El 30 de junio de 2025, Jau «el Holandés» fue entrevistado en el programa Valencia Actualitat, de Valencia Capital Radio, para presentar su poemario Las camelias del amanecer. Reproducimos aquí la transcripción de la conversación, en la que Jau habla de poesía, de su vinculación con el esperanto y de su visión del futuro.
Transcripción de la entrevista emitida en el programa Valencia Actualitat, de Valencia Capital Radio, el 30 de junio de 2025. Presentaba Abel Martí. Podéis escuchar el audio original en la página del podcast.
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La entrevista
Abel. Lo primero de todo: ¿qué significa para ti publicar Las camelias del amanecer en este momento de tu vida?
Jau. En realidad, al principio, en la adolescencia, me impresionaron mucho las poesías de Baudelaire y de Rimbaud. De Rimbaud, Una temporada en el infierno; de Baudelaire, Las flores del mal. Yo quería unir un poco las dos cosas y ponerle un título parecido. Pero como el libro está estructurado en dos etapas —una más oscura de mi vida y otra más luminosa—, pensé: ¿por qué me tengo que centrar en lo oscuro? Voy a hablar de lo positivo. Por eso lo titulé Las camelias del amanecer: porque hubo un amanecer en mi vida, una segunda parte más bonita que la primera.
Abel. ¿Cómo nace tu conexión con la Occitania medieval y con la poesía trovadoresca?
Jau. Es una obsesión que tengo con la Occitania medieval: aquellos trovadores, aquellos juglares, el amor cortés, los templarios, los cátaros. Tengo pasión por leer libros sobre el tema; me encanta.
Abel. La camelia simboliza una vida que se apaga de golpe.
Jau. Sí. La camelia llega un momento en que se cae, y ya está. Como que mi vida fue una camelia que se rompió… y luego hubo otro amanecer.
Abel. ¿Qué papel juega el esperanto en tu obra poética y en tu visión del mundo?
Jau. A mí siempre me ha gustado el humanismo. En el mundo esperantista hay dos opiniones: que es solo una lengua, o que es una lengua con una idea interna. Para mí es una lengua con una idea interna de fraternidad, de unidad universal, y eso siempre me ha fascinado. En cuanto tuve ocasión aprendí la lengua, y ahí estoy: en el Grupo de Esperanto de Valencia, asistiendo a congresos internacionales. Es también una parte de mi vida.
Abel. ¿De cuántos años de vinculación con el esperanto hablamos?
Jau. Me compré hace cuarenta o cincuenta años un libro en El Corte Inglés; me costó veinte pesetas. Era un método prácticamente escrito a mano, con dibujitos de colores. Ese libro, por desgracia, lo perdí. Luego me compré otro método, hasta que tuve ocasión de asistir a un curso aquí en Valencia. Y ahí me vinculé ya definitivamente con el esperanto. Por cierto, los cursos de esperanto son gratuitos.
Abel. Eso te iba a preguntar, porque tiene su complicación…
Jau. Es la lengua más fácil del mundo.
Abel. Fíjate: el inglés o el castellano tienen unos 400 verbos irregulares.
Jau. El esperanto tiene cero. Sus reglas no tienen excepciones, así que se aprende muy rápidamente.
Abel. Como mínimo nos has despertado el interés, para quien nos esté escuchando. Decías que la primera parte del poemario está marcada por la melancolía. ¿Fue complicado, doloroso, revivir esos momentos al escribir?
Jau. No, porque lo escribí al mismo tiempo que lo vivía. Los primeros poemas son de la adolescencia y los últimos no tienen muchos años. Es una síntesis de toda mi vida, de lo que ha sido mi vida.
Abel. Y la segunda parte se abre a la gratitud y a la esperanza.
Jau. Sí, es una poesía más bonita, más luminosa, escrita en otra clave de sentimiento y de humor.
Abel. Entonces, estos poemas se han ido escribiendo a lo largo de toda una vida y ven la luz ahora. Cuando los revisitas, es también una manera de viajar al tú de hace años.
