<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><?xml-stylesheet type="text/xsl" href="/feed-estilo.xsl"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>historia &#8211; Esperanto en Valencia</title>
	<atom:link href="https://valencia.esperanto.es/es/tag/historia-2-es/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://valencia.esperanto.es</link>
	<description>Grupo de Esperanto de Valencia, fundado en 1903 — cursos, actividades y biblioteca</description>
	<lastBuildDate>Sat, 29 Aug 2026 10:08:25 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1</generator>

<image>
	<url>https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/estrella-verda-esperanto-150x150.png</url>
	<title>historia &#8211; Esperanto en Valencia</title>
	<link>https://valencia.esperanto.es</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Jean Pelletier, el antifranquista que el doctor Herrero no quería en casa</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/28/pelletier-antifranquista-doctor-herrero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 08:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/2026/08/28/jean-pelletier-prisiones-franco/</guid>

					<description><![CDATA[Una frase suelta en una conversación de hace un día nos ha llevado hasta un libro de 1937. Un esperantista francés que venía mucho por Valencia, y que en casa de un esperantista valenciano preferían no recibir, había publicado el relato de los seis meses que pasó en una prisión de Franco. El libro existe, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Una frase suelta en una conversación de hace un día nos ha llevado hasta un libro de 1937. Un esperantista francés que venía mucho por Valencia, y que en casa de un esperantista valenciano preferían no recibir, había publicado el relato de los seis meses que pasó en una prisión de Franco. El libro existe, se puede leer entero, y lo que cuenta encaja —casi todo— con lo que los archivos han documentado noventa años después.</strong></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/pelletier-seis-meses-cobert-1937.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/pelletier-seis-meses-cobert-1937.jpg" alt="Cubierta de Seis meses en las prisiones de Franco (Ediciones Españolas, Madrid-Valencia, 1937), en el ejemplar de la Biblioteca Central Militar digitalizado por la Biblioteca Virtual de Defensa." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Cubierta de Seis meses en las prisiones de Franco (Ediciones Españolas, Madrid-Valencia, 1937), en el ejemplar de la Biblioteca Central Militar digitalizado por la Biblioteca Virtual de Defensa.</em></p>
<h2 id="en-tres-minutos">En tres minutos</h2>
<p>Jean Pelletier era un industrial francés de Saint-Jean-de-Luz, católico, veterano de la Primera Guerra Mundial y antiguo capitán de aviación, que en 1936 fabricaba planeadores de madera para niños. El 15 de octubre de ese año embarcó en Bayona rumbo a Bilbao en el <em>Galerna</em>; el barco fue capturado por bous armados franquistas y él acabó seis meses en la prisión de Ondarreta, cuatro de ellos incomunicado. Salió el 22 de abril de 1937 en un canje por un aviador alemán. Ese mismo año publicó lo que había visto: <em>Seis meses en las prisiones de Franco</em>.</p>
<p>Veinticuatro años después, en plena dictadura, el mismo hombre era un visitante habitual del esperantismo español y daba conferencias sobre las Fallas en los Países Bajos. En casa del doctor Rafael Herrero Arroyo, presidente de la federación esperantista española, sabían quién era y preferían que no los visitara: había escrito aquel libro y «podía ser reconocido por alguien».</p>
<p>Ahora el libro se puede leer entero: lo hemos transcrito y lo publicamos <a href="/es/seis-meses-prisiones-franco/">aquí</a>.</p>
<p><strong>Si quieres profundizar:</strong></p>
<ul>
<li><a href="#origen">La frase que abrió todo esto</a></li>
<li><a href="#samideano">El samideano que venía a menudo</a></li>
<li><a href="#llibre">El libro: qué es y dónde está</a></li>
<li><a href="#que-li-va-passar">Qué le pasó</a></li>
<li><a href="#que-conta">Lo que cuenta el libro</a></li>
<li><a href="#passatgers">Quién iba en el <em>Galerna</em></a></li>
<li><a href="#arxius">Qué confirman los archivos, y qué corrigen</a></li>
<li><a href="#per-que">Por qué los mataron</a></li>
<li><a href="#com-llegir">Cómo hay que leer el testimonio</a></li>
<li><a href="#a-casa">Por qué en su casa no lo querían</a></li>
<li><a href="#falta">Lo que todavía falta</a></li>
</ul>
<p><span id="origen"></span></p>
<h2 id="la-frase-que-abrió-todo-esto">La frase que abrió todo esto</h2>
<p>El 27 de agosto de 2026 hablamos con <a href="/es/biografias/#rafael-herrero-garcía-21-de-diciembre-de-1934">Rafael Herrero García</a>, hijo del doctor <a href="/es/biografias/#rafael-herrero-arroyo-sète-francia-1898--valencia-28-de-noviembre-de-1977">Rafael Herrero Arroyo</a>, para completar la biografía de su padre. Era una conversación breve, sobre la vida del grupo en los años cincuenta y sesenta. En medio de ella apareció un nombre francés y una frase de pasada: venía mucho por Valencia, y a su padre no le hacía mucha gracia que viniera por su casa, porque había escrito un libro contra Franco y podían reconocerlo.</p>
<p>No había nada más: ni el título del libro, ni una fecha, ni una editorial. Un apellido muy común y una anécdota de hace sesenta años. Resultó que había suficiente.</p>
<p><span id="samideano"></span></p>
<h2 id="el-samideano-que-venía-a-menudo">El samideano que venía a menudo</h2>
<p>Lo primero que aparece es una noticia pequeña. El <em>Boletín de la Federación Española de Esperanto</em> de septiembre-octubre de 1961, en la sección <em>Kroniko</em>, publica una nota titulada «»LAS FALLAS» EN NEDERLANDO»:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Nia kara samideano Jean Pelletier, el Saint-Jean-de-Luz (Francujo), tiel konata de la hispana samideanaro pro liaj oftaj vizitoj en nian landon, trafis ŝatindan premion en la kurso de sam.o Delaire, en Orléans: vojaĝon en Nederlandon. Li partoprenis la renkontiĝon en Krommenie, okaze de la tabuligo de strato per la nomo de Dr.o Zamenhof, kaj li trovis okazon por prelegi. La temo estis: «Las Fallas de Valencia», festo de arto kaj fajro».</p>
</blockquote>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/boletin-hef-1961-pelletier.png" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/boletin-hef-1961-pelletier.png" alt="El Boletín de la Federación Española de Esperanto da noticia de Jean Pelletier, «tan conocido del esperantismo español por sus frecuentes visitas a nuestro país» (núm. 129, septiembre-octubre de 1961)." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">El Boletín de la Federación Española de Esperanto da noticia de Jean Pelletier, «tan conocido del esperantismo español por sus frecuentes visitas a nuestro país» (núm. 129, septiembre-octubre de 1961).</em></p>
<p>Eso ya es mucho: Pelletier era de <strong>Saint-Jean-de-Luz</strong>, en el País Vasco francés, a poco más de quince kilómetros de la frontera; era «tan conocido del esperantismo español por sus frecuentes visitas a nuestro país»; había ganado un premio en el curso de esperanto de Delaire, en Orleans —un viaje a los Países Bajos—, y lo aprovechó para hablar de las Fallas de Valencia en un encuentro en Krommenie, celebrado con motivo de la rotulación de una calle con el nombre de Zamenhof (<a href="https://bitoteko.esperanto.es/jspui/handle/11013/278"><em>Boletín de la Federación Española de Esperanto</em>, año XIII, núm. 5 (129), septiembre-octubre de 1961, p. 387</a>).</p>
<p>Un esperantista francés enamorado de Valencia, pues, de los que iban y venían por la frontera y acababan haciendo propaganda de las Fallas en Holanda. Nada que haga pensar en un libro prohibido.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/mapa-pais-basc.png" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/mapa-pais-basc.png" alt="Dónde está el País Vasco, a un lado y otro de la frontera. Saint-Jean-de-Luz, de donde era Pelletier, está a unos quince kilómetros de la raya. Base cartográfica: Natural Earth (dominio público)." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Dónde está el País Vasco, a un lado y otro de la frontera. Saint-Jean-de-Luz, de donde era Pelletier, está a unos quince kilómetros de la raya. Base cartográfica: Natural Earth (dominio público).</em></p>
<p><span id="llibre"></span></p>
<h2 id="el-libro-qué-es-y-dónde-está">El libro: qué es y dónde está</h2>
<p>El mismo nombre aparece en un catálogo muy distinto:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>Jean Pelletier, <em><strong>Seis meses en las prisiones de Franco: crónica de hechos vividos</strong></em>. Madrid-Valencia, Ediciones Españolas, 1937. 117 páginas, 20 cm.</p>
</blockquote>
<p>La cubierta pone el número en cifra —«6 meses en las prisiones de Franco»— y la portada interior con letras, donde el apellido aparece acentuado, «Jean Pélletier». El ejemplar conservado en la <strong>Biblioteca Central Militar</strong>, signatura FM-1154-C17, está catalogado dentro de lo que allí todavía se llama el «<strong>Fondo marxista</strong>»: un libro republicano archivado como material del enemigo por quien lo venció.</p>
<p>Y ese ejemplar se puede leer entero. La <strong>Biblioteca Virtual de Defensa</strong> lo ha digitalizado completo, con licencia CC BY 4.0: <a href="https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/consulta/registro.do?control=BMDB20260005577">ficha</a> y <a href="https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=376013">reproducción íntegra</a>. Pero son imágenes: no se puede buscar una palabra, ni copiar una frase, ni lo lee un lector de pantalla. Un libro en ese estado existe, pero no circula.</p>
<p>Por eso lo hemos pasado por reconocimiento óptico de caracteres y hemos recompuesto el resultado entero —prólogo, trece capítulos e índice—, manteniendo la ortografía de 1937. El texto completo, con su ficha y sus advertencias, está aquí:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p><strong><a href="/es/seis-meses-prisiones-franco/"><em>Seis meses en las prisiones de Franco</em>, texto completo</a></strong></p>
</blockquote>
<p>No es una edición crítica, y lo decimos en la misma página: ante cualquier duda manda el facsímil.</p>
<p>De dónde viene el libro también importa. No hay ningún «original francés» en forma de volumen: el prólogo explica que el diario parisino <em><strong>Ce Soir</strong></em> ya había publicado por entregas el «gran reportaje» de Pelletier y que <em>Ediciones Españolas</em> lo reunió en castellano <strong>sin acreditar quién lo tradujo</strong>. Vale la pena saber qué periódico era: <em>Ce Soir</em> había salido por primera vez la tarde del <strong>1 de marzo de 1937</strong>, siete semanas antes de que Pelletier saliera de la prisión. Era un vespertino popular e ilustrado, nacido por iniciativa de <strong>Maurice Thorez</strong> para competir con el masivo <em>Paris-Soir</em>, dirigido por los escritores <strong>Louis Aragon</strong> y <strong>Jean-Richard Bloch</strong> y ligado al Partido Comunista Francés. Envió <strong>dieciocho periodistas y reporteros gráficos</strong> a la guerra de España —<strong>Robert Capa</strong> fue su fotógrafo oficial hasta 1939—. Es decir, que el relato de Pelletier apareció en un diario recién nacido, que necesitaba impacto y que se había jugado la identidad en defender a la República. <em>Euzko-Deya</em>, el portavoz vasco de París, reprodujo fragmentos los días 4 y 11 de julio de 1937. Después corrió: una <strong>reimpresión en Buenos Aires</strong> en 1938, de la Oficina de Prensa al Servicio de la República Española, y una <strong>traducción rusa</strong> ese mismo año —<em>Полгода в тюрьме у Франко</em>, Moscú, Judózhestvennaia Literatura, 80 páginas, traducida del castellano por A. Kagarlitski—. No consta ninguna edición francesa autónoma ni ninguna traducción inglesa: los anuncios de anticuario que ofrecen un <em>Six months in prison with General Franco</em> están vendiendo el volumen ruso con el título traducido para el escaparate.</p>
<p><span id="que-li-va-passar"></span></p>
<h2 id="qué-le-pasó">Qué le pasó</h2>
<p>El prólogo y el propio relato presentan a Pelletier como un industrial francés fabricante de juguetes, antiguo capitán de la aviación francesa y veterano de la Primera Guerra Mundial, condecorado con la Cruz de Guerra y caballero de la Legión de Honor, católico, casado y con dos hijos, de unos cuarenta años en 1937. Sus juguetes eran planeadores de madera premiados en el Concurso Lépine, y había regalado cincuenta al hospital militar de Bayona cuando el obispo de la ciudad pidió limosnas para los refugiados de la guerra de España. Durante un tiempo la prensa internacional lo confundió con el aviador Pelletier-d&#8217;Oisy, y por eso la noticia de su detención corrió por todo el mundo.</p>
<p>El <strong>15 de octubre de 1936</strong> embarcó en Bayona en el <strong>Galerna</strong>, que él describe como el vapor correo-postal Bayona-Bilbao, un barco de cabotaje de sesenta metros. Iba a intentar vender los planeadores en Bilbao; su condición de antiguo aviador hizo que aquello no se lo acabara de creer nadie, y los historiadores siguen anotándolo como lo que él contaba, no como un hecho comprobado.</p>
<p>Seis bous armados lo interceptaron a la altura de Pasaia, hicieron transbordar a los pasajeros al <em>Alcázar de Toledo</em> con la mar picada y los desembarcaron en Pasaia de noche. Meses después, un juez instructor le explicó por pura vanidad cómo había sido: alguien había telefoneado desde Bayona a Saint-Jean-de-Luz la hora de salida del barco, y desde Saint-Jean-de-Luz habían avisado a Pasaia, de donde salió la orden de rodearlos. El capitán titular del <em>Galerna</em> se había fingido enfermo y no embarcó.</p>
<p>Pasó <strong>seis meses en Ondarreta</strong>, unos cuatro de ellos incomunicado. Los intentos de canjearlo fracasaron dos veces —en noviembre, por el cónsul de Austria en San Sebastián; en enero, en un intercambio general por Reyes— porque los sublevados ya no tenían vivos a los presos que ofrecían. Salió el <strong>22 de abril de 1937</strong>, cambiado por Karl Gustav Schmidt, tripulante alemán superviviente de un Junkers Ju 52 abatido sobre Bilbao.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/mapa-viatge-galerna.png" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/mapa-viatge-galerna.png" alt="El viaje del «Galerna», con los lugares del episodio: la salida de Bayona, el punto aproximado donde lo interceptaron, Pasaia, la prisión de Ondarreta y el cementerio de Hernani. Base cartográfica: Natural Earth (dominio público)." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">El viaje del «Galerna», con los lugares del episodio: la salida de Bayona, el punto aproximado donde lo interceptaron, Pasaia, la prisión de Ondarreta y el cementerio de Hernani. Base cartográfica: Natural Earth (dominio público).</em></p>
<p>El canje se hizo en <strong>Saint-Jean-de-Luz</strong>, ante el agregado naval francés. El mismo pueblo de donde había salido la llamada telefónica que lo puso en manos de los sublevados; y el mismo desde el que, veinticuatro años después, el <em>Boletín</em> esperantista lo situaba como el samideano que venía a menudo a Valencia.</p>
<p><span id="que-conta"></span></p>
<h2 id="lo-que-cuenta-el-libro">Lo que cuenta el libro</h2>
<p>Son trece capítulos, cada uno encabezado por una frase del propio relato que resume su contenido. La lista del índice ya es, entera, un documento.</p>
<p>El patio de Ondarreta, donde los presos esperaban la noche:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Los hombres que van a morir juegan a la pelota vasca con entusiasmo&#8230; Me acerco al muro, que está lleno de agujeros. ¡Horror!, se ven cabellos y trozos de cerebro. Es el muro ante el que fusilan o han fusilado&#8230; Y ellos juegan animadamente a la pelota».</p>
</blockquote>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/capitol-5.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/capitol-5.jpg" alt="La apertura del capítulo V en el ejemplar de 1937." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La apertura del capítulo V en el ejemplar de 1937.</em></p>
<p>La tortura del abate Ariztimuño, «Aitzol», que Pelletier oyó desde el vestíbulo de al lado antes de verlo salir —el pasaje que <em>Euzko-Deya</em> reprodujo en París en julio de 1937:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Oí gritar y el ruido sordo de los vergajazos sobre un cuerpo. En la habitación próxima torturaban a un hombre. Oír cómo se pega a un animal es ya impresionante, pero oír pegar a un hombre es espantoso. [&#8230;] El suplicio duró lo menos una hora. Se abrió una puerta. Apareció la víctima. Era el inteligente abate Ariztimuño, mi amigo del «Galerna». Resultaba difícil conocerle. La sangre le nublaba la vista y no podía verme».</p>
</blockquote>
<p>El recuento del clero vasco fusilado por los que decían hacer una cruzada:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Encontré en la prisión de Ondarreta diez y siete sacerdotes; todos fueron ejecutados en siniestros amaneceres, contra el muro de la prisión o en el cementerio de Hernani».</p>
</blockquote>
<p>Y el final, ya libre, con el encargo que le hicieron los que se quedaban: salvar a la tripulación del bou armado <em>Nabarra</em>, hundido por el crucero <em>España</em> cuando defendía al vapor <em>Galdames</em>, apresada y encerrada en Ondarreta a la espera de un consejo de guerra que pedía para ellos la pena de muerte. Su delegado ante los carceleros, Javier Basarto, había pedido un último honor: dar él mismo la voz de «fuego» el día que los fusilaran. Pelletier cierra el libro publicando los nombres de los marineros, uno por uno.</p>
<p><span id="passatgers"></span></p>
<h2 id="quién-iba-en-el-galerna">Quién iba en el <em>Galerna</em></h2>
<p>La prensa franquista los presentó como un cargamento de rojos. No lo eran. Las listas que han reconstruido las investigaciones municipales de Hernani muestran otra cosa: el barco llevaba correo, documentación y gente muy diversa entre Bayona y la zona republicana.</p>
<table>
<thead>
<tr>
<th>Quién</th>
<th>Quién era</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>José Ariztimuño, «Aitzol»</strong></td>
<td>Sacerdote, escritor y promotor cultural; nacionalista vasco católico, próximo al PNV. Recopilador de poesía vasca y defensor del Estatuto.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Raimundo Gamboa</strong></td>
<td>Contratista de maderas, católico y nacionalista vasco.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Higinio Francisco Saizar Múgica</strong></td>
<td>Médico, militante de EAE/ANV —nacionalismo vasco republicano y aconfesional— y correo entre Bilbao y Bayona.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Juan Luis Ruiz-Dana Ibarra</strong></td>
<td>Trabajador de Correos; mantenía el enlace postal con la zona republicana.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Salvador Echenique Iriarte</strong></td>
<td>Delegado del Gobierno Vasco a bordo. Pelletier lo toma por el capitán.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>José Cerdán Murillo</strong></td>
<td>Presidente de Socorro Rojo.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Juan Miranda Alduarte</strong></td>
<td>Trabajador de la Diputación, militante del Partido Comunista.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>José Jurico Zaro</strong></td>
<td>Pelotari, sin militancia conocida.</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Jean Pelletier</strong></td>
<td>Francés católico, industrial, se declaraba neutral.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Había, además, mujeres y niños. Nacionalistas católicos, nacionalistas de izquierda, comunistas, funcionarios y civiles sin adscripción conocida: exactamente la pluralidad de la coalición que sostenía el Gobierno Vasco. Civiles desarmados, todos. Que algunos tuvieran responsabilidades políticas o administrativas no los convierte en combatientes, y no explica qué les hicieron.</p>
