Un testimonio sobre clases, radio, teatro, fotografías y memoria esperantista juvenil en la Valencia de los años sesenta.
Introducción del Grup Esperanto de València
Desde el Grup Esperanto de València queremos compartir un testimonio que nos ha llegado recientemente y que consideramos de gran valor humano e histórico. Pedro García Domínguez, valenciano de 81 años —nacido, por tanto, hacia 1944-1945—, conserva recuerdos y fotografías relacionados con la actividad esperantista juvenil en Valencia entre los años 1965 y 1968.
Pedro contactó con nosotros llamando al teléfono del esperanto en Valencia, y el 3 de junio de 2026 mantuvimos con él una primera entrevista de dos horas. Nos contó su caso, nos entregó seis fotografías de época —con explicaciones manuscritas suyas en el dorso— y nos pidió ayuda para localizar a los compañeros esperantistas que conoció hace más de sesenta años. Publicamos ahora su testimonio y las fotografías.
Su relato nos habla de un ambiente juvenil en el que el esperanto aparecía vinculado a clases, amistades, excursiones, radio y teatro. También nos recuerda que la historia de un movimiento no se conserva solo en actas oficiales, congresos o juntas directivas, sino también en fotografías familiares, recuerdos personales y testimonios de personas que, sin haber sido necesariamente dirigentes, ayudaron a hacer posible aquella actividad.
Pedro García explica que, en aquellos años, un grupo juvenil esperantista buscaba un espacio donde impartir clases de esperanto. Él, vinculado a la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Formación Profesional «San Vicente Ferrer», facilitó el uso de un local. De este modo entró en contacto con jóvenes esperantistas valencianos, entre los que recuerda especialmente a Amparo Asensi y Adolfo.
Este artículo tiene, por tanto, una doble finalidad. Por una parte, queremos dejar constancia del testimonio de Pedro García. Por otra, queremos hacer un llamamiento público para intentar localizar a antiguos participantes de aquel grupo juvenil esperantista, o a familiares de personas que participaron en él.
A continuación reproducimos las fotografías y el texto de Pedro García, revisado solo en cuanto a ortografía, puntuación y formato, pero respetando su contenido, su tono personal y su memoria propia.
Las fotografías
Las seis fotografías que nos entregó Pedro corresponden a las obras de teatro que el grupo juvenil representó. Todas llevan al dorso el sello del fotógrafo —Foto-Reportaje Badía, Pintor Gisbert 8, Valencia— y, en la mayoría, una explicación manuscrita del propio Pedro, que reproducimos literalmente en cada pie de foto. Los personajes que menciona (su «mujer» Lola, su «hija», el «pretendiente», el «Dr. Conde», el «Dr. Regulez», «Ruperto») son personajes de las obras, no personas reales.

Los intérpretes saludan al público al final de la función. Al dorso, solo un número y el sello del fotógrafo.

«Yo buscando a mi mujer Lola y su padre, con Ruperto, amigo del Dr. Regulez», escribió Pedro al dorso.
![«Yo con mi hija y su pretendiente, al cual le estoy dando coba [lectura dudosa] por los 8.000.000 pts», escribió Pedro al dorso.](teatro-pretendiente.jpg)
«Yo con mi hija y su pretendiente, al cual le estoy dando coba [lectura dudosa] por los 8.000.000 pts», escribió Pedro al dorso.

«Yo con el pretendiente de mi hija y el Dr. Conde, médico americano», escribió Pedro al dorso.

Escena con la criada. El dorso solo lleva un número y el sello del fotógrafo.

