En octubre de 2001, una asociación miembro de la Federación Española de Esperanto votó adherirse a una entidad que se llama Ciudad y tiene Carta Constitucional, Parlamento, Senado, cónsul y tribunal. Ocho años después, la junta de la HEF declaraba por escrito que no tenía «ninguna relación ni contacto oficial» con ella «ni piensa tenerlos en el futuro». Todo lo que pasó entremedias está impreso en el boletín de la propia federación.

Página 3 del Boletín de la Hispana Esperanto-Federacio núm. 389, con el acta de la junta del 19 de septiembre de 2009. La sección «2. Problemo kun la Civito kaj oficiala deklaro de la Estraro» contiene los tres puntos de la declaración.
El acta de la junta de la HEF del 19 de septiembre de 2009, con la declaración sobre la Civito en tres puntos.
Es una historia pequeña, y esa es buena parte de la gracia: un vocabulario de estado —cónsul, senadores, Kortumo, ciudadanía— aplicado a un censo que se cuenta por centenares, y su huella española cabiendo en un puñado de páginas de un boletín. Pero está toda documentada, y nadie la ha contado.
Qué es la Civito
La Esperanta Civito es la institucionalización del raŭmismo —la idea de que la comunidad esperantista es una minoría lingüística en diáspora y no un movimiento en marcha hacia una victoria final—. El Pacto que la funda se lanzó el 10 de agosto de 1998; la Civito se constituyó el 2 de junio de 2001 en Sabloneto (Sabbioneta, Italia). El primer cónsul fue el sociólogo polaco Walter Żelazny; el primer vicecónsul, Ljubomir Trifonĉovski; los senadores juraron la Constitución en Le Locle el 23 de febrero de 2002. El núcleo que la impulsó es el de la revista Literatura Foiro y su cooperativa, y desde 1996 también el periódico Heroldo de Esperanto.
Eso es lo que ya está escrito y se puede leer en muchos sitios. Lo que viene a continuación, no.
Octubre de 2001: Málaga vota adherirse
Cuatro meses después de la fundación, la asamblea general de la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo —asociación andaluza, miembro de la HEF— se convocó para el 13 de octubre de 2001 en el Centro Cívico de Málaga. El punto 9 del orden del día, publicado en el Boletín núm. 352, decía:
- Propono por aliĝo al Esperanta Civito.
El acta, publicada dos meses después en el núm. 353 y firmada por José María Rodríguez, lo despacha en dos líneas entre la lotería de Navidad y el servicio de información por internet:
Oni voĉdonis pri la propono aligi la asocion al la nova Esperanta Civito. Oni aprobis la proponon.
«Se votó la propuesta de adherir la asociación a la nueva Esperanta Civito. Se aprobó la propuesta.»

Página 7 del Boletín núm. 353, sección «Niaj Grupoj kaj Asocioj». El acta de la asamblea de la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo del 13 de octubre de 2001, con los nueve puntos numerados; el octavo es el de la adhesión a la Civito.
El acta de la asamblea andaluza del 13 de octubre de 2001, en el Boletín núm. 353. La adhesión es el punto 8 del acta —era el 9 del orden del día—, entre la lotería de Navidad y el servicio de información por internet.
En la lista de entidades adheridas al Pacto que la propia Civito daba años después —a fecha de 27 de octubre de 2003— la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo figura como la única entidad española.
2002: «¿y tendremos dos ciudadanías?»
La reacción no tardó. En el núm. 356 (mayo-junio de 2002), Salvador Aragay firma un artículo titulado «Esperantio kaj Esperantujo» que arranca reconociendo que los esperantistas usan esas palabras para decir «el país ideal de los esperantistas», y continúa con una lista del vocabulario nuevo que le resulta desconcertante —«identeca kolektivo, komuna vivostilo, neŭtrala teritorio, propra normaro, nacia identeco […] nova civitaneco»— para acabar con dos preguntas directas:
Ĉu la lernado, instruado, korespondado, verkado aŭ simpla uzado de Esperanto, rajtigas homon alpreni alian civitanecon? Ĉu la esperantistoj posedos du civitanecojn, unu ligitan al sia naskiĝlando kaj alian devenantan el ilia esperantisteco?