<p><span id="arxius"></span></p>
<h2 id="qué-confirman-los-archivos-y-qué-corrigen">Qué confirman los archivos, y qué corrigen</h2>
<p>Aquí es donde el testimonio deja de ser solo un testimonio. Dos investigaciones municipales de Hernani —la dirigida por <strong>Mikel Aizpuru</strong> en 2007 y la de <strong>Irati Zuriarrain Asurmendi</strong> en 2024— han trabajado el mismo episodio con documentación penitenciaria, registros civiles, expedientes militares y libros de cementerio. La de 2007 dice expresamente que la documentación coincide sustancialmente con la versión que da Pelletier.</p>
<p><strong>Lo que queda confirmado:</strong></p>
<ul>
<li>El <em>Galerna</em> fue capturado el 15 de octubre de 1936 y los pasajeros, encerrados en Ondarreta.</li>
<li>Varios pasajeros fueron asesinados sin juicio alguno.</li>
<li>La fórmula administrativa de la «puesta en libertad» se usaba, efectivamente, para sacar a los presos hacia el lugar del fusilamiento.</li>
<li>En Hernani hubo una represión sistemática: alrededor de doscientas personas fusiladas.</li>
<li>Parte de la tripulación fue juzgada y condenada a penas largas, tal como él cuenta.</li>
</ul>
<p><strong>Lo que corrigen:</strong></p>
<ul>
<li><strong>No los mataron a todos la misma noche.</strong> Pelletier escribe que fusilaron a todos los pasajeros; los archivos muestran ritmos distintos. Juan Luis Ruiz-Dana fue sacado la noche del 17 de octubre y fusilado en la madrugada del 18; el médico Saizar quedó en la prisión hasta la noche del 22 y lo mataron en Hernani el día 23. La familia pudo recuperar su cuerpo y enterrarlo en Polloe.</li>
<li><strong>Tampoco era el único superviviente de todo el barco.</strong> El estudio de 2007 concluye que eso no se puede afirmar.</li>
<li><strong>Las cifras no cuadran.</strong> Él habla de unos treinta y cinco pasajeros; las listas oficiales dan más de cuarenta, y <em>La Voz de España</em> publicó que a bordo iban unas ochenta personas: veintiocho tripulantes y unos cincuenta pasajeros.</li>
<li><strong>Echenique no era el capitán.</strong> Era el delegado del Gobierno Vasco. El capitán titular era Germán Gómez, y quien parece haber ejercido el mando efectivo, Jorge Martín Posadillo.</li>
<li><strong>Los ochocientos.</strong> El libro afirma que ochocientos presos de Ondarreta fueron fusilados sin proceso, y no lo dice solo la presentación de <em>Ce Soir</em>: lo escribe Pelletier en el capítulo XI, y le pone fechas —entre el 15 de octubre y el 15 de noviembre de 1936, en su mayoría vascos—. El problema es otro: el mismo libro usa la cifra de ochocientos dos veces más, pero para decir cuántos presos había dentro de la prisión (capítulos IX y XIII). Un mismo número que sirve para la población reclusa y para los fusilados de un mes no se sostiene, y además era una cifra que él no podía contar desde una celda.</li>
<li><strong>La historia no acaba en los fusilamientos.</strong> Se han identificado al menos veinticinco tripulantes. Varios fueron condenados a treinta años; Victorino Corino murió a manos de la policía franquista en mayo de 1938 y Ramón Alonso, en la prisión, en julio de 1939.</li>
</ul>
<p><span id="per-que"></span></p>
<h2 id="por-qué-los-mataron">Por qué los mataron</h2>
<p>El episodio desmonta una explicación fácil. No murieron por rojos ni por anticlericales: entre las víctimas había sacerdotes y nacionalistas vascos profundamente católicos. Aitzol es el caso más claro —compartía la religión de los requetés que lo cogieron—, y el sacerdote septuagenario José de Adarraga, sin militancia destacada, fue fusilado acusado de nacionalista.</p>
<p>Lo que pesaba era otra jerarquía: primero, la lealtad al bando sublevado; después, la unidad política y territorial de España; después, la eliminación de las organizaciones republicanas, obreras y nacionalistas; y el catolicismo, siempre que estuviera subordinado a los anteriores. Ser católico no protegía a quien era considerado vasquista. La captura del barco tenía, además, un componente militar y de comunicaciones: el <em>Galerna</em> enlazaba Bayona con Bilbao y llevaba correo y documentación al Gobierno Vasco.</p>
<p><span id="com-llegir"></span></p>
<h2 id="cómo-hay-que-leer-el-testimonio">Cómo hay que leer el testimonio</h2>
<p>Es una fuente primaria de primera mano, escrita inmediatamente después de los hechos por un extranjero que había estado encerrado en Ondarreta, y los historiadores la siguen utilizando: <strong>Pedro Barruso</strong> la cita en su estudio sobre la represión en el País Vasco durante la guerra, y el trabajo de Aizpuru sobre los fusilamientos de Hernani lo cuenta entre los testimonios directos del <em>Galerna</em>.</p>
<p>Y es, a la vez, un libro de denuncia publicado en medio de una guerra. <em>Ce Soir</em> era un diario próximo al Partido Comunista Francés, la edición argentina salía de una oficina de prensa de la República y la rusa de una editorial estatal soviética. Eso no invalida lo que cuenta —el testimonio directo es lo que es—, pero explica por qué las cifras globales se inflan y por qué algunos episodios los conoció de oídas dentro de la prisión. Del caso de Saizar, por ejemplo, él mismo admite que lo supo después por indiscreciones de los carceleros.</p>
<p>En resumen: no es un libro inventado ni una falsificación propagandística. Es un testimonio auténtico y sustancialmente fiable, escrito con prisa, indignación e información incompleta. Para lo que él vivió y vio, Pelletier es la mejor fuente que tenemos; para cifras, identidades, cargos y cronologías, son mejores Aizpuru y Zuriarrain.</p>
<p><span id="a-casa"></span></p>
<h2 id="por-qué-en-su-casa-no-lo-querían">Por qué en su casa no lo querían</h2>
<p>Volvamos a Valencia. Rafael Herrero García recuerda a Pelletier como alguien que «venía mucho por Valencia, por todo el mundo», y recuerda también que a su padre no le hacía mucha gracia que viniera por su casa: porque había escrito aquel libro y «podía ser reconocido por alguien». Él mismo, en cambio, estuvo invitado en casa de Pelletier, en Francia, unos veinte días. Y añade un detalle que los papeles confirman: que Pelletier había sido piloto de guerra. Barruso, cuando lo cita, lo llama directamente «el aviador francés Jean Pelletier».</p>
<p>La escena vale por sí misma. En la Valencia de los años cincuenta y sesenta, el esperantismo era una red internacional que funcionaba por encima de las fronteras y de las ideologías: en la tertulia de la horchatería Chaume discutían católicos y comunistas «pero en el plano de la amistad», y el doctor Herrero —de ideas sociales más bien de izquierdas, según su hijo, pero sin manifestarse nunca políticamente— era el médico de <a href="/es/biografias/#luis-hernández-lahuerta-valencia-1906--valencia-1961">Luis Hernández Lahuerta</a>, comunista declarado, hasta su última hora.</p>
<p>Al mismo tiempo, esa red sabía perfectamente dónde estaban los límites. Recibir en casa a un francés que había publicado un libro contra Franco era un riesgo concreto, y se gestionaba con la misma naturalidad con que se asistía a los congresos: no le cerraban la puerta al movimiento, pero preferían no tenerlo en el comedor. Y el libro no era el de un revolucionario: lo había escrito un católico condecorado que contaba curas fusilados. Eso no lo hacía menos peligroso para quien lo alojara.</p>
<p><span id="falta"></span></p>
<h2 id="lo-que-todavía-falta">Lo que todavía falta</h2>
<ul>
<li><strong>La serie de <em>Ce Soir</em>.</strong> Tuvo que salir después del 22 de abril de 1937, pero no sabemos los números, ni las fechas, ni el titular francés, ni cuántas entregas fueron. Un aviso para quien quiera hurgar: buscar su nombre en la colección digitalizada da un homónimo —un Jean Pelletier que el 29 de junio de 1937 dona cincuenta francos a una suscripción para los niños vascos—, que no tiene nada que ver con el reportaje.</li>
<li><strong>Su vida.</strong> Del Pelletier anterior a 1936 y del posterior a 1961 no sabemos nada: ni cuándo se hizo esperantista, ni cuándo murió. El nombre es muy común.</li>
<li><strong>Las visitas a Valencia.</strong> Quién lo alojó, a qué congresos vino, si quedan fotografías.</li>
<li><strong>La transcripción.</strong> La hemos revisado por muestreo, no entera. Quien detecte un error en un nombre o en una fecha nos hace un favor si nos lo dice.</li>
</ul>
<p>Si alguien tiene noticia de él —una carta, una foto, un ejemplar del libro—, <a href="/es/contacto/">escribidnos</a>.</p>
<hr />
<p><em>Fuentes: <a href="https://bitoteko.esperanto.es/jspui/handle/11013/278"><em>Boletín de la Federación Española de Esperanto</em> núm. 129 (septiembre-octubre de 1961)</a>; <a href="https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/consulta/registro.do?control=BMDB20260005577">ficha</a> y <a href="https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=376013">reproducción digital completa</a> de <em>Seis meses en las prisiones de Franco</em> en la Biblioteca Virtual de Defensa (Biblioteca Central Militar, FM-1154-C17, CC BY 4.0), de donde salen la cubierta, las reproducciones de páginas y todas las citas del libro, por medio de nuestra <a href="/es/seis-meses-prisiones-franco/">transcripción</a>; Mikel Aizpuru (dir.), <em><a href="https://ondarea.hernani.eus/liburua?h=es&amp;l=otono&amp;o=010">El otoño de 1936 en Guipúzcoa. Los fusilamientos de Hernani</a></em> (Hernani, 2007), cap. VII; Irati Zuriarrain Asurmendi, <em><a href="https://ondarea.hernani.eus/liburua?l=hernani36-59es&amp;o=022">Hernani 1936-1959. Violencia, represión y violación de los derechos humanos durante la Guerra Civil y el primer franquismo</a></em> (Hernaniko Udala, 2024), ap. 4.5.1.1 «El caso del barco Galerna»; Pedro Barruso Barés, «<a href="https://ojs.ehu.eus/index.php/HC/article/download/4115/3665">La represión en las zonas republicana y franquista del País Vasco durante la Guerra Civil</a>», <em>Historia Contemporánea</em> 35 (2007), p. 97; <em><a href="https://publicaciones.defensa.gob.es/the-french-presence-in-the-spanish-military-libros-pdf.html">The French Presence in the Spanish Military</a></em> (Ministerio de Defensa, 2022), para el intercambio; el <a href="https://lib.herzen.spb.ru/catalog/7823">catálogo de la Biblioteca Herzen de San Petersburgo</a> y el <a href="https://eir.nuos.edu.ua/bitstreams/d8e94357-8ec2-4707-a77e-81b458c19665/download">catálogo bibliográfico de la Universidad de Mykolaiv</a>, para la edición rusa; el <a href="https://cercabib.ub.edu/discovery/fulldisplay?context=L&amp;docid=alma991000707089706708&amp;vid=34CSUC_UB:VU1">catálogo de la Universidad de Barcelona</a>, para la reimpresión de Buenos Aires; y notas de una conversación con Rafael Herrero García y su mujer, Amparo Martínez Esteve, el 27 de agosto de 2026.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cartas en esperanto para un museo quemado</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/26/cartas-esperanto-museo-quemado-1932/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 11:02:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Universitat de València]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/?p=6363</guid>

					<description><![CDATA[La noche del 12 de mayo de 1932 se quemó el Museo de Historia Natural de la Universitat de València. De cientos de miles de piezas se salvaron unas trescientas. Cinco meses después, las vitrinas empezaban a llenarse otra vez con material enviado desde Ginebra, Zúrich, París y Londres — y había llegado por una [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La noche del 12 de mayo de 1932 se quemó el Museo de Historia Natural de la Universitat de València. De cientos de miles de piezas se salvaron unas trescientas. Cinco meses después, las vitrinas empezaban a llenarse otra vez con material enviado desde Ginebra, Zúrich, París y Londres — y había llegado por una vía inesperada: cartas escritas en esperanto.</strong></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/la-nau.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/la-nau.jpg" alt="El edificio de La Nau, donde la noche del 12 de mayo de 1932 se quemó el ala sur, la que daba a la calle de Salvà." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">El edificio de La Nau, donde la noche del 12 de mayo de 1932 se quemó el ala sur, la que daba a la calle de Salvà.</em></p>
<p><em>Fotografía de Joanbanjo, en dominio público (<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Edifici_de_La_Nau_des_de_la_Pla%C3%A7a_del_Patriarca_Val%C3%A8ncia.JPG">Wikimedia Commons</a>).</em></p>
<h2 id="la-noche">La noche</h2>
<p>El fuego empezó <strong>poco después de las nueve de la noche</strong> en el ala sur de La Nau, la que da a la calle de Salvà. Allí estaban la Facultad de Ciencias, un observatorio astronómico, una biblioteca científica y el Museo de Historia Natural. Todo indica que la combustión se originó en el laboratorio de Química.</p>
<p>Los bomberos llegaron pronto y no pudieron hacer mucho: las mangueras estaban en mal estado, la presión del agua no bastaba, y el servicio de limpieza se negó a enviar cubas sin autorización expresa del alcalde. Estudiantes y profesores montaron cadenas humanas, rompieron ventanas y sacaron lo que pudieron; participó el propio rector, <strong>Joan Peset</strong>. <strong>El reloj del claustro se paró a las diez y media</strong> y quedó así durante años, convertido sin querer en monumento.</p>
<h2 id="lo-que-se-perdió">Lo que se perdió</h2>
<p>Los inventarios también ardieron, así que nunca se sabrá la cifra exacta. De lo que se conoce:</p>
<ul>
<li>El <strong>esqueleto de una ballena</strong> varada en la playa de Borriana.</li>
<li><strong>Huesos de dinosaurio</strong> de los primeros documentados en la Península.</li>
<li>Piedras preciosas de Colombia, Brasil y Venezuela.</li>
<li>Un <strong>herbario de más de treinta mil pliegos</strong>, acumulado durante un siglo.</li>
<li>La colección entera de peces y anfibios.</li>
</ul>
<p>Se salvaron sobre todo animales disecados —aves, algunos mamíferos y reptiles— y el <strong>meteorito de Valencia</strong>, de 33,5 kilos, aunque se perdió la documentación que decía de dónde venía y cuándo había caído. Del observatorio, la cúpula de cartón ardió con casi todos los instrumentos; solo se salvó el telescopio Grubb.</p>
<h2 id="las-cartas">Las cartas</h2>
<p>Aquí entra la parte que nos toca. La <strong>Sociedad Esperantista Valenciana</strong> decidió usar lo que tenía: una lengua que en aquel momento estaba en su apogeo y una red de corresponsales repartida por el mundo. Escribieron <strong>en esperanto</strong> a centros científicos de todas partes pidiendo que cedieran piezas para rellenar el museo.</p>
<p><strong>En octubre de 1932</strong> —cinco meses después del fuego— ya habían enviado material los museos de <strong>Ginebra</strong>, <strong>Zúrich</strong>, <strong>París</strong> y <strong>Londres</strong>.</p>
<p>No fueron los únicos: también llegaron fondos del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Instituto Geológico y Minero, y donaciones de especialistas como José Vilaplana y Doroteo Almagro. Y una que vale la pena retener: <strong>el cónsul interino de Bolivia en Valencia donó varios ejemplares de mariposas de su país</strong>.</p>
<h2 id="después">Después</h2>
<p>Al día siguiente del fuego hubo protestas de estudiantes por cómo se había gestionado todo. La Guardia de Asalto las disolvió y hubo decenas de detenidos; el alcalde dimitió unas semanas más tarde. El derribo y la limpieza fueron tan caóticos como la extinción, y aún se perdieron más piezas.</p>
<p>La reconstrucción del museo se fue aplazando hasta que en <strong>1936</strong> empezó la guerra y las prioridades fueron otras. Quedó en un cajón durante décadas: el Museo de Historia Natural de la Universitat de València <strong>no volvió a abrir hasta febrero de 2024</strong>, en el campus de Burjassot, con las piezas supervivientes y material nuevo.</p>
<h2 id="lo-que-todavía-no-sabemos">Lo que todavía no sabemos</h2>
<p>Este episodio lo cuenta <a href="https://valenciaplaza.com/cuando-valencia-fue-brasil-cronica-del-incendio-que-destruyoen-1932-el-museo-de-historia-natural">Lucía Márquez en <em>Valencia Plaza</em></a> —artículo que la propia Universitat republica en la web de su museo—, pero sin indicar de dónde sale la información sobre los esperantistas. Quedan preguntas abiertas: <strong>quién escribió las cartas, cuántas mandaron, a qué centros y qué llegó exactamente</strong>. Tampoco está clara la relación entre esa «Sociedad Esperantista Valenciana» y nuestro grupo, fundado en 1903.</p>
<p>Si alguien tiene documentación de esto —correspondencia, recortes, actas—, <a href="/es/contacto/">escribidnos</a>.</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>Fuentes: Lucía Márquez, «Cuando València fue Brasil: crónica del incendio que destruyó en 1932 el Museo de Historia Natural», <em>Valencia Plaza</em>, 11 de septiembre de 2018, republicado en la web del Museo de Historia Natural de la Universitat de València.</p>
</blockquote>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El Liceo de Madrid, a rebosar</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/25/liceo-madrid-alicia-ballester/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2026 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Augusto Casquero]]></category>
		<category><![CDATA[Dennis Keefe]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/2026/08/25/liceo-madrid-alicia-ballester/</guid>

					<description><![CDATA[Antes de ser figuras del grupo de Valencia, Augusto Casquero y Alicia Ballester hicieron esperantismo en Madrid. Ella lo cuenta ahora: cuatro locales sucesivos, clases cada día en dos y tres turnos, un coro que cantó en esperanto en el Festival de Habaneras de Torrevieja y una película en súper 8 que, dice, no quedó [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Antes de ser figuras del grupo de Valencia, Augusto Casquero y Alicia Ballester hicieron esperantismo en Madrid. Ella lo cuenta ahora: cuatro locales sucesivos, clases cada día en dos y tres turnos, un coro que cantó en esperanto en el Festival de Habaneras de Torrevieja y una película en súper 8 que, dice, no quedó muy bien.</strong></p>
<h2 id="cuatro-locales">Cuatro locales</h2>
<p>Lo primero que recuerda es ir de pequeña con su padre, <strong>Arquímedes Ballester</strong>: el grupo madrileño se reunía en una asociación que les dejaba el sitio —los boletines de la Federación sitúan las clases, a principios de los setenta, en el local de la asociación de empleados y obreros de los ferrocarriles españoles, en la <strong>calle de Atocha, 83</strong>, cedido «para estos fines culturales», los lunes, miércoles y viernes a las siete de la tarde—.</p>
<p>Después un esperantista les dejó <strong>un chalet que tenía medio abandonado</strong>, donde hicieron actividades hasta que el propietario decidió venderlo. Entonces buscaron alquiler y encontraron un <strong>piso antiguo en la calle de Hortaleza</strong> donde el dueño alquilaba las habitaciones por separado: el grupo alquiló una. «Allí es donde empecé a ir yo con asiduidad», cuenta Alicia. Se daban las clases y, los fines de semana, los jóvenes se iban de <strong>excursión a la sierra</strong>.</p>
<p>La última mudanza vino de una esperantista cuya madre tenía una casa antigua entera en la <strong>calle de Atocha</strong>. Es la dirección que aparece en los boletines desde <strong>1981</strong>: Madrida Esperanto-Liceo, <strong>Atocha, 98, 4.º</strong>.</p>
<h2 id="dos-y-tres-turnos-cada-día">Dos y tres turnos cada día</h2>
<p>Allí el Liceo se llenó. «Vino tanta gente que había que dividir a los alumnos y hacer varios horarios, porque no cabían todos», y las clases se daban <strong>cada día, en dos y hasta tres turnos</strong>, con distintos profesores. De aquellas clases salió gente que después ha marcado el movimiento: <strong><a href="/es/biografias/">Dennis Keefe</a></strong>, <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_Ruiz_Sierra"><strong>Juan Carlos Ruiz Sierra</strong></a>, <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Pedro_Vilarroig"><strong>Pedro Vilarroig Aroca</strong></a> y <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Arquillos"><strong>Ángel Arquillos López</strong></a>, hoy presidente de la Federación Española.</p>