«Yo junto con mi hija y su pretendiente», escribió Pedro al dorso.
El texto de Pedro García
Lo reproducimos en su castellano original.
El esperanto en los jóvenes de Valencia en los años 1965-1968
Me han encargado que me dirija a todos los esperantistas de España para explicarles una historia sobre el esperanto de hace aproximadamente 61 años.
Me llamo Pedro García. Nací en Valencia hace 81 años. Estoy casado, tengo una hija y una nieta que estudia Magisterio. Mi vida profesional ha estado vinculada a la Formación Profesional en la rama del metal. Posteriormente trabajé en el M.O.P.; de allí pasé a la empresa de muebles de oficina Pallardó y, por último, a la empresa valenciana Teleurge, en la cual me jubilé a los 65 años.
Después de haberme dado a conocer, os cuento la historia.
Al cumplir los 81 años, mi cabeza empieza a efectuar memorias retrospectivas, obviamente a través del pensamiento y otras veces con ayuda informática, dando un repaso de lo que fue —o, mejor dicho, de lo que ha sido— mi vida.
Ahí llego a la época del esperanto, en el año 1965, en la cual formé parte activa, como podréis comprobar. En Valencia estaba constituida la Asociación Juvenil Esperantista, presidida por la señorita Amparo Asensi.
En aquel año, en la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de F.P. «San Vicente Ferrer» —como en Barcelona «La Merced» o en Madrid «La Paloma»— teníamos un local que ocupaba toda una planta en un edificio situado en el centro de Valencia.
Un día por la tarde se presentaron Amparo y su novio, Adolfo, ambos esperantistas. Su visita tenía como motivo solicitarnos un aula donde impartir clases de esperanto a los jóvenes que así lo solicitaran.
A mí, personalmente, en aquel instante me dio hasta vergüenza, porque no sabía de qué me estaban hablando. Me nombraban al doctor Zamenhof y no sabía a qué se referían. Yo solo sabía que había una calle en Valencia con ese nombre. Me hablaban del esperanto y tampoco sabía de qué se trataba. A pesar de todo ello, me incliné por aquello, en un principio, por curiosidad.
En el local se disponía de cinco aulas para dar clases de este idioma y de una sala para reuniones o cine. Ellos rápidamente me preguntaron:
—¿De qué aula podemos disponer?
—De la que necesiten ustedes —respondí yo.
—Con esta que está aquí, en la entrada, nos es suficiente.
—Pues no se hable más. Simplemente, avísenme cuando vayan a empezar esas clases. Y otra cosa: ¿yo podría asistir como alumno para aprender ese idioma internacional del que ustedes me han hablado?
—Naturalmente que sí.
Se despidieron y se marcharon.
Y empezamos las clases. El profesor era un señor ya mayor, teniendo en cuenta la edad de los alumnos. No recuerdo su nombre; únicamente me ha venido a la mente que era ginecólogo y que asistía también su hija, como joven alumna. Seríamos en clase unos catorce o quince jóvenes.
Yo lo aprendí gracias a que solo tiene dieciséis reglas para fijar la gramática. Empecé, como mis compañeros, a intercambiar cartas con personas de otros países. Recuerdo que me escribí varias veces con una persona de China y con otra de Dresde, Alemania. Respecto a esta última, el profesor me insinuó que dejase de escribirme. Esto de la correspondencia venía muy bien, y creo que se seguirá practicando, aunque solo sea por conseguir sellos de correos.
Durante este periodo de clases se efectuaron algunas actividades:
- Algunos alumnos quedaban en el centro de Valencia para pasar un rato juntos.
- Se realizó una excursión, o quizá dos, a Cheste.
- Se realizó una excursión a la Albufera y la recorrimos en barca.
- Se realizaba el programa radiofónico «Esperanto por radio», que se emitía la noche de los miércoles y que grababan Amparo Asensi y Pedro García, un servidor.
- Ustedes hablan de una función de teatro, pero el año está equivocado. ¿Por qué?
La obra de teatro se celebró el día 15 de diciembre de 1967. Lo puedo decir con rotundidad, ya que ese año estaba efectuando el servicio militar. Cuando subieron todas las familias a felicitar a los compañeros que habían intervenido en las obras de teatro —que, como bien se ha dicho, fueron «Entre doctores» y «La cuerda floja»—, en ambas intervine y fui el director del grupo de teatro.
Uno de los que subió fue mi capitán de compañía. He repasado las fechas en mi cartilla militar; los más mayores se acordarán de aquello de «ya tengo la verde», que posteriormente fue la blanca. Existen fotos de esas obras, las cuales entregué a Raúl Salinas, presidente del Grup Esperanto de València, para que fueran subidas a la página web.
En el año 1968 no me gustaría afirmar con seguridad si se disolvió el grupo juvenil o si fui yo quien lo abandonó.
Nada más puedo decir, simplemente que, por razones personales, tomé otros rumbos. El local nos lo quitaron; se hicieron con él los sindicatos verticales, ya que antiguamente era una escuela sindical.
Volviendo al principio de esta narración, al venirme estos recuerdos a la memoria desde hace aproximadamente un año, hasta que finalmente me animé y llamé al teléfono del esperanto en Valencia, contacté con Raúl Salinas. Tuvimos una primera entrevista de dos horas. Yo quería, a través de la agrupación de Valencia, si era posible, localizar a algún compañero de los años 1965, 1966, 1967 o 1968.
Nada más. No sé si mi escrito habrá servido a algún esperantista. Yo, por mi experiencia, animo a los jóvenes que puedan estar interesados a que se informen, pues estoy seguro de que la agrupación tendrá los medios para enseñar este idioma, fácil para hablar con gente de todo el mundo.
Pedro García Valencia
Lo que ya hemos podido documentar
Los recuerdos de Pedro no están solos: los boletines de la época, conservados en Bitoteko, la biblioteca digital de la Federación Española de Esperanto, confirman buena parte de su relato y le ponen nombres y apellidos.
En julio de 1964 se celebró en Valencia el XXV Congreso Español de Esperanto, y durante el congreso se formó una comisión juvenil para organizar un grupo juvenil esperantista en la ciudad. Así lo cuenta el boletín n.º 40 de HEJS (Hispana Esperanto-Junulara Sekcio, la sección juvenil de la federación), de enero-febrero de 1965, que dedica su portada a una fotografía de la «Estraro kaj gemembroj de la Junulara Esperanto Klubo en Valencio» —la junta y socios del club juvenil valenciano— y celebra sus «actividades portentosas»: la creación de una junta «completísima», una gran función teatral con las obras «Entre doctores» de Joaquín Abati y «La cuerda floja» de José Estremera —exactamente las dos obras que recuerda Pedro—, una excursión a Cheste y cursos de esperanto.

