Cuando el esperanto tenía misses

Durante años, los congresos de esperanto elegían una «Fraŭlino Esperanto». No era una broma de pasillo: figuraba en el programa oficial, entre la misa en esperanto y la excursión del sábado. Y algunas de las elegidas acabaron dirigiendo el movimiento que las había coronado.

La pista aparece donde menos se espera. En la revista que la Esperanto-Fundación «Fernando Soler», de Valencia, publicó en 1989 hay un artículo sobre la historia del esperantismo alicantino, firmado por Rodolfo Canet Marín (1929-2018). Lo ilustran dos fotografías del congreso que Alicante organizó en 1971: una de la mesa presidencial y, al lado, una joven ante un micrófono, con vestido corto y una expresión entre solemne y tímida. El pie dice: «Fraŭlino Regulo: Miss Esperanto 1971».

Ana de los Reyes Régulo Rodríguez, en la fotografía publicada con el pie original «Fraŭlino Regulo: Miss Esperanto 1971». Imagen de Internacia Lingvo nº 1 (septiembre-octubre de 1989), revista de la Esperanto-Fundación «Fernando Soler»; escaneo conservado en Bitarkivo.
Ana de los Reyes Régulo Rodríguez, en la fotografía publicada con el pie original «Fraŭlino Regulo: Miss Esperanto 1971». Imagen de Internacia Lingvo nº 1 (septiembre-octubre de 1989), revista de la Esperanto-Fundación «Fernando Soler»; escaneo conservado en Bitarkivo.

No una institución, sino una moda

Conviene decirlo de entrada: «Miss Esperanto» nunca fue un título único ni una sucesión oficial. Bajo el mismo nombre hay iniciativas distintas, organizadas según las costumbres de cada congreso.

El precedente conocido es de Budapest, 1929, durante el 21º Congreso Universal: según la Enciklopedio de Esperanto, participaron cerca de cien jóvenes de 37 países y ganó la estonia Veronika Eksta. El episodio tuvo una cola sentimental —el secretario general del congreso se enamoró de ella y el pedagogo Andreo Cseh hizo de intermediario entre las dos familias, sin éxito— que acabó dando pie a un libro.

Veronika Eksta, la estonia elegida en el baile de disfraces del congreso universal de Budapest de 1929.
Veronika Eksta, la estonia elegida en el baile de disfraces del congreso universal de Budapest de 1929.

Fotografía reproducida por nyest.hu.

Entre un caso y otro el nombre siguió circulando por su cuenta. Se conserva, por ejemplo, la fotografía de una Miss Esperanto elegida en Mirandola (Italia) en 1958, de la que no ha llegado hasta nosotros ni siquiera el nombre.

La Miss Esperanto elegida en Mirandola (Italia) en 1958.
La Miss Esperanto elegida en Mirandola (Italia) en 1958.

Fotografía de autor desconocido, en dominio público (Wikimedia Commons).

La serie más reconocible llega después, en los congresos internacionales de la juventud de los años sesenta, y del procedimiento de la primera edición se conserva un detalle que dice mucho de la época: las candidatas llevaban a la espalda la tarjeta con su número de inscripción y votaban los hombres. No consta si el método fue el mismo los años siguientes, ni tampoco cómo se votaba en los congresos españoles. Los boletines de entonces dan ganadoras casi año por año entre 1961 y 1969 —Wokingham, Malmö, Vratsa, Japón, Pécs, Israel, Tyresö—, y después la serie se apaga.

La serie española

En España la cosa iba por su cuenta y venía de más atrás de lo que parece. El boletín de la Federación de julio-agosto de 1971, en la nota de la boda de María Rafaela Urueña Álvarez con Luis Hernández, recuerda de pasada que ella había sido elegida Fraŭlino Esperanto en el XXIII Congreso Español, celebrado en Valladolid, y premiada en el concurso de oratoria del XXVII, en Bilbao. La misma nota añade que «toda la familia Urueña pertenece a nuestras filas».

En los años setenta la serie está documentada año tras año:

Año Congreso Lugar del baile Elegida
1971 31º, Alicante Club Montemar Ana Régulo, de La Laguna
1972 32º, Vigo Sociedad «La Oliva» María Elvira Álvarez Iglesias, de Vigo
1973 33º, Madrid Mari Carmen Herrero García, de Valencia
1974 34º, Valladolid Landó Club Carmela Palacios, de Bilbao

La fórmula con que el boletín explicaba el veredicto se repetía casi calcada: ganaban por su belleza y simpatía… y, siempre al final de la lista, por su esperantismo.