<h2 id="el-coro-verda-stelo">El coro Verda Stelo</h2>
<p>Vilarroig —compositor e ingeniero de telecomunicaciones, autor de nueve sinfonías— cofundó en <strong>1984</strong> el <strong>coro Verda Stelo</strong> y lo dirigió. Ensayaba los sábados —y que al acabar bajaba a tomar el aperitivo al bar de abajo—. El coro participó en el <strong>Festival de Habaneras de Torrevieja</strong> cantando en esperanto la habanera de libre elección: «los periodistas que había iban todos a entrevistar al coro que cantaba en esperanto».</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/verda-stelo-1987.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/verda-stelo-1987.jpg" alt="Nota del Boletín de la Federación sobre el final del 47.º Congreso Español (1987): el coro Verda Stelo, «nacido hace tres años en Madrid», canta tres canciones y termina con La Espero; habla también Augusto Casquero en nombre del comité organizador." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Nota del Boletín de la Federación sobre el final del 47.º Congreso Español (1987): el coro Verda Stelo, «nacido hace tres años en Madrid», canta tres canciones y termina con La Espero; habla también Augusto Casquero en nombre del comité organizador.</em></p>
<p>El coro no se quedó en Madrid: cantó al final del <strong>47.º Congreso Español</strong> de 1987 y, al año siguiente, en Valencia, en la misa del <strong>48.º Congreso</strong>, donde se bautizó en esperanto al hijo menor de Casquero y Ballester.</p>
<h2 id="una-película-en-esperanto">Una película en esperanto</h2>
<p>«Un día apareció por allí un joven que decía que quería rodar una película en esperanto; si queríamos hacerlo, teníamos que pagar nosotros los carretes». Dijeron que sí. El guion era suyo, «un poco surrealista», y lo grababa un primo suyo. Participaba casi todo el Liceo: primero se grababa en español y luego se doblaba al esperanto. El protagonista era <strong>Ángel Arquillos</strong>. Empezaba con un dibujo imitando al león de la Metro, y por el medio salía la cara de la portera diciendo su frase sobre «la academia de maremanto». El veredicto de Alicia es seco: «la verdad es que no quedó muy bien, pero es que esas películas de súper ocho con sonido no eran muy buenas».</p>
<h2 id="traducir-para-ganar-en-polonia">Traducir para ganar en Polonia</h2>
<p>Un día aparecieron por el Liceo unos <strong>marionetistas</strong> con un encargo: querían ir a un <strong>festival internacional de marionetas en Polonia</strong> en el que todas las obras debían representarse <strong>en esperanto</strong>, y necesitaban que alguien les tradujera el libreto y les enseñara a pronunciarlo bien. En el Liceo lo hicieron. Los marionetistas ganaron el <strong>primer premio</strong> del festival y, al volver, lo agradecieron con una representación privada para los esperantistas.</p>
<p>De allí salieron también <strong>concursos literarios internacionales</strong>, con <strong>Gian Carlo Fighiera</strong> y <strong>Ada Sikorska</strong> entre los miembros del jurado.</p>
<h2 id="las-cenas-de-conversación">Las cenas de conversación</h2>
<p>Un día a la semana se reunían para conversar y hacían <strong>merienda-cena</strong>: cada uno llevaba algo preparado en casa —tortilla, empanadillas—. El principal aliciente era que venían a charlar <strong>Gian Carlo Fighiera</strong> y <strong>Ada Sikorska</strong>, que ayudaban a mejorar la lengua y resolvían dudas. «Creaba un ambiente muy bueno de camaradería».</p>
<h2 id="de-la-sierra-a-lovaina">De la sierra a Lovaina</h2>
<p>Las excursiones de fin de semana duraron años: salían el <strong>viernes</strong>, hacían <strong>acampada libre en la montaña</strong> y al día siguiente subían a algún pico. Y viajaban juntos a los congresos, españoles e internacionales. En <strong>tres coches</strong> fueron al <strong>39.º Congreso Español de Esperanto</strong>, en <strong>Gijón</strong>, del <strong>16 al 21 de julio de 1979</strong>, y al acabar hicieron juntos la <strong>ruta del río Cares</strong>, en los Picos de Europa. En <strong>1982</strong>, en dos coches, subieron al <strong>38.º Congreso Internacional de la Juventud Esperantista</strong>, en <strong>Lovaina</strong> (Bélgica), del 31 de julio al 7 de agosto, y antes pasaron un par de días en el <strong><a href="https://gresillon.org/">castillo de Grésillon</a></strong>, la casa del esperanto en Francia.</p>
<h2 id="por-qué-lo-contamos-aquí">Por qué lo contamos aquí</h2>
<p>Porque de aquel Liceo sale buena parte de lo que después pasó en Valencia. Alicia Ballester fue su <strong>secretaria en 1981</strong>, en la junta que presidía Augusto Casquero —el mismo papel que había hecho allí su madre, Trinidad Torregrosa, en los setenta—; él es presidente de honor. Los dos acabaron en Valencia, donde Casquero organizó el congreso español de <strong>1988</strong> y el <a href="/es/nuestra-historia/">Congreso Universal de <strong>1993</strong></a>. Y no fueron los únicos del Liceo que acabaron allí: <strong>Juan Carlos Ruiz Sierra</strong>, que presidió el Liceo durante ocho años y murió en Madrid en <strong>1997</strong>, a los 44, fue miembro del comité de aquel congreso universal, y <strong>Pedro Vilarroig</strong> estrenó allí una cantata. Sus fichas, con el resto de su trayectoria, están en <a href="/es/biografias/">Biografías</a>.</p>
<p><em>Testimonio de <a href="/es/biografias/#alicia-ballester-torregrosa-valencia-julio-de-1952">Alicia Ballester Torregrosa</a>, recogido el 24 y el 25 de agosto de 2026. Las direcciones y la noticia del coro proceden del</em> Boletín <em>de la Federación Española de Esperanto.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ri, el pronombre que el feminismo esperantista impulsó</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/25/pronombre-ri/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2026 08:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<category><![CDATA[reforma]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/?p=6961</guid>

					<description><![CDATA[En esperanto li significa «él» y ŝi, «ella». Desde 1976 una parte de los hablantes usa también ri: un pronombre singular para referirse a una persona sin indicar su género, porque no se conoce, porque no viene al caso o porque esa persona lo prefiere. A este uso se le llama riismo. Lo que casi [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En esperanto <em>li</em> significa «él» y <em>ŝi</em>, «ella». Desde 1976 una parte de los hablantes usa también <em>ri</em>: un pronombre singular para referirse a una persona sin indicar su género, porque no se conoce, porque no viene al caso o porque esa persona lo prefiere. A este uso se le llama <strong>riismo</strong>. Lo que casi nadie sabe es que el debate entero —el pronombre, los sufijos, el <em>Fundamento</em> y si aquello tenía alguna importancia— ya se había librado entre 1979 y 1986 en un boletín feminista hecho desde la oficina central de la UEA.</strong></p>
<p>Un ejemplo vale más que la definición:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p><em>Se iu telefonas, diru al <strong>ri</strong>, ke mi revenos poste.</em></p>
<p>Si llama alguien, dí<strong>le</strong> que volveré después.</p>
</blockquote>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/sekso-kaj-egaleco-0-1979.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/sekso-kaj-egaleco-0-1979.jpg" alt="La portada del número 0 de Sekso kaj Egaleco, octubre de 1979." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La portada del número 0 de Sekso kaj Egaleco, octubre de 1979.</em></p>
<p>Nada de lo que viene a continuación se discute aquí por primera vez. El análisis de referencia del tema es «<a href="https://lingvakritiko.com/2014/10/16/esperanto-kaj-sekso/">Esperanto kaj sekso</a>», que <strong>Marcos Cramer</strong> —que en esperanto firma <em>Markos Kramer</em>— publicó en <em><a href="https://lingvakritiko.com/">Lingva Kritiko</a></em> el 16 de octubre de 2014: describe cómo marca el sexo el esperanto tradicional y compara una por una todas las propuestas de cambio. De él vienen aquí el concepto de marca, la clasificación de los sustantivos y los argumentos sobre el <em>Fundamento</em>, y suya es también la única encuesta de uso que existe, de donde salen las cifras del final. Lo que él despacha en una frase —el boletín donde se libró el debate entre 1979 y 1986— es justamente lo que cuenta este artículo.</p>
<h2 id="tres-preguntas-que-no-son-la-misma">Tres preguntas que no son la misma</h2>
<p>Conviene separarlas desde el principio, porque la discusión las mezcla siempre y <em>ri</em> solo contesta dos:</p>
<ol type="1">
<li><strong>Cómo hablar de una persona indeterminada</strong>, cuando el género no se conoce o no importa. <em>Ri</em> lo resuelve.</li>
<li><strong>Cómo hablar de una persona no binaria</strong> concreta. <em>Ri</em> lo resuelve también, pero eso es un uso posterior: en 1976 nadie tenía eso en la cabeza. La propuesta original quería evitar el masculino genérico y que las mujeres quedaran incluidas. El uso no binario es una ampliación de las últimas décadas.</li>
<li><strong>La asimetría del vocabulario</strong>: que <em>patro</em> sea «padre» y haga falta <em>patrino</em> para «madre». <strong>Eso <em>ri</em> no lo toca en absoluto.</strong> Es otro problema —que se puede plantear como una cuestión de justicia o como una simple cuestión de coherencia de la lengua— y tiene sus propias propuestas.</li>
</ol>
<h2 id="diciembre-de-1976-la-propuesta">Diciembre de 1976: la propuesta</h2>
<p>La primera formulación conocida es de <strong>Ole Hagemann</strong>, y no salió en ninguna publicación feminista, sino en <em><strong>Eĥo</strong></em>, la revista de la <strong>Dana Esperanto-Asocio</strong>. El artículo se llamaba «<em>Seksa egaleco — ankaŭ lingve</em>», y en la página 114 está la frase fundacional:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«<em>Tial mi proponas enkondukon de la komunseksa pronomo: ri = li aŭ ŝi.</em>»</p>
<p>«Por eso propongo la introducción del pronombre común a los dos sexos: <em>ri</em> = <em>li</em> o <em>ŝi</em>.»</p>
</blockquote>
<p>No sería extraño que varias personas hubieran llegado a ello por separado: en esperanto quedan pocas consonantes libres para hacer un pronombre que siga el patrón de los que ya hay. Pero eso no lo podemos documentar, y esta sí que es la primera aparición con fecha y página.</p>
<h2 id="octubre-de-1979-la-plataforma">Octubre de 1979: la plataforma</h2>
<p><em>Sekso kaj Egaleco</em> nacía aquel mes. La hacía <strong>Anna Brennan</strong> —hoy <strong><a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Anna_L%C3%B6wenstein">Anna Löwenstein</a></strong>—, británica de veintiocho años que trabajaba en la oficina central de la UEA. El editorial del primer número ya contestaba la pregunta que la revista se haría siempre:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Así pues, ¿<em>SkE</em> es solo para mujeres? Naturalmente, como son las víctimas más evidentes de la discriminación sexual, se ocupan del tema más que los hombres. Sin embargo, la existencia de cualquier forma de discriminación —y sobre todo de una clase en la que todos estamos regular y directamente implicados— debería ser un tema importante para personas de ambos sexos.»</p>
</blockquote>
<p>Veintiséis años después, <a href="/es/2026/08/24/revista-feminista-en-esperanto/"><em>Femina</em></a> llevaría esa misma idea al subtítulo: <em>ne nur por virinoj</em>.</p>
<p>En las páginas 4 a 6 de aquel número cero, la redactora plantea el problema:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«¿Cuál es la alternativa a <em>li</em>? Decir constantemente «<em>li aŭ ŝi</em>» es inadecuado, y plantea un problema nuevo: ¿qué pronombre se pone primero?»</p>
</blockquote>
<p>Y añade una observación que sigue siendo el argumento central a favor de cualquier reforma de este tipo en esta lengua:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«El esperanto, probablemente, es más receptivo a evoluciones nuevas que las lenguas nacionales. Primero, porque es una lengua nueva, y por tanto los usos obsoletos no están sostenidos por una tradición larga. Además, para la mayor parte de los hablantes es una lengua aprendida. Un hablante nativo difícilmente podría adaptarse a un uso pronominal nuevo, mientras que un alumno de un curso de esperanto no notaría ningún problema.»</p>
</blockquote>
<p>A continuación venía la carta de Hagemann, «<em>La komunseksa pronomo ri</em>», con una predicción y una consecuencia:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Ese pronombre se volverá en el futuro una palabra extraordinariamente frecuente —mucho más frecuente que <em>li</em> y <em>ŝi</em>—. […] <strong>Por esa frecuencia es esencial la brevedad del pronombre común. Preferentemente debe constar solo de una consonante + i.</strong>»</p>
</blockquote>
<p>Con ese criterio lista tres posibilidades: un pronombre nuevo <em>hi</em> dejando <em>li</em> como común; generalizar <em>ĝi</em>; o el pronombre nuevo <em>ri</em>. Rechaza la primera porque obliga a cambiar el significado de un pronombre existente, y la segunda con un argumento que no es el que uno espera de un reformista:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Desaconsejo firmemente usar <em>ĝi</em> para personas, porque vale la pena conservar la distinción entre cosas y personas. […] Si se rompe esa tradición, se empobrecerá la lengua.»</p>
</blockquote>
<p>El argumento de la brevedad se puede comprobar con los dedos: <em>ri</em> es <strong>una palabra de dos letras</strong>, como <em>li</em> y <em>ŝi</em>, donde la perífrasis que evita gasta <strong>tres</strong>. Y no es una perífrasis de laboratorio: cuarenta años después, preguntados cómo se referían a una persona indeterminada, el 25% de los encuestados contestaba «<em>li aŭ ŝi</em>» —más que quienes contestaban <em>ri</em> (17%) o <em>ĝi</em> (12%)—.</p>
<h2 id="abril-de-1980-el-pronombre-llega-a-los-estatutos-de-la-uea">Abril de 1980: el pronombre llega a los estatutos de la UEA</h2>
<p>El número 2 trae la pieza más sustanciosa, y no la firma ninguna activista sino <strong>Werner Bormann</strong>, a quien la UEA había encargado la conferencia solemne del <strong>Congreso Universal de Atenas de 1976</strong>.</p>
<p>Bormann cuenta que, preparando aquel texto sobre la entrada de Grecia en el Mercado Común «sin discriminación», llegó a una frase donde le hacía falta un pronombre para la noción general de ser humano. La costumbre europea pedía <em>li</em>. Y, dice, «escribiendo sobre un tema ligado a la igualdad de derechos, y bajo el recuerdo del Año de la Mujer de la ONU recién terminado, sentí la inadecuación de aquella identificación: <strong>hombre en general = él</strong>».</p>
<h3 id="por-qué-li-no-es-inocente">Por qué <em>li</em> no es inocente</h3>
<p>Bormann lo sintió; la lingüística lo explica. Cramer parte de una distinción que la discusión corriente no suele hacer: una cosa es que una forma esté <strong>marcada</strong> y otra que sea <strong>neutra</strong> —una distinción que la lingüística debe a Trubetzkoy (1931) para la fonología y a Jakobson (1932) para el significado—. Cuando una lengua distingue posibilidades contrarias, a menudo una tiene expresión propia y la otra no; la que no la tiene se expresa con la forma general, que vale para los dos casos. Pasa fuera del sexo: preguntamos «¿cómo es de largo?» sin saber todavía si es largo o corto, y el volumen de un cuerpo es el largo por el ancho por el alto, y no el corto por el estrecho por el bajo. <em>Largo</em>, <em>ancho</em> y <em>alto</em> son las formas no marcadas.</p>
<p>En el esperanto tradicional —el de Zamenhof y el de todos los hablantes competentes hasta los años setenta— <em>ŝi</em> está marcado como femenino y <em>li</em> no está marcado. Por eso servía para una persona de sexo desconocido o indiferente, y por eso el <em>Ekzercaro</em> del <em>Fundamento</em> lo usa de una manera que solo tiene sentido si incluye a las mujeres:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Como todo el mundo ama normalmente a una persona que se le parece (<em>simila al li</em>), esta madre amaba ardientemente a su hija mayor, y a la vez tenía un odio terrible contra la más pequeña.» (<em>Ekzercaro</em>, §13)</p>
</blockquote>
<p>Ahora bien —y aquí está el nudo— <strong>no marcado no quiere decir neutro</strong>. Como hay pronombre femenino marcado y no hay ninguno masculino, <em>li</em> acaba usándose para hablar de hombres muchísimas más veces que para hablar de una persona indeterminada, y esa frecuencia pesa:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Ese uso frecuentísimo de <em>li</em> para hablar de hombres supera claramente en cantidad el uso de <em>li</em> para una persona no específica; eso crea en la mente de los usuarios de la lengua la tendencia a pensar en primer lugar en un hombre cuando se usa <em>li</em>, aunque se trate de un uso para una persona no específica. Naturalmente que se puede entender sin ningún problema que también se incluía a las mujeres, pero <strong>esa capacidad de comprensión no elimina de ninguna manera el mecanismo mental</strong> que hace pensar primero en hombres.»</p>
</blockquote>
<p>De ahí que la objeción «<em>li</em> ya es asexuado, no hace falta cambiar nada» sea, según Cramer, una confusión entre las dos cosas. Y Zamenhof, treinta años antes de que la lingüística acuñara el concepto de marca, ya había escrito que aquello no era una regla de la lengua sino un acuerdo entre hablantes. Bormann se fue a buscarlo.</p>
<h3 id="qué-dijo-zamenhof-exactamente">Qué dijo Zamenhof exactamente</h3>
<p>En el diccionario y en las <em>Lingvaj Respondoj</em>, citó la respuesta 91. Vale la pena leerla entera, porque dice más cosas de las que Bormann sacó:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Cuando hablamos de una persona sin indicar su sexo, entonces <strong>sería regular usar el pronombre <em>ĝi</em></strong> (como hacemos por ejemplo con la palabra «niño»), y si lo hacéis así, <strong>gramaticalmente tendréis toda la razón</strong>. <strong>Pero</strong> como la palabra <em>ĝi</em> (usada especialmente para «animales» o «cosas inanimadas») <strong>contiene en sí algo degradante</strong> (y también contrario a la costumbre), y para la idea de «persona» sería un poquito desagradable, <strong>por eso os aconsejaría hacer como se hace en las otras lenguas y usar para «persona» el pronombre <em>li</em></strong>. […] Porque, <strong>como hemos convenido tácitamente</strong> que cada vez que no hablamos específicamente del sexo femenino podemos usar la forma masculina para los dos sexos […], con eso mismo hemos convenido también que el pronombre <em>li</em> lo podemos usar para «persona».»</p>
</blockquote>
<p>Zamenhof, pues, no lo había resuelto: había reconocido que <em>ĝi</em> era gramaticalmente correcto y había recomendado lo contrario. Pero de paso deja dicha una cosa que serviría a los dos bandos durante cuarenta años: que el masculino genérico en esperanto no es una necesidad de la gramática sino <strong>un acuerdo tácito</strong> entre hablantes. Bormann citó la primera mitad de la respuesta; sus adversarios podían citar la segunda.</p>
<h3 id="la-votación">La votación</h3>
<p>En aquel mismo congreso de Atenas, el profesor <strong>Jonathan Pool</strong> usaba <em>zi</em> en su conferencia. De golpe había cuatro candidatos: <em>ĝi</em>, <em>zi</em>, <em>ri</em> y <em>li</em>.</p>
<p>Y ahí la cosa deja de ser una discusión de revista. La UEA estaba redactando <strong>estatutos nuevos</strong>; los de 1947 daban por hecho que el presidente es <em>li</em>, y el secretario general también. Las discusiones en el Comité dejaron claro que ni siquiera el <em>ĝi</em> avalado por Zamenhof pasaría. El máximo acordado fue que la comisión redactora evitara «pronombres limitados a un solo sexo», y se votó: <strong>31 votos a favor de un lenguaje no discriminatorio en los estatutos, 7 en contra y algunas abstenciones</strong>.</p>
