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Jaime Juan Sendra (Villalonga, 25 de julio de 1959 – 17 de julio de 2026), conocido habitualmente como Jaume y, sobre todo, como Jau «el Holandés», murió tras más de dos años luchando contra un cáncer de páncreas. Esperantista, poeta, músico aficionado y hombre de intereses muy diversos, estuvo vinculado durante décadas al Grupo de Esperanto de Valencia.
Jau era un hombre sociable, pero de carácter introvertido y más bien reservado. Tenía un mundo interior rico y una vida llena de actividades, inquietudes y proyectos. La poesía, la música, el esperanto, el software libre, los movimientos sociales, la alta sensibilidad y la espiritualidad ocuparon, en diferentes momentos, un lugar importante en su trayectoria.
Los miembros más veteranos del grupo lo recuerdan como una persona independiente y emprendedora, siempre interesada en iniciar proyectos, conocer otros países y establecer amistad con personas de culturas diversas.
En él destacaba una virtud que a menudo pasó desapercibida: nunca se le oyó criticar ni hablar mal de nadie ni de nada. Si algo no le interesaba, simplemente se apartaba, sin reproches por detrás; hacía lo que creía que tenía que hacer. Quizá porque vivía en su propio mundo y no veía el lado malo de las cosas, o quizá porque, sencillamente, lo aceptaba. Poeta y hombre de muchas y buenas virtudes, fue, en buena parte, un gran desconocido.
Una larga vinculación con el esperanto
La relación de Jau con el esperanto venía de muy lejos. En una entrevista concedida en junio de 2025 al programa Valencia Actualitat, de Valencia Capital Radio, explicaba que había comprado su primer manual de esperanto cuarenta o cincuenta años antes. Era un método muy sencillo, prácticamente escrito e ilustrado a mano, que le había costado veinte pesetas.
Entrevista a Jau «el Holandés» en el programa Valencia Actualitat, de Valencia Capital Radio (junio de 2025).
Más adelante continuó estudiando la lengua por su cuenta, hasta que tuvo la oportunidad de asistir a un curso en Valencia. A partir de aquel momento quedó definitivamente vinculado al movimiento esperantista.
Para él, el esperanto no era solo un instrumento de comunicación. Lo asociaba con la denominada idea interna del movimiento: la aspiración a la fraternidad y al entendimiento entre personas de países y culturas diferentes. Participó en congresos internacionales y nunca dejó de considerarse defensor y promotor de la lengua.
Durante muchos años participó activamente en la vida cotidiana del Grupo de Esperanto de Valencia. Se ofrecía para transportar libros, repartir carteles, vender lotería, limpiar y ordenar la sede o atender puestos informativos. También intervenía en las asambleas y en la preparación de actividades, encuentros y congresos.

Jornada de limpieza de la sede del Grupo de Esperanto de Valencia. De izquierda a derecha: Elías Hernández Capdevila, Eduardo Alonso Navarro, Jau y Rosa Zanón.
Seguía con atención los mensajes del grupo y reaccionaba a menudo para dar la bienvenida a los nuevos miembros, felicitar cumpleaños o mostrar apoyo a las iniciativas de los compañeros.
En los últimos años, su presencia en las actividades ordinarias de la asociación se hizo más esporádica. Estaba más vinculado a los colectivos de personas altamente sensibles y tenía otros intereses y proyectos. Esto, sin embargo, no significaba que hubiera abandonado el esperanto.
Cuando se encontraba con otros esperantistas, seguía utilizando la lengua con naturalidad. También hablaba habitualmente en valenciano con las personas valencianohablantes.
Hasta muy poco antes de morir mantuvo el contacto con el grupo: el 1 de julio de 2026, solo dieciséis días antes de su muerte, todavía participó en el grupo de WhatsApp.
Las ferias alternativas y la difusión del esperanto
Durante muchos años, Jau procuró asistir a tantas ferias alternativas como pudo. Aquellos espacios reunían muchas de sus inquietudes sociales, ecologistas y culturales, pero también le permitían conversar con personas muy diferentes y dar a conocer el esperanto.
La Feria Alternativa de Valencia tuvo una importancia especial en su actividad esperantista. Durante varias ediciones participó en la preparación del puesto del grupo, ayudó a adquirir la carpa, colaboraba en los gastos y se preocupaba por el seguimiento de las personas que habían mostrado interés por aprender la lengua.
Su implicación no era solo simbólica. Participaba en las cuestiones prácticas y estaba dispuesto a asumir la parte de trabajo o de gasto que le correspondiera.
Jau aprovechaba con naturalidad las ocasiones que se le presentaban para hablar del esperanto. No imponía el tema ni resultaba molesto, pero era fácil que la lengua apareciera en una conversación, una feria, un viaje o un encuentro.
El esperantista Dennis Keefe recuerda otras aportaciones de Jau, que quizá solo él conoce del todo. Antes de la pandemia, Jau ayudó a atraer nuevos alumnos colocando carteles de los cursos de esperanto por su barrio y por otros lugares, y presentó la lengua en el Festival de Lenguas de Cheste. Además, durante varios años hizo de guía (ĉiĉerono) de alumnos venidos de China, Japón y Corea durante el Esperanto-Plaĝo, y los acompañó en excursiones de un día a Gandía y a diversos lugares de Valencia.