Un punto más del programa

Que no era una ocurrencia de la noche lo demuestra el programa oficial de Alicante, publicado antes del congreso. La elección estaba fijada para el miércoles 21 de julio, el «día de la juventud». Ese mismo día los congresistas habían ido a Benidorm, donde el alcalde descubrió la placa de la calle Esperanto y el consistorio los obsequió con una fiesta campera en la que los jóvenes esperantistas toreaban becerros. Por la noche, baile en el Club Montemar y elección. Al día siguiente, asamblea general de la Federación y vino de honor en el Club de Regatas.

Quiénes eran

Ana de los Reyes Régulo Rodríguez, nacida en 1950, era hija de Juan Régulo Pérez, profesor de la Universidad de La Laguna y fundador de Stafeto, la editorial que durante décadas publicó la mejor literatura en esperanto. El boletín la presenta como estudiante de Filosofía y Letras —tenía 21 años— y dice que ganó «por sus propios méritos: belleza, simpatía, cultura… y esperantismo». En el mismo número aparece otra vez, pero en una foto muy distinta: arrodillada en la calle con Ana Ferrer, formando con flores la palabra JUNIO en la alfombra que la Sociedad Esperantista de Tenerife hacía cada año para el Corpus de La Laguna.

Mari Carmen Herrero García era hija del doctor Rafael Herrero Arroyo, presidente de honor de la Federación —y, por tanto, hermana de Rafael Herrero García, que en 1988 sería tesorero del primer patronato de la Fundación de Esperanto de la Comunidad Valenciana—.

Aquí es fácil llegar deprisa a la palabra «nepotismo», y conviene no hacerlo. A las otras dos elegidas de aquellos años no les hemos localizado un parentesco comparable: una era del grupo anfitrión de Vigo y la otra, de Bilbao. Y hay una explicación más sencilla: en los congresos de aquellos años había muy pocas jóvenes esperantistas, y las que había eran a menudo hijas de familias esperantistas, porque así se heredaba la lengua. Cuando el conjunto de candidatas ya son «las hijas de la casa», que la ganadora lo sea no demuestra nada.

Las que después mandaron

El detalle que da la vuelta a la lectura es qué hacían aquellas mujeres antes y después del concurso.

En el directorio de la sección juvenil española de 1974 aparecen las tres ganadoras españolas identificadas, y dos de ellas con cargo: Ana Régulo como delegada de La Laguna y Carmen Herrero como delegada de Valencia; Karmela Palacios figura entre los miembros de Bilbao. Las mismas jóvenes que habían desfilado en un baile llevaban el trabajo organizativo de la juventud esperantista del país.

Y fuera de España el patrón se repite, aún más marcado. Renée Triolle, elegida en 1965 en Japón a los 22 años, sería secretaria general de TEJO, miembro del comité de la UEA durante décadas y vicepresidenta de la UEA entre 1995 y 1998. Claude Nourmont, elegida en 1969, presidiría TEJO entre 1975 y 1977 y sería vicepresidenta de la UEA entre 2004 y 2013. Y la propia Rafaela Urueña llegaría a ser profesora de Derecho Internacional Público en la Universidad de Valladolid y presidenta de la Federación Española de Esperanto entre 1978 y 1984.

Ninguna de ellas ocupa un lugar en la historia del esperanto por haber sido considerada la joven más atractiva de un congreso.

No era una anomalía

Es tentador leer esto como una contradicción: un movimiento igualitario eligiendo misses. Pero la contradicción la ponemos nosotros. El internacionalismo no implicaba feminismo. La fraternidad universal y la lengua neutral eran perfectamente compatibles con una sociedad jerárquica, católica y familiarista, y el esperantismo español de aquellos años lo era.

Conviene recordar por qué. El esperantismo obrero, anarquista y republicano —el que sí había sido de izquierdas— quedó destruido, exiliado o silenciado con la guerra. Lo que pudo organizarse después, bajo el franquismo, fue un movimiento que se presentaba como neutral, respetable y compatible con las autoridades.

Y eso se ve en los mismos programas que hemos consultado. En Alicante, misa en esperanto en la catedral, con prédica incluida, y recepción de las autoridades provinciales. En Valladolid, en 1974, la mesa de la inauguración solemne la presidía el gobernador civil, acompañado del teniente de alcalde y de los delegados provinciales de los ministerios de Información y Turismo y de Educación y Ciencias. En ese marco, elegir una «Fraŭlino Esperanto» en el baile de la juventud no era ninguna excentricidad: era lo que hacían las fiestas de cualquier pueblo, gremio o casino del país.

Que la cosa hacía gracia dentro de casa lo demuestra que se burlara de ella el mejor humorista de la lengua. Raymond Schwartz (1894-1973), el hombre de los cabarés esperantistas de París, le dedicó un poema titulado precisamente «Miss Esperanto», que invita a recordar «per modesta kanto / pri la ĉarmoj de Miss Esperanto» y sigue a base de juegos de palabras gramaticales intraducibles: las dieciséis reglas del Fundamento se convierten en «dek seks-reguloj» y el acusativo, en akuŝativo. El texto completo puede leerse en el blog Karapaco-Panoramo —y, por si desaparece, en la copia archivada—.