<p>La comisión redactora resolvió el problema de la manera más práctica posible: <strong>quitando casi todos los pronombres y repitiendo los sustantivos</strong>.</p>
<p>Bormann cerraba señalando que el pronombre no era el nudo de la cuestión:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«El pronombre sexista no es una cosa aislada. Un problema paralelo es la costumbre de los esperantistas de diferenciar casi siempre entre hombres y mujeres por el uso incesante del sufijo <em>-ino</em>. […] <strong>¡El uso lingüístico actual es contra-fundamental!</strong> Que los lectores vuelvan a leer en el <em>Fundamento</em> los significados de los sufijos y de las terminaciones gramaticales: <strong>todos están definidos sin sexo</strong>.»</p>
</blockquote>
<h2 id="enero-de-1981-irán-y-por-qué-no-ŝi-li">Enero de 1981: Irán, y «¿por qué no ŝi-li?»</h2>
<p>El número 5 recoge las respuestas. <strong>Jila Sadigi</strong>, desde Irán —una de las cinco miembros de la comisión de mujeres de la UEA—, cuenta que conocía el pronombre desde 1977, que lo empezó a usar en sus cursos y que lo recomendó a todos los profesores de esperanto. Y pone sobre la mesa un argumento que a los europeos no se les ocurría:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Ni nuestra lengua —con unos 65 millones de hablantes— ni el turco —con más de 90 millones— tienen pronombres de sexo. En persa usamos el pronombre <em>u</em>, tanto para <em>ŝi</em> como para <em>li</em>, y se traduce perfectamente por <em>ri</em>. Nuestros alumnos no tienen la costumbre de dividir siempre los sexos y de estar siempre conscientes del sexo de la persona cuando no hace falta.»</p>
</blockquote>
<p>Y acaba con una petición que sigue vigente:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Si los esperantólogos pudieran orientarse un poquito fuera de las lenguas occidentales y echar un vistazo a algunas lenguas orientales y africanas, quizá encontrarían soluciones bien numerosas. […] La búsqueda de un pronombre igualitario no viene de un solo país: <strong>en menos de tres meses se han oído voces de los Estados Unidos, de Japón, de Dinamarca y de Irán</strong>.»</p>
</blockquote>
<p>Y <strong>Sabina van de Hem</strong>, desde los Países Bajos, contesta en cuatro líneas a quien había propuesto decir <em>li-ŝi</em>:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Ahora quiero preguntar: ¿por qué no <em>ŝi-li</em>? Quizá lo considerará una argucia. Pero opino que siempre se menciona a las mujeres después de los hombres, y para cambiar la manera de pensar eso es malo. Cuando se use <em>ŝi-li</em>, los hombres tendrán derecho a protestar contra ese uso. Por eso prefiero el pronombre <em>ri</em>.»</p>
</blockquote>
<h2 id="la-objeción-y-quién-la-firmaba">La objeción, y quién la firmaba</h2>
<p>En ese mismo número, la revista publica «<strong>¿Hay que detener la discusión?</strong>». La firma <strong>Marjorie Boulton</strong> —poeta, biógrafa de Zamenhof, una de las escritoras más grandes que ha tenido la lengua—, y es una enmienda a la totalidad hecha con todo el respeto.</p>
<p>Empieza concediéndolo todo: la propuesta de Hagemann es «moderada e inteligente», y un pronombre común «resolvería algunos problemas y sería útil y justo». Y después escribe «<em>Kaj tamen</em> —»:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Primero, dudo mucho que la falta de un pronombre común sea realmente un factor importante en la posición de la mujer. Ese pronombre falta en inglés y en francés, en alemán y en sueco; y sin embargo, ¿qué mujeres están más emancipadas que las norteamericanas, las inglesas, las francesas, las alemanas y las suecas?»</p>
</blockquote>
<p>Y encadena una lista de dos páginas —«y cuando en muchos países…»— sobre la doble jornada, los matrimonios concertados, el divorcio negado a las mujeres, el nacimiento de una hija vivido como una vergüenza, la mutilación genital femenina y la violación usada como técnica de tortura contra detenidas políticas. Y remata:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Mientras tanto, opino que debemos ocuparnos de nuestras hermanas, <strong>no primordialmente de pronombres imperfectos</strong>.»</p>
</blockquote>
<p>Su segundo motivo viene de treinta años de esperantista: los conflictos lingüísticos han hecho más daño al movimiento que ningún enemigo exterior. Recuerda el escándalo por los neologismos de Kalocsay y la guerra del <em>-ita/-ata</em>, y se pregunta si los adversarios no tienen un poquito de razón cuando dicen «que los esperantistas aseguran que con el esperanto se ayudará a la paz mundial, pero solo son capaces de pelearse por unos participios miserables». Su conclusión:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Nosotras las mujeres más vale que <strong>trabajemos con el esperanto, y no que nos esforcemos, por buena voluntad, en operarlo</strong>.»</p>
</blockquote>
<h2 id="los-otros-frentes-que-no-son-el-mismo">Los otros frentes, que no son el mismo</h2>
<p>El pronombre era la parte fácil. La parte difícil es el vocabulario, y ahí <em>ri</em> no llega.</p>
<p>En esperanto <strong>no hay género gramatical</strong>. El sexo forma parte del significado de algunas raíces y no de otras, y eso se tiene que aprender palabra por palabra. Cramer ordena los sustantivos en cuatro grupos:</p>
<ul>
<li>Los más numerosos son <strong>neutros y hacen el femenino con <em>-in-</em></strong>: <em>instruisto</em> es «maestro o maestra» e <em>instruistino</em>, «maestra».</li>
<li>Los <strong>nombres de animales</strong> hacen igual, pero además tienen masculino con <em><strong>vir-</strong></em>: <em>bovo</em> es el nombre genérico del animal, <em>bovino</em> «vaca» y <em>virbovo</em> «toro».</li>
<li>Un grupo pequeño es <strong>neutro y no admite <em>-in-</em></strong> prácticamente nunca: <em>homo</em>, <em>persono</em>, <em>infano</em>.</li>
<li>Y queda el grupo del problema: palabras donde <strong>el masculino está dentro de la raíz y el neutro no existe</strong>. <em>Patro</em> es «padre», y «progenitor» no se puede decir; lo mismo pasa con <em>frato</em>, <em>edzo</em>, <em>knabo</em> o <em>reĝo</em>.</li>
</ul>
<p>Por tanto <em>prezidanto</em> no quiere decir formalmente «presidente hombre» —es una forma no marcada, aunque la costumbre haga imaginar uno—, pero <em>patro</em> sí que quiere decir «padre». Ese último grupo es el problema, y es el que <em>ri</em> no toca.</p>
<h3 id="un-argumento-que-no-es-feminista">Un argumento que no es feminista</h3>
<p>Conviene separar el motivo de la propuesta, porque hasta aquí todo el debate ha ido de discriminación y hay una objeción que no depende de ninguna posición política: <strong>el sistema no es regular</strong>, y el esperanto se vende precisamente como una lengua regular.</p>
<p>Fíjate cómo marca el sexo: con un <strong>sufijo</strong> (<em>-in-</em>), con un <strong>prefijo que no es ningún afijo</strong> sino una raíz entera —<em>vir-</em>, «hombre»— y con el <strong>significado de la raíz</strong> misma (<em>patro</em>). Tres mecanismos distintos para una sola distinción, y ninguna regla que permita saber cuál toca en cada palabra: hay que aprendérselo una por una. El prefijo, además, arrastra un efecto colateral: <em>virbovo</em> es «toro», pero construido literalmente dice «bovino hombre», y lo mismo pasa con cualquier animal.</p>
<p>Bormann ya lo había formulado en el número 2 en términos que no son de discriminación sino de fidelidad al texto fundacional: en el <em>Fundamento</em> los sufijos y las terminaciones están definidos <strong>sin sexo</strong>, y es el uso, no el texto, el que se los ha puesto —«el uso lingüístico actual es contra-fundamental», decía—. Desde ese punto de vista, el iĉismo y el riismo no serían reformas sino correcciones.</p>
<p>El mismo Cramer, cuando valora el iĉismo, dice que el argumento feminista le resulta menos convincente que el de la inclusión de las personas no binarias. Es decir: hay al menos tres puertas distintas para llegar a la misma propuesta —la igualdad, la inclusión y la coherencia del sistema—, y no hace falta pasar por las tres.</p>
<p>De ahí las propuestas, que actúan en niveles distintos:</p>
<table>
<thead>
<tr>
<th></th>
<th>Qué toca</th>
<th>Qué hace</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td><strong>Riismo</strong></td>
<td>los pronombres</td>
<td>añade <em>ri</em>; no cambia ninguna palabra existente</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Iĉismo</strong></td>
<td>las raíces</td>
<td>añade <em>-iĉ-</em> para el masculino para que la raíz quede neutra: <em>patro</em> pasaría a ser «progenitor»</td>
</tr>
<tr>
<td><strong>Boicot de <em>-in-</em></strong></td>
<td>la costumbre</td>
<td>dejar de usar el sufijo donde la palabra ya es neutra (<em>prezidanto</em>, no <em>prezidantino</em>)</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>El <strong>iĉismo</strong> es de <strong>1976</strong>, el mismo año que <em>ri</em>, y sigue siendo la propuesta más extendida para las raíces; no es oficial ni sale en el <em>PIV</em>. Es el sistema más coherente sobre el papel, pero tiene un coste alto, y Cramer lo llama con precisión: la diferencia entre <strong>no entender</strong> y <strong>entender mal</strong>. Quien se encuentra una palabra nueva como <em>ri</em> no la entiende, se da cuenta y pregunta; quien se encuentra <em>patro</em> en un texto iĉista cree que ha entendido «padre» y no pregunta nada, porque no sospecha que haya nada que preguntar. El error queda sin corregir. <em>Ri</em>, en cambio, añade una posibilidad sin cambiar el significado de nada anterior, y esa es probablemente la razón por la cual ha prosperado mucho más.</p>
<p>El mismo Cramer propone una salida a ese callejón: en vez de reinterpretar las raíces existentes, fabricar otras nuevas y neutras para la treintena de palabras del problema, modificándolas sistemáticamente —<em>pajtro</em> para «padre o madre», <em>ejdzo</em> para «marido o mujer», <em>vejro</em> para «hombre o mujer»—. Eso no toca ningún significado fundamental y no puede hacer entender mal a nadie; a cambio, son treinta palabras que aprender. Cramer la presentaba en 2014 como propuesta nueva.</p>
<p>El <strong>boicot del sufijo</strong> lo proponía <strong>Dermod Quirke</strong> en el número 13, de febrero de 1986, con un argumento desarmante:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«¿De verdad nos hace falta un sufijo para expresar el sexo? Hablamos de un camarero católico, de un chófer negro, de un presidente calvo o de un informático homosexual; y no exigimos un sufijo para especificar la religión, el color de la piel, la falta de pelo o la inclinación amorosa. ¿Por qué, pues, hemos de usar uno solo cuando se trata del sexo?»</p>
</blockquote>
<p>Para el pronombre, Quirke no confiaba en ninguna palabra nueva y proponía otra cosa: usar sistemáticamente <em>ŝi</em> como neutro, «porque eso molestará a muchos hombres, que protestarán que no todos los lectores son mujeres. Y eso nos dará la ocasión de explicarles que el uso rutinario del <em>li</em> neutro es igual de ofensivo para muchas mujeres». La revista lo probó: una nota de la redacción remite a un reportaje de ese mismo número, «<em>Gepatroj ne bezonas resti hejme</em>», escrito entero con <em>ŝi</em> neutro.</p>
<p>También pasó por ahí <strong>Claude Piron</strong>, que había preferido <em>zi</em> y acabó encontrándolo demasiado artificial; su propuesta madura era cambiar la regla en vez de inventar una palabra, con <em>li</em> como neutro. La réplica publicada en el número 14 no se lo puso fácil:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Como «prueba» de que <em>li</em> ya es asexuado, Piron afirma que Dios se dice <em>li</em> en la Biblia y que todos sabemos que Dios no tiene sexo. Pero yo conozco a muchas feministas que argumentan que el dios convencional judeocristiano es efectivamente un dios masculino, e incluso patriarcal, <strong>precisamente porque se le llama <em>li</em> continuamente</strong>.»</p>
</blockquote>
<p>No fueron las únicas tentativas. También se han propuesto <em>ŝli</em> y <em>ŝili</em>, fusiones de <em>ŝi</em> y <em>li</em>, y usar el demostrativo <em>tiu</em> como pronombre; según los recuentos de corpus que cita Cramer, <em>ŝli</em> se usa tanto como <em>ri</em>, pero casi siempre limitado a la persona indeterminada, que es justamente el uso que no resuelve nada para quien no es ni hombre ni mujer.</p>
<p>Vale la pena decir que aquel debate sabía que no era exclusivo suyo: el número 8, de 1981, ya informaba de que los no esperantistas tenían el mismo problema y citaba la propuesta del pronombre «co» para el inglés. Ni lo es ahora: el sueco tiene <em><strong>hen</strong></em>, propuesto en 1966 y admitido en el diccionario de la Academia Sueca en 2015, y el inglés lleva siglos usando el <em>they</em> singular.</p>
<h2 id="un-pronombre-nuevo-rompe-el-fundamento">¿Un pronombre nuevo rompe el <em>Fundamento</em>?</h2>
<p>Es la objeción que más se ha repetido contra <em>ri</em>. La <strong>regla 5</strong> de la gramática del <em>Fundamento</em> dice «los pronombres personales son:» y hace la lista; las versiones francesa, inglesa y alemana le ponen artículo definido —la rusa y la polaca no lo tienen, porque esas lenguas no tienen artículo—, y de ese artículo se deduce que la lista es cerrada y que añadir uno nuevo es anti-fundamental.</p>
<p>Cramer le encuentra dos agujeros. El primero, que el <em>Fundamento</em> mismo incumple la lista: el <em>Ekzercaro</em> y el <em>Universala Vortaro</em> introducen otro, <em>ci</em>. El segundo, que la regla que de ahí se deduce no está escrita en ninguna parte: vive en un artículo definido de tres de las cinco versiones del texto.</p>
<p>Y a eso se le suma el «acuerdo tácito» de la respuesta 91. Si el uso de <em>li</em> para una persona de sexo indiferente es una costumbre y no una regla, ni el <em>li aŭ ŝi</em> que hoy dice todo el mundo ni el uso de <em>ĝi</em> para personas contradicen nada fundamental: contradicen una recomendación de estilo, y con el estilo Zamenhof era mucho menos estricto que con la gramática.</p>
<p>De las propuestas que hay sobre la mesa, la que sí que es claramente anti-fundamental es el iĉismo, porque cambia el significado básico de más de veinte raíces del <em>Fundamento</em>.</p>
<h2 id="cómo-está-la-cosa-ahora">Cómo está la cosa ahora</h2>
<p>El <em>Plena Manlibro de Esperanta Gramatiko</em> desaconsejaba <em>ri</em> abiertamente hasta <strong>2015</strong>, cuando admitió que era la única de aquellas propuestas que había arraigado un poquito. Desde <strong>abril de 2019</strong> ya no lo desaconseja: le dedica una sección y describe cómo se usa, sin decir si conviene o no.</p>
<p>La <strong>Academia de Esperanto</strong> no lo ha aprobado nunca. El <strong>24 de junio de 2020</strong> su servicio de consultas lingüísticas contestó que en esperanto no hay pronombre tradicional para las personas que no se identifican con ninguno de los dos géneros, y que no puede avanzar ninguna recomendación mientras la Academia no decida.</p>
<p>El mismo Cramer, que es quien más a fondo ha analizado el problema, no es riista del todo. En 2014 concluía que para la persona indeterminada prefería acostumbrarse a usar <em>ĝi</em> —confiando en que el uso le quitaría la connotación degradante que Zamenhof le reprochaba— y reservaba <em>ri</em> para hablar de una persona concreta de sexo desconocido o no binario, que era, decía, la única solución que hoy por hoy funciona.</p>
<p>Conviene no perder de vista que del debate de los años setenta ya se han ganado dos cosas, sin pronombre nuevo y sin que casi nadie las tenga por reformas. La primera, que el <em>li aŭ ŝi</em> se dice hoy en todas partes: la consecuencia es que muchos hablantes ya leen <em>li</em> como masculino marcado, y justamente por eso necesitan añadirle el <em>ŝi</em>. La segunda, que el sufijo <em>-in-</em> ha dejado de ser obligatorio en palabras como <em>instruisto</em>, que hay quien usa para una mujer sabiendo perfectamente que lo es. Cramer lo resume así: las propuestas menos drásticas entraron en la lengua general, y las más drásticas quedaron en círculos pequeños o en ninguno.</p>
<p>Los mejores datos de uso son de una encuesta del mismo <strong>Marcos Cramer</strong>, miembro de la Academia, hecha entre abril y mayo de 2019 en treinta y cinco foros en línea y publicada el 12 de mayo de 2020. Se analizaron <strong>267 respuestas</strong>:</p>
<ul>
<li><strong>el 81% entiende <em>ri</em></strong>;</li>
<li><strong>el 42,3%</strong> declara usarlo de alguna manera;</li>
<li><strong>el 38%</strong> lo usa para hablar de personas no binarias (por <em>ĝi</em>, el 10%);</li>
<li><strong>el 6,7%</strong> practica el riismo radical, esto es, sustituir siempre <em>li</em> y <em>ŝi</em>.</li>
</ul>
<p>Por edades la diferencia es grande: entre los menores de treinta años, el 62% usa <em>ri</em> para personas no binarias; entre los mayores de cincuenta, el 21%.</p>
<p><strong>Estas cifras tienen límites que conviene no esconder.</strong> La encuesta se hizo por internet, entre gente que participa en foros de esperanto: el 71,4% eran hombres y el 52,6% menores de cuarenta años. El mismo autor advierte que nadie sabe cuál es la composición real del esperantismo y que la muestra no lo representa. Dicen cómo se habla en la parte conectada de la comunidad, no en toda.</p>
<h2 id="cómo-se-usa-si-se-quiere-usar">Cómo se usa, si se quiere usar</h2>
<p>Quien quiera probarlo tiene tres posturas posibles, y conviene saber en cuál se pone, porque las discusiones a menudo se hacen entre gente que defiende cosas distintas:</p>
<ul>
<li><strong>Riismo mínimo</strong>: <em>ri</em> solo para la persona indeterminada, la de sexo desconocido y la que no es hombre ni mujer; para el resto, <em>li</em> y <em>ŝi</em> como siempre. Es lo que hace la mayor parte de quienes lo usan.</li>
<li><strong>Vía intermedia</strong>: <em>ri</em> también para personas de sexo conocido, pero conservando <em>li</em> y <em>ŝi</em> cuando el sexo importa o ayuda a saber de quién se habla.</li>
<li><strong>Riismo radical</strong>: <em>ri</em> para todo el mundo y siempre, fuera <em>li</em> y <em>ŝi</em>. Lo practica el 6,7% de los encuestados.</li>
</ul>
<p>Las formas son las regulares, calcadas de <em>li</em>/<em>lin</em>/<em>lia</em>: <em>ri</em>, acusativo <strong>rin</strong>, posesivo <strong>ria</strong>.</p>
<p>Y la objeción práctica tiene una respuesta práctica. Quien no conozca la palabra no la entenderá —pero se dará cuenta de que no la entiende, y una glosa la primera vez lo resuelve—. Es exactamente la diferencia que hace que <em>ri</em> sea barato y el iĉismo caro: nadie corrige un error que no sabe que ha cometido.</p>
<h2 id="un-pronombre-no-es-una-revolución-pero-tampoco-es-nada">Un pronombre no es una revolución, pero tampoco es nada</h2>
<p>Boulton en 1981 y <strong>Perla Martinelli</strong> en 2020 dijeron lo mismo. Cuando el entonces presidente de nuestro grupo le escribió a Martinelli, redactora jefa de <a href="/es/2026/08/24/revista-feminista-en-esperanto/"><em>Femina</em></a>, diciéndole que defendía el riismo, ella le contestó:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Yo personalmente, por razones lingüísticas simples, no soy amiga del riismo, pero eso no importa en realidad. Los problemas de las mujeres <strong>no son lingüísticos, sino, desgraciadamente, mucho más concretos, también en Esperantujo</strong>.»</p>
</blockquote>
<p>Treinta y nueve años separan las dos frases, y las firman las redactoras de las dos únicas revistas feministas que ha tenido la lengua. Tienen razón en el fondo: cambiar un pronombre no elimina la doble jornada ni la violencia.</p>
<p>Pero de sus palabras no se sigue que haya que elegir. Un cambio de dos letras cuesta muy poco, y resuelve una necesidad comunicativa concreta que antes se tenía que resolver con perífrasis. Y el argumento de la marca sigue en pie: una forma no marcada que la mayor parte de las veces se usa para hombres acaba evocándolos primero, aunque quien la oye sepa que también incluye a las mujeres —cosa que no convierte el lenguaje en la causa de la desigualdad, pero tampoco lo deja en cero—. Y hay una dimensión que en 1981 no existía: para una persona no binaria, disponer de un pronombre aceptable no es una discusión sobre si las mujeres se mencionan antes o después, sino sobre cómo se refiere a ella la gente.</p>