De izquierda a derecha: Pepe Manzanera (Cheste), Dennis Keefe, Luis Salag Laguarda, Elías y Jau.

Miembros del proyecto Esperanto-Plaĝo, de Dennis Keefe.
Esta actitud queda bien resumida en una frase que escribió en 2011:
«Semante oni rikoltas. Ni devas disvastigi ĉion ĉie.»
Es decir:
«Sembrando se cosecha. Debemos difundirlo todo por todas partes».
Inquietudes sociales y pacifismo
Durante una etapa importante de su vida, Jau mostró una marcada sensibilidad social, pacifista, ecologista y altermundista. Era contrario a las guerras y a la industria armamentística, defendía a los animales y se interesaba por las consecuencias sociales y ambientales del modelo económico dominante. Se mostraba especialmente crítico con el sionismo.
Mostró afinidad con el movimiento del 15M y con sus demandas de democracia más participativa, justicia social y limitación del poder de la banca y de los mercados financieros. Durante las movilizaciones de mayo de 2011 difundió convocatorias relacionadas con Democracia Real Ya que proponían acciones colectivas y no violentas.
También apoyó la llamada revolución islandesa, que interpretaba como un ejemplo de respuesta pacífica de la ciudadanía ante la crisis financiera.
Compartía a menudo libros, documentales, convocatorias y artículos sobre pacifismo, ecologismo, banca ética, energías renovables, cooperativismo, defensa de los animales, explotación de recursos naturales o alternativas al sistema económico. Consideraba que difundir las ideas era también una forma de activismo.
Con el paso de los años, estos intereses más políticos y sociales fueron dejando paso a una búsqueda cada vez más centrada en la alta sensibilidad, el desarrollo personal y la espiritualidad. No abandonó sus ideales humanistas y pacifistas, pero empezó a expresarlos desde una perspectiva más personal.
La alta sensibilidad
Jau fue una de las personas que contribuyó a dar a conocer el concepto de la alta sensibilidad entre gente de su entorno.
Su interés por las personas altamente sensibles venía de años atrás. En 2019 preguntó al Grupo de Esperanto de Valencia si se podía ofrecer la sede de la asociación para los encuentros de un colectivo de personas altamente sensibles de la ciudad. También propuso que una persona conocedora del tema diera una charla para el grupo.
Con el tiempo, su vinculación con estos colectivos se intensificó y, durante los últimos años, estuvo más presente en ellos que en las actividades esperantistas habituales.
Una vida profesional dura
Durante muchos años, Jau trabajó como funcionario de prisiones, en un entorno marcado por situaciones humanas difíciles y a menudo violentas.
Él mismo hablaba de la necesidad de convivir profesionalmente con la desconfianza, la mentira reiterada y comportamientos fuertemente manipuladores. Aquella experiencia le había dado una visión dura y directa de algunos aspectos de la conducta humana.
Fuera del trabajo, sin embargo, mostraba una personalidad mucho más sentimental y sensible. El contraste entre la dureza de su vida profesional y la riqueza de su mundo interior marcó buena parte de su trayectoria.
Un hombre polifacético
La música era otro de los intereses de Jau. Durante un tiempo dio clases de guitarra a cambio de recibir ayuda para aprender a utilizar Linux.