Jau. Es que es un viaje, tal cual. Una odisea: Ulises hace su viaje iniciático y vuelve a casa. En ese sentido, es el viaje de Ulises de vuelta a casa.
Abel. Imagino que mucha gente puede verse reflejada en lo que plasmas.
Jau. Evidentemente. Todos somos humanos y compartimos emociones, sentimientos, vivencias. Es la vida de una persona más.
Abel. ¿Cómo fue el proceso de escritura de la Oda al futuro y qué representa dentro del poemario?
Jau. La Oda al futuro es un anhelo. En la historia de la humanidad ha habido muchos movimientos positivos, de hermandad, universales… y siempre han sido sofocados por el poder. La Oda al futuro es como decir que estoy convencidísimo de que ese sentimiento de hermandad triunfará algún día en la humanidad. No es que haya fracasado: lo han ido sofocando a lo largo de los siglos, pero algún día triunfará. Estoy segurísimo. Y creo que estamos más cerca de lo que pensamos, pese a lo que nos envuelve.
Abel. Que no es poco. ¿Hay algún poema del libro que te cueste releer por lo que significa para ti?
Jau. No, más bien los disfruto.
Abel. Tu poesía está cargada de imágenes evocadoras. ¿De dónde nace esa sensibilidad tan visual y simbólica?
Jau. No lo sé. En la pubertad escribí algún poema malísimo —afortunadamente no hay ninguno de esos en el libro—. Pero luego, a los diecisiete años, con un compañero escribimos un poema de varios folios titulado Tus viajes tetradimensionales, y nos dieron un premio. A partir de ahí, el nivel de mi poesía subió. No sé por qué; será la madurez de la adolescencia.
Abel. ¿Te sorprende cuando lees ese poema?
Jau. Ese no está incluido, porque lo tenía extraviado.
Abel. ¿Pero lo has encontrado?
Jau. Lo he encontrado finalmente, sí.
Abel. ¿Y no te planteas publicarlo, o ampliar la publicación?
Jau. Sí, seguramente en una segunda edición; me lo estoy planteando.
Abel. Esto nos hace estar atentos al futuro. ¿Te ha sorprendido leer tu prosa de diecisiete años y decir «pues no estaba tan mal»?
Jau. Sí. Tuve que cambiar algunas cosas —había repeticiones de palabras— y pensé: he madurado. Me corregí a mí mismo.
Abel. Es bueno mirar atrás. Ya por acabar, Jau: ¿qué le dirías a alguien que se acerca a la poesía por primera vez con tu libro entre las manos?
Jau. Que lo disfrute. Tengo un compañero con quien estudié en la adolescencia, con un amplio conocimiento de la literatura universal; siempre lo admiré. Para ganarse la vida hizo Empresariales y, luego, Filología Hispánica, que era su pasión. Le envié el poemario y tardaba en contestarme. Pensé: «tarda tanto que no le ha gustado, le da apuro decírmelo». Y la semana pasada me escribió: «estoy disfrutando bastante con tu poemario, voy por la tercera lectura; está muy bien elegida la rima en los poemas cortos, me recuerda a los viejos cancioneros». Yo pensé: «¡qué bonito, he vuelto a Occitania otra vez!». Si a este compañero, que es especialista, le ha gustado, digo yo que no está tan mal el libro.
Abel. Al final, ese feedback es el más veraz y transparente: el que viene de la gente cercana. Jau, muchísimas gracias por acompañarnos. La gente ya puede adquirir el poemario. ¿Dónde?
Jau. Las librerías grandes se decantan más por los clásicos, pero a veces lo tienen en el almacén; las pequeñas suelen exponerlo. También está en Amazon. Las camelias del amanecer.
Abel. Pues ahí queda apuntado. Muchísimas gracias, Jau; hemos aprendido mucho contigo sobre esta poesía. Nosotros continuamos aquí, en Valencia Capital Radio.
Véase también el obituario «En recuerdo de Jau el Holandés».