<p>De manera que las dos cosas son ciertas a la vez. Lo que sí que ha cambiado en cuarenta años es que aquello que Boulton pedía aparcar hoy lo entiende el 81% de los esperantistas encuestados, y que aquello que ella ponía en la lista de cosas urgentes sigue, en buena parte, en la lista.</p>
<hr />
<p><em>Fuentes: Ole Hagemann, «Seksa egaleco — ankaŭ lingve», <em>Eĥo</em> (Dana Esperanto-Asocio), diciembre de 1976, página 114; <em>Sekso kaj Egaleco</em> núms. <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske00.pdf">0</a> (octubre de 1979), <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske02.pdf">2</a>, <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske05.pdf">5</a>, <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske08.pdf">8</a>, <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske12.pdf">12</a>, <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske13.pdf">13</a> y <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske14.pdf">14</a>, en la <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/">Gazetoteko</a>; L. L. Zamenhof, <em><a href="https://www.akademio-de-esperanto.org/fundamento/">Fundamento de Esperanto</a></em>, <em>Ekzercaro</em> §13 y regla 5 de la gramática, y <em>Lingvaj Respondoj</em>, respuesta 91, en el <a href="https://tekstaro.com/t?nomo=lingvaj-respondoj">Tekstaro</a>; Marcos Cramer (Markos Kramer), <a href="https://lingvakritiko.com/2014/10/16/esperanto-kaj-sekso/">«Esperanto kaj sekso»</a>, <em>Lingva Kritiko</em>, 16 de octubre de 2014 —de donde vienen el concepto de marca, la clasificación de los sustantivos, el argumento sobre la regla 5 y la propuesta de las raíces nuevas—, y <a href="https://lingvakritiko.com/2020/05/12/la-efektiva-uzado-de-seksneutralaj-pronomoj-lau-empiria-esplorstudo/">«La efektiva uzado de seksneŭtralaj pronomoj laŭ empiria esplorstudo»</a>, 12 de mayo de 2020; <a href="https://bertilow.com/pmeg/gramatiko/o-vortoj/seksa_signifo.html"><em>Plena Manlibro de Esperanta Gramatiko</em></a>, sobre el significado sexual de las raíces, y <a href="https://bertilow.com/pmeg/gramatiko/pronomoj/tria.html">sección 11.5</a> sobre la tercera persona; fichas de <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Riismo"><em>riismo</em></a> y <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/-i%C4%89-"><em>-iĉ-</em></a> en la Wikipedia en esperanto; correspondencia de Perla Martinelli con el grupo, diciembre de 2020. Las citas de</em> Sekso kaj Egaleco <em>se han transcrito de los originales escaneados y traducido del esperanto.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La revista feminista que no pudimos comprar</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/24/revista-feminista-en-esperanto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Aug 2026 16:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dennis Keefe]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/?p=5026</guid>

					<description><![CDATA[Entre 2005 y 2015 existió una revista trimestral en esperanto que se declaraba feminista y que llevaba en el subtítulo un aviso: no era solo para mujeres. Se llamaba Femina, se imprimía en Suiza y se presentaba como la única revista feminista que había entonces en esperanto. En diciembre de 2020 el Grupo Esperanto de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 2005 y 2015 existió una revista trimestral en esperanto que se declaraba feminista y que llevaba en el subtítulo un aviso: no era solo para mujeres. Se llamaba <em>Femina</em>, se imprimía en Suiza y se presentaba como la única revista feminista que había entonces en esperanto. En diciembre de 2020 el Grupo Esperanto de Valencia intentó comprar la colección para su biblioteca. Costaba 330 euros y el grupo no los tenía.</strong></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/femina-2015-autumn.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/femina-2015-autumn.jpg" alt="La portada de Femina del otoño de 2015, uno de los últimos números impresos. Los derechos de la imagen son de la editorial; la reproducimos para ilustrar el artículo que habla de ella." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La portada de Femina del otoño de 2015, uno de los últimos números impresos. Los derechos de la imagen son de la editorial; la reproducimos para ilustrar el artículo que habla de ella.</em></p>
<h2 id="una-revista-que-duró-once-años">Una revista que duró once años</h2>
<p>El primer número salió en <strong>marzo de 2005</strong>. La propietaria era el <strong>Feminisma Esperanta Movado (FEM)</strong>; la editaba y la administraba, por contrato, la <strong>Kooperativo de <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Literatura_Foiro"><em>Literatura Foiro</em></a> (LF-koop)</strong>, con sede en <strong>La Chaux-de-Fonds</strong>, en la Suiza francófona. Tenía ISSN propio —1661-3309—, salía cuatro veces al año y la suscripción anual costaba 36 francos suizos.</p>
<p>El subtítulo era una declaración de intenciones y, a la vez, una precaución: <em><strong>Revuo en Esperanto, ne nur por virinoj</strong></em>, «revista en esperanto, no solo para mujeres».</p>
<p>El primer año la dirigió <strong>Agneta Emanuelsson</strong>, con Malvina Monteggia en la parte gráfica. Desde <strong>2006 y hasta el final</strong>, la redactora jefa fue <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Perla_Martinelli"><strong>Perla Martinelli</strong></a>, con las portadas de rolfo hasta 2012. El empujón económico inicial vino de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Kep_Enderby"><strong>Kep Enderby</strong></a>, abogado australiano que había sido fiscal general de su país y que presidía la Universala Esperanto-Asocio cuando la revista se estaba gestando.</p>
<p><em>Fuentes: <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Femina">ficha de <em>Femina</em></a> en la Wikipedia en esperanto, <a href="https://it.wikipedia.org/wiki/Femina_(rivista)">ficha italiana</a> y el <a href="https://www.literaturafoiro.com/lf-arkivo">archivo de Literatura Foiro</a>.</em></p>
<h2 id="no-empezaba-de-cero">No empezaba de cero</h2>
<p><em>Femina</em> se presentaba como la única revista feminista de la lengua, y en su momento lo era; pero no fue la primera. De <strong>1979 a 1988</strong> había salido <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/"><em><strong>Sekso kaj Egaleco</strong></em></a>, un boletín feminista internacional en esperanto con colaboradoras y colaboradores de media Europa, la India, Estados Unidos y Australia, e incluso con una edición en japonés. Lo hacía desde <strong>Róterdam</strong> una joven británica que trabajaba en la <strong>oficina central de la UEA</strong> y que ese mismo 1979 entraba en la <strong>comisión de mujeres</strong> de la asociación: firmaba Anna Brennan y hoy se la conoce como <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Anna_L%C3%B6wenstein"><strong>Anna Löwenstein</strong></a>, autora de <em>La ŝtona urbo</em> y miembro de la Academia de Esperanto.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/sekso-kaj-egaleco-1980.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/sekso-kaj-egaleco-1980.jpg" alt="La portada de Sekso kaj Egaleco núm. 3 (julio de 1980), con el título repetido en japonés. Veinticinco años antes de Femina, y firmada por Anna Brennan." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La portada de Sekso kaj Egaleco núm. 3 (julio de 1980), con el título repetido en japonés. Veinticinco años antes de Femina, y firmada por Anna Brennan.</em></p>
<p>Aquella publicación es, precisamente, la que puso en circulación la crítica al <a href="/es/2026/08/24/premio-a-las-esposas/">premio que se daba a las esposas</a>: en su <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske03.pdf">número 3, de julio de 1980</a>, publicaba el artículo de Anne Amblès que calificaba la medalla Klara Silbernik de discriminatoria. El feminismo esperantista, pues, no nace en 2005: <em>Femina</em> continuaba una línea documentada desde los años setenta —y que también había durado una década justa.</p>
<h2 id="qué-había-dentro">Qué había dentro</h2>
<p><em>Femina</em> no era un boletín de actividades. Trabajaba por <strong>dosieres monográficos</strong>: mujeres e islam, mujeres y literatura, filosofía, cine, las premiadas con el Nobel, poesía. Formato grande, unas treinta páginas, parte en color.</p>
<p>En la asamblea de <strong>FEM</strong> celebrada en Bruselas en 2008, la organización acordó por unanimidad que <strong>la revista era el servicio más importante que prestaba</strong>. Por encima de la lista de correo, del apoyo a las autoras y de las relaciones exteriores —FEM llegó a tener presencia en el comité de escritoras del PEN Internacional y a dar los primeros pasos hacia UNIFEM.</p>
<p>Conviene decir también de dónde salía: los cinco miembros del comité de FEM eran <strong>senadores de la <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Esperanta_Civito">Esperanta Civito</a></strong>, la estructura paralela que desde finales de los noventa disputaba a la UEA la representación del esperantismo. Eso situaba a la revista, quisieran o no, dentro de uno de los dos bandos de un conflicto interno que duraba décadas.</p>
<p><em>Fuente: <a href="https://www.esperantio.net/heko/femina-estas-la-standardo-de-fem">HeKo 363 3-B</a>, 30 de julio de 2008.</em></p>
<h2 id="el-final">El final</h2>
<p>La edición impresa se detuvo en <strong>2015</strong>. En <strong>2016</strong> se intentó continuar solo en línea y no salió bien. La propia Martinelli lo explica así:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«<em>Femina</em> vivió diez años, aunque boicoteada por la UEA, que nunca informó de su existencia. Nuestra idea en 2016 era continuarla en línea, pero hubo problemas y yo, redactora jefa, propuse con éxito que el tema lo heredara <em>Literatura Foiro</em>, con la que siempre he colaborado y de la que ahora vuelvo a ser responsable. Naturalmente no es lo mismo que toda una revista, pero <em>LF</em> se lee mucho y eso importa.»</p>
</blockquote>
<p>Hoy la colección no se puede leer en línea: el <a href="https://www.literaturafoiro.com/lf-arkivo">archivo de <em>Literatura Foiro</em></a> la tiene fichada, pero la anuncia como «próximamente disponible». Quien quiera leerla entera sigue dependiendo del papel.</p>
<p>La acusación de boicot es suya y no la hemos contrastado. El contexto de la Civito ayuda a entenderla; al lado, está el hecho de que el primer dinero de la revista lo puso un hombre que había presidido la UEA pocos años antes.</p>
<h2 id="el-intento-valenciano">El intento valenciano</h2>
<p>En noviembre de 2020 <a href="/es/biografias/"><strong>Dennis Keefe</strong></a> habló de <em>Femina</em> en una de las reuniones del grupo. <strong>Raúl Salinas-Monteagudo</strong>, entonces presidente, escribió a la dirección de FEM preguntando si la revista existía aún y si se podía enlazar la colección desde una sección «Esperanto y feminismo» de la web. Martinelli respondió pidiéndole que se presentara.</p>
<p>En la carta de presentación, del <strong>10 de diciembre de 2020</strong>, el presidente escribía: «Lamento que <em>apenas</em> haya mujeres en el movimiento esperantista; esa falta de energía femenina tiene consecuencias negativas y es un círculo vicioso».</p>
<p>La respuesta llegó el mismo día, y traía una oferta doble. La primera:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Si quieres, algún día yo u otra mujer de FEM podría visitarlo para dar una charla sobre <em>Femina</em>, cuando la plaga del covid se disipe.»</p>
</blockquote>
<p>Y la segunda:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Se pueden comprar colecciones de <em>Femina</em>: la completa, con un 10 % de descuento, costaría <strong>330 euros</strong>. Quizá vuestro grupo podría afrontar el gasto; sería, entre otras cosas, una manera concreta de expresar apoyo al feminismo. Creo que no os arrepentiríais. Y después podríais utilizar los números para una presentación en línea; nosotras lo permitiríamos.»</p>
</blockquote>
<p>No se compró. Aquellos años el grupo <strong>ingresaba poco más de mil euros al año</strong> en cuotas: 330 euros eran casi una tercera parte del presupuesto anual. Tampoco llegó la charla. Años después, en 2025, el grupo <strong>alquiló la sede</strong>: sigue siendo propiedad suya, pero dejó de ser su casa. El problema, pues, ya no era pagar la colección, sino dónde ponerla.</p>
<h2 id="lo-último-que-dijo">Lo último que dijo</h2>
<p>En esa misma carta hay un párrafo que vale por todo lo demás. El presidente le había dicho que defendía el <a href="/es/2026/08/25/pronombre-ri/"><strong>riismo</strong></a> —la propuesta de usar en esperanto un pronombre <em>ri</em> sin marca de género—. Ella, redactora jefa de la única revista feminista de la lengua, le contestó:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Yo personalmente, por razones lingüísticas simples, no soy amiga del riismo, pero eso no importa en realidad. Los problemas de las mujeres <strong>no son lingüísticos, sino, desgraciadamente, mucho más concretos, también en Esperantujo</strong>.»</p>
</blockquote>
<p>Lo escribía en 2020, dieciséis años después de la última medalla documentada a la esposa del esperantista destacado.</p>
<p>Esa discusión sobre el pronombre tiene una historia larga, y empieza en otra revista feminista: <a href="/es/2026/08/25/pronombre-ri/"><em>Ri</em>, el pronombre que el feminismo esperantista impulsó</a>.</p>
<hr />
<p><em>Los fragmentos de la correspondencia con Perla Martinelli se publican traducidos del esperanto; los originales se conservan en el archivo del grupo.</em></p>
<p><em>Y si te ha interesado: también contamos <a href="/es/2026/08/24/premio-a-las-esposas/">el premio que se daba a las esposas</a> y <a href="/es/2026/08/20/cuando-el-esperanto-tenia-misses/">cuando los congresos elegían una «Fraŭlino Esperanto»</a>.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El premio que se daba a las esposas</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/24/premio-a-las-esposas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Aug 2026 13:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[congresos]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/?p=4940</guid>

					<description><![CDATA[Durante casi treinta años, el esperantismo español entregó cada año una medalla a la esposa de un esperantista destacado. No por una trayectoria propia en la lengua, sino por haberlo secundado a él. Se llamaba Klara Silbernik, como la mujer de Zamenhof, y nació en el Año Internacional de la Mujer. Cinco años después ya [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante casi treinta años, el esperantismo español entregó cada año una medalla a la esposa de un esperantista destacado. No por una trayectoria propia en la lengua, sino por haberlo secundado a él. Se llamaba Klara Silbernik, como la mujer de Zamenhof, y nació en el Año Internacional de la Mujer. Cinco años después ya había esperantistas escribiendo que aquello era una discriminación —y el debate duró hasta el final.</strong></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/medalla-silbernik-1975.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/medalla-silbernik-1975.jpg" alt="La página del Boletín núm. 210 (julio-agosto de 1975) que cuenta la primera entrega: «F-ino Faustina Martínez transdonas la medalon al S-ino Antonia Galvany de Criach»." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La página del Boletín núm. 210 (julio-agosto de 1975) que cuenta la primera entrega: «F-ino Faustina Martínez transdonas la medalon al S-ino Antonia Galvany de Criach».</em></p>
<h2 id="1975-una-medalla-con-el-busto-de-la-mujer-de-zamenhof">1975: una medalla con el busto de la mujer de Zamenhof</h2>
<p>El <strong>11 de mayo de 1975</strong>, unos doscientos esperantistas se reunieron en <strong>Sant Pau d&#8217;Ordal</strong>, en el Penedés, dentro del programa cultural del <strong>Museo Español de Esperanto</strong>, «para honrar a la esposa de un esperantista que con más abnegación haya ayudado a su marido en la batalla por el Esperanto». El premio consistía en una <strong>medalla con el busto de Klara Silbernik</strong>, la mujer de Zamenhof, «como recuerdo y agradecimiento a aquella mujer valiente que tanto ayudó a su marido».</p>
<p>No era una institución internacional del esperantismo, sino una particularidad española, y en origen catalana: lo inició el <strong>Museo Español de Esperanto en colaboración con el Centro de Esperanto de Sabadell</strong>, y durante años se entregó en el <strong>Encuentro Catalán</strong> de finales de septiembre. La Federación Española no lo creó: le dio difusión a través de su boletín y, más adelante, sede en los congresos españoles.</p>
<p>El acto tuvo una conferencia que hoy se lee con extrañeza al lado de lo que premiaba: <strong>«Esperanto y la mujer»</strong>, de Silvia Martínez García —la misma que aquel año era <a href="/es/2026/08/20/cuando-el-esperanto-tenia-misses/">pubilla de Sabadell por la entidad esperantista</a>—, que, cuenta la crónica, presentó «la colaboración de Klara Silbernik con su marido, <strong>los derechos y la discriminación de la mujer</strong>, recordando siempre que este año es el Año de la Mujer».</p>
<p>La primera medalla la recibió <strong>Antonia Galvany de Criach</strong>, de manos de Faustina Martínez, maestra en Sant Pau d&#8217;Ordal. En la comida se entregó una medalla honoraria a <strong>Teresa Massana de Hernández</strong>, esposa de <strong>Luis María Hernández Izal</strong>, fundador del Museo Español de Esperanto y creador del premio. «A partir del año que viene el premio será nacional, y cualquier esperantista español podrá proponer candidata», terminaba la crónica.</p>
<p><em>Fuentes: <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol210.pdf"><em>Boletín</em> de la HEF núm. 210</a>, julio-agosto de 1975, y <em>Sekso kaj Egaleco</em> núm. 3 (julio de 1980) para el origen y la sede de la entrega.</em></p>
<h2 id="cómo-se-explicaba">Cómo se explicaba</h2>
<p>El boletín volvió a explicarlo en <strong>1982</strong>: la idea era «recompensar simbólicamente cada año a la esposa de un esperantista español distinguido, que haya secundado a su marido en su actividad por el Esperanto», y nacía de la ayuda que Klara Silbernik dio a Zamenhof. Hernández Izal lo creó en <strong>1975</strong> porque había encontrado en su propia mujer un apoyo paralelo: fue ella quien, en lugar de una casa cómoda, lo animó a construir un local para el Museo.</p>
<p>La iniciativa quería hacer visible un trabajo que efectivamente no se veía, y que a menudo implicaba esfuerzo, renuncias y dinero. Lo que no hacía era concebirlo en las dos direcciones: siempre de la esposa hacia el marido, que era quien hablaba en público y quien figuraba.</p>
<p>Veinte años después, un artículo del boletín le ponía palabras a la medalla misma: «Yo, Klara Silbernik, como tú, también tuve que <strong>tener mucha paciencia, callar y sufrir</strong>, junto con mi marido, por muchas cosas relacionadas con el Esperanto, pero todo lo acepté. Recibe la Medalla en nombre del Esperanto».</p>
<p><em>Fuentes: <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol255.pdf"><em>Boletín</em> núm. 255</a> (1982) y <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol365.pdf">núm. 365</a> (marzo-abril de 2004).</em></p>
<h2 id="las-valencianas">Las valencianas</h2>
<p>La primera valenciana lo recibió mucho antes: en el <strong>congreso español de julio de 1977</strong> se acordó dárselo a <strong>Pilar García Villagrasa</strong>, mujer del doctor <strong><a href="/es/biografias/#rafael-herrero-arroyo-sète-francia-1898--valencia-28-de-noviembre-de-1977">Rafael Herrero Arroyo</a></strong>, presidente de honor de la Federación. El matrimonio no pudo asistir «por motivos familiares» —él estaba enfermo y murió el 28 de noviembre de aquel año—, y el presidente de la Federación, <strong>Ángel Figuerola</strong>, fue a Valencia a entregarle la medalla en mano <em>(<a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol222.pdf">Boletín núm. 222</a>)</em>.</p>