Jau en su faceta de guitarrista.

Jau con su Gibson. Esta imagen es la portada de Las camelias del amanecer, cedida por su hermana, Inma.
Su interés por Linux no era exclusivamente técnico. Le atraían especialmente los principios asociados al software libre: la libertad de los usuarios, el control sobre las propias herramientas informáticas y la soberanía tecnológica frente a las grandes empresas.
También tenía la costumbre de compartir informaciones prácticas que pensaba que podían resultar útiles a personas concretas. Cuando encontraba una actividad, una propuesta o una oferta de trabajo que podía interesar a alguien de su entorno, se la hacía llegar.
Su curiosidad por las propuestas alternativas se extendía igualmente a la alimentación, la salud, la meditación y diversas terapias. En algunas ocasiones compartía informaciones poco contrastadas o próximas a planteamientos pseudocientíficos. Esta falta de rigor ocasional convivía con una curiosidad muy amplia y con una voluntad constante de explorar ideas nuevas.
Las camelias del amanecer
La poesía fue uno de los grandes hilos conductores de la vida de Jau.
En 2024 publicó, con el nombre literario de Jau «el Holandés», el poemario Las camelias del amanecer.
El libro reunía poemas escritos a lo largo de prácticamente toda su vida. Algunos procedían de la adolescencia y otros eran mucho más recientes. Jau consideraba el poemario una síntesis de su trayectoria personal.
La obra estaba dividida en dos grandes etapas. La primera estaba marcada por la melancolía, el dolor y la oscuridad. La segunda tenía un carácter más luminoso y se abría a la gratitud, la esperanza y el amor.
El título expresaba precisamente esta evolución. Según explicaba, la camelia podía simbolizar una vida que se rompe o se apaga de repente, mientras que el amanecer representaba un nuevo comienzo.
En la entrevista de Valencia Capital Radio, Jau comparaba el conjunto del poemario con un viaje iniciático, un regreso a casa parecido al de Ulises en la Odisea.
Su poesía estaba influida por intereses muy diversos. Sentía una fascinación especial por la Occitania medieval, los trovadores, el amor cortés, los cátaros y los templarios. Él mismo reconocía, con humor, que aquella época se había convertido casi en una obsesión.
También recordaba que, alrededor de los diecisiete años, había escrito con un compañero un largo poema titulado Tus viajes tetradimensionales, con el que obtuvieron un premio. Años después recuperó aquel texto y se planteaba incorporarlo a una posible segunda edición del poemario.
El médico del búfalo
El 6 de mayo de 2026, poco más de dos meses antes de morir, publicó su segundo libro, El médico del búfalo.
La obra estaba concebida como un diario íntimo de regresiones a vidas pasadas y reflejaba el peso creciente que la espiritualidad había adquirido en la última etapa de su vida. Jau relataba experiencias que situaba en diferentes épocas y lugares, desde las civilizaciones orientales o la Occitania de los cátaros hasta la Florencia renacentista y la Guerra Civil española.
El libro no se presentaba tanto como una imposición de certezas, sino como una invitación a plantearse preguntas sobre la memoria, la identidad y la reencarnación. Tres de sus capítulos estaban relacionados con el esperanto, según explicó él mismo al grupo poco después de la publicación.
El médico del búfalo mostraba con claridad la evolución de sus intereses hacia una interpretación cada vez más espiritual de la existencia, sin que el esperanto dejara de formar parte de su universo personal.
Una esperanza en la fraternidad
En Las camelias del amanecer, la poesía de Jau se relacionaba también con su ideal esperantista.
Uno de los textos que destacaba en la entrevista era la Oda al futuro. Jau expresaba en ella su convicción de que los movimientos basados en la fraternidad y la unidad humana habían sido sofocados repetidamente por el poder a lo largo de la historia, pero que no habían fracasado definitivamente.
Estaba convencido de que aquel sentimiento de fraternidad acabaría imponiéndose algún día y de que la humanidad se encontraba más cerca de conseguirlo de lo que habitualmente pensábamos.
Su intervención en Valencia Actualitat permite escucharlo hablando con su propia voz sobre la poesía, el esperanto, su trayectoria personal y su visión del futuro:
Escuchad la entrevista completa en Valencia Capital Radio
Dos poemas de Las camelias del amanecer
Una lectora dejó que el libro se abriera «por donde quisiera», y aparecieron estos dos poemas. Los reproducimos en la lengua original en que Jau los escribió.
Paz en las redomas
| He consumado la obra, | el universo encendido apagó las sombras, | se escondieron los silencios | detrás de las redondas. | | De la copela voló el ave, | de la cendra, la paloma. | Amé a Luz de Luna, | la del canto de Verona. | | En el crisol lucía el oro, | en el corazón, la redoma. | En el iris brillaba el cosmos, | en los labios, la corona.
Himne de germanor
| Som llavor que escampa el vent | una il·lusió solcant la nit, | som la veu del riu del temps. | | Som lletres d’un alfabet | que escriuen el llibre infinit: | tau, xin, caf, nun i àlef. | | Som roses del teu carrer | perfumant el gessamí; | som roses del Gran Roser. | | Som maons de l’univers | construint ponts a l’ésser; | som arrels fent el bé. | | Som notes d’un instrument | diluviant llum sota el cel; | som germans, fraternitzem. | | Som llavor que escampa el vent | una il·lusió solcant la nit, | som la veu del riu del temps.