Portada del boletín HEJS n.º 40 (enero-febrero de 1965), dedicada a la junta y socios del club juvenil esperantista de Valencia. Fuente: Bitoteko, Federación Española de Esperanto.
El mismo boletín publica la junta completa del club:
- Presidenta: Amparo Asensi
- Vicepresidente: Adolfo López de Silanes
- Secretario: Armando Quiles
- Vicesecretario: Juan Arturo
- Cajera: Elena Asensi
- Vocales: Pedro García, José Luis Hortelano, Ernesto Guillém, Alberto Llorens
Ahí están, con cargo y todo, la Amparo y el Adolfo —Adolfo López de Silanes— del relato de Pedro. Y ahí está el propio Pedro García, como vocal: su testimonio de memoria, sesenta años después, coincide con el papel impreso. El boletín también relata una excursión del club a Cheste el domingo 8 de noviembre de 1964, con treinta y seis excursionistas, en la que se menciona a Salvador Deltoro, Conchita Tudela y María Victoria Torner.
Un año después, el boletín n.º 45 de HEJS (1966) recoge a Amparo Asensi como vicesecretaria de la junta estatal de HEJS, encargada de la organización del grupo, con domicilio en la calle Doctor Gil y Morte de Valencia.
Quedan hilos pendientes. Pedro recuerda que el profesor de las clases era un médico —ginecólogo— cuya hija también asistía como alumna. Los boletines de la federación de finales de los años cuarenta y cincuenta mencionan repetidamente a dos médicos esperantistas valencianos, los doctores Tudela y Herrero, que impartían un curso de esperanto para médicos y estudiantes de Medicina; y en la excursión juvenil de 1964 participaba una joven apellidada Tudela. Son piezas que encajan, pero de momento solo como hipótesis. Tampoco hemos localizado aún documentación del programa radiofónico Esperanto por radio de los miércoles por la noche —que según los recuerdos de Pedro podría estar relacionado con Radio Alerta o La Voz de Levante— ni del acto teatral que Pedro data con seguridad el 15 de diciembre de 1967, posiblemente en el Centro Cultural de Ruzafa, en la calle Sueca. El boletín de comienzos de 1965 ya menciona una función con las dos mismas obras, así que puede que se representaran más de una vez; lo dejamos anotado como memoria oral pendiente de contraste documental.
¿Nos ayudas a encontrarlos?
Si alguna persona conserva recuerdos, fotografías, cartas, programas, carnés, recortes de prensa o cualquier información relacionada con el esperantismo juvenil valenciano de los años 1964 a 1968, le agradeceremos mucho que se ponga en contacto con el Grup Esperanto de València. Nos interesan especialmente:
- personas que participaran en el club juvenil esperantista de Valencia durante los años sesenta;
- familiares o conocidos de Amparo Asensi, Elena Asensi, Adolfo López de Silanes, Armando Quiles, Juan Arturo, José Luis Hortelano, Ernesto Guillém, Alberto Llorens, Salvador Deltoro, Conchita Tudela o María Victoria Torner;
- información sobre los doctores Tudela y Herrero y sobre el profesor de las clases del local de San Vicente Ferrer;
- recuerdos del programa radiofónico Esperanto por radio;
- identificación de las personas que aparecen en las fotografías de este artículo.
Testimonios como el de Pedro nos ayudan a reconstruir una parte poco conocida de la historia esperantista valenciana: la de las clases, las amistades, las excursiones, la radio, el teatro y la vida cotidiana de los jóvenes que, en plena década de los sesenta, se acercaron al esperanto en Valencia.
Grup Esperanto de València
Pedro García Domínguez nos entregó las fotografías y su texto en la entrevista del 3 de junio de 2026.