<p>En <strong>1997</strong>, en el congreso español, lo recibió <strong>Ángeles Fernández</strong>, esposa de <strong><a href="/es/biografias/#jesús-raposo-montero-a-estrada-pontevedra-30-de-octubre-de-1918--valencia-16-de-diciembre-de-1999">Jesús Raposo Montero</a></strong>, «por su dedicación y su valioso apoyo a su marido en el ferviente esfuerzo por el esperanto» <em>(<a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol332.pdf">Boletín núm. 332</a>)</em>. También lo tiene <strong><a href="/es/biografias/#alicia-ballester-torregrosa-valencia-julio-de-1952">Alicia Ballester Torregrosa</a></strong>, esposa de Augusto Casquero: se lo entregó <strong>Gian Carlo Fighiera</strong>, que era a su vez el marido de <strong>Ada Fighiera-Sikorska</strong>, directora de <em>Heroldo de Esperanto</em> durante más de treinta años. Las dos fichas están en la página de <a href="/es/biografias/">biografías</a>.</p>
<h2 id="1980-la-primera-crítica-viene-de-dentro">1980: la primera crítica viene de dentro</h2>
<p>La crítica no tardó veinticuatro años en llegar: tardó cinco, y salió de la misma entidad que cocreaba el premio.</p>
<p>En <strong>julio de 1980</strong>, <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/"><em><strong>Sekso kaj Egaleco</strong></em></a> publicaba en la sección «Discriminación» un artículo de la esperantista francesa <strong>Anne Amblès</strong>. Aquel boletín feminista internacional en esperanto —con colaboradoras y colaboradores de media Europa, la India, los Estados Unidos y Australia, e incluso con una edición en japonés— lo había fundado y lo redactaba desde <strong>Rotterdam</strong> una joven británica que trabajaba en la <strong>oficina central de la UEA</strong>: firmaba Anna Brennan y hoy se la conoce como <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Anna_L%C3%B6wenstein"><strong>Anna Löwenstein</strong></a>, novelista, miembro de la Academia de Esperanto desde 2001 y esperantista del año en 2019. La revista salió de <strong>1979 a 1988</strong>. Había asistido a la entrega de <strong>1979</strong> y había oído leer el criterio en voz alta: «Se pretende premiar a la esposa de un esperantista que con más abnegación haya ayudado a su marido en su actividad por el Esperanto».</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Esa frase quizá os choca, como me chocó a mí. […] Yo estaba sentada con jóvenes catalanes, a los que, igual que a mí, no les gustaba aquel premio discriminatorio, porque:</p>
<p>— se trata necesariamente de una <strong>esposa o una viuda</strong>, no de una amiga o de una compañera;</p>
<p>— se trata de una <strong>ayuda unidireccional</strong>, no de una relación recíproca;</p>
<p>— sobre todo, se trata de una mujer que ayuda con abnegación; dicho de otro modo, que <strong>trabaja en la sombra para la gloria de un hombre</strong>.</p>
<p>Eso para mí significa claramente una posición subordinada para la mujer.»</p>
</blockquote>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/sekso-kaj-egaleco-1980.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/sekso-kaj-egaleco-1980.jpg" alt="La portada de Sekso kaj Egaleco núm. 3 (julio de 1980), con el título repetido en japonés: la revista preparaba una edición en aquella lengua. En este número salió la crítica de Anne Amblès al premio." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La portada de Sekso kaj Egaleco núm. 3 (julio de 1980), con el título repetido en japonés: la revista preparaba una edición en aquella lengua. En este número salió la crítica de Anne Amblès al premio.</em></p>
<p>No dijeron nada durante el acto «para no causar un escándalo», explica, «y más aún porque ocurría durante el banquete anual, y por tanto en un ambiente alegre». El escándalo vino después: el <strong>Centro de Esperanto de Sabadell</strong> le había pedido un artículo sobre el Encuentro Catalán para su boletín, y ella escribió allí que el modelo de la esposa de Zamenhof «ya no puede servir en nuestra época». «Los tradicionalistas reaccionaron con dureza, sin entender mi punto de vista», cuenta. La cosa se convirtió en «una batalla entre jóvenes y mayores» dentro del comité catalán y del esperantismo catalán. La redacción de <em>Sekso kaj Egaleco</em> añadía que algunos comentarios de los lectores del boletín de Sabadell habían sido «bastante agudos, incluso ofensivos».</p>
<p>Amblès terminaba pidiendo una cosa concreta: «Quiero informar a todos los esperantistas, especialmente a las mujeres, de la existencia de un premio así, y conocer la reacción de los esperantistas no catalanes».</p>
<p><em>Fuente: <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/ske03.pdf"><em>Sekso kaj Egaleco</em> núm. 3</a>, julio de 1980; la <a href="https://www.gazetoteko.com/ske/">colección entera</a> está en la Gazetoteko.</em></p>
<h2 id="1999-el-debate-llega-al-boletín-de-la-federación">1999: el debate llega al boletín de la Federación</h2>
<p>Diecinueve años después, la reacción que Amblès pedía se publicó en el <em>Boletín</em> de la HEF. En el <strong>núm. 341</strong>, de mayo-junio de 1999, <strong>Jorge Camacho</strong> escribía:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Respeto plenamente a la señora Ángeles Martínez y a todas las demás señoras que antes han recibido el premio. […] Pero en la España de 1999 es absurdo y vergonzoso premiar a una mujer porque «siempre estuvo al lado de su marido, a quien dio todo su apoyo». […] Cuando se premia a una esposa silenciosa y anónima por los méritos del marido que habla y es conocido, lo que se otorga de hecho es un <strong>premio por parentesco</strong>. Mucho más positivo sería premiar a la mujer más activa de España desde el punto de vista del esperanto, y por sus propios méritos.»</p>
</blockquote>
<p>La premiada de aquel año era <strong>Ángeles Martínez Liĉvana</strong> —no confundirla con Ángeles Fernández, la valenciana de 1997—. Y la defensa que se hizo de ella en el número siguiente es, sin querer, el argumento más fuerte contra el premio. <strong>Miguel Gutiérrez</strong> escribía que ella <strong>precisamente no era</strong> «esa esposa paciente que durante años toleró y aceptó con resignación la actividad del marido acompañándolo a cada acto esperantista, en absoluto»: era «una mujer valiente que nunca se conformó con una actitud pasiva» y que, ya abuela, «con evidente esfuerzo se apropió la lengua». Para defender el premio, había que argumentar por los méritos propios de ella.</p>
<p>En el mismo número, <strong>Ana Manero</strong> fue más lejos:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>«Me alegro mucho de que sea un hombre quien haya hecho notar la inadecuación actual de esta iniciativa. […] El premio es, por su naturaleza, esencialmente <strong>injusto para la mujer que lo recibe y para su marido</strong>. Para el marido, porque se trata del reconocimiento de su actividad meritoria por el esperanto, pero no lo recibe él, sino ella. Para la esposa, porque los méritos que se le reconocen son <strong>el aguante, el silencio, la pasividad y el anonimato</strong>. Como si no fuera capaz de nada más.»</p>
<p>«No existe un premio paralelo para el hombre «que siempre estuvo al lado de su mujer». […] Y los solteros y las solteras no recibirán nunca ningún reconocimiento por su dedicación. […] Que yo sepa, no hay ningún otro país donde se premie el hecho de que una mujer esté al lado. Quizá España es también el país donde menos mujeres son activas.»</p>
</blockquote>
<p>Manero y Amblès no se leyeron la una a la otra —ni consta que lo supieran— y escribieron las mismas tres objeciones con diecinueve años de diferencia: el vínculo matrimonial en lugar de la actividad, la dirección única de la ayuda y la inexistencia del premio inverso.</p>
<p>El debate continuó en los números siguientes, y la Federación llegó a preguntárselo directamente a una premiada. En el <strong>núm. 344</strong>, de enero-febrero de 2000, el entrevistador se lo plantea a <strong>Francisca Jiménez Valenzuela</strong> sin rodeos: «Algunos opinan que eso simboliza simplemente la sumisión de la esposa al marido. ¿Qué opináis?». La respuesta: «Solo puedo deciros que mi marido y yo tenemos la misma opinión. Nos consideramos <strong>con los mismos derechos</strong>, cosa que nos da un gran entendimiento». Rechazaba, pues, que su relación fuera de sumisión; el criterio con el que el premio elegía a quién premiar quedaba donde estaba.</p>
<p><em>Fuentes: <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol341.pdf"><em>Boletín</em> núm. 341</a> (mayo-junio de 1999), <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol342.pdf">núm. 342</a> (septiembre-octubre de 1999), <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol343.pdf">núm. 343</a> y <a href="https://www.gazetoteko.com/hef/bol344.pdf">núm. 344</a> (enero-febrero de 2000).</em></p>
<h2 id="2004-cerrar-la-lista">2004: cerrar la lista</h2>
<p>El último rastro que encontramos es de <strong>marzo-abril de 2004</strong>. Joaquín Bielsa Vispe propone una última candidata y escribe que con ella «se complete la lista que una vez abrió el señor Luis Hernández Izal y que hoy, con la aprobación de todos, cierran la señora Teresa Massana de Hernández y Rafael Hernández Massana en nombre del Museo».</p>
<p>La trayectoria documentada del premio va, pues, <strong>de 1975 a 2004</strong>: del Año Internacional de la Mujer a un cierre discreto, con un cuarto de siglo de discusión de por medio que el movimiento publicó sin recortar —primero en un boletín feminista de Rotterdam, después en el suyo propio.</p>
<hr />
<p><em>Este artículo se ha hecho repasando la colección del</em> Boletín <em>de la Federación Española de Esperanto y el boletín</em> Sekso kaj Egaleco. <em>Si recibiste la medalla, o la recibió alguien de tu familia, y quieres que lo contemos mejor —o que no lo contemos—, <a href="/es/contacto/">escríbenos</a>.</em></p>
<p><em>Y si te ha interesado: también contamos <a href="/es/2026/08/20/cuando-el-esperanto-tenia-misses/">cuando los congresos elegían una «Fraŭlino Esperanto»</a> y <a href="/es/2026/08/24/revista-feminista-en-esperanto/">la revista feminista en esperanto que no pudimos comprar</a>.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Seis fotos y sesenta años: buscamos a los jóvenes esperantistas de Valencia (1965-1968)</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/22/seis-fotos-sesenta-anos-jovenes-esperantistas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Aug 2026 08:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Amparo Asensi]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro García Domínguez]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/?p=3065</guid>

					<description><![CDATA[Un testimonio sobre clases, radio, teatro, fotografías y memoria esperantista juvenil en la Valencia de los años sesenta. Introducción del Grup Esperanto de València Desde el Grup Esperanto de València queremos compartir un testimonio que nos ha llegado recientemente y que consideramos de gran valor humano e histórico. Pedro García Domínguez, valenciano de 81 años [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un testimonio sobre clases, radio, teatro, fotografías y memoria esperantista juvenil en la Valencia de los años sesenta.</em></p>
<h2 id="introducción-del-grup-esperanto-de-valència">Introducción del Grup Esperanto de València</h2>
<p>Desde el Grup Esperanto de València queremos compartir un testimonio que nos ha llegado recientemente y que consideramos de gran valor humano e histórico. Pedro García Domínguez, valenciano de 81 años —nacido, por tanto, hacia 1944-1945—, conserva recuerdos y fotografías relacionados con la actividad esperantista juvenil en Valencia entre los años 1965 y 1968.</p>
<p>Pedro contactó con nosotros llamando al teléfono del esperanto en Valencia, y el 3 de junio de 2026 mantuvimos con él una primera entrevista de dos horas. Nos contó su caso, nos entregó seis fotografías de época —con explicaciones manuscritas suyas en el dorso— y nos pidió ayuda para localizar a los compañeros esperantistas que conoció hace más de sesenta años. Publicamos ahora su testimonio y las fotografías.</p>
<p>Su relato nos habla de un ambiente juvenil en el que el esperanto aparecía vinculado a clases, amistades, excursiones, radio y teatro. También nos recuerda que la historia de un movimiento no se conserva solo en actas oficiales, congresos o juntas directivas, sino también en fotografías familiares, recuerdos personales y testimonios de personas que, sin haber sido necesariamente dirigentes, ayudaron a hacer posible aquella actividad.</p>
<p>Pedro García explica que, en aquellos años, un grupo juvenil esperantista buscaba un espacio donde impartir clases de esperanto. Él, vinculado a la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de Formación Profesional «San Vicente Ferrer», facilitó el uso de un local. De este modo entró en contacto con jóvenes esperantistas valencianos, entre los que recuerda especialmente a Amparo Asensi y Adolfo.</p>
<p>Este artículo tiene, por tanto, una doble finalidad. Por una parte, queremos dejar constancia del testimonio de Pedro García. Por otra, queremos hacer un llamamiento público para intentar localizar a antiguos participantes de aquel grupo juvenil esperantista, o a familiares de personas que participaron en él.</p>
<p>A continuación reproducimos las fotografías y el texto de Pedro García, revisado solo en cuanto a ortografía, puntuación y formato, pero respetando su contenido, su tono personal y su memoria propia.</p>
<h2 id="las-fotografías">Las fotografías</h2>
<p>Las seis fotografías que nos entregó Pedro corresponden a las obras de teatro que el grupo juvenil representó. Todas llevan al dorso el sello del fotógrafo —<em>Foto-Reportaje Badía, Pintor Gisbert 8, Valencia</em>— y, en la mayoría, una explicación manuscrita del propio Pedro, que reproducimos literalmente en cada pie de foto. Los personajes que menciona (su «mujer» Lola, su «hija», el «pretendiente», el «Dr. Conde», el «Dr. Regulez», «Ruperto») son personajes de las obras, no personas reales.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-grupo-scaled.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-grupo-scaled.jpg" alt="Los intérpretes saludan al público al final de la función. Al dorso, solo un número y el sello del fotógrafo." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Los intérpretes saludan al público al final de la función. Al dorso, solo un número y el sello del fotógrafo.</em></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-lola-scaled.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-lola-scaled.jpg" alt="«Yo buscando a mi mujer Lola y su padre, con Ruperto, amigo del Dr. Regulez», escribió Pedro al dorso." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">«Yo buscando a mi mujer Lola y su padre, con Ruperto, amigo del Dr. Regulez», escribió Pedro al dorso.</em></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-pretendiente-scaled.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-pretendiente-scaled.jpg" alt="«Yo con mi hija y su pretendiente, al cual le estoy dando coba —lectura dudosa— por los 8.000.000 pts», escribió Pedro al dorso." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">«Yo con mi hija y su pretendiente, al cual le estoy dando coba —lectura dudosa— por los 8.000.000 pts», escribió Pedro al dorso.</em></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-dr-conde-scaled.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-dr-conde-scaled.jpg" alt="«Yo con el pretendiente de mi hija y el Dr. Conde, médico americano», escribió Pedro al dorso." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">«Yo con el pretendiente de mi hija y el Dr. Conde, médico americano», escribió Pedro al dorso.</em></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-criada-scaled.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-criada-scaled.jpg" alt="Escena con la criada. El dorso solo lleva un número y el sello del fotógrafo." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Escena con la criada. El dorso solo lleva un número y el sello del fotógrafo.</em></p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-hija-scaled.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/teatro-hija-scaled.jpg" alt="«Yo junto con mi hija y su pretendiente», escribió Pedro al dorso." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">«Yo junto con mi hija y su pretendiente», escribió Pedro al dorso.</em></p>
<h2 id="el-texto-de-pedro-garcía">El texto de Pedro García</h2>
<p>Lo reproducimos en su castellano original.</p>
<h3 id="el-esperanto-en-los-jóvenes-de-valencia-en-los-años-1965-1968">El esperanto en los jóvenes de Valencia en los años 1965-1968</h3>
<p>Me han encargado que me dirija a todos los esperantistas de España para explicarles una historia sobre el esperanto de hace aproximadamente 61 años.</p>
<p>Me llamo Pedro García. Nací en Valencia hace 81 años. Estoy casado, tengo una hija y una nieta que estudia Magisterio. Mi vida profesional ha estado vinculada a la Formación Profesional en la rama del metal. Posteriormente trabajé en el M.O.P.; de allí pasé a la empresa de muebles de oficina Pallardó y, por último, a la empresa valenciana Teleurge, en la cual me jubilé a los 65 años.</p>
<p>Después de haberme dado a conocer, os cuento la historia.</p>
<p>Al cumplir los 81 años, mi cabeza empieza a efectuar memorias retrospectivas, obviamente a través del pensamiento y otras veces con ayuda informática, dando un repaso de lo que fue —o, mejor dicho, de lo que ha sido— mi vida.</p>
<p>Ahí llego a la época del esperanto, en el año 1965, en la cual formé parte activa, como podréis comprobar. En Valencia estaba constituida la Asociación Juvenil Esperantista, presidida por la señorita Amparo Asensi.</p>
<p>En aquel año, en la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela de F.P. «San Vicente Ferrer» —como en Barcelona «La Merced» o en Madrid «La Paloma»— teníamos un local que ocupaba toda una planta en un edificio situado en el centro de Valencia.</p>
<p>Un día por la tarde se presentaron Amparo y su novio, Adolfo, ambos esperantistas. Su visita tenía como motivo solicitarnos un aula donde impartir clases de esperanto a los jóvenes que así lo solicitaran.</p>
<p>A mí, personalmente, en aquel instante me dio hasta vergüenza, porque no sabía de qué me estaban hablando. Me nombraban al doctor Zamenhof y no sabía a qué se referían. Yo solo sabía que había una calle en Valencia con ese nombre. Me hablaban del esperanto y tampoco sabía de qué se trataba. A pesar de todo ello, me incliné por aquello, en un principio, por curiosidad.</p>
<p>En el local se disponía de cinco aulas para dar clases de este idioma y de una sala para reuniones o cine. Ellos rápidamente me preguntaron:</p>
<p>—¿De qué aula podemos disponer?</p>
<p>—De la que necesiten ustedes —respondí yo.</p>
<p>—Con esta que está aquí, en la entrada, nos es suficiente.</p>
<p>—Pues no se hable más. Simplemente, avísenme cuando vayan a empezar esas clases. Y otra cosa: ¿yo podría asistir como alumno para aprender ese idioma internacional del que ustedes me han hablado?</p>
<p>—Naturalmente que sí.</p>
<p>Se despidieron y se marcharon.</p>
<p>Y empezamos las clases. El profesor era un señor ya mayor, teniendo en cuenta la edad de los alumnos. No recuerdo su nombre; únicamente me ha venido a la mente que era ginecólogo y que asistía también su hija, como joven alumna. Seríamos en clase unos catorce o quince jóvenes.</p>
<p>Yo lo aprendí gracias a que solo tiene dieciséis reglas para fijar la gramática. Empecé, como mis compañeros, a intercambiar cartas con personas de otros países. Recuerdo que me escribí varias veces con una persona de China y con otra de Dresde, Alemania. Respecto a esta última, el profesor me insinuó que dejase de escribirme. Esto de la correspondencia venía muy bien, y creo que se seguirá practicando, aunque solo sea por conseguir sellos de correos.</p>