El poema «Himne de germanor», tal como aparece impreso en Las camelias del amanecer.
En recuerdo de Jau
Las personas que lo conocieron recordarán facetas diferentes de Jau: el funcionario acostumbrado a situaciones humanas extremas; el esperantista veterano; el poeta fascinado por los trovadores; el guitarrista; el usuario de Linux interesado por el software libre; el hombre vinculado a los colectivos de personas altamente sensibles; el altermundista atento a los movimientos sociales, o la persona que durante los últimos años se acercó cada vez más a la espiritualidad.
Era un hombre sociable pero introvertido, reservado en algunos aspectos y dotado de un mundo interior muy rico. También era polifacético, de convicciones fuertes y dispuesto a implicarse en los proyectos que consideraba importantes.
Con la muerte de Jaime Juan Sendra, conocido por todos nosotros como Jaume o Jau «el Holandés», el movimiento esperantista valenciano pierde a un miembro veterano y a un defensor constante de la lengua internacional.
Las personas que lo conocieron pierden también una figura singular, difícil de resumir en una sola actividad o en una única etapa de su vida.
La esperantista veterana Ana Montesinos recuerda su entrega:
«Quizá vale la pena mencionar lo entregado que fue siempre. Recuerdo muy bien cuando, a pesar de estar ya muy enfermo, se ofreció para ayudar durante el Congreso Español de Esperanto (HEK) en Cheste, guiando a los congresistas por el recinto, aprovechando que conocía a fondo el lugar, donde había estudiado durante sus años de colegio. Era su manera de ayudar al congreso y, al mismo tiempo, dar a conocer un lugar del que conservaba recuerdos muy bonitos: entregado en ambos sentidos.»
Una compañera del colectivo de personas altamente sensibles con quien compartía encuentros lo despidió así:
«Me vienen a la memoria tantos momentos bonitos y alegres compartidos con él —en nuestros encuentros, charlas y paseos con el grupo—: momentos de cine, de música, de profundizar en conversaciones y también de reír. Y sus maravillosos poemas, que guardaremos siempre con todo el cariño en el corazón. Sus palabras, su esencia y su aura, tan afable y especial, permanecen. Jau, descansa en paz.»
El entierro tuvo lugar en Villalonga, su pueblo natal.

De izquierda a derecha: José Sempere † (antiguo presidente del Grupo de Esperanto de Valencia), Elías, Augusto Casquero † (activista incansable del grupo) y Jau.
Ripozu en paco, kara samideano.
Fotografías recopiladas por Elías Hernández Capdevila. La fotografía principal la aportó Dennis Keefe. Gracias por compartirlas.