La gracia del poema no se puede traducir, pero sí explicar, y vale la pena porque enseña cómo funciona la lengua:

  • gramatiklo: gramatiko (gramática) fundida con tikli (hacer cosquillas). Dice que se ocuparía de la gramática de ella, y lo que dice en realidad es otra cosa.
  • superlasciv’: el superlativo de la gramática cruzado con lascivo.
  • tuŝmetodo: el «método del tacto», que es como se llama la lectura de los ciegos. Él dice que leería así, «a la manera de los ciegos».
  • dek seks-reguloj: el Fundamento del esperanto tiene dieciséis reglas, dek ses reguloj. Dicho deprisa suena igual que dek seks-reguloj, «diez reglas del sexo».
  • akuŝativo: el akuzativo (el acusativo, el caso de la -n) con akuŝi, «parir». La respuesta de ella en acusativo acaba, pues, en parto.
  • Miss-sukces’: en esperanto el prefijo mis- significa «mal» —miskompreno es un malentendido—. Así que el «Miss-éxito» del final es a la vez un éxito de miss y un éxito equivocado.

Si has entendido los seis, ya sabes más esperanto del que crees.

Lo que sí queda, y no hace falta inflarlo, es una asimetría sencilla: ellos juzgaban y ellas eran juzgadas. En los congresos españoles no hemos documentado ningún certamen masculino. El único equivalente que hemos encontrado llega en 1976, y es revelador: en la 17ª Semana Internacional de Esquí de los Ferroviarios Esperantistas, celebrada en La Molina (Girona) del 8 al 13 de febrero con 45 participantes de media Europa, tras elegir «Fraŭlino IFES-1976» —ganó Martine Horn, de Francia— se eligieron también «las piernas masculinas más bellas», que por decisión de un jurado de mujeres fueron las de José Molina, esperantista ferroviario de Barcelona —José Molina García en las listas de congresistas de la época—. El femenino era el certamen; el masculino, la broma. Y el término fraŭlino añadía dos condiciones más a las candidatas: joven y soltera.

No se acabó: se dispersó

Del congreso español desaparece después de 1974: hemos repasado los seis números del boletín de 1975 y los de 1976 y no hay ninguna elección, ni en el congreso de Lérida ni en ninguna parte.

Pero lo que ocurría en Sabadell demuestra que la costumbre no había muerto, sino que había arraigado en la fiesta local. En muchas ciudades catalanas cada asociación elegía su pubilla, que la representaba en los actos de la ciudad durante el año, y el Centro de Esperanto Sabadell entró en el juego: a principios de 1974 eligió a Silvia Martínez como «Pubilla Esperanto-Sabadell».

El 26 de octubre de aquel año, en la elección de la Pubilla de Sabadell entre las pubillas de todas las asociaciones de la ciudad, ganó ella: la esperantista representaría a la ciudad durante todo 1975. El cronista apunta de pasada que en aquellos concursos las jóvenes, además de ser «belaspektaj kaj graciaj», debían superar una prueba de cultura.

Y aquí llega el giro que lo resume todo. En 1975 —Año Internacional de la MujerSilvia Martínez García, ya pubilla de Sabadell y de la provincia de Barcelona, dio una conferencia titulada «Esperanto y la mujer», en la que habló de la discriminación de la mujer y recordó qué año era. Presentaba el acto M.ª Jesús Molina Serrano, que aquel febrero había sido elegida pubilla del centro esperantista.

En 1976 el título pasó a Marta Lladó Morgades, y ese mismo año, en La Molina, todavía se elegía una «Fraŭlino IFES». Lo que se apagó, sin que nadie lo anunciara ni lo explicara, fue el certamen del congreso nacional.


Fuentes: Boletín de la Federación Española de Esperanto, números de julio-agosto y septiembre-octubre de 1971, septiembre-octubre de 1972, septiembre-octubre de 1973 y septiembre-octubre de 1974, y Adresaro de HEJS de 1974, todo en la Bitoteko; Internacia Lingvo nº 1 (septiembre-octubre de 1989), revista de la Esperanto-Fundación «Fernando Soler», reproducida aquí; Enciklopedio de Esperanto y la ficha del 21º Congreso Universal en la Wikipedia en esperanto, para la elección de Budapest de 1929; The British Esperantist, octubre de 1961 y el boletín de la IFEF de 1969 para los congresos juveniles; la biografía de Juan Régulo Pérez de Halina Gorecka y Aleksander Korĵenkov en La Ondo de Esperanto (2018), que da el nombre completo de su hija; y las biografías de Renée Triolle y Claude Nourmont.


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Raúl Salinas Monteagudo
Raúl Salinas Monteagudo
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