«¿Aprender, enseñar, mantener correspondencia, escribir o simplemente usar el esperanto da derecho a adoptar otra ciudadanía? ¿Los esperantistas tendrán dos ciudadanías, una ligada a su país de nacimiento y otra que viene de su esperantismo?»
Justo al lado, un recuadro tomado de Heroldo de Esperanto informa, sin comentario, de quién es el cónsul, quién el vicecónsul y cuándo juraron los senadores.
Diciembre de 2002: dos artículos y una paella
El 15 de diciembre de 2002, trece esperantistas de Alicante y Murcia se reunieron en el restaurante Laura para comer una paella. Como cada año desde hacía cuatro, entregaron su «Premio Tago de Zamenhof», y esa vez fue doble: los dos textos premiados fueron «La Esperanta Civito», de Marie-France Conde Rey, y «Akra Reago», de Jakvo Schram. Repartieron ejemplares en esperanto y en castellano, «porque nos pareció que ambos merecen el premio», cuenta Jesuo de las Heras en el núm. 359.
Es el detalle que mejor mide el asunto: en España, el año siguiente a la fundación, la Civito era un tema de sobremesa.
2009: cuatro páginas, una carta y una réplica
Siete años más tarde la discusión se volvió seria y ocupó tres números seguidos.
En el núm. 386 (enero-marzo de 2009), Andrés Martín firma cuatro páginas que presentan la Civito como «la konsekvenca realigo de raŭmismo, unika pro sia institucia karaktero» —la realización consecuente del raŭmismo, única por su carácter institucional— con la cronología, la estructura federal, la lista de entidades adheridas y la documentación básica.
En el núm. 388 (julio-septiembre de 2009) contesta Jorge Camacho con una carta que califica el raŭmismo de «pseŭdoideologio», describe la Civito como una imitación formal de estado —«iom tro da instancoj» para unos cuantos centenares de adeptos— y acaba señalando que el autor del artículo era miembro del Kortumo, el tribunal de la Civito.
Inmediatamente debajo, y en el mismo número, responde Ángel Arquillos López, que era a la vez redactor jefe del Boletín y presidente de la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo. Dice que su asociación se adhirió al Pacto «libere kaj spontane», que lo recomienda a otras sociedades españolas, y enumera qué ha sacado de ello: visibilidad internacional, sesiones de examen y un curso por correspondencia con el Kultura Centro Esperantista, contactos públicos, el proyecto de una Casa del Esperanto en Andalucía y colaboración con una sociedad de Burundi. Cierra diciendo que de la Civito «neniam venis eĉ minimuma malafablaĵo kontraŭ HEF» —nunca ha venido ni la mínima descortesía contra la HEF.
19 de septiembre de 2009: la declaración
Ese verano, del 2 al 5 de julio de 2009, el 68.º Congreso Español de Esperanto se celebró en Málaga. El acta de la junta de la HEF del 19 de septiembre de 2009, publicada en el núm. 389, abre el apartado segundo así: «Ĉar evidentiĝas finfine problemoj pro la partoprenado en Malago de homoj apartenantaj al la Civito, la Estraro decidas fari la jenan deklaron» —como finalmente se hacen evidentes problemas por la participación en Málaga de personas pertenecientes a la Civito, la junta decide hacer la siguiente declaración:
La Estraro de la Hispana Esperanto Federacio deklaras, ke HEF havas neniun oficialan rilaton aŭ kontakton kun la Esperanta Civito, kaj ne intencas havi ilin estonte.
La Esperanta Civito reprezentas ekskluzive siajn proprajn membrojn. HEF agnoskas al la Esperanta Civito neniun rajton paroli nome de, aŭ reprezenti la esperantistaron, krom siajn proprajn membrojn.
HEF estas la landa asocio de UEA en Hispanio. Tial, HEF defendas kaj defendos la interesojn kaj agadon de UEA.
«1) La junta de la Federación Española de Esperanto declara que la HEF no tiene ninguna relación ni contacto oficial con la Esperanta Civito, y no piensa tenerlos en el futuro. 2) La Esperanta Civito representa exclusivamente a sus propios miembros. La HEF no le reconoce ningún derecho a hablar en nombre del esperantismo ni a representarlo, fuera de sus propios miembros. 3) La HEF es la asociación nacional de la UEA en España. Por eso la HEF defiende y defenderá los intereses y la actividad de la UEA.»
