparos con más libertad de la difusión de vuestras ideas sobre la utilidad de crear un culto religioso nuevo, de carácter neutral.

Conviene decir que estas cartas no las hemos visto en el original: las citamos tal como las reproduce el boletín, que remite a las páginas 241 y 248 del volumen de Ludovikito.

1913: la declaración se imprimió en Madrid

En 1913 apareció una versión nueva de la declaración, y es la primera que Zamenhof firmó con su nombre real. Se imprimió en Madrid.

El ejemplar está digitalizado en la Bitoteko de la Federación Española de Esperanto: catorce páginas, 16 centímetros, «Represo de «HOMARO», I.a eldono», con el pie de imprenta «Eldonejo kaj Presejo de «HOMARO», Pasaje del Comercio, 8. Madrid (Hispanlando)». La introducción de la redacción lo dice claramente:

Kun la permeso de D-ro L. L. Zamenhof ni represas ĉi tie (kune kun ĝia antaŭparolo) lian «Deklaracion pri Homaranismo».

Con el permiso del doctor L. L. Zamenhof reimprimimos aquí (junto con su prólogo) su «Declaración sobre el homaranismo».

Y pedía a quienes aprobaran sus principios que rellenaran un formulario y lo enviaran a la oficina central de Homaro, que estaba en Lausana; cuando hubiera suficientes homaranoj, se organizaría el primer congreso de homaranismo, que debía discutir el texto entero y hacerle los cambios necesarios. Aquel congreso no se celebró nunca.

Edmond Privat, en su Vivo de Zamenhof, lo registra en dos líneas —«Hispana samideano represigis ĝin», un correligionario español lo hizo reimprimir— y remite en nota a «Deklaracio pri Homaranismo, de D-ro L. L. Zamenhof, Madrid 1913». Homaro aparece en los años siguientes como publicación del esperantismo madrileño; en la única entrega que hemos podido consultar, ya posterior a la Primera Guerra Mundial, la dirección de la revista es la de Julio Mangada Rosenørn, en la Glorieta de Bilbao, 5. No hemos podido confirmar con un documento de 1913 quién la dirigía entonces.

Cómo acaba

En 1914, un grupo de esperantistas judíos fundó la TEHA (Tutmonda Esperantista Hebrea Ligo) e invitó a Zamenhof a la reunión constitutiva del congreso de París. Él contestó que asistiría con gusto, pero que no podía afiliarse: como homarano prefería quedarse fuera de cualquier organización nacional. Y explicó por qué con una precisión que le hace honor:

Estas vero, ke la nacionalismo de gentoj premataj — kiel natura sindefenda reago — estas multe pli pardoninda ol la nacionalismo de gentoj premantaj; sed, se la nacionalismo de fortuloj estas nenobla, la nacionalismo de malfortuloj estas neprudenta […]

Tio estas la kaŭzo, pro kiu mi, malgraŭ la korŝirantaj suferoj de mia gento, ne volas ligi min kun hebrea nacionalismo, sed mi volas labori nur por interhoma justeco absoluta.

Es verdad que el nacionalismo de los pueblos oprimidos —como reacción natural de autodefensa— es mucho más perdonable que el nacionalismo de los pueblos opresores; pero, si el nacionalismo de los fuertes es innoble, el de los débiles es imprudente […] Esa es la causa por la cual yo, a pesar de los sufrimientos desgarradores de mi pueblo, no quiero ligarme al nacionalismo hebreo, sino que quiero trabajar solo por la justicia absoluta entre los hombres.

Y hay un último testimonio que complica el final limpio. Maimon, que estaba reuniendo materiales para este trabajo, recibió una carta privada del esperantista Walter Lippmann:

Mi vizitis ĉe D-ro Zamenhof en 1916, kiam mi, kiel soldato, venis al Varsovio. […] Tiam D-ro Zamenhof klare diris al mi, ke enkore li estas cionisto, sed ke lia pozicio en la Esperanto-movado ne permesas al li esti aktiva cionisto.

Visité al doctor Zamenhof en 1916, cuando llegué a Varsovia como soldado. […] Entonces el doctor Zamenhof me dijo claramente que en su corazón era sionista, pero que su posición en el movimiento esperantista no le permitía ser un sionista activo.

Esto es un recuerdo de conversación transmitido en una carta privada treinta años después, y no es lo mismo que un documento. Pero tampoco se puede esconder, porque es el testimonio más directo que existe sobre lo que pensaba Zamenhof el último año de su vida sobre la cuestión con la que había empezado.

Las fuentes no dicen lo mismo, y eso también es un hecho

Este episodio es un caso de manual de cómo un mismo personaje se cuenta de maneras incompatibles.