<p>Durante este periodo de clases se efectuaron algunas actividades:</p>
<ol type="1">
<li>Algunos alumnos quedaban en el centro de Valencia para pasar un rato juntos.</li>
<li>Se realizó una excursión, o quizá dos, a Cheste.</li>
<li>Se realizó una excursión a la Albufera y la recorrimos en barca.</li>
<li>Se realizaba el programa radiofónico «Esperanto por radio», que se emitía la noche de los miércoles y que grababan Amparo Asensi y Pedro García, un servidor.</li>
<li>Ustedes hablan de una función de teatro, pero el año está equivocado. ¿Por qué?</li>
</ol>
<p>La obra de teatro se celebró el día 15 de diciembre de 1967. Lo puedo decir con rotundidad, ya que ese año estaba efectuando el servicio militar. Cuando subieron todas las familias a felicitar a los compañeros que habían intervenido en las obras de teatro —que, como bien se ha dicho, fueron «Entre doctores» y «La cuerda floja»—, en ambas intervine y fui el director del grupo de teatro.</p>
<p>Uno de los que subió fue mi capitán de compañía. He repasado las fechas en mi cartilla militar; los más mayores se acordarán de aquello de «ya tengo la verde», que posteriormente fue la blanca. Existen fotos de esas obras, las cuales entregué a Raúl Salinas, presidente del Grup Esperanto de València, para que fueran subidas a la página web.</p>
<p>En el año 1968 no me gustaría afirmar con seguridad si se disolvió el grupo juvenil o si fui yo quien lo abandonó.</p>
<p>Nada más puedo decir, simplemente que, por razones personales, tomé otros rumbos. El local nos lo quitaron; se hicieron con él los sindicatos verticales, ya que antiguamente era una escuela sindical.</p>
<p>Volviendo al principio de esta narración, al venirme estos recuerdos a la memoria desde hace aproximadamente un año, hasta que finalmente me animé y llamé al teléfono del esperanto en Valencia, contacté con Raúl Salinas. Tuvimos una primera entrevista de dos horas. Yo quería, a través de la agrupación de Valencia, si era posible, localizar a algún compañero de los años 1965, 1966, 1967 o 1968.</p>
<p>Nada más. No sé si mi escrito habrá servido a algún esperantista. Yo, por mi experiencia, animo a los jóvenes que puedan estar interesados a que se informen, pues estoy seguro de que la agrupación tendrá los medios para enseñar este idioma, fácil para hablar con gente de todo el mundo.</p>
<p><strong>Pedro García</strong> <strong>Valencia</strong></p>
<h2 id="lo-que-ya-hemos-podido-documentar">Lo que ya hemos podido documentar</h2>
<p>Los recuerdos de Pedro no están solos: los boletines de la época, conservados en <a href="https://bitoteko.esperanto.es/">Bitoteko</a>, la biblioteca digital de la Federación Española de Esperanto, confirman buena parte de su relato y le ponen nombres y apellidos.</p>
<p>En julio de 1964 se celebró en Valencia el <a href="https://bitoteko.esperanto.es/jspui/handle/11013/1686">XXV Congreso Español de Esperanto</a>, y durante el congreso se formó una comisión juvenil para organizar un grupo juvenil esperantista en la ciudad. Así lo cuenta el <a href="https://bitoteko.esperanto.es/jspui/handle/11013/4984">boletín n.º 40 de HEJS</a> (Hispana Esperanto-Junulara Sekcio, la sección juvenil de la federación), de enero-febrero de 1965, que dedica su portada a una fotografía de la «Estraro kaj gemembroj de la Junulara Esperanto Klubo en Valencio» —la junta y socios del club juvenil valenciano— y celebra sus «actividades portentosas»: la creación de una junta «completísima», una gran función teatral con las obras <strong>«Entre doctores» de Joaquín Abati y «La cuerda floja» de José Estremera</strong> —exactamente las dos obras que recuerda Pedro—, una excursión a Cheste y cursos de esperanto.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/hejs-1965-n40-portada.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/hejs-1965-n40-portada.jpg" alt="Portada del boletín HEJS n.º 40 (enero-febrero de 1965), dedicada a la junta y socios del club juvenil esperantista de Valencia. Fuente: Bitoteko, Federación Española de Esperanto." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Portada del boletín HEJS n.º 40 (enero-febrero de 1965), dedicada a la junta y socios del club juvenil esperantista de Valencia. Fuente: Bitoteko, Federación Española de Esperanto.</em></p>
<p>El mismo boletín publica la junta completa del club:</p>
<ul>
<li><strong>Presidenta:</strong> Amparo Asensi</li>
<li><strong>Vicepresidente:</strong> Adolfo López de Silanes</li>
<li><strong>Secretario:</strong> Armando Quiles</li>
<li><strong>Vicesecretario:</strong> Juan Arturo</li>
<li><strong>Cajera:</strong> Elena Asensi</li>
<li><strong>Vocales:</strong> Pedro García, José Luis Hortelano, Ernesto Guillém, Alberto Llorens</li>
</ul>
<p>Ahí están, con cargo y todo, la Amparo y el Adolfo —Adolfo López de Silanes— del relato de Pedro. Y ahí está el propio <strong>Pedro García, como vocal</strong>: su testimonio de memoria, sesenta años después, coincide con el papel impreso. El boletín también relata una excursión del club a Cheste el domingo 8 de noviembre de 1964, con treinta y seis excursionistas, en la que se menciona a Salvador Deltoro, Conchita Tudela y María Victoria Torner.</p>
<p>Un año después, el <a href="https://bitoteko.esperanto.es/jspui/handle/11013/4987">boletín n.º 45 de HEJS</a> (1966) recoge a <strong>Amparo Asensi como vicesecretaria de la junta estatal de HEJS</strong>, encargada de la organización del grupo, con domicilio en la calle Doctor Gil y Morte de Valencia.</p>
<p>Quedan hilos pendientes. Pedro recuerda que el profesor de las clases era un médico —ginecólogo— cuya hija también asistía como alumna. Los boletines de la federación de finales de los años cuarenta y cincuenta mencionan repetidamente a dos médicos esperantistas valencianos, los <strong>doctores Tudela y Herrero</strong>, que impartían un curso de esperanto para médicos y estudiantes de Medicina; y en la excursión juvenil de 1964 participaba una joven apellidada Tudela. Son piezas que encajan, pero de momento solo como hipótesis. Tampoco hemos localizado aún documentación del programa radiofónico <em>Esperanto por radio</em> de los miércoles por la noche —que según los recuerdos de Pedro podría estar relacionado con Radio Alerta o <a href="https://ca.wikipedia.org/wiki/La_Voz_de_Levante">La Voz de Levante</a>— ni del acto teatral que Pedro data con seguridad el 15 de diciembre de 1967, posiblemente en el Centro Cultural de Ruzafa, en la calle Sueca. El boletín de comienzos de 1965 ya menciona una función con las dos mismas obras, así que puede que se representaran más de una vez; lo dejamos anotado como memoria oral pendiente de contraste documental.</p>
<h2 id="nos-ayudas-a-encontrarlos">¿Nos ayudas a encontrarlos?</h2>
<p>Si alguna persona conserva recuerdos, fotografías, cartas, programas, carnés, recortes de prensa o cualquier información relacionada con el esperantismo juvenil valenciano de los años 1964 a 1968, le agradeceremos mucho que se ponga en contacto con el Grup Esperanto de València. Nos interesan especialmente:</p>
<ul>
<li>personas que participaran en el club juvenil esperantista de Valencia durante los años sesenta;</li>
<li>familiares o conocidos de Amparo Asensi, Elena Asensi, Adolfo López de Silanes, Armando Quiles, Juan Arturo, José Luis Hortelano, Ernesto Guillém, Alberto Llorens, Salvador Deltoro, Conchita Tudela o María Victoria Torner;</li>
<li>información sobre los doctores Tudela y Herrero y sobre el profesor de las clases del local de San Vicente Ferrer;</li>
<li>recuerdos del programa radiofónico <em>Esperanto por radio</em>;</li>
<li>identificación de las personas que aparecen en las fotografías de este artículo.</li>
</ul>
<p>Testimonios como el de Pedro nos ayudan a reconstruir una parte poco conocida de la historia esperantista valenciana: la de las clases, las amistades, las excursiones, la radio, el teatro y la vida cotidiana de los jóvenes que, en plena década de los sesenta, se acercaron al esperanto en Valencia.</p>
<p><strong>Grup Esperanto de València</strong></p>
<p><small>Pedro García Domínguez nos entregó las fotografías y su texto en la entrevista del 3 de junio de 2026.</small></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando el esperanto tenía misses</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/20/cuando-el-esperanto-tenia-misses/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Aug 2026 17:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[congresos]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/2026/08/20/cuando-el-esperanto-tenia-misses/</guid>

					<description><![CDATA[Durante años, los congresos de esperanto elegían una «Fraŭlino Esperanto». No era una broma de pasillo: figuraba en el programa oficial, entre la misa en esperanto y la excursión del sábado. Y algunas de las elegidas acabaron dirigiendo el movimiento que las había coronado. La pista aparece donde menos se espera. En la revista que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Durante años, los congresos de esperanto elegían una «Fraŭlino Esperanto». No era una broma de pasillo: figuraba en el programa oficial, entre la misa en esperanto y la excursión del sábado. Y algunas de las elegidas acabaron dirigiendo el movimiento que las había coronado.</strong></p>
<p>La pista aparece donde menos se espera. En la revista que la Esperanto-Fundación «Fernando Soler», de Valencia, publicó en 1989 hay un artículo sobre la historia del esperantismo alicantino, firmado por <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Canet_Mar%C3%ADn"><strong>Rodolfo Canet Marín</strong></a> (1929-2018). Lo ilustran dos fotografías del congreso que Alicante organizó en 1971: una de la mesa presidencial y, al lado, una joven ante un micrófono, con vestido corto y una expresión entre solemne y tímida. El pie dice: «Fraŭlino Regulo: Miss Esperanto 1971».</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/miss-esperanto-1971.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/miss-esperanto-1971.jpg" alt="Ana de los Reyes Régulo Rodríguez, en la fotografía publicada con el pie original «Fraŭlino Regulo: Miss Esperanto 1971». Imagen de Internacia Lingvo nº 1 (septiembre-octubre de 1989), revista de la Esperanto-Fundación «Fernando Soler»; escaneo conservado en Bitarkivo." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Ana de los Reyes Régulo Rodríguez, en la fotografía publicada con el pie original «Fraŭlino Regulo: Miss Esperanto 1971». Imagen de Internacia Lingvo nº 1 (septiembre-octubre de 1989), revista de la Esperanto-Fundación «Fernando Soler»; escaneo conservado en Bitarkivo.</em></p>
<h2 id="no-una-institución-sino-una-moda">No una institución, sino una moda</h2>
<p>Conviene decirlo de entrada: «Miss Esperanto» nunca fue un título único ni una sucesión oficial. Bajo el mismo nombre hay iniciativas distintas, organizadas según las costumbres de cada congreso.</p>
<p>El precedente conocido es de <strong>Budapest, 1929</strong>, durante el 21º Congreso Universal: según la <em>Enciklopedio de Esperanto</em>, participaron cerca de cien jóvenes de 37 países y ganó la estonia <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Veronika_Eksta"><strong>Veronika Eksta</strong></a>. El episodio tuvo una cola sentimental —el secretario general del congreso se enamoró de ella y el pedagogo <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Andreo_Cseh"><strong>Andreo Cseh</strong></a> hizo de intermediario entre las dos familias, sin éxito— que acabó dando pie a un libro.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/veronika-eksta-1929.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/veronika-eksta-1929.jpg" alt="Veronika Eksta, la estonia elegida en el baile de disfraces del congreso universal de Budapest de 1929." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Veronika Eksta, la estonia elegida en el baile de disfraces del congreso universal de Budapest de 1929.</em></p>
<p><em>Fotografía reproducida por <a href="https://www.nyest.hu/media/az-eszt-veronika-eksta-az-1929-es-budapesti-uk-szepsegversenyenek-gyoztese.jpg">nyest.hu</a>.</em></p>
<p>Entre un caso y otro el nombre siguió circulando por su cuenta. Se conserva, por ejemplo, la fotografía de una <strong>Miss Esperanto elegida en Mirandola (Italia) en 1958</strong>, de la que no ha llegado hasta nosotros ni siquiera el nombre.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/mirandola-1958.jpg" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/mirandola-1958.jpg" alt="La Miss Esperanto elegida en Mirandola (Italia) en 1958." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">La Miss Esperanto elegida en Mirandola (Italia) en 1958.</em></p>
<p><em>Fotografía de autor desconocido, en dominio público (<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Miss_Esperanto_1958_-_Mirandola.jpg">Wikimedia Commons</a>).</em></p>
<p>La serie más reconocible llega después, en los <strong>congresos internacionales de la juventud</strong> de los años sesenta, y del procedimiento de la primera edición se conserva un detalle que dice mucho de la época: las candidatas llevaban a la espalda la tarjeta con su número de inscripción y <strong>votaban los hombres</strong>. No consta si el método fue el mismo los años siguientes, ni tampoco cómo se votaba en los congresos españoles. Los boletines de entonces dan ganadoras casi año por año entre 1961 y 1969 —Wokingham, Malmö, Vratsa, Japón, Pécs, Israel, Tyresö—, y después la serie se apaga.</p>
<h2 id="la-serie-española">La serie española</h2>
<p>En España la cosa iba por su cuenta y venía de más atrás de lo que parece. El boletín de la Federación de julio-agosto de 1971, en la nota de la boda de <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Rafaela_Urue%C3%B1a"><strong>María Rafaela Urueña Álvarez</strong></a> con Luis Hernández, recuerda de pasada que ella había sido elegida <strong>Fraŭlino Esperanto en el XXIII Congreso Español, celebrado en Valladolid</strong>, y premiada en el concurso de oratoria del XXVII, en Bilbao. La misma nota añade que «toda la familia Urueña pertenece a nuestras filas».</p>
<p>En los años setenta la serie está documentada año tras año:</p>
<table>
<thead>
<tr>
<th>Año</th>
<th>Congreso</th>
<th>Lugar del baile</th>
<th>Elegida</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>1971</td>
<td>31º, Alicante</td>
<td>Club Montemar</td>
<td>Ana Régulo, de La Laguna</td>
</tr>
<tr>
<td>1972</td>
<td>32º, Vigo</td>
<td>Sociedad «La Oliva»</td>
<td>María Elvira Álvarez Iglesias, de Vigo</td>
</tr>
<tr>
<td>1973</td>
<td>33º, Madrid</td>
<td>—</td>
<td>Mari Carmen Herrero García, de Valencia</td>
</tr>
<tr>
<td>1974</td>
<td>34º, Valladolid</td>
<td>Landó Club</td>
<td>Carmela Palacios, de Bilbao</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La fórmula con que el boletín explicaba el veredicto se repetía casi calcada: ganaban por su <strong>belleza y simpatía</strong>… y, siempre al final de la lista, <strong>por su esperantismo</strong>.</p>
<h2 id="un-punto-más-del-programa">Un punto más del programa</h2>
<p>Que no era una ocurrencia de la noche lo demuestra el programa oficial de Alicante, publicado antes del congreso. La elección estaba fijada para el miércoles 21 de julio, el «día de la juventud». Ese mismo día los congresistas habían ido a <strong>Benidorm</strong>, donde el alcalde descubrió la placa de la calle Esperanto y el consistorio los obsequió con una fiesta campera en la que <strong>los jóvenes esperantistas toreaban becerros</strong>. Por la noche, baile en el Club Montemar y elección. Al día siguiente, asamblea general de la Federación y vino de honor en el Club de Regatas.</p>
<h2 id="quiénes-eran">Quiénes eran</h2>
<p><strong>Ana de los Reyes Régulo Rodríguez</strong>, nacida en 1950, era hija de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_R%C3%A9gulo_P%C3%A9rez"><strong>Juan Régulo Pérez</strong></a>, profesor de la Universidad de La Laguna y fundador de <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Stafeto"><em>Stafeto</em></a>, la editorial que durante décadas publicó la mejor literatura en esperanto. El boletín la presenta como estudiante de Filosofía y Letras —tenía 21 años— y dice que ganó «por sus propios méritos: belleza, simpatía, cultura… y esperantismo». En el mismo número aparece otra vez, pero en una foto muy distinta: arrodillada en la calle con Ana Ferrer, formando con flores la palabra JUNIO en la alfombra que la Sociedad Esperantista de Tenerife hacía cada año para el Corpus de La Laguna.</p>
<p><strong>Mari Carmen Herrero García</strong> era hija del <strong>doctor <a href="/es/biografias/#rafael-herrero-arroyo-fechas-desconocidas-activo-de-1949-hasta-los-años-setenta">Rafael Herrero Arroyo</a></strong>, presidente de honor de la Federación —y, por tanto, hermana de <a href="/es/biografias/#rafael-herrero-garcía-fechas-desconocidas-activo-desde-los-años-sesenta">Rafael Herrero García</a>, que en 1988 sería tesorero del primer patronato de la Fundación de Esperanto de la Comunidad Valenciana—.</p>
<p>Aquí es fácil llegar deprisa a la palabra «nepotismo», y conviene no hacerlo. A las otras dos elegidas de aquellos años no les hemos localizado un parentesco comparable: una era del grupo anfitrión de Vigo y la otra, de Bilbao. Y hay una explicación más sencilla: en los congresos de aquellos años <strong>había muy pocas jóvenes esperantistas</strong>, y las que había eran a menudo hijas de familias esperantistas, porque así se heredaba la lengua. Cuando el conjunto de candidatas ya son «las hijas de la casa», que la ganadora lo sea no demuestra nada.</p>
<h2 id="las-que-después-mandaron">Las que después mandaron</h2>
<p>El detalle que da la vuelta a la lectura es qué hacían aquellas mujeres antes y después del concurso.</p>
<p>En el directorio de la sección juvenil española de 1974 aparecen las tres ganadoras españolas identificadas, y dos de ellas con cargo: <strong>Ana Régulo como delegada de La Laguna y Carmen Herrero como delegada de Valencia</strong>; Karmela Palacios figura entre los miembros de Bilbao. Las mismas jóvenes que habían desfilado en un baile llevaban el trabajo organizativo de la juventud esperantista del país.</p>
<p>Y fuera de España el patrón se repite, aún más marcado. <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9e_Triolle"><strong>Renée Triolle</strong></a>, elegida en 1965 en Japón a los 22 años, sería secretaria general de TEJO, miembro del comité de la UEA durante décadas y <strong>vicepresidenta de la UEA entre 1995 y 1998</strong>. <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Claude_Nourmont"><strong>Claude Nourmont</strong></a>, elegida en 1969, <strong>presidiría TEJO entre 1975 y 1977</strong> y sería <strong>vicepresidenta de la UEA entre 2004 y 2013</strong>. Y la propia Rafaela Urueña llegaría a ser profesora de Derecho Internacional Público en la Universidad de Valladolid y <strong>presidenta de la Federación Española de Esperanto entre 1978 y 1984</strong>.</p>
<p>Ninguna de ellas ocupa un lugar en la historia del esperanto por haber sido considerada la joven más atractiva de un congreso.</p>
<h2 id="no-era-una-anomalía">No era una anomalía</h2>
<p>Es tentador leer esto como una contradicción: un movimiento igualitario eligiendo <em>misses</em>. Pero la contradicción la ponemos nosotros. <strong>El internacionalismo no implicaba feminismo.</strong> La fraternidad universal y la lengua neutral eran perfectamente compatibles con una sociedad jerárquica, católica y familiarista, y el esperantismo español de aquellos años lo era.</p>
<p>Conviene recordar por qué. El esperantismo obrero, anarquista y republicano —el que sí había sido de izquierdas— quedó destruido, exiliado o silenciado con la guerra. Lo que pudo organizarse después, bajo el franquismo, fue un movimiento que se presentaba como neutral, respetable y compatible con las autoridades.</p>
