El 62º Congreso Español de Esperanto: Valencia, julio de 2003

Del 14 al 19 de julio de 2003, el Colegio Mayor La Asunción de Valencia acogió el 62º Congreso Español de Esperanto. Fue el congreso del centenario: cien años antes, en 1903, se había fundado en la ciudad el «Esperanto Grupo Valencia» y había nacido aquí el movimiento organizado español. Lo reconstruimos día a día con las dos crónicas que se escribieron.

Portada del Boletín de la Federación Española de Esperanto núm. 362 (septiembre-octubre de 2003), dedicada al congreso de Valencia: el sello del 62º congreso, la portada del Gran Diccionario Español-Esperanto y tres instantáneas de las jornadas.
Portada del Boletín de la Federación Española de Esperanto núm. 362 (septiembre-octubre de 2003), dedicada al congreso de Valencia: el sello del 62º congreso, la portada del Gran Diccionario Español-Esperanto y tres instantáneas de las jornadas.

Por qué en Valencia

La costa mediterránea se había convertido en la sede habitual de los congresos de la Federación Española de Esperanto: San Javier, Alicante y ahora Valencia —una serie que se rompería al año siguiente con Bilbao—. El Boletín de la Federación lo resumió sin medias tintas: «este año Valencia propuso un nivel más alto en la calidad de los programas presentados».

La revista Kajeroj el la Sudo iba más lejos: «Valencia es ahora quizá la ciudad más esperantista de España, porque han ocurrido allí muchos eventos esperantistas». Tanto, que en aquellos meses había llegado a sonar su nombre como sede sustituta del Congreso Universal si la epidemia de gripe asiática no se resolvía a tiempo.

Lunes 14 de julio: antes de empezar

Los congresistas que habían llegado un día antes se reunieron para charlar, tarde por la noche, en la terraza de un bar frente a la catedral.

Martes 15: apertura

A las diez de la mañana empezaba la entrega de la documentación. Con buen criterio, la exposición filatélica se montó en el vestíbulo del congreso, de modo que también los no esperantistas que entraban en el edificio tenían ocasión de conocer esa cara de la cultura esperantista.

La apertura del servicio de libros fue, según el Boletín, «prácticamente el único programa que no empezó a la hora prevista», y era «un poco pobre», complementado a veces por una mesita de SAT en Hispania. Se ocupaba de él, «con competencia y paciencia», Francisco Aliaga Rocafull —el mismo que lo había hecho el año anterior—. El cronista lo apuntaba como un punto débil que mejorar.

A las 11:30 estaba la reunión preparatoria de la Federación, abierta a todos los congresistas; a las doce se reunía la junta directiva, con Pedro Garrote, Manuel Parra, Augusto Casquero y Miguel Gutiérrez Adúriz. Y a las 12:30 empezaba un seminario de introducción al castellano para los congresistas extranjeros, dirigido por «el joven samideano Rodrigo Portela Sánchez, de Valladolid» —el mismo que veintitrés años después se incorporaría al Grupo de Esperanto de Valencia—.

De dos a cuatro, el congreso paraba para comer, aunque —escribía el cronista— «hablar de pausa es un eufemismo: es justamente en ese tiempo cuando uno siente que la gran fiesta del esperantismo en nuestro país tiene sentido».

Por la tarde, Sergio Docal, de Estados Unidos, se sentó al piano para hacer cantar al congreso; después vino la apertura oficial y, antes de la velada de conocimiento, un conjunto de cuerda —«La Amistad», de Burjassot— tocó un puñado de piezas conocidas.

La apertura oficial del congreso, bajo la pancarta «62a Hispana Esperanto-Kongreso — Valencio 2003». Fotografía publicada en el Boletín núm. 362.
La apertura oficial del congreso, bajo la pancarta «62a Hispana Esperanto-Kongreso — Valencio 2003». Fotografía publicada en el Boletín núm. 362.