Edmond Privat, el biógrafo clásico, dedica al período sionista pocas páginas y afirma: «Tamen Zamenhof ne fariĝis iam gvidanto inter la cionistoj» —Zamenhof no llegó nunca a ser un dirigente entre los sionistas—. Eso no se sostiene ante la documentación que reúne Maimon; el propio Maimon reprocha a los biógrafos anteriores que o bien no mencionan el sionismo (Leono Zamenhof), o bien lo tratan «breve e imprecisamente» (Privat), o bien lo llaman directamente «chovinismo» (Drezen). Privat también sitúa los versos sionistas de Zamenhof en Ruski Jevrej, mientras que Maimon documenta la prosa en Rassvet.

El propio Zamenhof es una fuente problemática sobre sí mismo. En una entrevista al Jewish Chronicle de Londres de 1907 cuenta que ya en 1881, siendo estudiante en Moscú, reunió a quince compañeros y les presentó un plan para fundar una colonia judía, y que formaron «lo que creo que fue la primera organización política judía de Rusia». Maimon documenta la reunión de estudiantes en Varsovia y en 1882, y deja claro que ya existían sociedades de Ĥibat-Cion antes. La memoria de Zamenhof adelanta la fecha e infla el papel; el «creo» de la frase es suyo.

Maimon (1959) y Korĵenkov (2010) tampoco coinciden en todo: donde Maimon dice que Zamenhof pasó a ser miembro de la junta (estrarano) de la sociedad fusionada, Korĵenkov dice que presidió su comité de acción; y el propósito de irse personalmente a Palestina, aplazado para acabar la carrera de medicina, aparece en Korĵenkov y no en Maimon.

No hemos intentado resolver estas diferencias: no tenemos los originales rusos y hebreos delante, e inventar una síntesis sería hacer pasar por hecho lo que es una elección nuestra.

Véase también

Fuentes

  • N. Z. Maimon, «La cionista periodo en la vivo de Zamenhof», Nica Literatura Revuo, 3/4 (pág. 126-137) y 3/5 (pág. 165-177). Texto completo en el archivo de Don Harlow, primera parte y segunda parte (enlazamos la copia del Internet Archive porque el certificado de literaturo.org caducó en mayo de 2025 y los navegadores avisan). Es el trabajo que estableció el período sionista a partir de los ejemplares de Rassvet, Hamagid y la documentación de Ĥibat-Cion; el autor lo desarrolló después en el libro La kaŝita vivo de Zamenhof (Tokio, 1978), que no hemos visto.
  • Aleksander Korĵenkov, Zamenhof: The Life, Works and Ideas of the Author of Esperanto, Esperantic Studies Foundation (versión abreviada en inglés de Homarano, 2011). Capítulos XIII-XIV.
  • L. L. Zamenhof, «Lasta strofo de la «Preĝo sub la verda standardo»», con la nota de Johannes Dietterle, Originala Verkaro, 1929, VI/6a.
  • L. L. Zamenhof, «Dua Kongreso en Genève», Originala Verkaro, Paroladoj, n-ro 5 (discurso pronunciado en Ginebra, 1906).
  • L. L. Zamenhof, «Kion Zamenhof ne povis diri en Ĝenevo», Nica Literatura Revuo, 1959, núm. 24 (la segunda mitad, no leída, del discurso de Ginebra).
  • L. L. Zamenhof, «Aldono al la «Dogmoj de Hilelismo»», Ruslanda Esperantisto, 1906, núm. 2 (el anuncio del cambio de nombre), y «Dogmoj de Hilelismo», enero de 1906.
  • L. L. Zamenhof, Homaranismo, San Petersburgo, imprenta de D. P. Veisbrut, marzo de 1906.
  • L. L. Zamenhof, Deklaracio pri Homaranismo, Madrid, «Homaro», 1913, 14 pág. Ejemplar digitalizado en la Bitoteko de la Federación Española de Esperanto.
  • Edmond Privat, Vivo de Zamenhof, disponible en la Bitoteko.
  • Giordano Moya Escayola, «Esperanto kaj Esperantismo. 1. Zamenhof abdikis la esperantistojn», Boletín de la Federación Española de Esperanto, núm. 326, mayo-junio de 1996, pág. 18-21.
  • Gabriel Mora y Arana, «Idealismo kaj utopioj», conferencia del Día de Zamenhof en el Club de Amigos de la UNESCO de Barcelona, Boletín de la Federación Española de Esperanto, núm. 197, mayo-junio de 1973, pág. 13-15. Es donde el esperantismo español dejó por escrito su veredicto sobre el hilelismo: «vera utopio bonintenca» que era «mortinta infano jam antaŭ sia naskiĝo», un niño muerto antes de nacer.
  • Declaración de Boulogne, 1905, en el sitio de la Akademio de Esperanto.

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