

El domingo pasado, 27 de marzo, un grupo de esperantistas valencianos se reunió en casa de nuestra samideanina Ana Montesinos para dar la bienvenida a una familia ucraniana, la de Niko, Anna, Nazar y Mia. Ana Montesinos ofrece su casa de campo de Bétera a esta familia tan simpática, de forma totalmente gratuita y desinteresada, con esa bondad que se le nota desde el primer momento en que la conoces.
Rosa, Carmen, Luis, Dennis, Raúl y Elías también estuvieron allí: una reunión importante para nuestro movimiento valenciano, porque el ambiente esperantista fue buenísimo y estuvimos charlando en nuestra maravillosa lengua toda la tarde —casi no «cocodrileamos» nada—, a lo que también contribuyó el buen nivel de esperanto de Niko, que lo habla con soltura y elegancia.
La comida que ofreció Ana Montesinos estaba buenísima, y el menú fue:
primero, un montón de aperitivos (frutos secos, patatas fritas…)
segundo, un plato típico inglés —Ana vivió en Inglaterra muchos años, donde no perdió el acento español pero aprendió a cocinar a la inglesa— de carne y verduras (buenísimo…). Cada uno pudo probar un vaso de gazpacho fresquito
tercero, un postre con muchísima fruta —manzanas, plátanos, fresas…— y yogur, nata…
cuarto, tomamos café durante una o dos horitas, con café caliente, leche, nata y azúcar.
De sobremesa hablamos de todo y de nada, como suele pasar entre esperantistas, y sobre las ocho recogimos algo de dinero para que la familia de Niko se sienta más independiente y pueda visitar Bétera y Valencia con tranquilidad. Ya conocemos la situación de muchos esperantistas valencianos que perdieron el trabajo por la pandemia, pero estoy seguro de que todos contribuimos con lo que nuestra situación personal nos permitía.
Al final, Ana Montesinos y la bonita familia de Niko se despidieron de nosotros en la puerta de la casa de campo, y propusimos un nuevo encuentro en Valencia para tomar café juntos, charlar en nuestra maravillosa lengua y enseñar la ciudad a los recién llegados.