El tercer punto continúa fijando que la HEF solo reconocerá los exámenes de la UEA y de ILEI.
Y unas líneas más abajo, en la misma acta:
La Estraro akceptas la demision de Ángel, okazinta ĵus antaŭ la hodiaŭa kunsido kaj provokita, laŭ Ángel, por la punkto de la tagordo rilate al la deklaro de HEF pri la Esperanta Civito. La estraro bedaŭras la miskomprenon inter li kaj la aliaj estraranoj, afero pri kiu la estraro sendos leteron al Ángel.
«La junta acepta la dimisión de Ángel, ocurrida justo antes de la reunión de hoy y provocada, según Ángel, por el punto del orden del día relativo a la declaración de la HEF sobre la Esperanta Civito. La junta lamenta el malentendido entre él y los demás miembros de la junta, asunto sobre el cual le enviará una carta.»
El acta la firma el secretario Félix Jiménez Lobo. El motivo de la dimisión, pues, no es una deducción nuestra: es lo que el acta atribuye al propio Arquillos. La junta, por su parte, lo califica de malentendido.
La carta que cerró el hilo
El mismo número 389 se abre con una segunda carta de Camacho, titulada «Cenzurema redaktisto» —redactor censor—, que acusa a Arquillos de haber censurado la primera: dice que le cambiaron el título —de «Ekstravaganca «Civito»» a «Letero al la redakcio»— sin consultarle, que le quitaron tres enlaces que él había pedido expresamente mantener, y que le añadieron un texto de respuesta que, según él, «laŭ la enhavo kaj stilo plej probable» había escrito Perla Martinelli o Giorgio Silfer. La respuesta a la que se refiere iba firmada por Arquillos; la atribución a Martinelli o Silfer es una conjetura de Camacho, y él mismo la marca como tal.
Conviene decir también qué hace el boletín aquí: publicar la acusación de censura contra su anterior redactor jefe, en la primera página del número siguiente, ya con el equipo nuevo.
Después de eso, la Civito no vuelve a salir en el boletín de la federación.
Qué queda
Por aquí, poca cosa. Valencia Luno había tomado partido sin decirlo en octubre de 1998, cuando reprodujo entera en la página 12 del número 47 la declaración con la que Gian Carlo Fighiera le quitaba Heroldo de Esperanto a la redacción raŭmista, y que describe a los raŭmistas como «un grupo pequeño y tendencioso, casi solo europeo». Fuera de eso, la huella valenciana es una mención de pasada.
El rastro más duradero es otro, y no es español: los cinco miembros del comité de FEM, la revista feminista en esperanto de 2007, eran senadores de la Civito. Lo contamos en «Una revista feminista en esperanto».
Véase también
- «Finvenkismo y raŭmismo: la victoria final o la comunidad», la discusión doctrinal de la que sale la Civito.
- «La lengua zombi», sobre Jorge Camacho y el debate que abrió en 2013.
- «Una revista feminista en esperanto», donde vuelven a salir los senadores de la Civito.
Fuentes
- Hispana Esperanto-Federacio, Boletín: núm. 352 (septiembre-octubre de 2001), p. 8, orden del día de la asamblea de la Andaluzia Esperanto-Unuiĝo; núm. 353 (noviembre-diciembre de 2001), p. 7, acta de la asamblea, firmada por José María Rodríguez; núm. 356 (mayo-junio de 2002), p. 29, «Esperantio kaj Esperantujo», de Salvador Aragay; núm. 359 (enero-febrero de 2003), crónica del Día de Zamenhof de Alicante y Murcia, de Jesuo de las Heras; núm. 386 (enero-marzo de 2009), «Esperanta Civito», de Andrés Martín; núm. 388 (julio-septiembre de 2009), carta de Jorge Camacho y respuesta de Ángel Arquillos López; núm. 389, p. 2-3, «Cenzurema redaktisto», segunda carta de Jorge Camacho, y acta de la junta del 19 de septiembre de 2009, firmada por el secretario Félix Jiménez Lobo.
- Pakto por la Esperanta Civito (1998) y Konstitucia Ĉarto (2001), en el sitio de la Civito.
- Valencia Luno núm. 47 (octubre de 1998), p. 12: «HEROLDO REIROS AL SIA LEGITIMA POSEDANTO», declaración de Gian Carlo Fighiera. Facsímil en Internet Archive y transcripción completa.
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