Miércoles 16: el Ayuntamiento y Lladró

  • 9:00 — segunda parte del curso de castellano.
  • 10:00Sigita Staisiunaite, de Lituania, hace una presentación activa del masaje Yumeiho.
  • 11:00 — la junta de la Federación se reúne con los delegados de los grupos locales. Se habla de las publicaciones locales y Marcos Cruz presenta la lista «HEF-anaro» en Yahoo Groups. La sesión se interrumpe cuando aparece una cámara de televisión: entrevistan a Cruz y filman varios aspectos del congreso.
  • 13:00 — recepción oficial en el Ayuntamiento de Valencia. Los recibió el vicealcalde Alfonso Grau en el salón más lujoso de la casa, y el cronista subraya que habló «no solo con amabilidad, sino también con simpatía favorable». Traducía al esperanto Toño del Barrio y agradecía, en nombre del congreso, Miguel Gutiérrez Adúriz. El vicealcalde los invitó a la sala de plenos y les explicó la historia del salón; después, bebidas y canapés en abundancia.
  • 15:30 — dos autobuses llevan a los congresistas a la fábrica de porcelana Lladró, a visitar sus instalaciones.
  • Al volver, conferencia del italiano Giulio Cappa: «Televisión: ¿peligro mundial o medio de comunicación neutral?».
  • Por la noche, playa.

Jueves 17: pioneros, paella y el fracaso de un poema

Después del curso de castellano, a las 10:30 Toño del Barrio dio una conferencia histórica —«tan bien documentada como la del año anterior en Alicante»— sobre «Nuestros pioneros: Julio Mangada». Después, Augusto Casquero habló de la gastronomía valenciana y, sobre todo, del arte de cocinar una paella.

El acto que más interés despertó fue el del escritor Abel Montagut: «El fracaso del Poemo de Utnoa (diez años después)», basado en una crítica de Lariko Golden. «Pero ¿fue realmente un fracaso?», se preguntaba el cronista. «La respuesta es que, al final, el autor vendió todo el stock del libro que había llevado».

Por la tarde hubo una mesa redonda sobre «La Europa de los 25» y, a las cinco, un grupo visitó la Ciudad de las Artes y las Ciencias mientras otro hacía una visita privada por la ciudad.

Viernes 18: los valencianos, dos libros y Lo Rat Penat

La mañana se abrió con la reunión abierta de la Federación Valenciana de Esperanto. Como el presidente, José Miguel Bernabéu Egea, no pudo venir, fue Augusto Casquero quien informó de la actividad de la asociación, «una de las más antiguas de España».

Siguió la presentación de los congresos futuros, con Jesús Miguel García Iturrioz anunciando que el 63º Congreso Español se haría en Bilbao junto con el 6º Congreso Esperantista de la Unión Europea.

A las doce se presentaron dos libros nuevos:

  • Intrigo-teatro, de Antonio Ruiz Negre, editado por el Grupo de Esperanto de Valencia.
  • La enigmo de l’ ar@neo, de Abel Montagut, editado por el Museo Internacional de Esperanto de Viena.

Al final de la mañana se reunieron en privado los miembros de SAT en Hispania, que por la tarde se presentaron al público como grupo especializado sin relación orgánica con la Federación.

A las cinco, dos autobuses —cedidos gratuitamente por el ayuntamiento— llevaron a los congresistas al centro histórico para una visita guiada por profesionales. Y a las siete, el coro Lo Rat Penat ofreció un concierto. A las diez de la noche, la «diboĉ-promenado» por la Valencia nocturna: «realmente no fue ninguna juerga —escribía el cronista de Kajeroj—, pero vimos otra cara de la ciudad».

Sábado 19: el diccionario, la paella y las lágrimas

La mañana empezó con un oficio religioso —programado, pero no oficial— y siguió con la asamblea general de la Federación, celebrada a las 10:30 con 24 socios presentes. De sus actas salen tres decisiones:

  • Se crearía un equipo para coordinar las actividades del centenario del movimiento esperantista en España, «desde ahora hasta junio de 2004».
  • Se proponía que la Federación editara la traducción española de El desafío de las lenguas, de Claude Piron. La junta lo estudiaría.
  • El 63º congreso sería en Bilbao, del 25 al 29 de agosto de 2004.

Después vino el concurso «¿Quiere ser millonario?», dirigido por Toño del Barrio, con dos concursantes de excepción: Jorge Camacho y Antonio Valén.

Y al final de la mañana, el acto más esperado del congreso: la presentación del Gran Diccionario Español-Esperanto de Fernando de Diego. La hizo Miguel Gutiérrez Adúriz con cinco cortometrajes y un sketch con un teléfono móvil que consiguió hacer reír al público, que esperaba «un poco nervioso». El resultado: «130 kilos de diccionarios casi salieron volando en apenas unos minutos». Más de trescientos esperantistas españoles lo tenían ya en las manos.

El Boletín aprovechaba para recordar lo que hay detrás de un libro así: «miles y miles de horas de esfuerzo […] miles de kilómetros en avión, tren, autobús y coche para encuentros de varios días», y ponía nombre a quienes quedaron «para siempre a la sombra del maestro»: Antonio Valén, Hèctor Alòs, Jorge Camacho, Miguel Fernández, Miguel Gutiérrez, y los hermanos del autor, Óscar y Octavio, que teclearon el primer manuscrito «con paciencia ilimitada».