<p>Y eso se ve en los mismos programas que hemos consultado. En Alicante, misa en esperanto en la catedral, con prédica incluida, y recepción de las autoridades provinciales. En Valladolid, en 1974, la mesa de la inauguración solemne la presidía el gobernador civil, acompañado del teniente de alcalde y de los delegados provinciales de los ministerios de Información y Turismo y de Educación y Ciencias. En ese marco, elegir una «Fraŭlino Esperanto» en el baile de la juventud no era ninguna excentricidad: era lo que hacían las fiestas de cualquier pueblo, gremio o casino del país.</p>
<p>Que la cosa hacía gracia dentro de casa lo demuestra que se burlara de ella el mejor humorista de la lengua. <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Raymond_Schwartz"><strong>Raymond Schwartz</strong></a> (1894-1973), el hombre de los cabarés esperantistas de París, le dedicó un poema titulado precisamente «Miss Esperanto», que invita a recordar «per modesta kanto / pri la ĉarmoj de Miss Esperanto» y sigue a base de juegos de palabras gramaticales intraducibles: las dieciséis reglas del <em>Fundamento</em> se convierten en «dek seks-reguloj» y el acusativo, en <em>akuŝativo</em>. El texto completo puede leerse en el blog <a href="https://karapacopanoramo.blogspot.com/2017/08/raymond-schwarz-miss-esperanto-rimpoemo.html">Karapaco-Panoramo</a> —y, por si desaparece, en la <a href="http://web.archive.org/web/20250823160405/https://karapacopanoramo.blogspot.com/2017/08/raymond-schwarz-miss-esperanto-rimpoemo.html">copia archivada</a>—.</p>
<p>La gracia del poema no se puede traducir, pero sí explicar, y vale la pena porque enseña cómo funciona la lengua:</p>
<ul>
<li><strong>gramatiklo</strong>: <em>gramatiko</em> (gramática) fundida con <em>tikli</em> (hacer cosquillas). Dice que se ocuparía de la gramática de ella, y lo que dice en realidad es otra cosa.</li>
<li><strong>superlasciv&#8217;</strong>: el <em>superlativo</em> de la gramática cruzado con <em>lascivo</em>.</li>
<li><strong>tuŝmetodo</strong>: el «método del tacto», que es como se llama la lectura de los ciegos. Él dice que leería así, «a la manera de los ciegos».</li>
<li><strong>dek seks-reguloj</strong>: el <em>Fundamento</em> del esperanto tiene dieciséis reglas, <em>dek ses reguloj</em>. Dicho deprisa suena igual que <em>dek seks-reguloj</em>, «diez reglas del sexo».</li>
<li><strong>akuŝativo</strong>: el <em>akuzativo</em> (el acusativo, el caso de la <em>-n</em>) con <em>akuŝi</em>, «parir». La respuesta de ella en acusativo acaba, pues, en parto.</li>
<li><strong>Miss-sukces&#8217;</strong>: en esperanto el prefijo <em>mis-</em> significa «mal» —<em>miskompreno</em> es un malentendido—. Así que el «Miss-éxito» del final es a la vez un éxito de miss y un éxito equivocado.</li>
</ul>
<p>Si has entendido los seis, ya sabes más esperanto del que crees.</p>
<p>Lo que sí queda, y no hace falta inflarlo, es una asimetría sencilla: <strong>ellos juzgaban y ellas eran juzgadas</strong>. En los congresos españoles no hemos documentado ningún certamen masculino. El único equivalente que hemos encontrado llega en 1976, y es revelador: en la 17ª Semana Internacional de Esquí de los Ferroviarios Esperantistas, celebrada en La Molina (Girona) del 8 al 13 de febrero con 45 participantes de media Europa, tras elegir «Fraŭlino IFES-1976» —ganó Martine Horn, de Francia— se eligieron también «las piernas masculinas más bellas», que por decisión de un jurado de mujeres fueron las de José Molina, esperantista ferroviario de Barcelona —José Molina García en las listas de congresistas de la época—. El femenino era el certamen; el masculino, la broma. Y el término <em>fraŭlino</em> añadía dos condiciones más a las candidatas: joven y soltera.</p>
<h2 id="no-se-acabó-se-dispersó">No se acabó: se dispersó</h2>
<p>Del congreso español desaparece después de 1974: hemos repasado los seis números del boletín de 1975 y los de 1976 y no hay ninguna elección, ni en el congreso de Lérida ni en ninguna parte.</p>
<p>Pero lo que ocurría en <strong>Sabadell</strong> demuestra que la costumbre no había muerto, sino que había arraigado en la fiesta local. En muchas ciudades catalanas cada asociación elegía su <strong>pubilla</strong>, que la representaba en los actos de la ciudad durante el año, y el Centro de Esperanto Sabadell entró en el juego: a principios de 1974 eligió a <strong>Silvia Martínez</strong> como «Pubilla Esperanto-Sabadell».</p>
<p>El 26 de octubre de aquel año, en la elección de la Pubilla de Sabadell entre las pubillas de todas las asociaciones de la ciudad, <strong>ganó ella</strong>: la esperantista representaría a la ciudad durante todo 1975. El cronista apunta de pasada que en aquellos concursos las jóvenes, además de ser «belaspektaj kaj graciaj», debían superar una prueba de cultura.</p>
<p>Y aquí llega el giro que lo resume todo. En 1975 —<strong>Año Internacional de la Mujer</strong>— <strong>Silvia Martínez García</strong>, ya pubilla de Sabadell y de la provincia de Barcelona, dio una conferencia titulada <strong>«Esperanto y la mujer»</strong>, en la que habló de la discriminación de la mujer y recordó qué año era. Presentaba el acto M.ª Jesús Molina Serrano, que aquel febrero había sido elegida pubilla del centro esperantista.</p>
<p>En 1976 el título pasó a Marta Lladó Morgades, y ese mismo año, en La Molina, todavía se elegía una «Fraŭlino IFES». Lo que se apagó, sin que nadie lo anunciara ni lo explicara, fue el certamen del congreso nacional.</p>
<hr />
<p><strong>Fuentes:</strong> <em>Boletín de la Federación Española de Esperanto</em>, números de julio-agosto y septiembre-octubre de 1971, septiembre-octubre de 1972, septiembre-octubre de 1973 y septiembre-octubre de 1974, y <em>Adresaro de HEJS</em> de 1974, todo en la <a href="https://bitoteko.esperanto.es/">Bitoteko</a>; <em>Internacia Lingvo</em> nº 1 (septiembre-octubre de 1989), revista de la Esperanto-Fundación «Fernando Soler», reproducida aquí; <a href="https://www.eventoj.hu/steb/gxenerala_naturscienco/enciklopedio-1/encikl-m.htm"><em>Enciklopedio de Esperanto</em></a> y la <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/21-a_Universala_Kongreso_de_Esperanto">ficha del 21º Congreso Universal</a> en la Wikipedia en esperanto, para la elección de Budapest de 1929; <a href="https://dlibra.kul.pl/Content/45027/50277.pdf"><em>The British Esperantist</em>, octubre de 1961</a> y el <a href="https://ifef.free.fr/bultenoj/IF%201969-6.pdf">boletín de la IFEF de 1969</a> para los congresos juveniles; la <a href="https://sezonoj.ru/2018/01/regulo/">biografía de Juan Régulo Pérez</a> de Halina Gorecka y Aleksander Korĵenkov en <em>La Ondo de Esperanto</em> (2018), que da el nombre completo de su hija; y las biografías de <a href="https://eo.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9e_Triolle">Renée Triolle</a> y <a href="https://revuoesperanto.org/Claude">Claude Nourmont</a>.</p>
<p><em>Y si te ha interesado: también contamos <a href="/es/2026/08/24/premio-a-las-esposas/">el premio que se daba a las esposas</a> y <a href="/es/2026/08/24/revista-feminista-en-esperanto/">la revista feminista en esperanto que no pudimos comprar</a>.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La portada en esperanto de la Universitat de València, documentada entre 1997 y 2000</title>
		<link>https://valencia.esperanto.es/es/2026/08/16/portada-esperanto-universidad-valencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Raúl Salinas Monteagudo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 08:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
		<category><![CDATA[Universitat de València]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://valencia.esperanto.es/2026/08/16/portada-esperanto-universidad-valencia/</guid>

					<description><![CDATA[La Universitat de València ofreció durante los primeros años de Internet una versión en esperanto de la portada principal de www.uv.es. Varias capturas conservadas en Wayback Machine demuestran que esta página estuvo disponible, al menos, entre enero de 1997 y diciembre de 2000. Cabecera de la portada en esperanto de la Universitat de València, en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La Universitat de València ofreció durante los primeros años de Internet una versión en esperanto de la portada principal de <code>www.uv.es</code>. Varias capturas conservadas en Wayback Machine demuestran que esta página estuvo disponible, al menos, entre enero de 1997 y diciembre de 2000.</p>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/portada-uv-esperanto-1997.png" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/portada-uv-esperanto-1997.png" alt="Cabecera de la portada en esperanto de la Universitat de València, en la captura del 29 de enero de 1997: el sello de la Universitat, el saludo «Bonvenon al nia servilo de TTT» y el selector con las cuatro versiones lingüísticas." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">Cabecera de la portada en esperanto de la Universitat de València, en la captura del 29 de enero de 1997: el sello de la Universitat, el saludo «Bonvenon al nia servilo de TTT» y el selector con las cuatro versiones lingüísticas.</em></p>
<p>La dirección era:</p>
<p><code>http://www.uv.es/index_eo.html</code></p>
<p>La terminación <code>eo</code> es el código internacional que identifica al esperanto. La página no estaba escondida en una sección secundaria ni era un espacio personal alojado en los servidores universitarios: figuraba entre las versiones lingüísticas de la portada institucional, junto al valenciano, el castellano y el inglés.</p>
<h2 id="una-de-las-cuatro-lenguas-de-la-portada">Una de las cuatro lenguas de la portada</h2>
<p>La captura más antigua que hemos localizado corresponde al 29 de enero de 1997. Al comienzo de la página aparecía el siguiente selector:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>Versió en català | Versión en español | Esperanto-versio | English version</p>
</blockquote>
<p>El esperanto ocupaba, por tanto, el mismo nivel de navegación que las demás lenguas disponibles en la página inicial.</p>
<p>La versión esperantista llevaba como título HTML:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>TTT-servilo de la Universitato de Valencio</p>
</blockquote>
<p>El saludo principal decía:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>Bonvenon al nia servilo de TTT (TutTera Teksaĵo)</p>
</blockquote>
<p>En castellano, aproximadamente: «Bienvenidos a nuestro servidor de la World Wide Web».</p>
<p>Durante los primeros años de Internet se propusieron en esperanto distintas maneras de traducir <em>World Wide Web</em>. En esta página se utilizaba la expresión <em>TutTera Teksaĵo</em>, abreviada como <em>TTT</em>.</p>
<h2 id="las-capturas-conservadas">Las capturas conservadas</h2>
<p>Wayback Machine conserva al menos cinco capturas distintas de la página:</p>
<ul>
<li><a href="https://web.archive.org/web/19970129073948/http://www.uv.es:80/index_eo.html">29 de enero de 1997</a></li>
<li><a href="https://web.archive.org/web/19980129045036/http://www.uv.es:80/index_eo.html">29 de enero de 1998</a></li>
<li><a href="https://web.archive.org/web/19981206070639/http://www.uv.es:80/index_eo.html">6 de diciembre de 1998</a></li>
<li><a href="https://web.archive.org/web/19990420232416/http://www.uv.es:80/index_eo.html">20 de abril de 1999</a></li>
<li><a href="https://web.archive.org/web/20001214231700/http://www.uv.es:80/index_eo.html">14 de diciembre de 2000</a></li>
</ul>
<p>Estas fechas no indican necesariamente cuándo se creó o se retiró la versión. Una captura de un archivo web solo demuestra que la página existía y era accesible en el momento en que fue archivada. Por eso podemos afirmar que la portada en esperanto está documentada entre 1997 y 2000, pero pudo haberse publicado antes o haber seguido accesible durante más tiempo.</p>
<h2 id="qué-contenidos-estaban-traducidos">¿Qué contenidos estaban traducidos?</h2>
<p>La página reproducía en esperanto buena parte de la información de la portada institucional de la Universitat. Entre otros, aparecían los siguientes apartados:</p>
<ul>
<li><em>Studenta Servo</em>: Servicio de Estudiantes.</li>
<li><em>Fakultatoj kaj Superaj Lernejoj</em>: facultades y escuelas superiores.</li>
<li><em>Departementoj</em>: departamentos.</li>
<li><em>Servoj</em>: servicios.</li>
<li><em>Diplomoj</em>: titulaciones.</li>
<li><em>Institutoj kaj Esplorgrupoj</em>: institutos y grupos de investigación.</li>
<li><em>Kongresoj kaj seminarioj</em>: congresos y seminarios.</li>
<li><em>Anoncoj, Duboj, Opinioj</em>: anuncios, dudas y opiniones.</li>
<li><em>Personaj Kontribuoj</em>: aportaciones personales.</li>
<li><em>Eliro al Internet</em>: salida a Internet.</li>
</ul>
<p>El texto explicaba que, desde aquella página, se podía acceder a los distintos servicios de red de la Universitat, incluidos el servidor FTP, las listas de Usenet y la base de datos HYTELNET. También contenía enlaces a las facultades, los departamentos, los servicios universitarios, las titulaciones y los grupos de investigación.</p>
<p>No obstante, conviene precisar el alcance de la traducción. Las pruebas localizadas permiten afirmar que existía una <strong>versión en esperanto de la portada institucional</strong>, pero no que todo el portal de la Universitat estuviera traducido. Muchos de los enlaces conducían a páginas interiores redactadas en valenciano o castellano.</p>
<h2 id="la-colaboración-de-la-federación-española-de-esperanto">La colaboración de la Federación Española de Esperanto</h2>
<p>Al pie de la página aparecía esta indicación:</p>
<blockquote style="border-left:4px solid #ccc;margin:1.5em 0;padding:0.5em 1em;color:#555;font-style:italic;">
<p>Texto en esperanto con la colaboración de Federación Española de Esperanto.</p>
</blockquote>
<p style="text-align:center;margin:1.5em 0;"><a href="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/peu-federacio-1997.png" title="Ampliar imatge"><img decoding="async" style="max-width:480px;width:100%;height:auto;" src="https://valencia.esperanto.es/wp-content/uploads/2026/08/peu-federacio-1997.png" alt="El pie de la portada en esperanto, con la mención a la Federación Española de Esperanto." /></a><br /><em style="font-size:0.9em;">El pie de la portada en esperanto, con la mención a la Federación Española de Esperanto.</em></p>
<p>El nombre de la Federación iba enlazado, pero no hacia una web: el enlace era la dirección de correo <code>esperanto@canaldinamic.es</code>, del proveedor de acceso a Internet Canal Dinamic. El detalle también data la página: cuando se hizo, tener dominio propio todavía no era la norma y muchas entidades daban como dirección pública la de su proveedor.</p>
<p>La traducción se preparó, por tanto, con la colaboración de la Federación Española de Esperanto.</p>
<p>No sabemos, de momento, quién hizo materialmente la traducción. <strong>Si alguien lo sabe o participó en ella, le agradeceremos que nos lo cuente</strong>; actualizaremos la entrada con lo que podamos documentar.</p>
<p>Esta participación muestra, en cualquier caso, que no se trataba de una traducción automática o circunstancial, sino de una iniciativa en la que colaboró formalmente una organización esperantista.</p>
<h2 id="una-muestra-de-la-primera-internet-universitaria">Una muestra de la primera Internet universitaria</h2>
<p>La página constituye además un documento sobre los primeros años de la web de la Universitat de València. Su código HTML es muy sencillo e incluye imágenes pequeñas, separadores horizontales y enlaces a servicios que fueron habituales antes de la consolidación de la web actual, como Gopher, FTP, Usenet o telnet.</p>
<p>En el código fuente consta que la página había sido creada o editada con Microsoft FrontPage 1.1, uno de los primeros programas que permitían confeccionar páginas web mediante una interfaz gráfica.</p>
<p>También se observa el sistema utilizado para escribir en esperanto antes de la generalización de Unicode. Las letras con signos diacríticos se representaban mediante el sistema X:</p>
<ul>
<li><code>cxi</code> en lugar de <em>ĉi</em>;</li>
<li><code>pagxo</code> en lugar de <em>paĝo</em>;</li>
<li><code>novajxoj</code> en lugar de <em>novaĵoj</em>;</li>
<li><code>pliricxigi</code> en lugar de <em>pliriĉigi</em>.</li>
</ul>
<p>No era un error, sino una solución técnica que permitía escribir esperanto en sistemas que no incorporaban las letras propias de la lengua.</p>
<h2 id="una-copia-de-la-antigua-portada-valenciana">Una copia de la antigua portada valenciana</h2>
<p>Además de las capturas de Wayback Machine, todavía se conserva dentro del dominio de la Universitat una <a href="https://mural.uv.es/cladelol/www_uv_es.html">copia de la antigua portada valenciana</a>, alojada en el servicio Mural.</p>
<p>Esta copia muestra todavía el enlace «Esperanto-versio». El archivo esperantista ya no se encuentra en aquella ubicación, pero el enlace conserva el nombre original, <code>index_eo.html</code>, y confirma que el esperanto formaba parte del selector lingüístico de la portada.</p>
<p>La combinación de esta copia y de las capturas archivadas permite reconstruir con bastante precisión la presencia del esperanto en la primera web institucional de la Universitat.</p>
<h2 id="universidad-internacionalización-y-esperanto">Universidad, internacionalización y esperanto</h2>
<p>La presencia del esperanto resulta coherente con algunos de los ideales asociados a los primeros años de Internet: el intercambio internacional de conocimiento, la comunicación entre personas de distintos países y la construcción de una red abierta por encima de las fronteras lingüísticas.</p>
<p>Constituye también un episodio poco conocido de la relación entre el esperantismo y la Universitat de València. Esta relación tiene otros precedentes históricos, como los cursos de esperanto impartidos durante distintas épocas en el ámbito universitario y las actividades organizadas más recientemente con la participación del Grupo de Esperanto de Valencia.</p>
<p>Durante al menos una parte de los años noventa y hasta el año 2000, cualquier persona que visitara la portada de la Universitat podía elegir el esperanto como una de las lenguas de bienvenida.</p>
<h2 id="buscamos-más-información">Buscamos más información</h2>
<p>Desde el Grupo de Esperanto de Valencia trabajamos para recuperar y preservar la memoria del esperantismo valenciano mediante documentos, publicaciones, grabaciones y testimonios personales.</p>
<p>Quedan todavía algunas preguntas por responder:</p>
<ul>
<li>¿Cuándo se publicó exactamente la portada en esperanto?</li>
<li>¿De quién partió la iniciativa?</li>
<li>¿Podemos confirmar documentalmente quién redactó y revisó la traducción?</li>
<li>¿Hasta cuándo siguió disponible?</li>
<li>¿Había otras páginas de la Universitat traducidas al esperanto?</li>
<li>¿Se conserva documentación o correspondencia relacionada con el proyecto?</li>
</ul>
<p>Si alguna persona participó en esta iniciativa, conoce su origen o conserva información relacionada, puede escribir al Grupo de Esperanto de Valencia a través del <a href="/es/contacto/">formulario de contacto</a>.</p>
<p>La recuperación de esta página nos permite incorporar una pieza más a la historia del esperanto en Valencia y recordar que, durante los primeros años de la web universitaria, la lengua internacional también tuvo un lugar visible en la Universitat de València.</p>
<p><em>Investigación y localización de las capturas: Raúl Salinas-Monteagudo.</em></p>
<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_START -->

<div class="wp-block-group gev-leer-en is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-995f960e wp-block-group-is-layout-flex"><p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer en:</strong></p>
<nav role="navigation" aria-label="Elegir un idioma"><ul class="wp-block-polylang-language-switcher">	<li class="lang-item lang-item-83 lang-item-ca no-translation lang-item-first"><a lang="ca" hreflang="ca" href="https://valencia.esperanto.es/">Valencià</a></li>
	<li class="lang-item lang-item-90 lang-item-eo no-translation"><a lang="eo" hreflang="eo" href="https://valencia.esperanto.es/eo/hejmo/">Esperanto</a></li>
</ul></nav></div>

<!-- BLOG_LANG_SWITCHER_END -->
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