A la hora de comer, la paella: además del menú de cada día, todos recibieron un plato de la paella gigante cocinada por Francisco Conejero y su mujer Inés.

«Lloró hasta el apuntador»

Por la tarde estaba anunciado un seminario literario, «¿De dónde sacan los escritores su inspiración?», con Liven Dek, Giulio Cappa, Abel Montagut, Miguel Fernández, Jorge Camacho y Antonio Valén. Pero los congresistas entendieron enseguida que aquello era otra cosa: un homenaje sorpresa a Miguel Gutiérrez Adúriz, preparado por Ana Manero.

Lo contaba en el Boletín Berta Raposo Fernández, con el título «Ploris eĉ la sufloro!» —«lloró hasta el apuntador»—: «Disparo tras disparo es el ataque más eficaz, y he aquí que, después de tantas balas de amistad profunda disparadas directamente a su corazón, Miguel se rompió». Y añadía: «una demostración de amistad sincera que creó un ambiente muy emotivo, en el que las lágrimas abundaron».

El homenaje tuvo continuación humorística en el mismo Boletín, con un artículo firmado por «Suden Ses», fundador y único miembro de OSOLE(MIO), «Organizo por Surprizaj Omaĝoj al Laŭdindaj Esperantistoj (Mem-Interesa Organizo)», que recogía las peticiones —y autopeticiones— de homenaje que supuestamente habían llegado de media España.

A las siete de la tarde, la clausura solemne, seguida del espectáculo del «Cuadro de Jotas del Centro Aragonés de Valencia».

Dos crónicas, dos miradas

Del congreso quedaron dos relatos muy distintos, y vale la pena leerlos como lo que son.

El del Boletín es institucional y celebratorio: fotografías, agradecimientos, elogio de la organización y un balance neto —«Sukcesa Kongreso», decía la portada—.

El de Kajeroj el la Sudo, escrito en primera persona desde la órbita de SAT, es personal, opinativo y a veces áspero: hay críticas a las sesiones cerradas, un reproche porque nadie lo invitó a la presentación de MSATeH y el relato de un mal momento durante la visita guiada, cuando el cronista hacía de intérprete simultáneo al esperanto para unos congresistas británicos y lituanos, dejó la tarea y dimitió ante el secretario de la Federación, atribuyéndolo a las risas de unos cuantos asistentes, a los que nombraba uno por uno.

También hay detalles que solo cuenta él: que los guías turísticos no sabían esperanto y hubo que traducir, que el segundo día faltó una conferencia anunciada porque la ponente no apareció, o que del congreso valenciano de aquel año se habló en la reunión de la Federación Valenciana.

Cien años después

El mismo número del Boletín que cuenta el congreso publicaba un artículo de Antonio Marco Botella sobre la fundación del movimiento: en 1903, los esperantistas valencianos crearon en septiembre el «Esperanto Grupo Valencia», presidido por Augusto Jiménez Loira, y un mes después aparecía en Valencia el primer número de La Suno Hispana.

Por eso el cronista cerraba la crónica del congreso con una frase que explica por qué se eligió la ciudad: «Cien años después, el movimiento esperantista español volvía otra vez a Valencia para celebrar, a lo grande y con lujo, su aniversario.»

Fuentes

  • Boletín de la Federación Española de Esperanto núm. 362 (septiembre-octubre de 2003): crónica del congreso firmada «MZD», actas de la asamblea general y de la junta, «Ploris eĉ la sufloro!» de Berta Raposo, «Gran Diccionario: la revo realiĝis», «Ni omaĝu nin!» y el artículo de Antonio Marco Botella «HSPPE kaj la Valencia E-Grupo».
  • Kajeroj el la Sudo núm. 59 (julio-septiembre de 2003): crónica en primera persona del congreso.
  • Boletín Nia Voĉo (julio de 2003), con el anuncio de las fechas.
  • Web oficial del congreso, esperanto-es.net/kongreso/2003, hoy desaparecida y conservada solo en copias de la Wayback Machine.

Véase también la historia del esperanto en Valencia y las biografías de los esperantistas del grupo.

Entrada incorporada retrospectivamente el 26 de agosto de 2026. La fecha de la entrada corresponde al documento o actividad original.

Raúl Salinas Monteagudo
Raúl Salinas Monteagudo
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